Contragolpe

2. Cuan­do el diá­lo­go es una terquedad

La revo­lu­ción exis­ti­rá mien­tras haya injus­ti­cias y será una herra­mien­ta váli­da de libe­ra­ción. Sobre todo cuan­do insis­tir en el diá­lo­go es ya una ter­que­dad. Revo­lu­ción sig­ni­fi­ca negar­se a ser una pelu­sa de la huma­ni­dad, una sim­ple tuer­ca del sis­te­ma, es recla­mar la dig­ni­dad de lo humano. Pero la volun­tad no bas­ta, se inter­po­nen mie­dos, creen­cias y tumo­res del pen­sa­mien­to que aquí que­re­mos extir­par para que la revo­lu­ción no se deten­ga. Es que lle­ga un momen­to en que la resis­ten­cia es insu­fi­cien­te y hay que pasar a la ofen­si­va, al con­tra­gol­pe. Esto supo­ne rom­per los mol­des ideo­ló­gi­cos que nos ata­ran­tan y pro­te­gen a la cla­se domi­nan­te; requie­re sen­si­bi­li­dad ante los atro­pe­llos; con­cien­cia social; orga­ni­za­ción; recur­sos eco­nó­mi­cos; una bue­na dosis de rabia, el momen­to opor­tuno… Si usted jun­ta todo esto y lo agi­ta, se tra­ta de la revo­lu­ción. Y aña­da el “sí se pue­de”, por­que es tre­men­da su fuer­za, es la con­vic­ción del cam­bio revo­lu­cio­na­rio, que aca­be con el sen­ti­do común del egoís­mo y dé lugar al “otro sen­ti­do común” del espí­ri­tu comunitario.(1)

Ver “Otro Sen­ti­do Común”, nume­ra­les 7–8. http://zapateando2.wordpress.com/2006/07/24/otro-sentido-comun/

3. Dere­chos huma­nos: lucha de unos con­tra otros

La mujer y el hom­bre siem­pre han lucha­do por la ali­men­ta­ción, la salud, la vida, la liber­tad y otras cosas que aho­ra lla­ma­mos dere­chos huma­nos. Nece­si­da­des natu­ra­les que se han con­ver­ti­do en dere­chos cuan­do otro ser humano los pue­de impe­dir. Son los dere­chos huma­nos un recla­mo ante la ame­na­za o des­po­jo de lo que es natu­ral­men­te pro­pio. Y esta nece­si­dad de recla­mar es lo tris­te e incohe­ren­te de nues­tra his­to­ria, por ser una lucha entre seme­jan­tes de la mis­ma espe­cie, mien­tras otros ani­ma­les se res­pe­tan más entre sí. En efec­to, aun­que se luche con­tra un sis­te­ma de injus­ti­cias ‑lo que aho­ra se dice capitalismo‑, detrás de éste hay gen­te que lo dise­ña, lo ali­men­ta, lo for­ta­le­ce y se bene­fi­cia del mis­mo a cos­ta de los dere­chos aje­nos. Por eso, la lucha con­tra el capi­ta­lis­mo es por los dere­chos huma­nos; con­tra per­so­nas que se los han apro­pia­do for­man­do una cla­se social, muchos de los cua­les, cono­ce­mos. Todas las anti­guas civi­li­za­cio­nes han enta­bla­do esa lucha. Y muchas reli­gio­nes es lo que bus­can final­men­te; el cris­tia­nis­mo, por ejem­plo, es en esen­cia una férrea lucha por los dere­chos huma­nos, aun­que des­vir­tua­da o ate­nua­da tan­tas veces. Las gran­des revo­lu­cio­nes, las inde­pen­den­cias de los pue­blos, la lucha zapa­tis­ta… antes que una lucha por el poder popu­lar, es por los dere­chos humanos.

4. El gobierno del terror

A menu­do sabo­reo cuan­do el gobierno y el nar­co­trá­fi­co se matan entre sí, pues son la mis­ma cosa. Pero el gus­ti­llo se pier­de cuan­do niños y otros ino­cen­tes apa­re­cen entre las víc­ti­mas. Es que los sol­da­dos ame­tra­llan a cual­quier vehícu­lo que des­ai­re un retén, sólo por eso, matan­do a sus ocu­pan­tes. Dis­pa­ran sobre nin­gu­na inva­sión extran­je­ra, sin ser agre­di­dos ni encon­trar armas o dro­ga entre los muer­tos, y sin que ésta sea su función.2 Algo así como los Esta­dos Uni­dos en Irak. Dis­pa­ra y des­pués ave­ri­guas, les orde­na­ron. Una parien­te pre­gun­ta­ba por qué no per­si­guen a los sospechosos.

- No son poli­cías ‑le dije.

¿Qué hacen ahí enton­ces?, una patru­lla que les dé alcan­ce, hom­bre, que los rega­ñe, que los mul­te, pero ¿que maten? Qué dis­pa­ren a las llan­tas, ¡qué pien­sen!… Qué cosas, pen­sé entre mí, el ejér­ci­to pue­de matar­le a usted y a mí sólo por ser sos­pe­cho­sos. Y aun sin ser­lo. Son ase­si­nos de todo a todo, con sus pro­pios tri­bu­na­les del per­dón. Es el gobierno del terror. Y la CNDH, más que una comi­sión, vie­ne sien­do el Cuen­to Nacio­nal de los Dere­chos Huma­nos. Ejem­plos sobran.

2 Sólo en medios de comu­ni­ca­ción se han regis­tra­do 14 casos de abu­sos en rete­nes duran­te este sexe­nio de Feli­pe Cal­de­rón, del 2007 a junio de 2008. Y 22 per­so­nas han sido ase­si­na­das por mili­ta­res. Ver infor­me del Cen­tro de DH Agus­tín Pro, “Abu­sos mili­ta­res en Méxi­co”, julio 2008, http://www.centroprodh.org.mx .

