Apuntes sobre como leer con efectividad

Tome­mos por ejem­plo un ser que no se mue­ve del sitio don­de vive: un árbol concreto.

El árbol en cues­tión está rela­cio­na­do con el sue­lo a tra­vés de las raí­ces por medio de las cua­les toma agua y ele­men­tos quí­mi­cos nece­sa­rios para su desa­rro­llo, con el aire a tra­vés de las hojas median­te ellas inter­cam­bia gases como oxí­geno y bióxi­do de car­bono, al inter­ac­tuar con la luz del sol rea­li­za labo­res de foto­sín­te­sis que le apor­tan ener­gía para fun­cio­nar y desa­rro­llar­se; inter­ac­túa con otras plan­tas que se dispu­tan la luz del sol y en muchas oca­sio­nes gue­rrean quí­mi­ca­men­te entre ellas; y poten­cial­men­te es posi­ble comi­da de insec­tos o mamí­fe­ros.

Por supues­to que los ani­ma­les socia­les, como al espe­cie huma­na, están rela­cio­na­dos entre sí y no sólo con otros seres vivos. Es pues natu­ral que no sólo los huma­nos nos rela­cio­ne­mos entre sí, sino que ade­más muchas de sus obras escri­tas y mate­ria­les estén rela­cio­na­das entre sí.

Enton­ces, los escri­tos sobre tal a cual hecho o pro­ce­so pue­den en prin­ci­pio estar rela­cio­na­dos con otros escri­tos que a su vez están rela­cio­na­dos o des­cri­ben otros hechos o pro­ce­sos. Así en prin­ci­pio, toman­do en cuen­ta diver­sos los escri­tos per­ti­nen­tes pode­mos obte­ner una visión glo­bal del asun­to sobre los que esta­mos leyendo.

5). En la edu­ca­ción uno des­cu­bre con la ayu­da de otros que le ense­ñan lo que ellos ya saben; en la inves­ti­ga­ción uno des­cu­bre sin que a uno le enseñen.

En gene­ral, el pro­ce­so median­te el cual lle­ga­mos a una visión glo­bal de algún asun­to es median­te la lec­tu­ra crí­ti­ca de mucho mate­rial, para ello reque­ri­mos algún nivel de inves­ti­ga­ción o bús­que­da de infor­ma­ción entre docu­men­tos ya publi­ca­dos por otros.

6). A la espe­cie huma­na le cues­ta mucho tra­ba­jo des­cu­brir cosas nue­vas; como cul­tu­ra le ha cos­ta­do diez mil años de tra­ba­jo lle­gar has­ta el pre­sen­te gra­do de cono­ci­mien­tos en todas las áreas del saber.

El cono­ci­mien­to logra­do con este esfuer­zo colec­ti­vo está con­den­sa­do en los libros, docu­men­tos cien­tí­fi­cos y téc­ni­cos escri­tos por los mejo­res cere­bros de nues­tra espe­cie. Es muy difí­cil y len­to des­cu­brir algo fun­da­men­tal por nues­tra cuen­ta, pero es muy fácil apren­der lo que otros han des­cu­bier­to; sólo se requie­re saber leer con eficacia.

El cono­ci­mien­to pro­du­ci­do por los huma­nos es de dos tipos:

a). El cono­ci­mien­to téc­ni­co cien­tí­fi­co el cual es inde­pen­dien­te del deseo o de las ideas reli­gio­sas o polí­ti­cas del que rea­li­za el tra­ba­jo de inves­ti­ga­ción en cien­cia. Lo ante­rior sig­ni­fi­ca que:1). Cual­quie­ra que reali­ce los expe­ri­men­tos corres­pon­dien­tes al estu­dio de un pro­ble­ma lle­ga­rá al mis­mo resul­ta­do inde­pen­dien­te­men­te de sus deseos.2). Exis­te una teo­ría cien­tí­fi­ca para cada cien­cia que es uni­ver­sal­men­te acep­ta­da por todos los estu­dio­sos del área corres­pon­dien­te, y la cual de lugar a los mis­mos resul­ta­dos para el mis­mo pro­ble­ma inde­pen­dien­te­men­te de quien la apli­que.

b). El cono­ci­mien­to huma­nís­ti­co el cual en gene­ral es muchí­si­mo más sus­cep­ti­ble al auto­en­ga­ño que el anterior.

i). En par­ti­cu­lar en econom&
iacute;a y en teo­ría polí­ti­ca las cla­ses pode­ro­sas (eco­nó­mi­ca y polí­ti­ca­men­te) enca­de­nan argu­men­tos fala­ces para pre­sen­tar la defen­sa de sus par­ti­cu­la­res intere­ses eco­nó­mi­cos y polí­ti­cos como si fue­ran los intere­ses comunes.

ii).). En par­ti­cu­lar en eco­no­mía y en teo­ría polí­ti­ca las cla­ses pode­ro­sas, tra­tan de pre­sen­tar las teo­rías que defien­den sus intere­ses polí­ti­cos y eco­nó­mi­cos como si fue­ran teo­rías cien­tí­fi­cas y sus resul­ta­dos fue­ran inob­je­ta­bles. Maño­sa­men­te tra­tan de pre­sen­tar sus pro­yec­tos eco­nó­mi­cos como si fue­ran inevi­ta­bles y los más bené­fi­cos para la huma­ni­dad y no lo son.

