Comunicado del MPJD ante la muerte de Margarita Santizo

A pesar de que Este­ban Mora­les, el hijo de Mar­ga­ri­ta, y sus dos ami­gos des­apa­re­ci­dos jun­to con él, fue­ran poli­cías fede­ra­les, es decir, gen­te que tra­ba­ja­ba en la defen­sa de los ciu­da­da­nos, el Esta­do no hizo nada por devol­ver­los a sus madres. La pre­sen­cia del cuer­po ya sin vida de Mar­ga­ri­ta San­ti­zo en las puer­tas de la Secre­ta­ría de Gober­na­ción es la mues­tra dolo­ro­sa y pro­fun­da de miles de madres que, como ella, aguar­dan y con­ti­núan aguar­dan­do la vuel­ta de sus hijos y la res­pues­ta de un Esta­do omi­so y corrom­pi­do has­ta sus raíces.

Anun­cia­mos que, de aquí en ade­lan­te y en la medi­da de nues­tras posi­bi­li­da­des, vela­re­mos a cada uno de nues­tros siguien­tes muer­tos en la puer­ta de la Secre­ta­ría de Gober­na­ción, es decir, de cada una de las víc­ti­mas que han sali­do a la bús­que­da de sus des­apa­re­ci­dos y se han topa­do con la muer­te. Y lo segui­re­mos hacien­do has­ta que el gobierno abra los ojos a la ver­dad. Con­vo­ca­mos a todas y todos los habi­tan­tes del país para que repli­quen esto en sus loca­li­da­des, con sus víctimas.

Fren­te a gobier­nos omi­sos (del par­ti­do polí­ti­co que sea), en los tres nive­les; fren­te al increí­ble­men­te inep­to Poder Legis­la­ti­vo y un Poder Judi­cial entre­ga­do al sucio nego­cio de la ven­ta de impu­ni­dad; fren­te a un Poder Eje­cu­ti­vo cie­go y sor­do, el MPJD sube el tono de su recla­mo y vis­lum­bra su radi­ca­li­za­ción. Mien­tras los gobier­nos luchan por hacer pare­cer el caso de los 43 mucha­chos des­apa­re­ci­dos y los seis muer­tos como excep­cio­nal, el MPJD insis­te y reite­ra que es un caso “nor­mal” y coti­diano en muchas regio­nes del país. Son la pun­ta de un mons­truo­so ice­berg. Y reite­ra­mos tam­bién lo expre­sa­do a los enton­ces can­di­da­tos a la pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca, que no podían aspi­rar más que a ser los admi­nis­tra­do­res del horror mien­tras no vie­ran y escu­cha­ran las voces de los vivos y las voces de los muer­tos, de aque­llos que no habrán de apa­re­cer. Tam­po­co podrán des­apa­re­cer nues­tro pasa­do y nues­tra memo­ria. Quien no recuer­da su pasa­do está con­de­na­do a repetirlo.

El MPJD entien­de que ni al cri­men orga­ni­za­do, ni a los gobier­nos les alcan­za, ni les alcan­za­rá jamás, para des­apa­re­cer a los habi­tan­tes de nues­tra Nación y alza la voz para decir las veces que sea nece­sa­rio que no vamos a des­apa­re­cer en la noche de la igno­mi­nia y el olvido.

Aten­ta­men­te

Movi­mien­to por la Paz con Jus­ti­cia y Dignidad

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