Agenda ciudadana (I y II)

Y es que mien­tras que la socie­dad civil desea y pro­mue­ve accio­nes a favor de la colec­ti­vi­dad, del país, del esta­do mexi­cano, los Par­ti­dos se preo­cu­pan solo por sus intere­ses par­ti­cu­la­res, qui­zá solo de sus cúpu­las diri­gen­tes. Ahí está como ejem­plo, todo el dine­ro que reci­ben, que seme­ja una gro­se­ría fren­te a la pobre­za que pade­cen gran par­te de los mexi­ca­nos, y que, fran­ca­men­te, no desquitan.

Don Elio siem­pre ha esta­do del lado de las mejo­res cau­sas; per­te­ne­ce a la izquier­da con­se­cuen­te, de los años seten­tas, de cuan­do aque­llos acti­vis­tas enar­bo­la­ban (enar­bo­lá­ba­mos) pro­pues­tas mar­ca­das siem­pre por la éti­ca y la mís­ti­ca en el actuar. En 1997, año en que la izquier­da enca­be­za­da por Cuauh­té­moc Cár­de­nas, la del PRD de sus bue­nos tiem­pos, ganó el dere­cho a gober­nar la capi­tal del país, Elio fue invi­ta­do a enca­be­zar el Gobierno Dele­ga­cio­nal de Izta­pa­la­pa. Acep­tó. Cuan­do se dio cuan­ta de algu­nas tra­pa­ce­rías de líde­res perre­dis­tas, que logra­ron algu­na influen­cia en dicho gobierno, puso su renun­cia a dis­po­si­ción. No se la acep­ta­ron las altas esfe­ras del gobierno del DF. Las tra­pa­ce­rías cre­cie­ron. Elio vol­vió a ofre­cer su renun­cia; De nue­vo se nega­ron a acep­tár­se­la. Cuan­do Elio hizo públi­cas sus denun­cias, enton­ces le dije­ron que sí. Para suplir­lo pusie­ron a Ramón Sosa­mon­tes quien lle­gó acom­pa­ña­do de… ¡Car­los Ahu­ma­da! Y el desas­tre ini­ció en dicho gobierno.

El dis­cur­so de la izquier­da par­ti­da­ria, de la izquier­da polí­ti­ca, tie­ne un pro­ble­ma adi­cio­nal, dice Elio. Es un dis­cur­so vie­jo. No toma en cuen­ta las nue­vas cir­cuns­tan­cias, no se ha reno­va­do. Ejem­plos con­cre­tos y ejem­plos mas gene­ra­les hay muchos. Ahí esta el caso de mi ami­go Enci­nas quien como can­di­da­to a Gober­na­dor del Esta­do de Méxi­co, a los jóve­nes elec­to­res les habla­ba como su fue­ran los jóve­nes de los años 70´s. Y ahí está el resul­ta­do: gran par­te de los jóve­nes que vota­ron, lo hicie­ron por el PRI; Y ¿qué dice Ale­jan­dro y esa izquier­da?, nada, ni una autocrítica.

Un ejem­plo gene­ral de ese dis­cur­so vie­jo de la izquier­da polí­ti­ca, es su posi­ción ante la pro­ble­má­ti­ca de los migran­tes. Hay millo­nes de mexi­ca­nos, millo­nes de fami­lias mexi­ca­nas, que deben ser con­si­de­ra­dos como bina­cio­na­les, por­que viven en EU y acá. Son per­so­nas que tie­nen otra visión de país, del mun­do. ¿Qué dice o qué pro­po­ne esa izquier­da al res­pec­to? Nada.

La agen­da ciu­da­da­na, debe ser aque­lla en don­de haya con­sen­so entre las fuer­zas polí­ti­cas. Si se coin­ci­de en un pun­to, o dos o tres o diez, pues esa es la agen­da ciu­da­da­na, pero que se lle­ve al cabo. Por­que lue­go aun­que estén de acuer­do en un asun­to no lo lle­van al cabo, por­que supues­ta­men­te el con­tra­rio se va a ador­nar. Y así no se pue­de. “Se han hecho muchas pro­pues­tas via­bles, ahí están las del Movi­mien­to enca­be­za­do por Javier Sici­lia y los par­ti­dos no las aprue­ban, ni siquie­ra las discuten…”.

