Armando Chavarría ¡Cuidado!

En mi con­cep­to el ase­si­na­to de Cha­va­rría podría ser una juga­da maes­tra cal­cu­la­da por una men­te fría: “eli­mi­na al posi­ble can­di­da­to que pudie­ra com­pe­tir fuer­te­men­te por la guber­na­tu­ra y reper­cu­te sobre la ima­gen del gobierno zefe­ri­nis­ta, cues­tio­nan­do al gabi­ne­te de segu­ri­dad como si ellos hubie­ran sido los ase­si­nos o por su des­cui­do hubie­ran deja­do iner­me a Cha­va­rría. Se apro­ve­cha la ten­sión polí­ti­ca que había entre Zefe­rino y Cha­va­rría, para adju­di­car­le la posi­ble res­pon­sa­bi­li­dad”. Es un gol­pe maes­tro. Esto inde­pen­dien­te­men­te de crí­ti­cas que pudie­ran hacer­se al gobierno de Zeferino.

De lo que se tra­ta es de quién va a ganar la guber­na­tu­ra, allí está la cla­ve. Des­pués de lo ocu­rri­do la posi­bi­li­dad de que el PRD gane la guber­na­tu­ra dis­mi­nu­ye, esto es obvio. Enton­ces, el bene­fi­cia­rio direc­to de estos lamen­ta­bles acon­te­ci­mien­tos es otra vez… el PRI. Lo más pro­ba­ble aho­ra es que el PRI gane la guber­na­tu­ra y se apun­ta­le así aún más la can­di­da­tu­ra de Peña Nie­to a la Pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca. Es par­te de la estra­te­gia para que el PRI retor­ne a gober­nar como lo hizo la mayor par­te del siglo XX. Es posi­ble que quien orde­nó el ase­si­na­to de Cha­va­rría sea el mis­mo que orde­nó el ase­si­na­to de Colo­sio y de Ruiz Mas­sieu. Ase­si­na­tos que ‑por cier­to- has­ta la fecha no han sido escla­re­ci­dos. Es alguien que apro­ve­cha todos los recur­sos, inclu­so el ase­si­na­to, con tal de lograr sus obje­ti­vos polí­ti­cos. San­gre fría.

Entre sus cálcu­los pue­de estar que muchos ana­lis­tas y polí­ti­cos de opo­si­ción cai­gan en su juga­da. Lo mejor sería exi­gir y apo­yar las inves­ti­ga­cio­nes has­ta que se cap­tu­re a los auto­res mate­ria­les y se des­cu­bra a los auto­res inte­lec­tua­les. Si se logra­ra esto, no hay que olvi­dar la men­ta­li­dad e inte­li­gen­cia cri­mi­nal y el poder de esa per­so­na. Si sien­te que pudie­ra ser des­cu­bier­to ple­na­men­te podría pla­near accio­nes sinies­tras de mayor calado.

¿Podre­mos dete­ner esa estra­te­gia y evi­tar que Peña Nie­to gane la pre­si­den­cia en 2012? Es nece­sa­rio bus­car la mayor uni­dad posi­ble y evi­tar las pre­ci­pi­ta­cio­nes. Lo podre­mos hacer si apro­ve­cha­mos todos nues­tros recur­sos lega­les y legí­ti­mos para orga­ni­zar­nos. Es tiem­po de prio­ri­zar más las coin­ci­den­cias y evi­tar enfa­ti­zar las dife­ren­cias entre todos aque­llos que bus­ca­mos la trans­for­ma­ción social. Nues­tras dife­ren­cias serán apro­ve­cha­das al máxi­mo por nues­tros enemi­gos polí­ti­cos: divi­de y ven­ce­rás. Esto es lo que está ocu­rrien­do en mi que­ri­do Esta­do de Guerrero. 

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