5. Un ejér­ci­to, dos ejemplos

El que­jo­so mani­fes­tó a la CNDH que esta­ba en su casa vien­do una pelí­cu­la cuan­do irrum­pie­ron los mili­ta­res. Le gri­ta­ron: Abre la puer­ta, hijo de tu puta madre. El agra­via­do abrió la puer­ta de su hogar y 15 sol­da­dos ingre­sa­ron a su casa, lo gol­pea­ron duran­te 30 minu­tos, le tapa­ron la cara, lo moja­ron y le die­ron toques eléc­tri­cos en los tes­tícu­los”. Esto fue moti­vo para una reco­men­da­ción de la CNDH a la Secre­ta­ría de la Defen­sa Nacio­nal. Y ahí que­dó todo. Lo mis­mo suce­dió en el caso de José Faus­to Gál­vez Mur­guía: “El que­jo­so dijo a la CNDH que esta­ba a pun­to de cru­zar a Esta­dos Uni­dos cuan­do per­so­nal de la 40 Zona Mili­tar le gri­tó y lo enca­ño­nó. ¿Dón­de está la mari­gua­na?, si no apa­re­ce los vamos a madrear y matar. Gál­vez refi­rió que espe­ra­ba a un polle­ro que lo pasa­ría hacia Phoe­nix, Ari­zo­na. Los sol­da­dos lo patea­ron y le gri­ta­ron: Mien­tes cabrón, estás espe­ran­do dro­ga para pasar­la, dime quién es tu pin­che patrón y dón­de está o te madreo. Expli­có que los sol­da­dos dis­pa­ra­ron sus armas a un lado de su cabe­za, lo gol­pea­ron, le ven­da­ron los ojos, le metie­ron un tubo a la boca y lo obli­ga­ron a beber un líqui­do con sabor a alcohol. En uñas de manos y pies le metie­ron peda­zos de made­ra, des­pués le arran­ca­ron las uñas y cuan­do que­dó incons­cien­te lo aban­do­na­ron en el desier­to”. 3

3 CNDH, Reco­men­da­cio­nes 29 y 30/2008. Cfr. “Pre­sen­ta la CNDH 8 reco­men­da­cio­nes a Sede­na por vio­la­cio­nes gra­ves de mili­ta­res”, Víc­tor BALLI­NAS, La Jor­na­da, 11-jul-08.

6. La moder­na esclavitud

Se dice que esta vio­len­cia mili­tar en reali­dad bus­ca espan­tar la lucha social que esta­lla­rá duran­te el 2010, con­tra el “orden” social del sis­te­ma capi­ta­lis­ta. Un vecino pien­sa que la situa­ción no es para tan­to. Pero sí es, por­que esta­mos ata­dos al poder del capi­tal, con­ver­ti­dos en escla­vos. Una mues­tra es que nadie pue­da des­de­ñar cual­quier empleo a ries­go de que­dar­se sin comer. Un tra­ba­ja­dor deni­gra las más her­mo­sas cua­li­da­des huma­nas por un empleo que le explo­ta has­ta la últi­ma gota, corre­tean­do un míse­ro sala­rio ape­nas mejor a la nada. Y miles de des­em­plea­dos espe­ran su renun­cia para aba­lan­zar­se sobre esa vacan­te. Por ese empleo una mujer se pros­ti­tu­ye con el jefe, mien­tras un emplea­do ali­men­ta la intri­ga y la difa­ma­ción entre sus com­pa­ñe­ros para des­pla­zar a otro. Si el patrón le gri­ta o le obli­ga con chan­ta­jes y ame­na­zas a tra­ba­jar horas extras sin pagar, usted
dice “sí patrón” y no pue­de renun­ciar por­que en casa le espe­ran su espo­sa y sus hijos con la cucha­ra en la mano. No es usted libre.

7. La fin­ca globalizada

Si su fami­lia nece­si­ta una lava­do­ra de ropa, por­que nadie tie­ne tiem­po para el hogar, o una estu­fa para coci­nar hue­vos sin jamón, debe con­se­guir­las a cré­di­to pues su sala­rio es muy tími­do. Y ten­drá que pagar dos o tres veces su pre­cio, así deba emplear­se de noche en otra cham­ba, y lue­go el domin­go, o inven­tar cual­quier empleo que diga en la puer­ta curio­si­da­des orto­grá­fi­cas: “SE bEN­DEN bOLIS”, “SE PONEN SIPERS”, “Ai poyo”, “SE RRE­PA­RAN NIÑOS DIOS”. Si empe­ña su ani­llo a la déci­ma de su valor ‑ya nadie le presta‑, será para pagar­le a ese otro patrón que le explo­ta más allá de su tra­ba­jo ordi­na­rio: el ban­co o la tien­da a cré­di­to. Ten­drá que tra­ba­jar doble jor­na­da o tri­ple para ellos, don­de se encuen­tre, en un empleo o en otro. Es par­te de la moder­na escla­vi­tud, la moder­na tien­da de raya. Ya no se encuen­tra atra­pa­do en una fin­ca por­fi­ria­na sino en el mun­do: adon­de­quie­ra que vaya está atra­pa­do, don­de­quie­ra que tra­ba­je será para esa empre­sa trans­na­cio­nal que le está explo­tan­do has­ta que pague. Es la fin­ca glo­ba­li­za­da. Y tie­ne otro capa­taz, el tiem­po, que día a día le azo­ta con intere­ses para que se apu­re y tra­ba­je más. Ay de usted si se atra­sa un día en su pago por­que vie­nen peo­res azo­tes. No, señor, usted no es libre.

8. Los defen­so­res de la patria

Este sis­te­ma eco­nó­mi­co es lo que defien­den los sol­da­dos con tan­ta vio­len­cia, aun­que de cier­to no lo sepan. Uste­des sólo bus­can dro­gas y armas, les dicen. Pero se sabe que en reali­dad están defen­dien­do la escla­vi­tud neo­li­be­ral que nos han impues­to los capi­ta­lis­tas, la que esta­mos pla­ti­can­do. Lejos de defen­der la patria, defien­den los sucios nego­cios del extran­je­ro. No sé si a usted le ha toca­do ver a los sol­da­dos tra­ba­jan­do de poli­cía ban­ca­ria, cus­to­dian­do intere­ses de grin­gos y espa­ño­les… esa maña­na, en el Bana­mex de Poza Rica, cómo desea­ba una foto­gra­fía de aquel espec­tácu­lo. Es todo el poder del esta­do al ser­vi­cio del rico inva­sor, lo que se debe­ría cas­ti­gar como “trai­ción a la patria” según el artícu­lo 123 del Códi­go Penal Fede­ral. Bajo la direc­ción del pre­si­den­te de la repú­bli­ca y con el fusil en la mano, los mili­ta­res todo­po­de­ro­sos: vio­lan muje­res, gene­ran pros­ti­tu­ción, alla­nan casas y pre­dios roban­do per­te­nen­cias, cose­chas, con­ta­mi­nan­do arro­yos y ago­tan­do manan­tia­les, obs­tru­yen­do los cami­nos a la escue­la, a la mil­pa, entre­nan­do para­mi­li­ta­res, divi­dien­do a la pobla­ción, gol­pean­do y matan­do gen­te. Son los defen­so­res de la patria.