Por cier­to, una pro­pues­ta de Agen­da Ciu­da­da­na anda cir­cu­lan­do, ava­la­da por dece­nas de aso­cia­cio­nes civi­les. Se tra­ta, me dicen, de lograr el vis­to bueno de los acto­res polí­ti­cos. El Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca, los Coor­di­na­do­res de los Sena­do­res, de los Dipu­tados, el Pre­si­den­te de la Supre­ma Cor­te de Jus­ti­cia, los lide­res de los Par­ti­dos Polí­ti­cos, los líde­res empre­sa­ria­les, los líde­res obre­ros y cam­pe­si­nos, los repre­sen­tan­tes de los medios de comu­ni­ca­ción masi­va, etc., etc., de estar de acuer­do, debe­rían de fir­mar y promoverla.

Dicha pro­pues­ta de Agen­da Ciu­da­da­na se las com­par­to, mis esti­ma­dos cua­tro o cin­co lec­to­res (as), pero en mi siguien­te entre­ga, para no can­sar­los. Por aho­ra, ade­más de agra­de­cer­le a don Elio su apor­ta­ción, sugié­ro­les que se mue­van, que hagan ejer­ci­cio, que tiren la poli­lla, para estar sanos. Y los vuel­vo a invi­tar a que par­ti­ci­pen en el Mara­tón Inter­na­cio­nal de la Ciu­dad de Méxi­co, el pró­xi­mo 28 de agos­to. ¡Aní­men­sen!

Méxi­co D. F. a 21 de julio del 2011.

II

En la pri­me­ra de esta entre­ga, esti­ma­dos cua­tro o cin­co lec­to­res (as), les anun­cié que les iba a com­par­tir un docu­men­to que sig­nan dece­nas de Aso­cia­cio­nes Civi­les de varios luga­res del país e inte­gran­tes de la socie­dad civil, Emi­lio Álva­rez Ica­za, Isa­bel Miran­da, Ale­jan­dro Mar­ti, Elio Villa­se­ñor, etc.,etc. Este es el tex­to, que yo he bau­ti­za­do como Agen­da Ciu­da­da­na.

Qui­zá pre­gun­ten ¿para qué otro rollo? si ahí están los Pro­gra­mas de los Par­ti­dos, pron­to esta­rán sus res­pec­ti­vas pla­ta­for­mas elec­to­ra­les, por ahí anda el P.A.N. (Pro­yec­to Alter­na­ti­vo de Nación) de don Peje, igual está la pro­pues­ta del Movi­mien­to que enca­be­za do Javier Sici­lia. Y yo les con­tes­to, mien­tras haya ideas y pro­pues­tas via­bles, todos los tex­tos son bien­ve­ni­dos, quien qui­ta y de todos se lle­ga a hacer uno.

En todo caso, la par­ti­cu­la­ri­dad de este es que se acla­ra que se tra­ta de una pro­pues­ta, que bus­ca lograr que del mis­mo sur­ja un Acuer­do Nacio­nal, es decir, que sea fir­ma­do por todos los acto­res polí­ti­cos del país y de sus fuer­zas vivas o pode­res reales para que entre todos lo impul­se­mos y saque­mos a la nación de la barran­ca en que se encuen­tra. ¿Se logra­rá? Quién sabe, por lo pron­to se los com­par­to. A ver qué les pare­ce. Por mi par­te, estoy de acuer­do con él. Va:

México a debate

PROPUESTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN
ACUERDO NACIONAL

Méxi­co es una nación que, simul­tá­nea­men­te, posee enor­mes poten­cia­les y enfren­ta serios retos. Los años por venir serán deci­si­vos. Si los mexi­ca­nos somos capa­ces de apro­ve­char a ple­ni­tud nues­tras capa­ci­da­des y de poner­nos en sin­to­nía con la mar­cha del mun­do, en el trans­cur­so de dos o tres déca­das esta­re­mos en con­di­cio­nes de acce­der a nive­les supe­rio­res de desa­rro­llo eco­nó­mi­co y humano. Si, por el con­tra­rio, no somos capa­ces de unir­nos en lo esen­cial para dar res­pues­tas ade­cua­das a los dis­tin­tos retos que como nación debe­mos enca­rar, no sólo habre­mos per­di­do otra valio­sa opor­tu­ni­dad de desa­rro­llo, sino que, dada la cele­ri­dad de los pro­ce­sos de cam­bio tec­no­ló­gi­co, eco­nó­mi­co y social pro­pia del mun­do con­tem­po­rá­neo, esta­re­mos ante el ries­go cla­ro de hun­dir­nos en la medio­cri­dad y en el des­áni­mo generalizado.