En resu­men: ver­bo marea­dor, la ley del embu­do, o ato­le con el dedo para los tra­ba­ja­do­res y los exclui­dos del mercado.

Para defen­der exi­to­sa­men­te los intere­ses de nues­tro pue­blo es nece­sa­rio que apro­ve­che­mos la expe­rien­cia his­tó­ri­ca de la huma­ni­dad en áreas fun­da­men­ta­les para rea­li­zar un cam­bio de raíz en nues­tro país a favor de los tra­ba­ja­do­res del cam­po y de la ciu­dad. Con­ven­dría Estu­diar las obras de gen­tes com­pro­me­ti­da en sus actos con los pobres de esta tie­rra como: Jesu­cris­to, Juá­rez, Ghan­di, Marx, Zapa­ta, Villa, Engels, Láza­ro Cár­de­nas, Lin­coln, Mar­tin Luther King, Cas­tro, etc.

7). La comu­ni­ca­ción entre des­igua­les el que escri­be y el que lee siem­pre es posi­ble; debe­mos apren­der de los supe­rio­res. En la escue­la se apren­de de un maes­tro vivo que expli­ca libros y pue­de res­pon­der pre­gun­tas. Cuan­do lee­mos un libro o escri­to es equi­va­len­te a tener un maes­tro que no res­pon­de pre­gun­tas sólo tene­mos el men­sa­je escri­to. Para com­pren­der es fun­da­men­tal iden­ti­fi­car los con­cep­tos o pala­bras impor­tan­tes del escri­to y ase­gu­rar­nos de que los enten­de­mos. Toma nota de lo que no entien­das. Con­sul­ta un dic­cio­na­rio cuan­do encuen­tres una pala­bra que no com­pren­des.

En la lec­tu­ra de com­pren­sión no es la velo­ci­dad la que cuen­ta sino el nivel de com­pren­sión que logra­mos. En oca­sio­nes es nece­sa­rio leer varias veces un párra­fo o un escri­to com­ple­to has­ta estar segu­ros de que lo enten­de­mos a pro­fun­di­dad.

Cuan­do pode­mos decir con nues­tras pro­pias pala­bras lo que afir­ma el autor es señal de que lo hemos comprendido.

8). Leer requie­re obser­var, recor­dar e ima­gi­nar; a la vez que rela­cio­nar lo cono­ci­do con lo que esta­mos leyen­do y sacar las con­clu­sio­nes pertinentes.

Lee con una plu­ma a tú lado, toma notas.

9). El pro­me­dio real de nivel de lec­tu­ra en USA es de alum­nos de sex­to y en Méxi­co debe ser peor; en sex­to gra­do la casi tota­li­dad de los lec­to­res son cré­du­los. Así que lec­to­res que cri­ti­quen y eva­lúen el tex­to que leen son esca­sos muy esca­sos; y por la impor­tan­cia de com­pren­der escri­tos muy nece­sa­rios para libe­rar a Méxi­co de la dic­ta­du­ra que nos agobia.

10). Regla gene­ral. Lee, sub­ra­ya lo que juz­gues impor­tan­te (lue­go te indi­ca­re­mos como), de ello toma notas, estú­dia­los y apren­de de ellas, com­pa­ra con otros escri­tos y asi­mi­la-digie­re inte­rior­men­te; no sólo te tra­gues el con­te­ni­do. ¡Asi­mí­la­lo, digiérelo!

¿No es aca­so lo mis­mo reci­tar un libro de memo­ria sin haber­lo dige­ri­do que haber leí­do un libro de coci­na sin saber coci­nar? ¿Leer un libro de coci­na hace a un Chef? ¿Ó, saber apli­car lo que dicen los libros de coci­na hacer al chef? ¿Quie­res apren­der a fon­do sobre aque­llo que lees o sólo quie­res memorizar?

11). No exis­te otra for­ma de crear­se un hábi­to de actuar que no sea actuan­do. Esto es lo que se quie­re sig­ni­fi­car cuan­do se dice se apren­de a nadar echán­do­se al agua, no hay otra for­ma. Cons­truir el hábi­to es difí­cil, cuan­do lo hemos for­ma­do la acción corres­pon­dien­te se rea­li­za con faci­li­dad y pron­ti­tud. Hábi­to =acción automática.

13). Cono­cer las reglar de un arte no es lo mis­mo que poseer el hábi­to. Tener el hábi­to sig­ni­fi­ca haber­los apli­ca­do (las reglas) cons­cien­te­men­te tan­to tiem­po que su apli­ca­ción ter­mi­na por rea­li­zar­se sin la acción cons­cien­te (un hábi­to se ha for­ma­do, vive y actúa por sí solo en el entrono apropiado).