9. Los guar­dia­nes del orden

Y con la poli­cía, de nue­vo ese gus­ti­llo cuan­do mue­re alguno. Aca­so muchos bus­que­mos en cada noti­cia de mata­zo­nes al poli­cía caí­do, el sol­da­do muer­to y el cora­zón goza como si se tra­ta­ra de un mili­tar esta­dou­ni­den­se balea­do en el Medio Orien­te. ¿Era un alto man­do? Qué mejor. Cla­ro, uno se pre­gun­ta si debe tener con­tri­cio­nes por estos sen­ti­mien­tos. ¿Son de una per­so­na enfer­ma, san­gui­na­ria, demen­te? No tan­to. Pien­sa uno en las fami­lias de esos poli­cías, ¿sus hijos qué cul­pa tie­nen?, cosas así, y de nue­vo el gus­ti­llo des­apa­re­ce. Pero reca­pa­ci­to, por­que ellos no se preo­cu­pan por nues­tras fami­lias; y las suyas son sus cóm­pli­ces, aun­que resul­ta difí­cil creer que esos ani­ma­les pue­dan sos­te­ner una fami­lia. Pero si aca­so, la muer­te del policía
por igual ali­via a su pro­pia gen­te: se fue el padre vio­la­dor, el gol­pea­dor, el pede­ras­ta, adiós al borra­cho, al dro­ga­do, al nar­co­tra­fi­can­te. Reca­pa­ci­te tam­bién usted, por­que vimos las gol­pi­zas y los dis­pa­ros a matar en Aten­co, en Oaxa­ca por recor­dar algo. Vimos en tele­vi­sión aquel gori­la sal­tan­do una y otra vez des­de el techo de una patru­lla sobre las cos­ti­llas de un hom­bre, no con aquel gus­ti­llo nues­tro, sino alo­ca­da­men­te eufó­ri­co; y lue­go tuvie­ron el des­ca­ro de difun­dir en cade­na nacio­nal que se están entre­nan­do para tor­tu­rar­nos mejor. Estos son los guar­dia­nes del orden.

ESTO ES UN DELITO

10. “Moral, vida pri­va­da y paz pública”

Aho­ra eche­mos un vis­ta­zo al terreno de las leyes, dise­ña­das para ser inter­pre­ta­das y apli­ca­das según la con­ve­nien­cia de quie­nes las hacen y las admi­nis­tran. “Es invio­la­ble la liber­tad de escri­bir y publi­car escri­tos sobre cual­quier mate­ria. Nin­gu­na ley ni auto­ri­dad pue­den esta­ble­cer la pre­via cen­su­ra, ni exi­gir fian­za a los auto­res o impre­so­res, ni coar­tar la liber­tad de impren­ta, que no tie­ne más lími­tes que el res­pe­to a la vida pri­va­da, a la moral y a la paz públi­ca”. Esto dice el artícu­lo 7° cons­ti­tu­cio­nal, y algo pare­ci­do seña­la el 6° sobre la mani­fes­ta­ción de las ideas. Fren­te a cual­quier pues­to de perió­di­cos y revis­tas uno se pre­gun­ta qué es “moral” para el gobierno, “vida pri­va­da” y “paz públi­ca”, por­que no se ven los lími­tes que dicen. Las gran­des edi­to­ria­les mani­pu­lan, des­in­for­man, publi­can por­no­gra­fía, difa­man y ¿no tie­nen deli­to? o lo come­ten impu­ne­men­te. Pero un día lle­ga a sus ojos un pan­fle­to como éste, apre­cia­do lec­tor, que le invi­ta a tum­bar el sis­te­ma social esta­ble­ci­do, y la reac­ción ner­vio­sa del gobierno le saca de dudas: este pan­fle­to es un ejem­plo con­tra la moral, la vida pri­va­da y la paz públi­ca. Lla­me­mos a los guar­dia­nes del orden y a los defen­so­res de la patria.

11. La “moral” del capitalismo

Si enten­de­mos que la moral regu­la el com­por­ta­mien­to de un pue­blo o de una cul­tu­ra, ¿de cuán­tas mora­les esta­mos hablan­do en un país plu­ri­cul­tu­ral? Si la moral es el deber de la cos­tum­bre, ¿hay un deber nacio­nal que uni­fi­ca todas las cos­tum­bres?, por­que lo acep­ta­ble para un pue­blo pue­de no ser­lo para otro. Sí lo hay. Hay una cul­tu­ra que pene­tra y car­co­me todas las cul­tu­ras mexi­ca­nas, que no es nin­gu­na decla­ra­ción de dere­chos huma­nos sino esa cul­tu­ra del capi­ta­lis­mo a la que nos hemos refe­ri­do. Esa cul­tu­ra, con su moral y su deber, es lo que real­men­te defien­de la cons­ti­tu­ción para que todos la res­pe­ten. Por moral no están enten­dien­do la sana con­vi­ven­cia y dig­ni­dad de las per­so­nas, sino todo lo con­tra­rio: es la cul­tu­ra de apro­piar­se los medios de pro­duc­ción y expri­mir como tra­pea­dor al emplea­do; la cul­tu­ra del poder en pocas manos, de los dere­chos piso­tea­dos por la ley del más fuer­te; la cul­tu­ra del enri­que­ci­mien­to a toda cos­ta. Y lo que vaya con­tra estas “bue­nas cos­tum­bres” resul­ta inmo­ral, es un deli­to. Quie­nes pen­sa­ban que todas las cul­tu­ras son igual­men­te res­pe­ta­bles, he aquí un ejem­plo de una que es abo­rre­ci­ble y debe ser com­ba­ti­da: la cul­tu­ra del capitalismo.

12. ¿”Vida pri­va­da” o pro­pie­dad privada?

La moral capi­ta­lis­ta cui­da la “vida pri­va­da” de los capi­ta­lis­tas y su cul­tu­ra de rapi­ña. Nadie debe publi­car con­tra ellos, según la ley, o vie­ne la repre­sión. No obs­tan­te, este pan­fle­to que esta­mos leyen­do nos invi­ta a ter­mi­nar con los capi­ta­lis­tas y su sis­te­ma de gobierno, a ter­mi­nar con
esa cul­tu­ra de enri­que­ci­mien­to des­igual. Pre­ten­de aca­bar con sus empre­sa­rios y gober­nan­tes, arre­ba­tar­les lo que roban al pue­blo, encar­ce­lar­los. Car­los Slim figu­ra entre ellos como repre­sen­tan­te mun­dial de la opu­len­cia, entre otros gran­des aca­pa­ra­do­res; tam­bién Feli­pe Cal­de­rón y su cor­te; todos los expre­si­den­tes; casi todos los dipu­tados y sena­do­res, pre­sen­tes y pasa­dos. Ame­na­za la pro­pie­dad pri­va­da de los medios de pro­duc­ción, ésa que pro­du­ce las des­igual­da­des; aten­ta con­tra ésos que aca­pa­ran la rique­za y el poder nacio­nal, lo que lla­man “vida pri­va­da”. Defien­de la pro­pie­dad públi­ca, el inte­rés colec­ti­vo y la vida de las mayo­rías pobres que a la ley actual no le intere­san… le digo, esto es un delito.

13. ¿”Paz públi­ca” o segu­ri­dad privada?