Fren­te a este pano­ra­ma, preo­cu­pa la ausen­cia de un ver­da­de­ro pro­yec­to de nación. La frag­men­ta­ción que aque­ja al país no sólo se refie­re a las enor­mes dis­pa­ri­da­des de nues­tra estruc­tu­ra social o a la diver­si­dad cul­tu­ral. Tam­bién se expre­sa a tra­vés de la fal­ta de un mar­co de refe­ren­cia y de una ima­gen de futu­ro sus­cep­ti­ble de ser com­par­ti­da por una mayo­ría cla­ra de mexi­ca­nos.

Pre­ci­sa­men­te por ello, nues­tro pun­to de par­ti­da es una pro­pues­ta de ima­gen de futu­ro cuyos con­te­ni­dos prin­ci­pa­les son los siguientes:

  1. Estruc­tu­ra social cohe­sio­na­da en don­de, en el mar­co de la plu­ra­li­dad cul­tu­ral, la cohe­sión sea el fru­to de un aba­ti­mien­to estruc­tu­ral y sig­ni­fi­ca­ti­vo de los nive­les de pobre­za y des­igual­dad pre­va­le­cien­tes, de una edu­ca­ción de cali­dad y del desa­rro­llo de valo­res que pro­mue­van acti­tu­des orien­ta­das a la trans­for­ma­ción social y pro­duc­ti­va y a la inno­va­ción cien­tí­fi­ca, téc­ni­ca y cul­tu­ral.

  2. Eco­no­mía de mer­ca­do diná­mi­ca, com­pe­ti­ti­va, com­pe­ti­da y sus­ten­ta­ble, capaz de alcan­zar tasas ele­va­das y sos­te­ni­das de cre­ci­mien­to a lar­go pla­zo y de gene­rar los empleos for­ma­les, las opor­tu­ni­da­des de desa­rro­llo empre­sa­rial y los ingre­sos dig­nos reque­ri­dos por la pobla­ción.

  3. Orden polí­ti­co demo­crá­ti­co y gober­na­ble que garan­ti­ce, por un lado, la capa­ci­dad del Esta­do para resol­ver con­flic­tos den­tro del mar­co ins­ti­tu­cio­nal, así como, por otro lado, la cons­truc­ción de acuer­dos pro­duc­ti­vos a par­tir de reglas del jue­go que esti­mu­len la coope­ra­ción. Aspi­ra­mos a la con­so­li­da­ción del cam­bio demo­crá­ti­co y, en tal sen­ti­do, al paso de una demo­cra­cia elec­to­ral a una demo­cra­cia de ciu­da­da­nos capa­ces de exi­gir y de dis­fru­tar con res­pon­sa­bi­li­dad de dere­chos ple­nos.

  4. Esta­do de dere­cho, garan­te de la segu­ri­dad físi­ca y patri­mo­nial de todos los mexi­ca­nos y don­de el impe­rio de la ley sea fuen­te de cer­ti­dum­bre y don­de la trans­pa­ren­cia y la ren­di­ción de cuen­tas sean pre­mi­sa de la efi­cien­cia guber­na­men­tal.

  5. Nación sobe­ra­na en el espa­cio inter­na­cio­nal, en el enten­di­do de que, en el mun­do glo­ba­li­za­do, el más fir­me sos­tén de la sobe­ra­nía se encuen­tra en la fuer­za del pro­yec­to his­tó­ri­co del país, a su vez sus­ten­ta­do en la com­pe­ti­ti­vi­dad de la eco­no­mía, en la soli­dez de las ins­ti­tu­cio­nes demo­crá­ti­cas, en la cohe­sión de la estruc­tu­ra social y en una visión cla­ra y estra­té­gi­ca del papel que la nación debe desem­pe­ñar en el mun­do.

