La democracia simulada


¿Qué es o debería ser la democracia?

En pri­mer lugar, la demo­cra­cia es  “una for­ma de gobierno median­te la cual, los ciu­da­da­nos dis­po­nen de un con­jun­to de pro­ce­di­mien­tos efec­ti­vos para poder defen­der sus dere­chos indi­vi­dua­les y colec­ti­vos y deci­dir sobre los gran­des pro­ble­mas que afec­tan a todo el con­jun­to social”.

Los pro­ce­di­mien­tos demo­crá­ti­cos son todos aque­llos que se rea­li­zan en defen­sa de los dere­chos en pro de la liber­tad y la igual­dad. Si la demo­cra­cia se redu­ce a ele­gir gober­nan­tes y repre­sen­tan­tes median­te un acto que dura 30 segun­dos mien­tras se cru­za la bole­ta, dicha demo­cra­cia es muy pobre y más si este acto se encuen­tra fuer­te­men­te con­di­cio­na­do por los pode­res “tras las urnas”.

La demo­cra­cia libe­ral se redu­ce a ele­gir repre­sen­tan­tes al con­gre­so o gober­nan­tes pero la demo­cra­cia debe­ría ser toda una cul­tu­ra que debe­ría lle­var­se a cabo en toda la socie­dad: en la fami­lia, la Igle­sia, el ejér­ci­to, los par­ti­dos, los sin­di­ca­tos, las fábri­cas, el gobierno, los sis­te­mas edu­ca­ti­vos, los medios de comu­ni­ca­ción, etc. 

La exis­ten­cia de un pro­ce­so elec­to­ral en medio del auto­ri­ta­ris­mo ambien­tal no con­du­ce a una autén­ti­ca democracia.

Algu­nos dirán que una demo­cra­cia de esta natu­ra­le­za sería utó­pi­ca pero aquí la esta­mos toman­do como un ideal a alcan­zar y que sir­ve para medir si esta­mos avan­zan­do o no en un sen­ti­do demo­crá­ti­co o retro­ce­dien­do a for­mas autoritarias.

Para que exis­ta demo­cra­cia, debe exis­tir ciu­da­da­nía, es decir, un con­jun­to de indi­vi­duos adul­tos que cono­cen sus dere­chos y obli­ga­cio­nes. Lamen­ta­ble­men­te, en nues­tro país, a gran par­te de la pobla­ción la han man­te­ni­do tan­to el gobierno como los sec­to­res de poder, en el anal­fa­be­tis­mo fun­cio­nal o cul­tu­ral. La inexis­ten­cia de una cul­tu­ra polí­ti­ca jun­to a una gran pobre­za, con­du­ce a los indi­vi­duos a ven­der su voto, como hemos teni­do cono­ci­mien­to, en todas las elec­cio­nes que se han rea­li­za­do en nues­tro país. Aún más, un gran por­cen­ta­je de los votos son com­pra­dos median­te dine­ro, mate­ria­les de cons­truc­ción, des­pen­sas, etc. “Alian­za cívi­ca” repor­ta que en estas elec­cio­nes del 1º de julio, 28.4% de los votan­tes fue­ron obje­to de com­pra-ven­ta y la cifra alcan­zó en Chal­co el 56.8% y en Tolu­ca 42.3%. Mien­tras esto exis­ta (y aho­ra la nove­dad es el pago del voto a tra­vés de mone­de­ros elec­tró­ni­cos) no se pue­de hablar de democracia.

Tam­po­co se pue­de hablar de demo­cra­cia si los líde­res sin­di­ca­les exi­gen a sus agre­mia­dos que voten en cier­ta direc­ción y peor aún, si estos últi­mos lo hacen por temor a per­der su tra­ba­jo o sus posi­bi­li­da­des de desa­rro­llo futu­ro. Así ha ocu­rri­do con la mayo­ría de los sin­di­ca­tos des­de hace años. Esto se logra cuan­do una deter­mi­na­da cor­po­ra­ción tie­ne en su ser­vi­cio tan­to a la par­te patro­nal como a la tra­ba­ja­do­ra. Un ejem­plo muy gra­ve fue el ocu­rri­do en 2006, cuan­do Feli­pe Cal­de­rón entre­gó a doña Elba Esther Gor­di­llo, nada más y nada menos que el con­trol de la sub­se­cre­ta­ría de edu­ca­ción bási­ca, con lo cual la lide­re­sa con­tro­ló los dos lados de la nego­cia­ción con­vir­tién­do­se en juez y par­te. Enton­ces que no se extra­ñen que nues­tro país se encuen­tre en el fon­do de los paí­ses que con­for­man la OCDE, en mate­ria de educación. 

Los gru­pos cor­po­ra­ti­vos se encuen­tran en todas par­tes: en el sin­di­ca­to petro­le­ro, en la CTM, en el Con­gre­so del Tra­ba­jo, en las Uni­ver­si­da­des, en los par­ti­dos y en los gobier­nos. El con­trol que ejer­cen sobre los afi­lia­dos, es can­jea­do por pues­tos para los diri­gen­tes y aumen­tos en los presupuestos.

