Impuestos y más impuestos, impuestos

 Bajo los pri­me­ros esque­mas fis­ca­les se esta­ble­cie­ron impues­tos a los acau­da­la­dos, a los que tenían car­gos públi­cos, al cle­ro y a los bie­nes mue­bles de los comer­cian­tes y terra­te­nien­tes.

Para 1647 se esta­ble­ció el pri­mer impues­to al con­su­mo en Ingla­te­rra, lo que oca­siono dis­tur­bios pues afec­to la capa­ci­dad de com­pra de los tra­ba­ja­do­res.

En la nues­tro país en la épo­ca pre­his­pá­ni­ca la prin­ci­pal for­ma impo­si­ti­va estu­vo repre­sen­ta­da por el tri­bu­to. El tri­bu­to tuvo su ori­gen y fun­da­men­to en la rea­li­za­ción de ofi­cios y ser­vi­cios nece­sa­rios para la exis­ten­cia colec­ti­va, como el caso del tequio.

Los tri­bu­tos eran paga­dos prin­ci­pal­men­te por las cla­ses infe­rio­res o macehua­les, los cua­les ser­vían para sos­te­ner a las cla­ses diri­gen­tes; sacer­do­tes, gue­rre­ros y nobles.

Duran­te la épo­ca de la colo­nia los espa­ño­les tra­je­ron diver­sos impues­tos como el almo­ja­ri­faz­go: impor­te que paga­ban las impor­ta­cio­nes e impor­ta­cio­nes de las colo­nias. La alca­ba­la: con­tri­bu­ción por la ven­ta de bie­nes mue­bles e inmue­bles.

El diez­mo: impues­to ecle­siás­ti­co cobra­do por las auto­ri­da­des a los pro­pie­ta­rios de las tie­rras para el sos­te­ni­mien­to del cul­to evan­ge­li­za­dor. El quin­to real: impues­to que paga­ban las empre­sas mine­ras de acuer­do a la can­ti­dad de oro y pla­ta extraí­da.

El estan­co: impues­to gra­va­do sobre el aguar­dien­te, el taba­co y el papel sella­do que eran mono­po­lio de la Coro­na.

Duran­te los pri­me­ros años de la inde­pen­den­cia el país vivió un perio­do de gran des­or­den polí­ti­co, social y eco­nó­mi­co, por lo que tam­bién hubo des­or­den fis­cal.

Fue has­ta 1846 que duran­te el gobierno de Valen­tín Gómez Farías que se ponen aten­ción a la polí­ti­ca fis­cal y éste emi­te un decre­to que orde­na supri­mir las alca­ba­las.

 En la épo­ca jua­ris­ta se esta­ble­cen más refor­mas, para trans­for­mar el impues­to en papel sella­do en estam­pi­llas, se esta­ble­ce la libre expor­ta­ción de pla­ta, se supri­men impues­tos a la mine­ría, se uni­fi­can las casas de mone­da.

Duran­te el perio­do ante­rior de la Revo­lu­ción Mexi­ca­na: Ricar­do Flo­res Magón, seña­la­ba que exis­te ” una terri­ble desigual­dad entre capi­tal y tra­ba­jo, y que ésta es fomen­ta­da por el sis­te­ma fis­cal injus­to; por lo tan­to se requie­re gra­var más al capi­tal, e imple­men­tar la pro­gre­si­vi­dad en la impo­si­ción, ya que de esta for­ma se logra­rá aba­tir la desigual­dad en la dis­tri­bu­ción de la rique­za”.

Esa es y ha sido deman­da de de la izquier­da y de los sec­to­res pro­gre­sis­tas, que piden se implan­te una polí­ti­ca fis­cal que haga depen­der cre­cien­te­men­te los ingre­sos del esta­do del aumen­to de los impues­tos direc­tos, que gra­ven las uti­li­da­des de los sec­to­res socia­les cuyos nive­les de vida son los más altos, y que se dero­gue el IVA, entre otras pro­pues­tas.