Para hacer reali­dad esta ima­gen de futu­ro, reque­ri­mos una amplia gama de cam­bios en prác­ti­ca­men­te todos los órde­nes de nues­tra vida eco­nó­mi­ca, polí­ti­ca y social. Pero sobre todo reque­ri­mos una pro­fun­da reno­va­ción éti­ca de nues­tra vida pública.

La tarea es for­mi­da­ble y pre­su­po­ne un enor­me desa­fío cul­tu­ral tan­to para la cla­se polí­ti­ca como para la pro­pia ciu­da­da­nía. Mien­tras por un lado es impe­ra­ti­vo dig­ni­fi­car la polí­ti­ca y enten­der­la como la acti­vi­dad que a tra­vés del diá­lo­go racio­nal y la cons­truc­ción de acuer­dos bus­ca la rea­li­za­ción del inte­rés común; por otro lado, es indis­pen­sa­ble el desa­rro­llo de ciu­da­da­nos por­ta­do­res de valo­res demo­crá­ti­cos, ple­na­men­te cons­cien­tes de sus dere­chos y obli­ga­cio­nes para con el bien gene­ral de la nación.

LOS OBJETIVOS DEL ACUERDO NACIONAL

Pro­po­ne­mos cele­brar un Acuer­do Nacio­nal orien­ta­do a encau­zar el com­pro­mi­so de todas las fuer­zas polí­ti­cas y socia­les hacia la adop­ción de las polí­ti­cas públi­cas y las refor­mas legis­la­ti­vas nece­sa­rias para la con­se­cu­ción de los siguien­tes obje­ti­vos:

Cohesión social y equidad

  1. Crear las con­di­cio­nes para que los sec­to­res mayo­ri­ta­rios de la pobla­ción que­den inclui­dos, vía empleo pro­duc­ti­vo y/o alter­na­ti­vas pro­pias y eco­nó­mi­ca­men­te sus­ten­ta­bles de gene­ra­ción de rique­za, en los bene­fi­cios del desa­rro­llo eco­nó­mi­co y, de este modo, redu­cir los fenó­me­nos de la pobre­za y la des­igual­dad.

  2. Garan­ti­zar el acce­so uni­ver­sal (no res­trin­gi­do a los tra­ba­ja­do­res asa­la­ria­dos del sec­tor for­mal) y sos­te­ni­ble de la pobla­ción a ser­vi­cios de salud de cali­dad y a pen­sio­nes dignas.

  3. Impul­sar el desa­rro­llo de capi­tal humano y favo­re­cer la apro­pia­ción por par­te de la pobla­ción de los acti­vos (prin­ci­pal­men­te cono­ci­mien­tos, habi­li­da­des y acti­tu­des) que le per­mi­tan acce­der a fuen­tes de ingre­so esta­bles y suficientes.

  4. Colo­car el desa­rro­llo de las per­so­nas y sus poten­cia­li­da­des como el eje trans­ver­sal de las estra­te­gias enca­mi­na­das a igua­lar las opor­tu­ni­da­des, con espe­cial énfa­sis en la supera­ción de las situa­cio­nes de exclu­sión que agra­vian a los gru­pos vul­ne­ra­bles (indí­ge­nas, per­so­nas con dis­ca­pa­ci­dad, ter­ce­ra edad, etc.).

  5. Favo­re­cer alter­na­ti­vas via­bles y par­ti­ci­pa­ti­vas de desa­rro­llo regio­nal, basa­das en el apro­ve­cha­mien­to de las ven­ta­jas com­pa­ra­ti­vas y el poten­cial pro­duc­ti­vo de las regio­nes, así como en el orde­na­mien­to racio­nal del terri­to­rio y en el apro­ve­cha­mien­to sus­ten­ta­ble de los recur­sos natu­ra­les.

Por su par­te, la socie­dad civil orga­ni­za­da hace suyo el com­pro­mi­so de fomen­tar la éti­ca de la res­pon­sa­bi­li­dad y de pro­mo­ver el desa­rro­llo social sus­ten­ta­ble a par­tir de moda­li­da­des no pater­na­lis­tas ni clien­te­la­res de orga­ni­za­ción comu­ni­ta­ria.

