Discurso final del gran dictador (Chaplin)

El gran dic­ta­dor es una sáti­ra del fas­cis­mo, y en par­ti­cu­lar Adolf Hitler y su Nacio­nal­so­cia­lis­mo.

Cha­plin rea­li­za en su segun­do lar­go­me­tra­je sono­ro una sáti­ra agria de Hitler, fil­ma­da cuan­do la Segun­da Gue­rra Mun­dial había comen­za­do. Cha­plin inter­pre­ta en la pelí­cu­la a dos per­so­na­jes. Esta cin­ta fue el pri­mer fil­me sono­ro, con diá­lo­gos, de Cha­plin. La pelí­cu­la no se estre­na­ría en Ale­ma­nia has­ta 1958, aun­que esta era una de las pelí­cu­las pre­di­lec­tas que tenía Hitler en su cine par­ti­cu­lar, y obtu­vo sus mayo­res éxi­tos des­pués de 1945 . Al cono­cer años des­pués el horror de los cam­pos de exter­mi­nio, Cha­plin afir­mó que no hubie­ra rea­li­za­do la pelí­cu­la de saber­lo, aun­que mues­tra gran intui­ción sobre el tema al rea­li­zar­la, con una fuer­te car­ga de mora­li­dad y lle­na de paro­dias y crí­ti­cas hacia un sis­te­ma polí­ti­co tan fuer­te como era el nacio­nal­so­cia­lis­mo. Cha­plin al final de la pelí­cu­la sor­pren­de con un mani­fies­to tre­men­da­men­te emo­ti­vo don­de expo­ne el horror de la gue­rra y lo terri­ble que es para las per­so­nas estar some­ti­das bajo la figu­ra de un dic­ta­dor.

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