El maratón

No debie­ran sor­pren­der­me dichas res­pues­tas pues, en diez años que ten­go de par­ti­ci­par con­ti­nua­men­te en ese tipo de even­tos, sola­men­te me he topa­do a dos per­so­nas del medio en el que con regu­la­ri­dad me mue­vo, el medio de los polí­ti­cos de izquier­da (diz­que izquier­da). Y tóme­se en cuen­ta que conoz­co direc­ta­men­te a unas mil per­so­nas, si no es que más.

La expli­ca­ción es sen­ci­lla: la inmen­sa mayo­ría de mis cua­tes y cua­tas, no prac­ti­ca nin­gún depor­te. Y, lo peor, dicha situa­ción es un refle­jo de lo que pasa en la socie­dad mexi­ca­na. Por ello, el sobre­pe­so se ha con­ver­ti­do en un pro­ble­ma que per­ju­di­ca al 70 por cien­to de nues­tros com­pa­trio­tas; por ello, gran par­te del pue­blo mexi­cano, es un pue­blo de enfer­mos cró­ni­cos; por ello, a nivel mun­dial casi no hay cam­peo­nes mexi­ca­nos.

Hay indi­ca­do­res que evi­den­cian que la situa­ción empeo­ra. Cuan­do Ana Gue­va­ra pre­ci­sa­men­te, tomó pose­sión de su nue­vo encar­go en el depor­te capi­ta­lino diag­nos­ti­có que el depor­te en el DF “está muer­to”. Cuan­do deci­dí empe­zar a par­ti­ci­par en la com­pe­ten­cia que les pla­ti­co, en 1998, arran­ca­ban unas 30 mil per­so­nas. Hoy difí­cil­men­te se apun­tan 15 mil. En tiem­pos pasa­dos, al rea­li­zar­se los Jue­gos Olím­pi­cos, había espe­ran­zas de que Méxi­co obtu­vie­ra varias meda­llas en varios depor­tes. Hoy de los 85 selec­cio­na­dos a los Jue­gos Olím­pi­cos a cele­brar­se en Chi­na, no se espe­ra gran cosa.

Algu­na oca­sión tuve opor­tu­ni­dad de visi­tar Cuba, Chi­na, paí­ses euro­peos en fin. Allá es común ver en los par­ques públi­cos o en los cen­tros depor­ti­vos a miles de per­so­nas ejer­ci­tán­do­se. En Japón, por ejem­plo, los cen­tros de tra­ba­jo, sus­pen­den un rato sus labo­res, para ejer­ci­tar­se. En Méxi­co, las ins­ta­la­cio­nes depor­ti­vas, gran par­te del año pare­cen estar de adorno ó aban­do­na­das pues care­cen de man­te­ni­mien­tos con­ti­nuo.

Y los par­ques públi­cos casi no alber­gan a per­so­nas hacien­do ejer­ci­cio. Es más, en las escue­las de edu­ca­ción bási­ca, es común que la “cla­se” de edu­ca­ción físi­ca o depor­tes, sea un ver­da­de­ro des­per­di­cio de tiem­po. Y en los cen­tros de tra­ba­jo, públi­cos y pri­va­dos, con­si­de­ran que ejer­ci­tar­se en horas labo­ra­bles sería una “pér­di­da de tiem­po”. (Un Pre­si­den­te Muni­ci­pal con­no­ta­do inte­gran­te del par­ti­do del sol azte­ca, fue lo que con­tes­tó a la posi­bi­li­dad de fomen­tar la acti­vi­dad físi­ca entre los emplea­dos).

En fin, así están las cosas en esto del depor­te en Méxi­co, el de afi­cio­na­dos y el de pro­fe­sio­na­les.

Bueno, de paso com­ple­to, con pali­tos, man­za­nas y cor­cho­la­tas, para los que no saben, la infor­ma­ción sobre el Mara­tón: Se tra­ta de la “prue­ba rei­na” de las Olim­pia­das. Con dicha com­pe­ten­cia, el gran even­to cie­rra sus acti­vi­da­des cada cua­tro años. Gana el que es, al mis­mo tiem­po, el más aguan­ta­dor y el más rápi­do. Ana Gue­va­ra, por ejem­plo, lle­gó a ser de las más rápi­das en carre­ras, pero no la más aguan­ta­do­ra. Ella corre (corría) 400 metros, algo así como cua­tro cua­dras.
Su espe­cia­li­dad tie­ne que ver con prue­bas de velo­ci­dad. El mara­tón es prue­ba, prin­ci­pal­men­te, de resis­ten­cia. .

