22. Democracia directa y autogobierno popular

Fotos: Mara Daruich

La demo­cra­cia sólo pue­de ser real cuan­do es demo­cra­cia direc­ta. El MTS valo­ra la con­tri­bu­ción de los lide­raz­gos natu­ra­les, pero evi­ta caer en la depen­den­cia de una per­so­na o un gru­po de per­so­nas redu­ci­do. Pro­mue­ve la direc­ción y la toma de deci­sio­nes colec­ti­vas don­de las per­so­nas cum­plen fun­cio­nes y res­pon­sa­bi­li­da­des espe­cí­fi­cas, tra­tan­do con espí­ri­tu inte­gra­dor a las dife­ren­tes pers­pec­ti­vas. El poder se basa en la capa­ci­dad de con­vo­ca­to­ria y orga­ni­za­ción. Debe com­ba­tir­se el pseu­do­po­der por el cual gru­pos mino­ri­ta­rios mani­pu­lan o repri­men a la mayo­ría del pue­blo. Una nue­va for­ma de orga­ni­za­ción social ha de ser pro­fun­da­men­te demo­crá­ti­ca. No nece­si­ta­mos que nos gobier­nen como si no tuvie­ra cada per­so­na y cada colec­ti­vi­dad la capa­ci­dad de gober­nar­se a sí mis­ma. Nece­si­ta­mos coor­di­na­do­res dele­ga­dos con res­pon­sa­bi­li­dad, en quie­nes con­fiar por su cali­dad moral. Si algún ser­vi­dor públi­co no cum­ple con las expec­ta­ti­vas o las deci­sio­nes de la comu­ni­dad que lo haya ele­gi­do, podrá ser revo­ca­do de su car­go. Deben incor­po­rar­se al tex­to cons­ti­tu­cio­nal las figu­ras de revo­ca­ción de man­da­to, can­di­da­tu­ras sin par­ti­do, ple­bis­ci­to, refe­rén­dum e ini­cia­ti­va popu­lar de mane­ra acce­si­ble para que los ciu­da­da­nos pue­dan par­ti­ci­par con­ti­nua­men­te en las deci­sio­nes polí­ti­cas nacio­na­les, esta­ta­les y muni­ci­pa­les, así como en la defi­ni­ción de leyes y regla­men­tos. Debe evi­tar­se el mane­jo des­me­di­do de pre­ben­das en los par­ti­dos e ins­ti­tu­tos polí­ti­cos. Dis­mi­nuir al míni­mo nece­sa­rio los recur­sos eco­nó­mi­cos que les apor­ta el Esta­do, pero ampliar las posi­bi­li­da­des de difu­sión de ideas y pro­yec­tos alter­na­ti­vos a tra­vés de un mayor acce­so de par­ti­dos, gru­pos y ciu­da­da­nos a los medios de comu­ni­ca­ción social, a los medios de trans­por­te y a los espa­cios de reunión y aná­li­sis.

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