Es el pelle­jo del capi­ta­lis­ta lo que cui­da nues­tra cons­ti­tu­ción polí­ti­ca. Y de nue­vo es el capi­ta­lis­mo lo que la ley lla­ma “paz públi­ca”: la segu­ri­dad de sus intere­ses pri­va­dos, la ganan­cia a cos­ta de los dere­chos huma­nos; la ham­bru­na de miles cuan­do los ali­men­tos son echa­dos al mar para ele­var los pre­cios, o son uti­li­za­dos para ali­men­tar auto­mó­vi­les; la muer­te de un niño cada dos minu­tos por fal­ta de agua pota­ble; dece­sos por­que no se halla una sim­ple medi­ci­na; la muer­te de cam­pe­si­nos des­po­ja­dos de sus tie­rras; fami­lias des­ba­ra­ta­das por la migra­ción; el sui­ci­dio de jóve­nes que no encuen­tran lugar; la natu­ra­le­za mori­bun­da a cau­sa del desa­rro­llo indus­trial y turís­ti­co. Pue­blos ances­tra­les como el kili­wa, al noroes­te de Méxi­co, tie­nen un “pac­to de muer­te” pues deci­die­ron no repro­du­cir­se más ante la ver­güen­za de traer hijos a este mun­do capi­ta­lis­ta. “Sí, es cier­to. Hemos toma­do deci­sio­nes muy fuer­tes. Es que uno se can­sa de que nadie nos escu­che y a nadie le impor­te­mos”, con­fir­ma Elías Espi­no­sa, padre de qui­zá la últi­ma niña kiliwa”.4 Ésa es la “paz públi­ca” del capi­ta­lis­mo que nues­tras leyes pro­te­gen, y arras­trar el lápiz con­tra ello es una liber­tad prohibida.

4 Así lo cons­ta­tó el Sub­co­man­dan­te Mar­cos en la gira de “la otra cam­pa­ña”. Cfr. Nancy FLO­RES, “El exter­mi­nio de los pue­blos”, Con­tra­lí­nea. Baja Cali­for­nia. 2007.

14. El orgu­llo de ser “delin­cuen­te”

De hecho, muchos mexi­ca­nos ya somos delincuentes.5 Según el Códi­go Penal Fede­ral, mere­cen has­ta 8 años de pri­sión por el deli­to de “sedi­ción” miles que viven en los muni­ci­pios autó­no­mos, por resis­tir “sin uso de las armas” a la auto­ri­dad para impe­dir sus fun­cio­nes; asi­mis­mo, quie­nes hayan repe­li­do, agre­di­do y has­ta corre­tea­do a los poli­cías, sol­da­dos o fun­cio­na­rios públi­cos en algu­na mani­fes­ta­ción, por ejem­plo; y has­ta 15 años de pri­sión a quie­nes nos haya­mos coope­ra­do para los gas­tos. Mere­ce­mos has­ta 7 años por “motín”, más otros 20 por “sabo­ta­je”, quie­nes hemos obs­trui­do vías de comu­ni­ca­ción con algu­na mar­cha o hemos pre­sio­na­do polí­ti­ca­men­te para que libe­ren a nues­tros com­pa­ñe­ros. Asi­mis­mo, el que median­te este pan­fle­to o “por cual­quier for­ma o medio invi­te a la rebe­lión”, reci­bi­rá has­ta 20 años de cár­cel. Y has­ta 20 años quie­nes tra­ten de abo­lir la Cons­ti­tu­ción “con vio­len­cia y uso de las armas”… oja­lá le qui­ta­ran eso de “las armas” para que sea­mos unos per­fec­tos delin­cuen­tes muchos rebel­des de “la otra campaña”.

5 Ver Códi­go Penal Fede­ral, Ed. Sis­ta. Mé
xico. Artícu­los 130–141.

15. Si usted lle­ga a diputado

Mere­ce­ría­mos ‑aún no- has­ta 50 años de cel­da por “terro­ris­tas” al uti­li­zar cual­quier medio vio­len­to “para per­tur­bar la paz públi­ca, o tra­tar de menos­ca­bar la auto­ri­dad del esta­do”, o pre­sio­nar­la a una deter­mi­na­ción… pero no saben bien qué es eso de “vio­len­to”. Mere­ce­mos otros 9 años por “cons­pi­ra­ción” cuan­do hemos resuel­to cual­quier sedi­ción, motín, sabo­ta­je o terro­ris­mo, como se hace en todo Méxi­co con la Sex­ta Decla­ra­ción de la Sel­va Lacan­do­na. Haga usted la cuen­ta de su impu­ni­dad. Quien escri­be ya mere­ce 97 años en el cala­bo­zo, y con ayu­da de los legis­la­do­res podría lle­gar a 167 por rebel­de y terro­ris­ta. De suer­te no vivi­ré tan­to. Hay com­pa­ñe­ros más ague­rri­dos ‑oja­lá usted sea uno- que mere­cen unos 400 o 500 años, reba­san­do la cade­na per­pe­tua apro­ba­da en Vera­cruz, pro­pues­ta por el gober­na­dor Fidel Herre­ra para los secues­tra­do­res, ala­ba­da por Calderón.6 Algún día ence­rra­re­mos a este par de bri­bo­nes y nos acu­sa­rán de secues­tro. Ade­más, la ley brin­da otras ideas para ser mejo­res delin­cuen­tes; y hay diver­sos artícu­los que un “buen” abo­ga­do sabrá apli­car a nues­tras sen­ten­cias. Si usted lle­ga a dipu­tado, pro­pon­ga que la ley diga, “todo aquel que no alcan­ce a cum­plir su sen­ten­cia, debe­rá cum­plir­la en la otra vida, o en su reencarnación”.

6 Cfr. “Aprue­ba Con­gre­so de Vera­cruz cade­na per­pe­tua”, Andrés TIMO­TEO, La Jor­na­da, 15 de agos­to de 2008.

16. Usted pue­de ser cómplice

Sin embar­go, leer este papel no es deli­to, toda­vía; deli­to es escri­bir­lo y difun­dir­lo por cual­quier medio. Si usted paga una foto­co­pia y se la da a otro o se la ven­de, ya es nues­tro cóm­pli­ce por­que la publi­ca; y quien sacó la copia tam­bién si se lo demues­tran. Es que el artícu­lo 7° con­ti­núa dicien­do: “En nin­gún caso podrá secues­trar­se la impren­ta como ins­tru­men­to del deli­to. Las leyes orgá­ni­cas dic­ta­rán cuan­tas dis­po­si­cio­nes sean nece­sa­rias para evi­tar que so pre­tex­to de las denun­cias por deli­to de pren­sa, sean encar­ce­la­dos los expen­de­do­res, “pape­le­ros”, ope­ra­rios y demás emplea­dos del esta­ble­ci­mien­to de don­de haya sali­do el escri­to denun­cia­do, a menos que se demues­tre pre­via­men­te la res­pon­sa­bi­li­dad de aqué­llos”. Cla­ro, el emplea­do res­pon­sa­ble del deli­to pue­de decir, “esto es una foto­co­pia­do­ra no una impren­ta, ¿y dón­de están las prue­bas… la orden de aprehen­sión?”, defen­dién­do­se con seme­jan­te ter­nu­ra, al tiem­po que los poli­cías alla­nan a pata­das el establecimiento.

