Estado de Terror

Las agre­sio­nes que la cla­se polí­ti­ca en el poder ejer­cen sobre noso­tros los ciu­da­da­nos, son infa­mes, y de todos los días, nos man­tie­nen en un esta­do de terror con el cobro de tan­tos impues­tos, con el cobro por el pago de ser­vi­cios de los más caros del pla­ne­ta, que debe­rían de ser cubier­tos con nues­tros impues­tos; la desigual­dad tan enor­me en los sala­rios de los polí­ti­cos fun­cio­na­rios en gene­ral y la de los tra­ba­ja­do­res  son algo que nos amar­gan la exis­ten­cia; las “par­ti­das secre­tas”, que son un ver­da­de­ro robo; los millo­na­rios pagos que se hacen a los ex Pre­si­den­tes de la Repú­bli­ca, son algo que nos insul­ta todos los días, pues des­pués  de haber ocu­pa­do el más alto honor al que todo mexi­cano aspi­ra­mos, de no haber cum­pli­do con el sagra­do deber patrió­ti­co que juran cum­plir, de haber roba­do a manos lle­nas y hacer­se millo­na­rios, jun­to con su paren­te­la en seis años, y de que sal­gan huyen­do al extran­je­ro como viles ratas, para ser defen­di­dos por aqué­llos a quie­nes en reali­dad sir­vie­ron, enci­ma hay que pagar­les una “pen­sión vita­li­cia”, dar­les pro­tec­ción y segu­ri­dad mili­tar y pagar­les has­ta el cho­fer.

Las agre­sio­nes ins­ti­tu­cio­na­li­za­das nos per­si­guen a dón­de vaya­mos, no pode­mos tran­si­tar libre­men­te por nues­tro terri­to­rio nacio­nal, pues nues­tras carre­te­ras con­ce­sio­na­das a gen­te sin escrú­pu­los pare­cen ser de su pro­pie­dad y nos cobran lo que se les vie­ne en gana, y sus ganas son siem­pre muchas, las tari­fas ellos las ponen y cui­da­do quien ose pasar por una case­ta de cuo­ta sin pagar, por­que para eso están ahí los mili­ta­res, para dete­ner a  todo aquel que quie­ra ejer­cer un sagra­do dere­cho plas­ma­do en nues­tra Cons­ti­tu­ción.

En los Aero­puer­tos, es gro­tes­co el terror que pro­vo­can a quie­nes ahí acu­den a espe­rar o a dejar a una per­so­na que vaya a via­jar, obli­ga­to­ria­men­te tie­nes que meter­te al esta­cio­na­mien­to con­ce­sio­na­do gene­ral­men­te a extran­je­ros  y,  aquí tam­bién ¡cui­da­do!, pues si osas esta­cio­nar­te afue­ra, inme­dia­ta­men­te lle­gan uno o dos fede­ra­les a pedir­te, enér­gi­ca­men­te que te reti­res, ellos cui­dan los intere­ses de  los extran­je­ros no los de sus com­pa­trio­tas.

Incon­ce­bi­ble resul­ta el hecho de que mes con mes estén aumen­ta­do el pre­cio de la gaso­li­na, del gas, y con­se­cuen­te­men­te se ven­gan aumen­tos en cas­ca­da de todos los artícu­los con­su­mi­bles y de todos los ser­vi­cios y se nos diga a tra­vés de los medios de comu­ni­ca­ción  que, con la “par­ti­ci­pa­ción” de la ini­cia­ti­va pri­va­da (extran­je­ra y con pres­ta­nom­bres de por medio)  en Petró­leos Mexi­ca­nos (PEMEX), todo va a estar de mara­vi­lla, que al País le va a ir muy bien, y que baja­ran los pre­cios del gas, y  la gaso­li­na, lo mis­mo que dije­ron Pre­si­den­tes ante­rio­res al pri­va­ti­zar: los Ban­cos, Ferro­ca­rri­les de Méxi­co, las aero­lí­neas, y con­ce­sio­nar todo lo habi­do y por haber.  Si esto no es un vil terro­ris­mo del esta­do, no sé cómo se le lla­ma­ra.

Dolo­ro­so resul­ta el hecho de que se ase­si­nen muje­res, niños, ancia­nos, hom­bres de tra­ba­jo que solo luchan por sobre­vi­vir y sacar a delan­te a sus fami­lias; des­ga­rra­dor que se des­apa­rez­can a per­so­nas por alzar su voz y denun­ciar la corrup­ción, la com­pli­ci­dad entre nar­co­trá­fi­co y auto­ri­da­des, y por exi­gir vivir en paz, se les ase­si­na, tor­tu­ra, des­cuar­ti­za, ate­rro­ri­zan­do a los ciu­da­da­nos que pre­fie­ren guar­dar un igno­mi­nio­so silen­cio    

Aho­ra, entre Refor­mas y Refor­mas que Enri­que Peña Nie­to, ha envia­do al Con­gre­so de la Unión y que han sido apro­ba­das por Dipu­tados y Sena­do­res, sin tan siquie­ra cono­cer­las a pro­fun­di­dad y sin impor­tar­les el daño tan enor­me que están pro­vo­can­do al País y a todos los mexi­ca­nos, aho­ra van sobre la can­ce­la­ción total de las garan­tías indi­vi­dua­les, la liber­tad de expre­sión y mani­fes­ta­ción de ideas.  Y con todo, el TIME decla­ra que Enri­que Peña Nie­to, es el gran “Sal­va­dor del País”. Es enten­di­ble Peña Nie­to está sir­vien­do a intere­ses extran­je­ros, no a los de su País, 

La vio­len­cia en Méxi­co no es inven­to de algu­nos cuan­tos, es algo que exis­te y que se ha
gene­ra­li­za­do y ha per­mea­do en nues­tra socie­dad: robos, asal­tos, ase­si­na­tos, vio­la­cio­nes, femi­ni­ci­dios, frau­des, nar­co­trá­fi­co, casi­nos al por mayor, adic­tos a todo tipo de dro­gas, alcohó­li­cos, que lle­van a cabo ciu­da­da­nos que emu­lan, en baja esca­la, a los polí­ti­cos y gober­nan­tes y de quie­nes somos víc­ti­mas, ciu­da­da­nos como usted y como yo, pues han teni­do el ejem­plo por par­te de quie­nes se supo­nen deben velar por la hones­ti­dad, la rec­ti­tud, el res­pe­to, a esos ciu­da­da­nos les lla­ma­mos delin­cuen­tes,  los encie­rran en cár­ce­les que son ver­da­de­ras uni­ver­si­da­des del cri­men; en las cáma­ras lla­ma­das Con­gre­so de la Unión,  son  ver­da­de­ras uni­ver­si­da­des de la corrup­ción quie­nes están ahí se les lla­man Dipu­tados y Sena­do­res.

Ante éste terro­ris­mo ins­ti­tu­cio­na­li­za­do, ¿Qué debe­mos de hacer los ciu­da­da­nos mexi­ca­nos?, pre­gun­to yo.  

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