Don Luis

Cuan­do en 1999, invi­té al Dr. Villo­ro a par­ti­ci­par como ora­dor prin­ci­pal en el 25 ani­ver­sa­rio del sur­gi­mien­to del PMT, en el Museo de la Ciu­dad de Méxi­co, rápi­do res­pon­dió que sí, inclu­so can­ce­lan­do otro com­pro­mi­so con­traí­do de ante­mano. Su dis­cur­so de ese día, el mero 8 de sep­tiem­bre, fue sobre el sig­ni­fi­ca­do de “la izquier­da”: “No hay gobier­nos de izquier­da, ni par­ti­dos de izquier­da. Lo que hay son acti­tu­des de izquier­da, por­que ser de izquier­da es, sobre todo, una acti­tud moral, éti­ca, ante la vida,…” Me vol­vió a convencer.

Des­pués, vol­ví a su casa, en San Ángel, para hacer­le otra invi­ta­ción. Me lle­vó has­ta la coci­na para beber­nos un té y pla­ti­car un poco del asun­to. Corría ya el 2008. Era otra invi­ta­ción, aho­ra des­de “Por el cam­bio con dig­ni­dad, AC”,  a otro ani­ver­sa­rio, a que impar­tie­ra una con­fe­ren­cia sobre “La Izquier­da en Méxi­co”. En la sala de la casa, en la colo­nia Del Valle, en el DF, en don­de se lle­vó al cabo dicho even­to, no cupo la gen­te. Y una mera obser­va­ción sobre la con­duc­ta enso­ber­be­ci­da de AMLO, le ganó a don Luís que, una peque­ña par­te del audi­to­rio, pero muy rui­do­sa, se le fue­ra a la yugu­lar. “El equi­vo­ca­do era Mar­cos”, le gri­ta­ron algu­nas per­so­nas. Sólo guar­dó silen­cio ante la intolerancia.

Vol­ví a su casa en 2013, en julio, para lograr que nos acom­pa­ña­ra ¡a otro ani­ver­sa­rio! El 39. Ade­más sus com­pa­ñe­ros ex peme­tis­tas, le ren­di­ría­mos un mere­ci­do home­na­je a él mis­mo. El even­to sería en el Club de Perio­dis­tas. Muy deli­ca­do de salud, pero ama­ble, me dijo que sí. Pero que vol­vie­ra para que me con­fir­ma­ra. Vol­ví en agos­to. Su salud esta­ba más dete­rio­ra­da, me dijo una de sus hijas. Y me advir­tió: “¡pero no quie­re home­na­jes, eh!”. Me pidió vol­ver. Y vol­ví el 2 de sep­tiem­bre. El acto sería el día sába­do 7. Me aten­dió otra de sus hijas. “¡No, no va a poder asis­tir” Se reti­ró. La que pare­cía su enfer­me­ra, que por unos momen­tos más per­ma­ne­ció con­mi­go, me con­so­ló. “Es que ya no pue­de, com­prén­da­lo y me seña­ló al fon­do de la casa. Ahí esta­ba don Luís, pos­tra­do en lo que pare­cía una silla de rue­das. Se veía muy mal de salud. De aquel per­so­na­je que, cuan­do le cono­cí, seme­ja­ba un actor de cine…ah, el tiem­po… nos des­tro­za a todos.

Por supues­to, el even­to se reali­zó como esta­ba pro­gra­ma­do y todos los pre­sen­tes, le ren­di­mos al Dr. Villo­ro, un fuer­te aplau­so, como home­na­je. El diplo­ma pre­pa­ra­do para el caso, con los nom­bres de todos los asis­ten­tes, días des­pués yo mis­mo se lo lle­vé a su casa. Ya no ví al Dr. Villo­ro. Que esta­ba peor, me dije­ron. Me ima­gi­né que su edad, 91 años, ya no le ayudaba. 

Y este miér­co­les, 5 de mar­zo del 2014, por la noche, me ente­ro que don Luís Villo­ro Toran­zo: “el cam­bio en nues­tra socie­dad, debe venir des­de aba­jo” – filó­so­fo de renom­bre inter­na­cio­nal, pro­fe­sor de un sin núme­ro de gene­ra­cio­nes, Pre­mio Nacio­nal de Cien­cias y Artes, Miem­bro del Cole­gio Nacio­nal, Dr. Hono­ris Cau­sa de varias uni­ver­si­da­des, autor de varios libros, Emba­ja­dor Per­ma­nen­te de Méxi­co ante la UNES­CO, defen­sor per­ma­nen­te de las cau­sas indias (y ex peme­tis­ta”, según me recor­dó orgu­llo­so, algu­na vez) murió. Ni modo. La suya fue una vida inte­lec­tual y soli­da­ria con las cau­sas socia­les, muy productiva. 

Ima­gino que algún día, cuan­do lo alcan­ce, ten­dré el honor de vol­ver a invi­tar­lo a otro even­to. Y que él, siem­pre soli­da­rio y sin los moles­tos pro­ble­mas que da la fal­ta de salud, acep­ta­rá gus­to­so. Va un abra­zo a su fami­lia, sus amis­ta­des, sus com­pa­ñe­ros del Ex PMT, del EZLN, de…

Correo Elec­tró­ni­co: hernandez-jimenez2012@hotmail.com

Méxi­co D. F. a 6 de mar­zo de 2014.

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