17. El temor del pue­blo hace valien­te al tirano

Lo curio­so es cómo la ley pro­te­ge a los de arri­ba, por­que al patrón due­ño del nego­cio ni se le men­cio­na, y sus medios de pro­duc­ción ‑impren­ta o lo que sea- “en nin­gún caso le serán secues­tra­dos” según el cita­do artícu­lo. En cam­bio, se van con­tra los emplea­dos. Tal vez lle­gue el día en que por igual sea deli­to si le ven a usted leyen­do cosas como ésta, o se las encuen­tran en cual­quier lugar. Así es el esta­do fas­cis­ta que aho­ra con­so­li­da Feli­pe Cal­de­rón, pre­si­den­te de los que vota­ron por él. Su obje­ti­vo es con­ser­var el poder a tra­vés del mie­do sem­bra­do entre la pobla­ción. Ame­na­zan­do la liber­tad, pien­sa él, mucha gen­te evi­ta­rá cual­quier rela­ción con los rebel­des, ole­rá la rebel­día en
este pan­fle­to antes de abrir­lo y no que­rrá ni tocar­lo, o lo arro­ja­rá lejos sacu­dién­do­se en segui­da las manos. Enton­ces, vie­ne la repre­sión y la gue­rra, por­que el temor del pue­blo tam­bién hue­le y hace valien­te al tirano.

EL DERE­CHO A LA VIOLENCIA

18. Para empe­zar a ven­cer el miedo

Por eso, aquí se le invi­ta a enca­rar la vio­len­cia del esta­do, pues lo que éste más teme es que lo enfren­ten y se le opon­gan. Igna­cio de Loyo­la obser­va­ba: “Es pro­pio del enemi­go enfla­que­cer­se y per­der áni­mo, dan­do huí­da sus ten­ta­cio­nes, quan­do la per­so­na que se exer­ci­ta en las cosas spi­ri­tua­les pone mucho ros­tro con­tra las ten­ta­cio­nes del enemi­go hacien­do el oppó­si­to per dia­me­trum; y por el con­tra­rio, si la per­so­na que se excer­ci­ta comien­za a tener temor y per­der áni­mo en sufrir ten­ta­cio­nes, no hay bes­tia tan fie­ra sobre la haz de la tie­rra como el enemi­go de natu­ra huma­na, en su pro­se­cu­ción de daña­da inten­ción con tan cre­ci­da malicia.”7 Ade­más, “¿Por qué temer a la gue­rra? Si se tie­ne que morir aplas­ta­do por la tira­nía capi­ta­lis­ta y guber­na­men­tal en tiem­po de paz, ¿por qué no morir mejor com­ba­tien­do lo que nos aplas­ta? Es menos espan­to­so que se derra­me san­gre que con­quis­ta la liber­tad y el bien­es­tar, que con­ti­núe derra­mán­do­se bajo el actual sis­te­ma polí­ti­co y social en pro­ve­cho de nues­tros explo­ta­do­res y tiranos”,8 refle­xio­na­ba Flo­res Magón en 1910.

7 Esto se apli­ca a la espi­ri­tua­li­dad, de acuer­do, pero tam­bién vale con­tra la repre­sión. Cfr. Juan ROOTHAAN S. J., “Los Ejer­ci­cios Espi­ri­tua­les de San Igna­cio de Loyo­la”, Ed. Hechos y Dichos, Espa­ña. 1959, nume­ral 325.

8 Cfr. Ricar­do FLO­RES MAGÓN, “Regeneración”,17 de diciem­bre de 1910.

19. ¿Dón­de empie­za la violencia?

¿Pero, dón­de empie­za la vio­len­cia? Lle­ga un momen­to en que uno se pre­gun­ta eso. Pron­to se des­cu­bre que toda ella es sub­je­ti­va y depen­de del ser humano que la per­ci­be y la crea. Si usted pasa de pobre a rico en un día, eso no es vio­len­to, pero quien se vuel­ve mise­ra­ble sien­te un cam­bio vio­len­to en su vida. Una mira­da pue­de pene­trar más que un puñal, mien­tras un cam­bio de tono hace del hala­go una ofen­sa. Una coma dimi­nu­ta pue­de tras­to­car com­ple­ta­men­te la ley y dejar en la mise­ria a millo­nes de per­so­nas. Bueno, bas­ta el vio­len­to gol­pe de un gra­do cen­tí­gra­do para caer en cama por fie­bre. Son nive­les dife­ren­tes de vio­len­cia, siem­pre pre­sen­te cuan­do apa­re­ce la con­cien­cia huma­na; no se la pue­de des­apa­re­cer sin pasar a traer a la huma­ni­dad. Sólo cuan­do la con­cien­cia huma­na des­apa­rez­ca de la natu­ra­le­za, el esta­lli­do de un vol­cán ya no será vio­len­to ni desas­tro­so, tam­po­co un bello espec­tácu­lo, los fenó­me­nos natu­ra­les serán sim­ple­men­te natu­ra­les. La vio­len­cia depen­de de quien la quie­ra ver.

20. Pre­jui­cios para man­te­ner la sumisión

De suyo, todo en el uni­ver­so es natu­ral, inclu­yen­do la vio­len­cia y los desas­tres eco­ló­gi­cos cau­sa­dos por la gen­te, tan natu­ra­les como el cán­cer o como esa bom­ba bio­ló­gi­ca lla­ma­da SIDA, o la bom­ba ató­mi­ca. ¿A quién se le ocu­rrió esa dife­ren­cia entre lo natu­ral y lo arti­fi­cial? A la cos­mo­vi­sión indí­ge­na sien­to que no. El pro­ble­ma es cuál vio­len­cia se tole­ra y lo que se per­si­gue con ella; por­que no es un fin en sí mis­mo, sino un medio que no es nece­sa­ria­men­te malo. Pero se la defi­ne inde­sea­ble al de aba­jo para pro­te­ger los intere­ses de arri­ba; y tan­to se
insis­te en des­te­rrar­la más allá del infi­ni­to que muchos han creí­do que se pue­de. De esta mane­ra, los pre­jui­cios sobre la vio­len­cia pue­den man­te­ner sumi­so a un pue­blo ante su pro­pia des­gra­cia duran­te siglos. Y si la sola pala­bra resul­ta abo­mi­na­ble, el tema lle­ga a ser tabú, son­rien­do aque­llos pode­ro­sos que la usan para robar y pro­te­ger­se. El poder apro­ve­cha toda oca­sión para mano­sear la cons­cien­cia de la gen­te y mar­chi­tar­le el aliento.