14). Duran­te el apren­di­za­je de acti­vi­da­des com­ple­jos es fre­cuen­te que el avan­ce ocu­rra a brin­cos, des­pués de mese­tas de incu­ba­ción don­de el avan­ce es muy len­to se pre­sen­te el aumen­to brus­co en nues­tra capa­ci­dad de tra­ba­jo. Muchos se rin­den fácil­men­te y no ven el fru­to de su tra­ba­jo. Lo fun­da­men­tal es el per­se­ve­rar en la acción de apren­di­za­je, para lue­go pro­gre­sar en la efec­ti­vi­dad de su actuar.

15). El signo más direc­to de que esta­mos leyen­do algo que aumen­ta­rá la com­pren­sión de un tema es que al final de ella esta­re­mos con­ten­tos y “can­sa­dos mentalmente.”

16). Leer con lápiz en la mano para sub­ra­yar de ser posi­ble, lo que juz­gue­mos impor­tan­te del mate­rial leí­do. Rea­li­za ano­ta­cio­nes al mar­gen; o notas taqui­grá­fi­cas en las hojas del final del libro. Toma notas sobre lo que estás leyen­do. Haz una lis­ta de pre­gun­tas, y de temas que es nece­sa­rio estu­diar por su rela­ción con lo que lees.

17). Regis­tra los pen­sa­mien­tos impor­tan­tes que sur­gen en tú cabe­za duran­te la lec­tu­ra.

18). Pri­me­ro es nues­tro deber tra­tar de com­pren­der pro­fun­da­men­te el mate­rial entre manos antes de cri­ti­car, des­pués de ello tene­mos los ele­men­tos para en su caso cri­ti­car y pro­po­ner algu­na alter­na­ti­va en rela­ción al escrito.

19). Es nece­sa­rio tener una com­pren­sión del todo: ¿cuál es el obje­ti­vo gene­ral? Lue­go median­te el aná­li­sis tra­ta­mos de com­pren­der al deta­lle las par­tes que lo con­for­man. A la vez estu­dia­mos las par­tes del libro o tex­to, brin­can­do de una nece­si­dad de bus­car el obje­ti­vo prin­ci­pal del mis­mo, a encon­trar las par­tes que lo com­po­nen. Por fin si tra­ba­ja­mos con entu­sias­mo lle­ga­mos a enten­der lo glo­bal y los deta­lles que se enmar­can en la estruc­tu­ra gene­ral del texto.

20). Lue­go es impor­tan­te esta­ble­cer has­ta que pun­to resol­vió el autor el pro­ble­ma que se plan­teo y que res­ta por hacer.

21). ¿Cuá­les son los hechos en que se basa el autor? ¿Son cier­tos?, ¿Qué méto­do de expo­si­ción uti­li­za? ¿Es lógi­ca su argumentación?

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Cri­te­rios Gene­ra­les para Esco­ger un Libro

22). Antes de leer un libro espe­cí­fi­co: lea­mos el Títu­lo, las cubier­tas, algo del pre­fa­cio y el nom­bre del autor. Una vez hecho lo ante­rior ojee­mos algu­nos frag­men­tos de pági­nas al azar y tome­mos la deci­sión. ¿Lo com­pra­mos sí o no?

23). Un buen libro para leer es aquel que con­tie­ne mate­rial nue­vo o un enfo­que nue­vo de mane­ra tal que no sea total­men­te des­co­no­ci­do el con­te­ni­do del libro; de otra mane­ra los pun­tos de con­tac­to con dicho mate­rial son esca­sos. No pier­das tu tiem­po si en un
libro exis­te mucho mate­rial cono­ci­do, sal­ta ese mate­rial y dirí­ge­te al mate­rial nue­vo; y ese sí lée­lo con el cui­da­do que corres­pon­da a su impor­tan­cia para el asun­to que traes entre manos.

24). En muchos temas abor­da­dos por miem­bros de la huma­ni­dad las obras escri­tas ( en par­ti­cu­lar esto apli­ca a los libros)están liga­das unas a las otras en un cier­to orden. En un cier­to orden. Es sen­sa­to en muchas oca­sio­nes res­pe­tar la secuen­cia his­tó­ri­ca para subir la esca­le­ra pel­da­ño a peldaño.

Algu­nas Carac­te­rís­ti­cas Gene­ra­les de los Libros

25). Todo buen libro como todo mamí­fe­ro, tie­ne el equi­va­len­te de una colum­na ver­te­bral que lo orga­ni­za y le pro­por­cio­na una estruc­tu­ra gene­ral Los mejo­res libros son los mas cla­ros, mejor orga­ni­za­dos y más fáci­les de com­pren­der. Los más legibles.

26). Debe­ría­mos ser capa­ces de enun­ciar el obje­to del libro en una ora­ción cor­ta. O, en un peque­ño párrafo.

27). Debe­mos poder expre­sar como las par­tes del libro están orga­ni­za­das para for­mar el todo que es la idea prin­ci­pal mate­ria­li­za­da en el libro.

28). No todos los libros requie­ren el mis­mo gra­do de esfuer­zo para com­pren­der­los. Según el sapo es la pedra­da. A fin de cuen­tas, ¿para que que­re­mos leer tal o cual libro? ¿Qué fin persigues?