Educación de calidad

  1. Pro­mo­ver la for­ma­ción en valo­res éti­cos y cívi­cos, así como la adop­ción de acti­tu­des con­gruen­tes con el desa­rro­llo glo­bal y con la cohe­sión social.

  2. Impul­sar una edu­ca­ción que per­mi­ta, des­de el nivel bási­co has­ta el supe­rior, prio­ri­zar la adqui­si­ción de las com­pe­ten­cias y de las habi­li­da­des cog­ni­ti­vas (aná­li­sis, sín­te­sis, aso­cia­ción, com­pren­sión y refle­xión) nece­sa­rias para una inser­ción exi­to­sa en el mun­do con­tem­po­rá­neo.

  3. Con­so­li­dar la prác­ti­ca sis­te­má­ti­ca de la pro­fe­sio­na­li­za­ción, la actua­li­za­ción y la eva­lua­ción de docen­tes y estu­dian­tes y esta­ble­cer un sis­te­ma de pro­mo­ción y ren­di­ción de cuen­tas, basa­do en el cri­te­rio del méri­to.

  4. Fomen­tar la acción corres­pon­sa­ble de los maes­tros, el sin­di­ca­to, los estu­dian­tes, los padres de fami­lia, las auto­ri­da­des y los sec­to­res social y pro­duc­ti­vo intere­sa­dos en el tema educativo.

  5. Orien­tar el pre­su­pues­to edu­ca­ti­vo en fun­ción de los obje­ti­vos ante­rio­res, ponien­do espe­cial énfa­sis en el equi­pa­mien­to tec­no­ló­gi­co de los plan­te­les y en la amplia­ción de la cober­tu­ra edu­ca­ti­va entre los jóve­nes y ado­les­cen­tes.

Por su par­te, la socie­dad civil orga­ni­za­da hace suyo el com­pro­mi­so de fomen­tar la par­ti­ci­pa­ción acti­va de la socie­dad (en espe­cial de los padres de fami­lia) en los pro­ce­sos edu­ca­ti­vos, crean­do espa­cios de diá­lo­go que per­mi­tan defi­nir, en el nivel de cada uni­dad edu­ca­ti­va, obje­ti­vos y metas, así como eva­luar resul­ta­dos.

Economía incluyente y generadora de riqueza

  1. Impul­sar la com­pe­ten­cia, impo­ner lími­tes a la con­cen­tra­ción mono­pó­li­ca y erra­di­car las prác­ti­cas mono­pó­li­cas y monop­só­ni­cas diri­gi­das a la cap­tu­ra de ren­tas; en para­le­lo, eli­mi­nar los exce­sos regu­la­to­rios que obs­ta­cu­li­zan la inver­sión pri­va­da.

  2. Alen­tar y prio­ri­zar la inver­sión en infra­es­truc­tu­ra y en áreas con poten­cial de futu­ro con el fin de favo­re­cer la trans­for­ma­ción de la estruc­tu­ra pro­duc­ti­va en fun­ción de los impe­ra­ti­vos de la com­pe­ti­ti­vi­dad y de la sus­ten­ta­bi­li­dad.

  3. Favo­re­cer la mul­ti­pli­ca­ción y la diver­si­fi­ca­ción de alter­na­ti­vas de ocu­pa­ción dig­na y pro­duc­ti­va faci­li­tan­do la con­tra­ta­ción, la capa­ci­ta­ción y la ele­va­ción sos­te­ni­da de la pro­duc­ti­vi­dad como base para mejo­rar la remu­ne­ra­ción de los trabajadores.

  4. Impul­sar la inno­va­ción cien­tí­fi­ca y tec­no­ló­gi­ca y la crea­ción de un entorno ins­ti­tu­cio­nal, eco­nó­mi­co y de infra­es­truc­tu­ra idó­neo para la ele­va­ción de la capa­ci­dad com­pe­ti­ti­va de la economía.

  5. Fomen­tar el desa­rro­llo sus­ten­ta­ble median­te el uso racio­nal de los recur­sos natu­ra­les, el impul­so a la tran­si­ción ener­gé­ti­ca y el reor­de­na­mien­to del territorio.