Lo mis­mo pasa, como hemos men­cio­na­do en un artícu­lo ante­rior, con los medios masi­vos de comu­ni­ca­ción. El gobierno dejó en manos de dos gru­pos (tele­vi­sa y tv azte­ca) el poder de orien­tar a la mayo­ría de la pobla­ción. ¿Esta es demo­cra­cia? Yo creo que se tra­ta de un inmen­so atra­co en con­tra de la pobla­ción ya que tie­nen el con­trol de la infor­ma­ción y de la comu­ni­ca­ción que se difun­de. Afor­tu­na­da­men­te exis­te el inter­net pero éste solo lle­ga a un núme­ro limi­ta­do de
personas. 

La vota­ción y el recuen­to de votos es el últi­mo acto de la demo­cra­cia pero este últi­mo acto no es sig­ni­fi­ca­ti­vo si los votos no son pro­duc­to de la liber­tad del ciu­da­dano sino de la mani­pu­la­ción, la coac­ción y la com­pra­ven­ta. ¿Qué recuen­ta el IFE? ¿el núme­ro de votos mal habidos?

La ver­dad es que la oli­gar­quía gober­nan­te no ha per­mi­ti­do que la izquier­da lle­gue al poder, por más garan­tías que ésta le ha dado de que no tra­ta­rá de cons­truir una socie­dad socia­lis­ta sino ape­nas un capi­ta­lis­mo en don­de exis­ta cier­ta equi­dad. Tres ejem­plos del con­trol que ejer­ce han sido: el pri­me­ro fue el de las elec­cio­nes de 1988 que fue­ron un escan­da­lo­so frau­de reco­no­ci­do pos­te­rior­men­te has­ta por Miguel de la Madrid; el segun­do, fue en las elec­cio­nes fede­ra­les de 2006, en que no se per­mi­tió el recuen­to total de los votos emi­ti­dos y el Tri­bu­nal Elec­to­ral dio el triun­fo a Feli­pe Cal­de­rón y el ter­ce­ro fue el pasa­do 1º de julio en que se rea­li­za­ron unos comi­cios pla­ga­dos de irre­gu­la­ri­da­des y ape­nas supo de una ven­ta­ja para su can­di­da­to, lo pro­cla­mó vencedor. 

Pero ade­más, en nues­tro país no exis­ten las figu­ras lega­les de Ple­bis­ci­to, con­sul­ta popu­lar e ini­cia­ti­va popu­lar y revo­ca­ción de man­da­to que cons­ti­tu­yen estos pro­ce­di­mien­tos a los que alu­di­mos al prin­ci­pio y que per­mi­ten la inci­den­cia de la ciu­da­da­nía en sus pro­pios des­ti­nos. Andrés Manuel López Obra­dor había pro­me­ti­do establecerlos.

Por tan­to, no nos enga­ñe­mos, en Méxi­co no hay demo­cra­cia sino tras­pa­so del poder de arri­ba aba­jo en todos los ámbi­tos de la socie­dad. Eso es lo que Joseph Schum­pe­ter lla­ma “eli­tis­mo com­pe­ti­ti­vo”: las eli­tes del poder se ponen de acuer­do y pro­ce­den a legi­ti­mar su deci­sión median­te diver­sas estra­te­gias psi­co­ló­gi­cas y mediá­ti­cas de con­ven­ci­mien­to de la ciu­da­da­nía. Esto tam­bién ocu­rrió en las recien­tes elec­cio­nes gene­ra­les pero la nove­dad es que las éli­tes del poder (apa­ren­te o real­men­te) deja­ron fue­ra de su deci­sión final al actual Pre­si­den­te por­que con­si­de­ró que su can­di­da­ta no garan­ti­za­ba ni la segu­ri­dad ni el desa­rro­llo de sus negocios. 

Fren­te a esta situa­ción tene­mos tres gran­des tareas enfrente: 

Una: denun­ciar la demo­cra­cia simu­la­da y esta­ble­cer for­mas autén­ti­cas de democracia;

Dos: cons­truir un fren­te que se opon­ga a la con­ti­nui­dad del neo­li­be­ra­lis­mo que ya ha sido anun­cia­do por Peña Nie­to median­te la ven­ta de la indus­tria petro­le­ra; frag­men­ta­ción de la jor­na­da de tra­ba­jo; aumen­to del IVA y pri­va­ti­za­ción generalizada.

Y tres: que se haga una exten­sa labor de con­cien­ti­za­ción y  de orga­ni­za­ción para la defen­sa de los intere­ses de las mayo­rías. Nece­si­ta­mos una ver­da­de­ra cul­tu­ra democrática. 

http://gabrielvargaslozano.net/


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