29). Un libro con ora­cio­nes com­ple­jas, párra­fos lar­gos y tex­to oscu­ro; no es un tex­to pro­fun­do. Es un tex­to o libro mal escrito.

30). Para apren­der algo de memo­ria, es mejor leer en voz alta que silen­cio­sa­men­te, y es mejor leer rápi­da­men­te que despacio.

31). “No hay libro tan malo que no se le pue­da encon­trar algo bueno.” Cervantes.

Lec­tu­ra, Salud y Eficacia

32). Pro­cu­rar no leer más de una hora segui­da, sin dar­se una pau­sa para cami­nar un poco (5 o 10 minu­tos). Ello para mejo­rar la cir­cu­la­ción en pier­nas y ayu­dar a la fle­xi­bi­li­dad del cuer­po. Pro­cu­rar cam­biar de pos­tu­ra cada diez o quin­ce minu­tos mien­tras se lee.

33). Pro­cu­rar evi­tar la lec­tu­ra de com­pren­sión des­pués de ejer­ci­cios físi­cos pesa­dos, o cuan­do se tie­ne ham­bre, sue­ño, preo­cu­pa­cio­nes, etc.

34). Come cuan­do ten­gas ham­bre y dis­fru­ta cada boca­do; duer­me cuan­do ten­gas sue­ño; des­can­sa cuan­do estés can­sa­do; lee cuan­do ten­gas el deseo de hacer­lo. Si tie­nes pro­ble­mas emo­cio­na­les o nece­si­da­des fisio­ló­gi­cas sin aten­der atién­de­las no tie­ne caso dejar vagar la men­te mien­tras mira­mos la pági­na del libro. Deja el libro a un lado y atien­de aque­llo que ocu­pa la men­te. Es más pro­duc­ti­vo y pla­cen­te­ro leer dos horas o media hora dedi­ca­da ple­na­men­te a ello que apa­ren­ta por horas que leer mien­tras tu men­te está lle­na de mari­po­sas, o de preo­cu­pa­cio­nes. En este últi­mo caso no te preo­cu­pes, oc&
uacute;pate.

35). Acuér­da­te que un buen escri­to da muchas pis­tas acer­ca de su estruc­tu­ra. En cada capí­tu­lo dice el obje­to del mis­mo y en el pre­fa­cio ya se indi­có el obje­to gene­ral del libro. Ade­más cada párra­fo indi­ca en su pri­me­ra ora­ción el obje­ti­vo del mis­mo. En oca­sio­nes no vale la pena leer todo el párra­fo. En oca­sio­nes no vale la pena leer el capí­tu­lo. Y, en oca­sio­nes no vale la pena leer el libro.

36). Antes de leer debes tener cla­ro, en este momen­to ¿para qué vas a leer? ¿Cuál es el pro­pó­si­to de tu lec­tu­ra? A con­ti­nua­ción rea­li­zas un escru­ti­nio de explo­ra­ción. Nada de lan­zar­se a fon­do sin ton ni son. Se lee el Títu­lo, el resu­men en las cubier­tas, el nom­bre del autor… el pre­fa­cio, se hojea al azar. A veces ello bas­ta para eva­luar el escri­to y deci­dir que por­ción del mis­mo se va a leer; y cual no vale la pena. O se deci­de que ese libro no apor­ta nada valio­so para nues­tro objetivo.

37). No todos los libros o artícu­los perio­dís­ti­cos se leen com­ple­tos, ni a la mis­ma velo­ci­dad. Esco­ge­mos aque­llo que vamos a leer y como lo vamos a leer.

38). No empe­ñar­se en la lec­tu­ra de un libro, si nota­mos que nos fal­tan ante­ce­den­tes. Debe­mos tener una com­pren­sión pre­via de las ideas fun­da­men­ta­les del asunto.

39). La rapi­dez de lec­tu­ra depen­de del gra­do de com­ple­ji­dad del mate­rial que este­mos leyen­do en ese momento.

40). Para cap­tar lo esen­cial de un libro en oca­sio­nes es nece­sa­rio apren­der a leer entre líneas. Pues no siem­pre el autor dice las cosas de mane­ra direc­ta por temor a la cen­su­ra. En otros casos el autor bus­ca enga­ñar al lec­tor pre­sen­tán­do­se en apa­rien­cia como defen­sor de ideas con­tra­rias a su ver­da­de­ro cora­zón que .en gene­ral está al ser­vi­cio del patrón que le paga como plu­mí­fe­ro alquilado.

41). Exis­ten par­tes de tex­to que pue­den ser leí­das muy rápi­da­men­te y las cua­les son fáci­les de enten­der. Den­tro de un mis­mo libro pue­den coexis­tir tex­tos de diver­sa com­ple­ji­dad; por lo cual debe­mos estar aten­tos mien­tras vamos leyen­do, para ajus­tar la velo­ci­dad de lec­tu­ra según como vaya cam­bian­do el texto.

42). En oca­sio­nes es nece­sa­rio leer cui­da­do­sa­men­te un mis­mo tex­to varias veces has­ta estar segu­ro de haber­lo comprendido.