Por su par­te, la socie­dad
civil orga­ni­za­da hace suyo el com­pro­mi­so de fomen­tar la res­pon­sa­bi­li­dad social empre­sa­rial, pro­mo­ver pro­yec­tos de desa­rro­llo pro­duc­ti­vo que con­tri­bu­yan a la for­ma­li­za­ción de la eco­no­mía y moni­to­rear y eva­luar la satis­fac­ción de los impe­ra­ti­vos en mate­ria de sus­ten­ta­bi­li­dad ambien­tal y ener­gé­ti­ca.

Estado de derecho y seguridad

  1. Garan­ti­zar el res­pe­to irres­tric­to al orden jurí­di­co por par­te de todos los ciu­da­da­nos, los acto­res polí­ti­cos y los suje­tos colec­ti­vos, de tal suer­te que nin­gu­na fuer­za ni actor social o
    polí­ti­co esté por enci­ma o al mar­gen de la ley.

  2. Reco­no­cer en la ley y en la prác­ti­ca la supe­rior jerar­quía de los dere­chos huma­nos fren­te a cual­quier otro bien jurí­di­co o con­si­de­ra­ción polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca o cultural.

  3. Impul­sar la trans­for­ma­ción del entra­ma­do ins­ti­tu­cio­nal de Poder Judi­cial para cons­truir un sis­te­ma de jus­ti­cia moderno, efi­cien­te y al ser­vi­cio de la ciudadanía

  4. Reno­var los fun­da­men­tos éti­cos del orden social median­te la reduc­ción a su míni­ma expre­sión los índi­ces de corrup­ción e impunidad.

  5. Aba­tir los nive­les de vio­len­cia impe­ran­tes y, en para­le­lo, avan­zar en la depu­ra­ción de las ins­ti­tu­cio­nes encar­ga­das de la segu­ri­dad y la jus­ti­cia y en la recons­ti­tu­ción del teji­do social

Por su par­te, la socie­dad civil orga­ni­za­da hace suyo el com­pro­mi­so de fomen­tar la cul­tu­ra de la lega­li­dad y del res­pe­to a los dere­chos huma­nos, así como el de adop­tar prác­ti­cas de inter­ven­ción social diri­gi­das a la recons­truc­ción del teji­do social y a com­ba­tir las adic­cio­nes y la cul­tu­ra de la vio­len­cia.

Democracia gobernable

  1. Reco­no­cer cons­ti­tu­cio­nal­men­te la inte­gra­ción de coa­li­cio­nes legis­la­ti­vas y de gobierno que doten del apo­yo de una mayo­ría esta­ble a una agen­da legis­la­ti­va y a un pro­gra­ma de gobierno pre­via­men­te pac­ta­dos por las fuer­zas coaligadas.

  2. Rea­li­zar una pro­fun­da refor­ma
    polí­ti­ca que inclu­ya la reelec­ción con­se­cu­ti­va, mas no ili­mi­ta­da, de legis­la­do­res y pre­si­den­tes muni­ci­pa­les, la regla­men­ta­ción del dere­cho de veto par­cial del Jefe del Eje­cu­ti­vo y la adop­ción de la ini­cia­ti­va pre­fe­ren­te; en para­le­lo, impul­sar un fede­ra­lis­mo sus­ten­ta­do en una dis­tri­bu­ción equi­li­bra­da y fun­cio­nal de facul­ta­des y res­pon­sa­bi­li­da­des, par­ti­cu­lar­men­te en el ámbi­to hacen­da­rio.

  3. Garan­ti­zar el some­ti­mien­to de los pode­res fác­ti­cos al impe­rio de la ley y ali­near sus intere­ses a los obje­ti­vos del desa­rro­llo nacio­nal median­te el refor­za­mien­to de la Comi­sión Fede­ral de Com­pe­ten­cia y a tra­vés de la revi­sión inte­gral de los esque­mas de sub­si­dios y de tra­ta­mien­tos fis­ca­les preferenciales.

  4. Refor­zar e impri­mir mayor efi­cien­cia al ejer­ci­cio de las capa­ci­da­des rec­to­ras, lega­les, fis­ca­les y admi­nis­tra­ti­vas de la autoridad.