21. Más vale un buen plei­to que un mal arreglo

Cual­quier con­flic­to se usa para que la vio­len­cia apa­rez­ca cul­pa­ble de todo lo malo que resul­te en su pre­sen­cia. Nos la pre­sen­tan como el dia­blo mis­mo y la gen­te huye de ella como si tal cosa, con­clu­yen­do que la vio­len­cia es aje­na al ser humano y a la natu­ra­le­za, que debe­mos lan­zar­la fue­ra del uni­ver­so y que no pue­de caber en nues­tras cabe­zas. Su con­cep­to no se dis­cu­te ni se la quie­re ver. Pero ahí está, inun­dán­do­lo todo. Esta con­fu­sión es lo que fal­ta­ba para la per­fec­ta man­se­dum­bre: un pen­sa­mien­to opa­ca­do por los polí­ti­cos y la tele­vi­sión, que sata­ni­zan la vio­len­cia en defen­sa de “la moral y la paz públi­ca”. No nece­si­tan arries­gar la vida por la demo­cra­cia, dicen, es posi­ble un cam­bio sin dolor:

- Vaya y vote. ¡Alé­je­se de la vio­len­cia! ‑insis­ten los políticos.

Y repi­ten que más vale un mal arre­glo que un buen plei­to. Pero aquí le deci­mos lo con­tra­rio, por­que no hay mejor plei­to que la lucha por los dere­chos huma­nos, ni peor arre­glo que el sis­te­ma capi­ta­lis­ta. Así que una revo­lu­ción exi­to­sa pasa sin libra­mien­tos por tomar las tele­vi­so­ras en manos del pue­blo, no sin antes aga­rrar a sus due­ños. Es algo que debe­mos pla­near bien.

22. Tan natu­ral como la fiebre

La Orga­ni­za­ción Pan­ame­ri­ca­na de la Salud seña­ló en 1993 que “la vio­len­cia cons­ti­tu­ye un pro­ble­ma de salud públi­ca”. Lo mis­mo reco­no­ció la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud9, no sólo por las muer­tes, lesio­nes y enfer­me­da­des que oca­sio­na, tam­bién por el dete­rio­ro en las rela­cio­nes socia­les. Inclu­so antes, el médi­co colom­biano Héc­tor Abad Gómez10 ya reco­no­cía la vio­len­cia como un asun­to de salud públi­ca, pero afir­ma­ba que no era una enfer­me­dad social sino un sín­to­ma de algo más gra­ve: la pobre­za, que es la ver­da­de­ra enfer­me­dad. En este sen­ti­do afir­ma­ba que la vio­len­cia es nece­sa­ria: “Hay con­di­cio­nes de opre­sión, de injus­ti­cia, de enor­mes des­igual­da­des eco­nó­mi­cas, en las cua­les la vio­len­cia no es una enfer­me­dad, sino una nece­si­dad de orga­nis­mo social; un poco como la res­pues­ta del orga­nis­mo bio­ló­gi­co a la infec­ción. Sería en este caso, como la fie­bre, que es uno de los meca­nis­mos para com­ba­tir la infec­ción, que es la ver­da­de­ra enfer­me­dad”. Así se entien­den muchos asal­tos, homi­ci­dios, gol­pes e insul­tos, cuan­do la vida se ve ame­na­za­da por la pobreza.

9 Orga­ni­za­ción Pan­ame­ri­ca­na de la Salud, Reu­nión XXX­VII, reso­lu­ción XIX, 1993. Ver tam­bién OMS, 49 Asam­blea Mun­dial de la Salud, reso­lu­ción WHA49.25, 1996.

10 Héc­tor ABAD GÓMEZ, médi­co y nota­ble defen­sor de los dere­chos huma­nos en Colom­bia, fue ase­si­na­do por esta cau­sa en 1987.

23. La jus­ti­cia como antibiótico

Sin embar­go, en Méxi­co la vio­len­cia no es tra­ta­da como un pro­ble­ma de salud públi­ca sino de segu­ri­dad… y más que públi­ca, de segu­ri­dad pri­va­da. En lugar de jus­ti­cia, nos han rece­ta­do una dic­ta­du­ra mili­tar. Y ante el
mili­ta­ris­mo, mayor dosis de sumi­sión. Vaya medi­ci­nas. Así, nue­vas enfer­me­da­des van apa­re­cien­do como si de medi­ci­na aló­pa­ta se tra­ta­ra, la de paten­te. Son enfer­me­da­des en cade­na. Un día nos roban los ban­cos y a eso le hago fren­te con la paz… embar­gan la casa. Otro día nos impo­nen una ley y tan­to hago que nos impo­nen otra. Maña­na se pri­va­ti­za la edu­ca­ción, la salud y yo con berrin­ches en nom­bre de la paz y la no vio­len­cia. Es esa medi­ci­na del apen­de­ja­mien­to. Pero cuan­do la pobre­za car­ga este peso de la tira­nía, se hace impo­si­ble dete­ner la fie­bre revo­lu­cio­na­ria. Decía el Che Gue­va­ra que “La vio­len­cia no es mono­po­lio de los explo­ta­do­res, los explo­ta­dos la pue­den hacer ser­vir cuan­do las cir­cuns­tan­cias lo permitan”.

24. No es sufi­cien­te la razón

Por­que un cla­vo saca a otro, dice un hua­pan­go. Como el médi­co homeó­pa­ta que cura con el mis­mo veneno, me con­vier­to en homeó­pa­ta social. Y uti­li­za­ré la vio­len­cia como vacu­na para com­ba­tir la mis­ma, por­que no es sufi­cien­te la razón; la paz y la man­se­dum­bre no están fun­cio­nan­do, nos lle­va­ron a una nue­va escla­vi­tud. “Si la cla­se opri­mi­da no quie­re apren­der el arte de com­ba­tir, mere­ce que la tra­ten como escla­vos, una cla­se explo­ta­da que no aspi­re a empu­ñar las armas (…) será una cla­se de laca­yos”, decía Lenin, y sí que lo esta­mos vien­do. Las armas, como la vio­len­cia, pue­den ser una des­gra­cia o una ben­di­ción, según quie­nes las empu­ñen, y un revo­lu­cio­na­rio no cam­bia su vein­ti­dós por una des­pen­sa. Cla­ro, así como la fie­bre com­ba­te la infec­ción, pue­de matar al enfer­mo, y esto es lo que la revo­lu­ción ha de impe­dir; debe con­tro­lar­se y estar bien diri­gi­da a los tira­nos. Y a sus cóm­pli­ces. Pero, no bas­ta la vio­len­cia revo­lu­cio­na­ria para dar fin al virus del poder que nos opri­me, se nece­si­ta una bue­na inyec­ción de jus­ti­cia para supe­rar la infec­ción de la pobre­za y reco­brar la salud social.