La lon­gi­tud del tex­to difí­cil de com­pren­der pue­de ser una ora­ción, un párra­fo, una pági­na o un capítulo.

En oca­sio­nes el autor del libro en cues­tión duran­te su tra­ba­jo de inves­ti­ga­ción para escri­bir el libro lle­ga a tal gra­do de domi­nio del mate­rial tra­ta­do que sin dar­se cuen­ta exi­ge mucho del lector.

El autor en oca­sio­nes uti­li­za con­cep­tos que sin­te­ti­zan su expe­rien­cia sobre un asun­to en pocas pala­bras. De su expe­rien­cia sobre el tema (expe­rien­cia amplia múl­ti­ple) extrae con­cep­tos que al gene­ra­li­zar redu­cen la can­ti­dad de pala­bras para refe­rir­se al asun­to. Ello de mane­ra natu­ral vuel­ve den­so el mate­rial escri­to y obli­ga al lec­tor a rea­li­zar un esfuer­zo mayor para com­pren­der dicho tipo de textos.

Esco­ge un sitio cómo­do don­de estu­diar, el cual sólo vas a uti­li­zar para estu­diar. De tal mane­ra des­pués de un tiem­po en auto­má­ti­co todo tu ser sabe que lle­gas­te ahí a estudiar. 

43). El asun­to de estu­diar no es de fuer­za bru­ta; es pre­fe­ri­ble estu­diar dos horas sin dis­trac­ción y sin interrupciones,
que apa­ren­tar que estu­dias cua­tro o seis horas con la cabe­za lle­na de mari­po­sas, que van de un tema a otro.

44). Siem­pre que estu­dies un libro, usa plu­ma (no lápiz) y papel para tomar notas. Libro del que no hagas un resu­men o saques una ense­ñan­za, libro que no vale la pena leer. Tus notas haz­las orde­na­das, uti­li­za plu­mas de varios colo­res, eso te ale­gra la vis­ta al leer las notas y te divier­te mien­tras las escri­bes, tam­bién sir­ve para sepa­rar por colo­res dis­tin­tas ideas. Tus notas, haz­las en hojas blan­cas tama­ño car­ta, escri­be des­pa­cio con bue­na letra, te ser­vi­rán en el futu­ro. ¡Cuí­da­las!

45). Si pue­des sub­ra­ya con lápiz en el libro. Por una raya ver­ti­cal cuan­do sea todo un párra­fo. Ano­ta algo al mar­gen de la pági­na. Al final del libro (en las hojas en blan­co) ano­ta bre­ve­men­te tema y pági­na don­de vis­te algo importante.

46). Los libros más úti­les para ti son aque­llos que tra­tan ini­cial­men­te temas que ya domi­nas y pau­la­ti­na­men­te abor­dan cosas des­co­no­ci­das. El apren­der es como subir por una esca­le­ra. Te debes apo­yar fir­me­men­te en un esca­lón antes de subir al siguien­te. Nun­ca dejes hue­cos en tu apren­di­za­je, si tie­nes hue­cos repa­sa los temas con plu­ma y papel has­ta que los domines.

47). En oca­sio­nes hay temas más difí­ci­les que otros. Se tra­ta de com­pren­der, no de memo­ri­zar por la fuer­za bru­ta de la repe­ti­ción. Cuan­do com­pren­des el mate­rial es tuyo toda la vida, sin nece­si­dad de memo­ri­zar a la fuer­za. Si pue­des bus­ca dife­ren­tes libros sobre el mis­mo tema lo que no expli­ca uno bien, lo expli­ca otro mejor.

48). Los temas a estu­diar se rela­cio­nan y apo­yan entre sí. Cuan­do estu­dies pre­gún­ta­te cómo se rela­cio­na lo que estu­dias con lo que cono­cías antes. No dejes hue­cos, estu­dia lo que no entien­das has­ta que lo entiendas.

49). En todo tema hay cosas real­men­te difí­ci­les, habrá pági­nas que haz de leer varias veces has­ta com­pren­der el sig­ni­fi­ca­do com­ple­to, y habrá pági­nas que sólo lees una vez. Ase­gú­ra­te de enten­der el sig­ni­fi­ca­do de cada pala­bra, de cada ora­ción, de cada párra­fo, etc. No dejes hue­cos pon­le un signo de (?) y vuel­ves luego. 

50). De cada libro que leas, haz un resu­men. Para ello lee el libro y subrá­ya­lo con lápiz. Recuer­da que un buen sub­ra­ya­do mar­ca lo esen­cial; sepa­ra el grano de la paja.

Usa por ejem­plo la siguien­te notación:

  1. Cuan­do sólo deseas des­ta­car una fra­se u ora­ción, sub­ra­ya los ren­glo­nes correspondientes.

  2. Cuan­do desea des­ta­car la impor­tan­cia de varias ora­cio­nes jun­tas, sub­ra­ya con una barra ver­ti­cal late­ral al tex­to, o con una llave.