  5. Pro­mo­ver la acción ciu­da­da­na y el trán­si­to de una demo­cra­cia elec­to­ral a una demo­cra­cia par­ti­ci­pa­ti­va median­te la adop­ción de meca­nis­mos como el ple­bis­ci­to, el refe­rén­dum, la ini­cia­ti­va ciu­da­da­na y los con­se­jos con­sul­ti­vos ciu­da­da­nos con el fin de sobre­po­ner los intere­ses de los ciu­da­da­nos a los de los gru­pos de inte­rés y a los de los par­ti­dos polí­ti­cos.

Por su par­te, la socie­dad civil orga­ni­za­da hace suyo el com­pro­mi­so de pro­mo­ver los valo­res de la cul­tu­ra demo­crá­ti­ca y de esti­mu­lar la par­ti­ci­pa­ción res­pon­sa­ble e infor­ma­da de la ciu­da­da­nía en la vida públi­ca, así como el de dise­ñar y poner en ope­ra­ción meca­nis­mos efec­ti­vos y pro­fe­sio­na­les de moni­to­reo y eva­lua­ción de la acti­vi­dad de los dife­ren­tes pode­res del Esta­do y de los dis­tin­tos órde­nes de gobierno.

Incidencia y responsabilidad ante el mundo

  1. Refor­zar el pres­ti­gio del país y recu­pe­rar lide­raz­go median­te la adop­ción de una pos­tu­ra proac­ti­va y de mayor invo­lu­cra­mien­to en la aten­ción a los pro­ble­mas cla­ve del entorno inter­na­cio­nal y regional.

  2. Asu­mir una pos­tu­ra abier­ta y esta­ble­cer alian­zas con­sis­ten­tes para enfren­tar los desa­fíos de una mayor coor­di­na­ción supra­na­cio­nal en la toma de deci­sio­nes nece­sa­rias para enfren­tar, con sen­ti­do demo­crá­ti­co y equi­dad, los gran­des ries­gos glo­ba­les: cri­sis finan­cie­ras, cri­men orga­ni­za­do y terro­ris­mo, migra­ción y dete­rio­ro ambien­tal (cam­bio cli­má­ti­co).

  3. Inci­dir en la rede­fi­ni­ción del mar­co ins­ti­tu­cio­nal mul­ti­la­te­ral y de una nue­va gober­nan­za mun­dial, pro­mo­vien­do la refor­ma del sis­te­ma de Nacio­nes Uni­das y la de orga­nis­mos como la OMC y el FMI para dotar­los de los recur­sos lega­les y eco­nó­mi­cos sufi­cien­tes para ase­gu­rar su efi­ca­cia en la reso­lu­ción de con­flic­tos.

  4. Impul­sar una nue­va eta­pa de la rela­ción con Amé­ri­ca del Nor­te que impul­se la com­pe­ti­ti­vi­dad regio­nal y la reduc­ción de las asi­me­trías, al tiem­po que inclu­ya las temá­ti­cas exclui­das en la nego­cia­ción del TLCAN (movi­li­dad labo­ral, medio ambien­te y ener­gía) y que esta­blez­ca metas de con­ver­gen­cia estruc­tu­ral y fon­dos tri­par­ti­tos de coope­ra­ción para el finan­cia­mien­to del desa­rro­llo de las regio­nes reza­ga­das.

  5. Pro­mo­ver una mayor diver­si­fi­ca­ción de las rela­cio­nes eco­nó­mi­cas y comer­cia­les, con espe­cial énfa­sis en el apro­ve­cha­mien­to cabal de los acuer­dos fir­ma­dos con Amé­ri­ca Lati­na, la Unión Euro­pea y las nacio­nes de Asia-Pací­fi­co.

Por su par­te, la socie­dad civil orga­ni­za­da hace suyo el com­pro­mi­so de pro­mo­ver la cau­sa de una glo­ba­li­za­ción al ser­vi­cio del ser humano, median­te el impul­so a los valo­res de la diver­si­dad cul­tu­ral y del cos­mo­po­li­tis­mo y a tra­vés de su par­ti­ci­pa­ción acti­va en la colo­ca­ción de los temas de inte­rés ciu­da­dano en el cen­tro de la nue­va agen­da inter­na­cio­nal y en el mis­mo nivel que los temas tra­di­cio­na­les de segu­ri­dad y eco­no­mía.

Méxi­co D. F. a 28 de julio de 2011. 

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