¿LA VIDA NO VALE NADA?

25. Tres individuos

Una maña­na, usted se encuen­tra con alguien que pien­sa y sien­te como per­so­na, pero habi­ta en un cuer­po que nació muy defor­me. ¿Es esto un ser humano?, se pre­gun­ta con peno­sa curio­si­dad. Digo, por­que los colo­ni­za­do­res de Amé­ri­ca tam­bién se pre­gun­ta­ban en Espa­ña si aque­llos que lle­va­ron como tro­feos eran huma­nos y si tenía­mos alma; final­men­te deci­die­ron que sí, pero duda­ron. Caí­da la tar­de, usted se topa con otro semo­vien­te que, por el con­tra­rio, tie­ne cuer­po de per­so­na pero su inte­li­gen­cia es la de una bes­tia. ¿Es esto un homo sapiens? Sur­ge enton­ces el con­cep­to de poli­cía o de sol­da­do, que pare­cen huma­nos pero actúan como perros ase­si­nos. Por la noche, en cama yace otro indi­vi­duo que pue­de ser usted mis­mo, sin pier­nas ni bra­zos, la cara defor­me y con pará­li­sis cere­bral, ni pien­sa ni tie­ne sen­ti­mien­tos. ¿Esta cosa qué es?, se pre­gun­ta horro­ri­za­do. Es que, si bien nos dis­tin­gui­mos de los demás ani­ma­les por nues­tros pen­sa­mien­tos y sen­ti­mien­tos, estas situa­cio­nes nos con­fun­den a veces.

26. El con­cep­to de poli­cía hoy

Lo que debe dis­tin­guir al poli­cía y al sol­da­do no se les encuen­tra, no razo­nan, no tie­nen las vir­tu­des que glo­ri­fi­can al hom­bre y a la mujer. ¿Cómo tra­tar­les? ¿Hay en esa bes­tia un humano ence­rra­do que se pue­de libe­rar? Habrá quien lo dude como aque­llos espa­ño­les, y sin embar­go, en cier­tas con­di­cio­nes no tie­nen reme­dio ni quien se encar­gue de tan enco­mia­ble tera­pia. Fue­ron edu­ca­dos para ser bes­tias, pri­me­ro por el sis­te­ma social,
per­fec­cio­na­dos por el tirano. En una pala­bra, han sido des­hu­ma­ni­za­dos. “Mien­tras el tigre no pue­de dejar de ser tigre, no pue­de des­ti­grar­se, el hom­bre vive en ries­go per­ma­nen­te de des­hu­ma­ni­zar­se”, decía José Orte­ga y Gas­set. Irre­ver­si­ble­men­te, aña­di­ría yo. La úni­ca sali­da para el sol­da­do y el poli­cía que defien­den al tirano es dejar esos ofi­cios, o no habrá quien les per­do­ne cuan­do se tra­te de defen­der el pro­pio esque­le­to. En esos momen­tos habrán per­di­do todo dere­cho a la vida, pues aten­tan con­tra la vida mis­ma y care­cen de toda dig­ni­dad huma­na. Sólo des­pe­da­zan­do el sen­ti­do común una bes­tia pue­de tener los mis­mos dere­chos de un ser humano.

27. La vida pue­de no ser tan importante

Esto pue­de escan­da­li­zar a la Decla­ra­ción Uni­ver­sal de los Dere­chos Huma­nos, por­que el dere­cho a vivir que­da rela­ti­vi­za­do por las cir­cuns­tan­cias y no es tan universal.11 El valor de la vida tam­bién resul­ta rela­ti­vo. Aun­que el ser humano sea lo más valio­so del uni­ver­so y de la natu­ra­le­za, ha sido sobre­va­lo­ra­do fre­cuen­te­men­te; y su vida, ido­la­tra­da cuan­do muchas veces no vale la pena. Por el con­tra­rio, así la muer­te sea lo más ordi­na­rio, la hemos con­ver­ti­do has­ta en sacri­le­gio. Y tan­to nos hemos hechos escla­vos de la vida, que nació otro dere­cho rebel­de, el dere­cho a morir. Es el caso del ter­cer indi­vi­duo, que vive vege­tan­do pero como per­so­na es hom­bre muer­to; sólo le que­da el dere­cho a morir ante la fal­ta de una vida dig­na de su ser humano. Es que la vida pue­de no ser tan impor­tan­te. Usted pue­de col­gar el pico en cual­quier momen­to y el mun­do sigue como si hubie­se caí­do la hoja de un árbol. Pero cuan­do un ser humano mue­re a mer­ced de una bes­tia, eso sí es lamen­ta­ble y debe evitarse.

11 Cfr. Decla­ra­ción Uni­ver­sal de los Dere­chos Huma­nos, ONU, 1948. Artícu­los 1 al 3.

28. El indi­vi­duo supe­rior a la especie

Enton­ces la huma­ni­dad impor­ta mucho, sí, pero por la cali­dad de sus seres huma­nos. En cam­bio, una pobla­ción de bes­tias “huma­nas” sería mejor que sucum­bie­se toda. O aca­so bas­te uno entre las bes­tias, con ple­na dig­ni­dad huma­na, para que la “huma­ni­dad” ente­ra val­ga la pena. De nada ser­vi­ría. Recuer­da uno la leyen­da don­de diez per­so­nas no reu­nie­ron sufi­cien­te cali­dad huma­na para evi­tar la des­truc­ción de Sodo­ma y Gomorra.12 Tal vez algún filó­so­fo exis­ten­cia­lis­ta pue­da expli­car si estas cosas son otra for­ma de decir que “el indi­vi­duo úni­co es supe­rior a la espe­cie”, aten­dien­do a su cali­dad, y no a su can­ti­dad como los demás ani­ma­les. Así se entien­de que dos perros val­gan más que uno, pero entre las per­so­nas una pue­de valer más que mil, sobre todo si se ase­me­ja al dios que nos ase­gu­ran es ple­na­men­te humano. Inclu­so una muer­te pue­de valer más que muchas vidas. ¿Qué impor­ta la vida de mil bes­tias ante la muer­te de un revo­lu­cio­na­rio? ¿Qué vale mi pro­pia vida de “hombre-masa”,13 pasi­va y apá­ti­ca, o bien aco­mo­da­da, ante un már­tir de los dere­chos huma­nos? “El tirano mue­re y su rei­no ter­mi­na, el már­tir mue­re y su rei­no comien­za”, dice un bello pen­sa­mien­to del siglo die­ci­nue­ve. Pero el hom­bre-masa mue­re y no pasa abso­lu­ta­men­te nada.