  3. Cuan­do se tra­ta de un párra­fo com­ple­to pue­des usar la barra ver­ti­cal o un pun­to al comien­zo del párrafo.

  4. Pue­des escri­bir pala­bras que cali­fi­quen la impor­tan­cia de los sub­ra­ya­dos al mar­gen del texto.

  5. Inven­ta u pro­pia nota­ción, debe ser­te útil es todo! 

  6. Lue­go que leas el libro y hayas sub­ra­ya­do, deja des­can­sar el mate­rial algún tiem­po y lue­go lee sólo lo sub­ra­ya­do. Ana­li­za cosas como lo siguien­te: ¿sub­ra­yas­te lo fun­da­men­tal?, ¿algo está de más?, ¿debes usar el borra­dor, por­que así lo con­si­de­ras nece­sa­rios? Haz­te otras pre­gun­tas ¿qué pre­gun­ta­ría si yo fue­ra el pro­fe­sor? ¿qué es lo que me daría mie­do que me pre­gun­ta­ran en un examen? etc.

  7. Revi­sa varias veces el mate­rial sub­ra­ya­do empu­ñan­do el borra­dor y tra­ta de que que­de sub­ra­ya­do no más del 10 por cien­to de la lon­gi­tud total del libro; de pre­fe­ren­cia el 5 por cien­to. Esto te obli­ga a bus­car y loca­li­zar las ideas fun­da­men­ta­les del tema, en fun­ción de los cua­les se cons­tru­ye todo el tema de estudio.

  8. Una vez que hicis­te lo ante­rior inven­ta cate­go­rías como las siguientes:

4 (IIII) Fundamental

3 (III) Importantes

2 (II) Nece­sa­rio saber

1 (I) Cul­tu­ra o elegancia.

Toma un lápiz y vas ponien­do un pali­to en los sub­ra­ya­dos que ya hicis­te pre­via­men­te, sólo en los que con­si­de­res que vale la pena, has­ta ter­mi­nar el libro o los apun­tes del cur­so. Lue­go, pen­san­do con cui­da­do esco­ge de los de un pali­to las que por su impor­tan­cia mere­cen tener otro pali­to; y así suce­si­va­men­te, has­ta lle­gar al caso del cuar­to pali­to o rayi­ta. Lue­go haz un resu­men escri­to úni­ca­men­te (según el tiem­po de que dis­pon­gas) de las cate­go­rías 4, si te alcan­za el tiem­po cate­go­ría 3 y lue­go 2 y final­men­te 1. Todo éste pro­ce­so te obli­ga a pen­sar y a repa­sar el mate­rial de estu­dio usan­do las neu­ro­nas y no mera­men­te de peri­qui­to. Con­ser­va tus apun­tes y reví­sa­los periódicamente. 

51). Siem­pre que pue­das leer libros escri­tos por genios de la Huma­ni­dad pre­fié­re­lo a leer libros escri­tos por repe­ti­do­res o supues­tos divul­ga­do­res de los des­cu­bri­mien­tos. ¿Por Qué suge­ri­mos eso? Por­que todo autor deja ras­tros de cómo razo­na en lo que escri­be y es pre­fe­ri­ble apren­der un poqui­to de la mane­ra de pen­sar de un genio que de uno que no des­cu­brió tal o cual cosa intere­san­te en la his­to­ria de la humanidad.

 

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Algu­nas carac­te­rís­ti­cas de los Escri­tos Políticos

52). En oca­sio­nes, sobre todo en escri­tos polí­ti­cos, los auto­res come­ten erro­res de lógi­ca que les per­mi­ten “jus­ti­fi­car” sus posi­cio­nes polí­ti­cas. Hay que tener cui­da­do al leer este tipo de docu­men­tos pues los erro­res no sólo son de lógi­ca es fre­cuen­te que uti­li­cen datos ter­gi­ver­sa­dos o inclu­so fal­sos para jus­ti­fi­car su polí­ti­ca. Hay que bus­car estos ele­men­tos de ocul­ta­mien­to y dis­tor­sión de
la ver­dad y saber expo­ner­los a la luz pública.

53). Un polí­ti­co en liber­tad no lee para adqui­rir cul­tu­ra así en gene­ral; lee y estu­dia para cono­cer mejor la reali­dad polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca y social que afec­ta posi­ti­va y nega­ti­va­men­te al Pue­blo pobre y Trabajador.

Así un Polí­ti­co de ciu­da­da­nos en Liber­tad no es total­men­te libre de leer y hacer lo que le gus­te mien­tras exis­tan seres huma­nos en Méxi­co y en el Mun­do que no pue­dan desa­rro­llar­se ple­na­men­te por ser explo­ta­dos por el sis­te­ma eco­nó­mi­co actual; y sean exclui­dos del mun­do civi­li­za­do por las fuer­zas del Impe­rio, tie­ne la obli­ga­ción éti­ca y moral de hacer todo lo posi­ble por tra­ba­jar jun­to con ellos( con efi­cien­cia, inte­li­gen­cia y ale­gría) para ter­mi­nar lo más rápi­do posi­ble con el sis­te­ma de explo­ta­ción Impe­ria­lis­ta.