El Mara­tón se corre como con­me­mo­ra­ción a una cele­bre carre­ra de los tiem­pos anti­guos, grie­gos para más señas. Y es que había una vez dos ejér­ci­tos enfren­tán­do­se fie­ra­men­te. El que gana­ba, ade­más de matar a sus opo­nen­tes, se lle­va­ba como “meda­lla de oro”, a las muje­res de sus opo­nen­tes. Resul­ta que el ban­do que ganó, era el que pare­cía que iba a per­der. Pero no. Así que ganó y man­dó a uno de los suyos a avi­sar del triun­fo, a las fémi­nas. Corrió y corrió duran­te un mon­tón de horas, algo así como 42 mil 195 metros. Tan exhaus­to que­dó que ape­nas tuvo alien­to para gri­tar lle­gan­do al sitio, que por cier­to se lla­ma­ba Mara­tón, “¡nike, nike!” (no pedía tenis, “nike” sig­ni­fi­ca “¡vic­to­ria!”. Y cayó muer­to.

Por cier­to ene. Mara­tón de la Ciu­dad de Méxi­co, de vez en cuan­do alguien se mue­re, por no entre­nar bien o por la negli­gen­cia de los orga­ni­za­do­res o sea el GDF. Para este año, para bien o para mal, dicho even­to, se ha pri­va­ti­za­do. A ver si de per­dis, para éste asun­to hacen otra “con­sul­ta ciu­da­da­na”.

Bien. Así que cuan­do se reanu­da­ron los Jue­gos Olím­pi­cos, ya en la era moder­na, se inclu­yó en los mis­mos, una com­pe­ten­cia, en for­ma de carre­ra deno­mi­na­da Mara­tón en don­de el reco­rri­do mide lo mis­mo que aque­lla carre­ra his­tó­ri­ca. ¿Que­dó cla­ro o los hice más bolas?.

Enton­ces, si esta sema­na que ter­mino mi entre­na­mien­to fuer­te, no que­do las­ti­ma­do y si uste­des gus­tan, que­ri­dos y esti­ma­dos lec­to­res y lec­to­ras, y cua­tes y cua­tas, nos vemos en el Mara­tón Inter­na­cio­nal de la Ciu­dad de Méxi­co, que ini­cia en el Zóca­lo capi­ta­lino, a las sie­te de la maña­na, reco­rre media ciu­dad y ter­mi­na en el mis­mo lugar, el domin­go 17 de agos­to. ¡Anímen­se a tirar la poli­lla!

Ade­más les recuer­do que, como dice el buen ami­go Rubén Rome­ro, maes­tro de un mon­tón de atle­tas, “correr es salud y algo mas…mejor cali­dad de vida”. O, como dice mi otro maes­tro, el mon­je Shao­lín de quien les he pla­ti­ca­do, “¡mué­van­se, por­que movi­mien­to es vida. Que­dar­se quieto…ya no es vida!”.

Y en las Olimpiadas…que dios nos aga­rre con­fe­sa­dos, pues con eso de que los chi­nos ame­na­zan con que­dar­se con todas las meda­llas, se van a dar has­ta con la cube­ta con los cani­jos grin­gos que tam­bién dicen que van por todo. ¿Y los mexi­ca­nos?.. .

(Por últi­mo, va un comer­cial: El mar­tes 12 de agos­to, a las 19 horas, se lle­va al cabo una con­fe­ren­cia deno­mi­na­da “El Impac­to del Pro­gre­so en las Comu­ni­da­des del siglo XXI”, La ponen­te es la Arq. Ana María Moreno Orte­ga, El lugar del even­to es el cuar­to piso del edi­fi­cio ubi­ca­do en Insur­gen­tes Sur 444-A, cer­ca del metro Chil­pan­cin­go. Están invi­ta­dos).

 

Méxi­co D. F. a 6 de agos­to del 2008.

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