Abstención y decepción ciudadana

Cabe recor­dar que duran­te los últi­mos doce años, des­de 1997, nin­gún par­ti­do ha logra­do la mayo­ría abso­lu­ta (251 dipu­tados) en la Cáma­ra de Dipu­tados, y no debe­mos olvi­dar que des­de 1929 a 1988 el pre­si­den­te y su par­ti­do (PRI) man­te­nían al con­trol abso­lu­to del Con­gre­so de la Unión, de los esta­dos de la Fede­ra­ción, de los ayun­ta­mien­tos y de la capi­tal de la Repú­bli­ca.

En ape­nas vein­te años, los votos de los ciu­da­da­nos han lle­va­do al gobierno a gober­nan­tes de dis­tin­tos par­ti­dos, tan­to en el nivel local como en el nivel fede­ral, y sal­vo con­ta­das excep­cio­nes, las con­di­cio­nes mate­ria­les de vida y la aten­ción a las nece­si­da­des inme­dia­tas de la pobla­ción no han cam­bia­do mucho.

Es por ello que muchos sec­to­res de la pobla­ción se sien­ten defrau­da­dos y des­alen­ta­dos por los polí­ti­cos de todos los par­ti­dos, y es por ello tie­nen los más bajos índi­ces de con­fian­za, den­tro de las ins­ti­tu­cio­nes del Esta­do, al mis­mo tiem­po que se per­ci­be un alza en la insa­tis­fac­ción de la lla­ma­da demo­cra­cia mexi­ca­na.

En ese con­tex­to diver­sas ins­ti­tu­cio­nes como las Fuer­zas Arma­das, el Ins­ti­tu­to Fede­ral Elec­to­ral, la Supre­ma Cor­te de la Nación y las Cáma­ras del Con­gre­so han vis­to des­cen­der los nive­les de con­fian­za que la ciu­da­da­nía guar­da hacía ellas.

Ello expli­ca en par­te el desen­can­to ciu­da­dano hacia los pro­ce­sos elec­to­ra­les y que se vie­ne mani­fes­tan­do de ante­rio­res pro­ce­sos, en la elec­ción inter­me­dia de 1991 la abs­ten­ción fue de 34.03 por cien­to, en la de 1997 de 42.31 por cien­to, y en la de 2003 de 58.32 por cien­to, y para esta elec­ción se espe­ra que los índi­ces de abs­ten­ción fluc­túen entre el 65 y el 69 por cien­to.

Para la reno­va­ción de la Cáma­ra de Dipu­tados se han expre­sa­do diver­sas posi­cio­nes que van des­de el lla­ma­do a no votar, la anu­la­ción del voto, el voto dife­ren­cia­do, la incor­po­ra­ción mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta duran­te la elec­ción, la intro­duc­ción en las urnas de un volan­te voto y otras.

Lo que es cla­ro es que el sis­te­ma de repre­sen­ta­ción y el régi­men de par­ti­dos, aun­que aún es joven, está ago­ta­do por vejez pre­ma­tu­ray se requie­re una nue­va gene­ra­ción de refor­mas que rom­pan el mono­po­lio de los par­ti­dos en mate­ria de par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca e impul­sen la par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na. De lo con­tra­rio nos enfi­la­re­mos a can­ce­lar la vía demo­crá­ti­ca y elec­to­ral para la trans­for­ma­ción pací­fi­ca del país. 

jorgemoscosopedrero@yahoo.com.mx

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