Tene­mos ese com­pro­mi­so éti­co con los explo­ta­dos, los dese­cha­bles y los olvi­da­dos por el sis­te­ma mun­dial de explo­ta­ción Imperialista.

 

54). En polí­ti­ca es fun­da­men­tal iden­ti­fi­car los dis­tin­tos méto­dos que usan lo apo­ya­do­res del Impe­rio para ata­car a todo aquel que defien­da de algu­na mane­ra los intere­ses popu­la­res; Por ejem­plo:

a).- ata­que a la per­so­na, no a sus ideas.

b).- Des­ca­li­fi­ca­ción de las ideas; y no su dis­cu­sión o análisis.

c).- Defor­ma­ción de las ideas del con­tra­rio para sata­ni­zar­los y que sea más fácil des­ca­li­fi­car­los o “derro­tar­los”. Tri­via­li­za­ción de la oposición.

d).- Ela­bo­ra­ción de un pro­ce­di­mien­to: Pri­me­ro un seu­do aná­li­sis y bom­bar­deo de “infor­ma­ción” rela­cio­na­da con el tema del aná­li­sis; lue­go la ela­bo­ra­ción y difu­sión de una fra­se bre­ve y con­tun­den­te con­tra el enemi­go del sis­te­ma de Explo­ta­ción Impe­ria­lis­ta. Repe­ti­ción de la fra­se has­ta el can­san­cio. Varia­cio­nes del mis­mo Tema. Dar. Ejem­plos de c/tipo de ataque…..

e).- Algu­nos apo­ya­do­res del sis­te­ma se dis­fra­zan de defen­so­res de las cau­sas popu­la­res y así en asun­tos meno­res apa­ren­tan esa defen­sa; sin embar­go dan a cono­cer su ver­da­de­ra natu­ra­le­za en situa­cio­nes de cri­sis don­de el sis­te­ma de Explo­ta­ción Impe­ria­lis­ta está en riesgo.

f).- Pro­mue­ve la idea de que el Gober­nan­te en la cús­pi­de es un super­hom­bre y escon­de el hecho de que su poder pro­vie­ne de una estruc­tu­ra, de una orga­ni­za­ción que le da poder. En el mejor de los casos cuen­ta el gober­nan­te con el poder eco­nó­mi­co del
Esta­do, con el poder polí­ti­co del mis­mo, amén del apo­yo del poder eco­nó­mi­co del Gran Capi­tal y del poder de los medio de masi­vo de la ini­cia­ti­va pri­va­da y del “poder eclesiástico”.

g).- En rela­ción con el inci­so ante­rior, al enemi­go lo tra­tan como sigue (como com­ple­men­to al esque­ma defor­ma­ti­vo ante­rior): No men­cio­nan casi para nada a las masas que apo­yan y dan sus­ten­to y fuer­za un líder popu­lar. Y se refie­ren al líder como un ser maligno, casi diabólico.

h).-Condensan todo lo bueno de su lado: Las bellas pala­bras, los líde­res que no mere­ce el país, “la defen­sa de” los intere­ses de la Nación y la pre­vi­sión del futu­ro. Todo lo impor­tan­te está cáli­da y racio­nal­men­te pla­nea­do, cal­cu­la­do y eva­lua­do pára­le mejo­ra­mien­to pau­la­tino y fir­me de la Nación. ¡Si, no fue­ra por la opo­si­ción des­leal lle­ga­ría­mos a la Meta! El sufri­mien­to del pue­blo se lo debe­mos a la opo­si­ción de los enemi­gos des­lea­les con­tra los ben­di­tos pla­nes del sacri­fi­ca­do gobierno. Has­ta Dios está de su lado y si no se avan­za como se debe­ría, es por­que el demo­nio y las fuer­zas de la oscu­ri­dad apo­yan al maligno adver­sa­rio polí­ti­co. El adver­sa­rio polí­ti­co más peli­gro­so es cali­fi­ca­do de opo­si­ción des­leal; cuan­do el peli­gro aumen­ta el cali­fi­ca­ti­vo uti­li­za­do va avan­zan­do en la esca­la has­ta lle­gar a la luna…luna…lunático-loco.

i).- Aque­llos jerar­cas de la Igle­sia cató­li­ca que no cum­plen con su misión evan­ge­li­za­do­ra para apo­yar polí­ti­ca­men­te a los explo­ta­do­res del pue­blo…men­cio­nan y ape­lan a valo­res supues­ta­men­te uni­ver­sa­les y eter­nos. En situa­cio­nes crí­ti­cas se refie­ren a la ley, afir­man que la auto­ri­dad pro­vie­ne de las tablas de la ley divi­na y hablan de la nece­si­dad de que todos la res­pe­ten y no la pug­na en duda. Rega­ñan por los exce­sos a la auto­ri­dad y exi­gen que se apli­que con fir­me­za la ley a quie­nes no son auto­ri­da­des y están según ellos de revoltosos.

j).- Los defen­so­res del Impe­rio y de sus laca­yos se refie­ren a las situa­cio­nes actua­les como si no exis­tie­ra la his­to­ria; como sí no exis­tie­ran limi­ta­cio­nes Cons­ti­tu­cio­na­les. Hablan del impe­rio de las leyes (leyes secun­da­rias) pero no se refie­ren al impe­rio de la Cons­ti­tu­ción, la cual vio­lan sistemáticamente.

