Cuando corretéabamos utopías (Libro de José Luis Hernández Jiménez)

Avan­za­do el tex­to, por ahí de 2007, me dije a mi mis­mo: “Mi mis­mo debes bus­car una edi­to­rial a la que le intere­se la edi­ción de tu mamo­tre­to”. Toque puer­tas a dos o tres famo­sas. Inclu­so hubo quien me reco­men­dó. Nada. Lo que hallé fue­ron pala­bras ama­bles y bue­nos capo­ta­zos. Cla­ro, como yo no soy Gar­cía Márquez,…Y es que edi­tar un libro, para mis recur­sos, es caro, muy caro. Eso retra­só todo.

Pero mi alien­to para seguir fue, por una par­te, el ejem­plo de per­so­nas como Ricar­do Flo­res Magón, aquel pre­cur­sor revo­lu­cio­na­rio casi olvi­da­do. Supe que él escri­bía y publi­ca­ba, a pesar de todo, con mala vis­ta, encar­ce­la­do, en la oscu­ri­dad, apo­ya­do con velas, sin tener para comer y, por otra, me alen­ta­ron las porras de otras per­so­nas, unas que leían mis artícu­los y otras que lle­ga­ron a leer gran par­te del libro. La que menos, me dijo: “…debes publi­car­lo, por momen­tos me hicis­te llo­rar,…”.

Así que a par­tir de 2012, me dedi­qué de lleno a ter­mi­nar­lo. En lo que lo leye­ron y con­tri­bu­ye­ron a mejo­rar­lo cua­tro (Glo­ria Sán­chez Her­nán­dez, Jor­ge A. Villa­mil Rivas, Héc­tor Cas­ti­llo Juá­rez y mi car­na­li­ta Mart­ha), de diez per­so­nas que lo tuvie­ron en sus manos, se pasó otro año. Un año mas tras­cu­rrió entre la ela­bo­ra­ción del Pro­lo­go (exce­len­te, a car­go de la Maes­tra Rosa Albi­na Gara­vi­to), el dise­ño, la revi­sión en diez oca­sio­nes, el dise­ño, el hecho de tocar puer­tas con amis­ta­des para con­se­guir la lana sufi­cien­te (nun­ca había pedi­do pres­ta­do y hoy debo 150 mil peso­tes a mis “padri­nos” por no decir acree­do­res, Flu­vio Cesar Ruiz Alar­cón, Maca­rio Schet­tino, Rose­lia Bara­jas, Mar­co Anto­nio Ortiz Salas, Emi­lia Garay, Jor­ge Villa­mil, Mart­ha Her­nán­dez, Mar­ga­ri­ta Rosa­do, Héc­tor Her­nán­dez, Maria Ele­na Lavín, Mario Gar­cía Sor­do, Mario Domín­guez, Víc­tor Gas­ca, Félix Cruz, Mar­co E. Murue­ta, Enri­que Vira­mon­tes, Gus­ta­vo Ley­va, Rosa­lío Her­nán­dez, David Ramí­rez, Víc­tor M. Gon­zá­lez, de quie­nes espe­ro no pier­dan la pacien­cia o al bote voy a dar), la impre­sión y la encua­der­na­ción, los tra­mi­tes ante el Ins­ti­tu­to Nacio­nal del Dere­cho de Autor, por­que han de saber que tuve que con­ver­tir­me en mi pro­pio edi­tor, y uff, el libro debió estar lis­to en diciem­bre pasa­do, pero has­ta abril me lo están entre­gan­do.            

Pero, por fin que­dó. Es éste, mi libro, “Cuan­do corre­teá­ba­mos uto­pías”.

El libro no es de his­to­ria. Tam­po­co es un ensa­yo. No es una nove­la, mucho menos es un cuen­to y para ser una cró­ni­ca le fal­ta mucho.