2 Gn 18, 16–19, 35.

3 Cfr. José ORTE­GA Y GAS­SET, “La revo­lu­ción de las masas”, 1929, en su ver­sión elec­tró­ni­ca 2004: http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages/Ortega_y_Gasset/Ortega_
LaRebelionDeLasMasas01.htm
.

29. El Artícu­lo 3

Alguien pue­de dedu­cir que sutil­men­te esta­mos colo­can­do el cañón en la sien del poli­cía o del sol­da­do, cuan­do en ver­dad ya jala­mos el gati­llo, al menos en las ideas. Por­que si las bes­tias están aca­ban­do con la huma­ni­dad e impi­den cons­truir la jus­ti­cia, y si no tie­nen reme­dio, enton­ces sus depre­cia­das vidas podrían ser sacri­fi­ca­das en pos de las liber­ta­des y la libe­ra­ción nacio­nal. Y sus crea­do­res, que son más bes­tias toda­vía, aca­so ten­gan la obli­ga­ción de morir por el bien de la socie­dad. Pero tie­nen en la ley el mis­mo dere­cho a la vida que una per­so­na nor­mal, que­dan­do pro­te­gi­das fren­te a la insu­rrec­ción y la rebel­día. Así, mien­tras la revo­lu­ción que­da mania­ta­da ante el juez, dichas bes­tias no vaci­lan en matar. Son las leyes un rifle de cor­cho para el revo­lu­cio­na­rio y un escu­do para aque­llos bru­tos ani­ma­les; no están dise­ña­das para la liber­tad de los ciu­da­da­nos sino para la sumi­sión. “El dere­cho a la vida no se garan­ti­za a las bes­tias en la defen­sa pro­pia de un ser humano, enten­dien­do por bes­tia todo ani­mal que ha per­di­do su cali­dad huma­na y fra­ter­na, y aten­ta con­tra la vida y dig­ni­dad de una per­so­na”, debe­ría agre­gar­se en el Artícu­lo 3 de la Decla­ra­ción Universal.

30. Es nece­sa­rio el machete

Hoy yo des­trui­ría el sis­te­ma si tuvie­ra el poder; usa­ría las armas más mor­tí­fe­ras si cre­ye­ra que lo pue­den des­truir. Sólo me abs­ten­go por­que el uso de estas armas per­pe­tua­ría el sis­te­ma, no des­tru­yen­do más que a sus admi­nis­tra­do­res”, dicen que dijo Gandhi. Enton­ces tam­po­co con­de­na­ba la vio­len­cia en sí mis­ma, más bien pen­sa­ba que no era efec­ti­va. Pero si tan ilus­tre y vio­len­tí­si­mo hom­bre vol­vie­ra a nacer, vería que el sis­te­ma tam­bién es cosa de admi­nis­tra­do­res, y que éstos son mucho más que eso. Segu­ra­men­te toma­ría las armas como dijo. ¿O pen­sa­ría que el sis­te­ma nació de la nada, inde­pen­dien­te de los seres huma­nos? ¿Pen­só que sus accio­nes eran pací­fi­cas? O tal vez nun­ca dijo lo que dicen. Lo cier­to es que era otro modo de pelear y de vio­len­cia; y que la paz no pue­de ser evi­tar la gue­rra o el con­flic­to; seme­jan­te ton­te­ría no sólo no resuel­ve nada, sino que agra­va las injus­ti­cias. Pero muchos pien­san que la paz anda en el vien­to y que bas­ta dete­ner­se para que ven­ga al hom­bro como una mari­po­sa. Hoy sabe­mos que la paz será un sis­te­ma dife­ren­te de rela­cio­nes socia­les, cimen­ta­do en el res­pe­to al dere­cho ajeno, como hacen los zapa­tis­tas. Pero a veces se nece­si­ta el vio­len­to mache­te para abrir tan noble camino entre la maleza.

Agos­to de 2008. México.

 

1 Ver “Otro Sen­ti­do Común”, nume­ra­les 7–8. http://zapateando2.wordpress.com/2006/07/24/otro-sentido-comun/

2 Sólo en medios de comu­ni­ca­ción se han regis­tra­do 14 casos de abu­sos en rete­nes duran­te este sexe­nio de Feli­pe Cal­de­rón, del 2007 a junio de 2008. Y en gene­ral 22 per­so­nas han sido ase­si­na­das por mili­ta­res. Ver infor­me del Cen­tro de DH Agus­tín Pro, “Abu­sos mili­ta­res en Méxi­co”, julio 2008, http://www.centroprodh.org.mx.

3 CNDH, Reco­men­da­cio­nes 29 y 30/2008. Cfr. “Pre­sen­ta la CNDH 8 reco­men­da­cio­nes a Sede­na por vio­la­cio­nes gra­ves de mili­ta­res”, Víc­tor BALLI­NAS, La Jor­na­da, 11-jul-08.

4 Así lo constat&
oacu­te; el Sub­co­man­dan­te Mar­cos en la gira de “la otra cam­pa­ña”. Cfr. Nancy FLO­RES, “El exter­mi­nio de los pue­blos”, Con­tra­lí­nea. Baja Cali­for­nia. 2007.

5 Ver Códi­go Penal Fede­ral, Ed. Sis­ta. Méxi­co. Artícu­los 130–141.

6 Cfr. “Aprue­ba Con­gre­so de Vera­cruz cade­na per­pe­tua”, Andrés TIMO­TEO, La Jor­na­da, 15 de agos­to de 2008.

7 Esto se apli­ca a la espi­ri­tua­li­dad, de acuer­do, pero tam­bién vale con­tra la repre­sión. Cfr. Juan ROOTHAAN S. J., “Los Ejer­ci­cios Espi­ri­tua­les de San Igna­cio de Loyo­la”, Ed. Hechos y Dichos, Espa­ña. 1959, nume­ral 325.

8 Cfr. Ricar­do FLO­RES MAGÓN, “Rege­ne­ra­ción”, 17 de diciem­bre de 1910.

9 Orga­ni­za­ción Pan­ame­ri­ca­na de la Salud, Reu­nión XXX­VII, reso­lu­ción XIX, 1993. Ver tam­bién OMS, 49 Asam­blea Mun­dial de la Salud, reso­lu­ción WHA49.25, 1996.

10 Héc­tor ABAD GÓMEZ, médi­co y nota­ble defen­sor de los dere­chos huma­nos en Colom­bia, fue ase­si­na­do por esta cau­sa en 1987.

11 Cfr. Decla­ra­ción Uni­ver­sal de los Dere­chos Huma­nos, ONU, 1948. Artícu­los 1 al 3.

2 Gn 18, 16–19, 35.

3 Cfr. José ORTE­GA Y GAS­SET, “La revo­lu­ción de las masas”, 1929, en su ver­sión elec­tró­ni­ca 2004: http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages/Ortega_y_Gasset/Ortega_LaRebelionDeLasMasas01.htm .

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