 

k).-Los ser­vi­do­res del Impe­rio de ésta y pasa­das admi­nis­tra­cio­nes con­vier­ten sus deci­sio­nes polí­ti­cas del ayer en el azar del hoy. Ejem­plo: En 1997, Zedi­llo can­ce­ló cona­su­po y entre­go sus bode­gas a Mase­ca, Min­sa y Car­gill los aca­pa­ra­do­res del hoy. El dic­ta­dor Cal­de­rón des­po­tri­ca en lo gene­ral con­tra los aca­pa­ra­do­res de Maíz; y los apo­ya con medi­das eco­nó­mi­cas. (Pac­to del Ham­bre del Pueblo…Calderón y Cías.).

El sis­te­ma no reco­no­ce públi­ca­men­te sus erro­res. Des­vía la aten­ción de lo prin­ci­pal hacia aspec­tos secundarios

l).- Igno­rar­nos y tra­tar de ais­lar­nos es tam­bién un méto­do uti­li­za­do por los laca­yos del Impe­rio Yan­qui. En gene­ral no exis­ten escri­tos de la opo­si­ción radi­cal que sean divul­ga­dos amplia­men­te los medios de difu­sión masi­vos. Esto, en par­te por­que los capi­ta­lis­tas extran­je­ros y sus alia­dos inter­nos se cui­dan de ata­car medios de comu­ni­ca­ción no domes­ti­ca­bles; y en par­te debi­do a que los gru­pos nacio­na­lis­tas radi­ca­les no hemos sabi­do hacer una polí­ti­ca de masas a tra­vés de los medios de comu­ni­ca­ción escritos.

m).- El Impe­rio y (sus laca­yos) tie­nen de su lado los mejo­res psi­có­lo­gos de masas dedi­ca­dos de tiem­po com­ple­to a sus mal lla­ma­dos medios de comu­ni­ca­ción. Debe­mos apren­der de ellos en pri­me­ra apro­xi­ma­ción apren­dien­do de sus pro­duc­tos de publi­ci­dad y de sus cam­pa­ñas de publi­ci­dad exi­to­sas. Usa el Judo publi­ci­ta­rio.

n).- Es nece­sa­rio estu­diar la pro­pa­gan­da del Impe­rio, Estu­diar, Estu­diar, ana­li­zar su estruc­tu­ra gene­ral. Rea­li­zar peque­ños aná­li­sis acer­ca de su estruc­tu­ra. Lon­gi­tud, len­gua­je uti­li­za­do. Lar­go de ora­cio­nes y de párrafos.

e).-Obser­var el len­gua­je uti­li­za­do por los apo­ya­do­res del sis­te­ma

Ellos: vs. Aborto:  Nos:

Ellos el abor­to es un Ase­si­na­to en vientre.

Noso­tros lo pode­mos con­tes­tar como: La mujer tie­ne el dere­cho a ele­gir que hacer con su cuerpo.

Ellos La Euta­na­sia es un ase­si­na­to de adultos.

Noso­tros debe­mos ser capa­ces de cons­truir con­cep­tos basa­dos en la Decla­ra­ción de los Dere­chos Huma­nos: Todo ser humano adul­to tie­ne el dere­cho a deci­dir sobre su pro­pia vida .o, ¿Aca­so tú vas a deci­dir por él o ella?

Hacer lo equi­va­len­te con otros temas. A cada con­cep­to de ella, ima­gi­nar el nues­tro. Judo publi­ci­ta­rio. Te lan­zan un reto (lucha) publi­ci­ta­rio tal que en ese esque­ma y uti­li­zan­do las pala­bras de ellos si lo res­pon­des en ese mar­co sólo pue­des perder.

Este es un ejem­plo del uso que hace el sis­te­ma de cali­fi­ca­ti­vos nega­ti­vos y deni­gran­tes con­tra sus enemi­gos. Pro­du­ce la for­ma­ción de refle­jos con­di­cio­na­dos de tipo reaccionarios….Nos quie­ren poner eti­que­tas nega­ti­vas como sacos, no debe­mos dejar­nos poner el saco. A todo inten­to de deni­grar­nos o des­ca­li­fi­car­nos res­pon­da­mos de mane­ras ama­bles y huma­nas como
en los ejem­plos anteriores.

55). Dis­cu­te este mate­rial con otros com­pa­ñe­ros. ¿Qué pro­po­nen cam­biar, aña­dir, etc.?

56). Si lo con­si­de­ras de uti­li­dad, saca 3 ó 4 copias fotos­tá­ti­cas y dis­tri­bú­ye­las entre com­pa­ñe­ros que le pue­dan sacar algún provecho.

Toma nota de que los tres apun­tes sobre como escri­bir, leer, y hablar for­man una uni­dad. Al apli­car uno de ellos, en prin­ci­pio debe­mos tomar en cuen­ta lo que apli­que de los otros dos.

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