Tam­po­co es una bio­gra­fía de Heber­to Cas­ti­llo, Deme­trio Valle­jo, Valen­tín Cam­pa, Arnol­do Mar­tí­nez Ver­du­go, José Álva­rez Ica­za, Ramón Dan­zós Palo­mino, Eduar­do Valle, Cuauh­té­moc Cár­de­nas, Luís Tomás Cer­van­tes Cabe­za de Vaca, Julio She­rer, Luís Villo­ro, Rius o de algún otro per­so­na­je de nues­tra his­to­ria recien­te. Si por momen­tos así pare­ce, se debe a que su segu­ro ser­vi­dor, esti­ma­dos lec­tor, lec­to­ra, con­vi­vió con ellos, por un buen rato y a la hora de rela­tar lo pre­sen­te, no los pude ocul­tar.

Qui­zá el libro es un poco de todo aque­llo, por­que reúne, casi cro­no­ló­gi­ca­men­te, una serie de rela­tos, de viven­cias pro­pias en un 99 por cien­to, de retra­tos habla­dos de dece­nas de per­so­na­jes, que espe­ro no se moles­ten si salie­ron “des­pei­na­dos”, y de hechos que for­man par­te de la his­to­ria recien­te, aun­que usted no lo crea. En todo caso, es mi tes­ti­mo­nio, y no pre­ten­do pole­mi­zar con nadie.

De paso, en mi libro rin­do un modes­to home­na­je, a miles de héroes y heroí­nas, anó­ni­mos, par­ti­ci­pan­tes reales de los cam­bios polí­ti­cos que esta­mos vivien­do. Muchos die­ron su tiem­po, otros sus ideas; muchos su tra­ba­jo. Cien­tos per­die­ron su liber­tad o su pro­pia vida. Por otro lado, muy pocos de aque­llos acto­res, son cono­ci­dos. La mayo­ría de los que sí son cono­ci­dos, han sabi­do tre­par­se en el carro de la revo­lu­ción demo­crá­ti­ca triun­fan­te, olvi­dan­do gene­ral­men­te, que los pri­vi­le­gios de que aho­ra gozan, están mon­ta­dos sobre la san­gre, sudor y lágri­mas de muchos, y muchas, acti­vis­tas. Estos, los mas, andan por ahí deam­bu­lan­do y, sobre
todo, luchan­do. A ellos, prin­ci­pal­men­te, dedi­co estos rela­tos, en los que, qui­zá, se vean refle­ja­dos de algu­na mane­ra.

Por lo demás, solo es mi tes­ti­mo­nio, un gra­ni­to de are­na, en lo que aún esta por escri­bir­se.                      

Así que, como ven, “Cuan­do corre­teá­ba­mos tupías” ini­ció como un pro­yec­to indi­vi­dual, una ocu­rren­cia polí­ti­ca y la con­ve­nien­cia de hablar con­mi­go mis­mo. Y ha desem­bo­ca­do como un esfuer­zo colec­ti­vo, una refle­xión sobre el queha­cer indi­vi­dual y social, y como la nece­si­dad de com­par­tir viven­cias.

Noti­tas: Una.- Que, por cier­to, “Cuan­do corre­teá­ba­mos uto­pías”, se pre­sen­ta en socie­dad, el sába­do 18 de abril, en el Club de Perio­dis­tas del DF (Filo­meno Mata 8, muy cer­ca de las esta­cio­nes del Metro Bellas Artes y Allen­de), a las 12 horas. Oja­la que mis cua­tro o cin­co lec­to­res pue­dan acu­dir. Y los invi­ta­dos de ellos, tam­bién. Dos.- Que dice el INE, que del 5 de abril al 3 de junio de este año, los diez Par­ti­dos que con­tien­den para ganar el 7 de junio (y una en julio) 9 guber­na­tu­ras y 2,170 car­gos, en 18 enti­da­des fede­ra­ti­vas, están auto­ri­za­dos a tras­mi­tir en 2,500 esta­cio­nes de radio y tele­vi­sión, ¡13 millo­nes mas 300 mil spots publi­ci­ta­rios! Ya que. Tres.- Que por fa, hagan ejer­ci­cio dia­rio. E ingie­ran más ver­du­ras y más fru­tas. Digo, si quie­ren estar sanos, mis esti­ma­dos.      

Correo E  hernandez-jimenez2012@hotmail.com  

Méxi­co D. F. a 8 de abril de 2015.

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