En la actua­li­dad, el Con­gre­so de la Unión y las Cáma­ras que lo inte­gran tie­nen asig­na­das en la Cons­ti­tu­ción Polí­ti­ca de los Esta­dos Uni­dos Mexi­ca­nos un con­jun­to de atri­bu­cio­nes rela­cio­na­das con la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca. En ésta, que­da com­pren­di­da la polí­ti­ca finan­cie­ra que abar­ca las polí­ti­cas fis­cal, de gas­to públi­co, mone­ta­ria, cre­di­ti­cia y ban­ca­ria.

Ade­más corres­pon­de de mane­ra exclu­si­va a la Cáma­ra de Dipu­tados, la apro­ba­ción del prin­ci­pal ins­tru­men­to del gas­to que es el Pre­su­pues­to de Egre­sos de la fede­ra­ción del año fis­cal corres­pon­dien­te. Las dos Cáma­ras aprue­ban las leyes fis­ca­les y las leyes de ingre­sos y de coor­di­na­ción fis­cal.

La polí­ti­ca fis­cal pue­de defi­nir­se como el con­jun­to de ins­tru­men­tos y medi­das que toma el esta­do con el obje­to de recau­dar los ingre­sos nece­sa­rios para cum­plir los obje­ti­vos de la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca gene­ral esta­ble­ci­da. Por ello pri­me­ro se aprue­ban los ingre­sos y lue­go el pre­su­pues­to.

Con ese pro­pó­si­to EPN man­dó diver­sas ini­cia­ti­vas de Refor­ma Fis­cal, y según la infor­ma­ción pro­por­cio­na­da por el Cen­tro de Estu­dios Socia­les y de Opi­nión Públi­ca, de la Cáma­ra de Dipu­tados, de una encues­ta tele­fó­ni­ca sobre la men­cio­na­da refor­ma se obtu­vie­ron los siguien­tes resul­ta­dos:

Sólo el 59 por cien­to de los
entre­vis­ta­dos está ente­ra­do que EPN pre­sen­tó una pro­pues­ta de refor­ma hacen­da­ria. Entre las per­so­nas que están ente­ra­das de la refor­ma, casi tres de cada diez, (27 por cien­to) está de acuer­do con la pro­pues­ta y poco más de la mitad de los encues­ta­dos (53 por cien­to) men­ciono estar en desacuer­do.

No obs­tan­te el recha­zo mayo­ri­ta­rio, la Cáma­ra de Dipu­tados apro­bó una mis­ce­lá­nea fis­cal que afec­ta­rá a pobres ricos y cla­ses medias.

Inde­pen­dien­te­men­te de que sean o no bue­nos para la salud, a los más pobres les afec­ta­rán los incre­men­tos a los impues­tos de los refres­cos, ya que las empre­sas tras­la­da­rán a los con­su­mi­do­res las tasas impo­si­ti­vas, igual será en el caso de la lla­ma­da comi­da cha­ta­rra.

 Igual se afec­ta­rá a tra­ba­ja­do­res al eli­mi­nar deduc­cio­nes a las vales de ali­men­tos y a otras pres­ta­cio­nes como segu­ros médi­cos.

A las cla­ses medias, medias, les afec­ta­rá el incre­men­to del Impues­to Sobre la Ren­ta, que será de entre 32 y 36 por cien­to, aumen­tán­do­se de mane­ra pro­gre­si­va par­tir de un ingre­so de 500 mil pesos anua­les y has­ta tres millo­nes de pesos.

Los impues­tos del 10 por cien­to a las ganan­cias de la bol­sa de valo­res son jus­tos, pues sus tran­sac­cio­nes esta­ban exen­tas y el capi­tal finan­cie­ro obtie­ne enro­mes uti­li­da­des. De igual for­ma es correc­to el incre­men­to de impues­tos a las mine­ras que por siglos han saquea­do oro, pla­ta y otros meta­les.

El esta­ble­ci­mien­to del IVA al 16 por cien­to en las zonas fron­te­ri­zas del nor­te y sur, es absur­do, injus­to e irra­cio­nal, para ambas fron­te­ras, pero por las con­di­cio­nes socia­les y eco­nó­mi­cas del Sur, pro­vo­ca­rá gra­ves pro­ble­mas eco­nó­mi­cos espe­cial­men­te al esta­do de Chia­pas y a Quin­ta­na Roo.

El impues­to a la comi­da de los perros y a la com­pra ven­ta de mas­co­tas resul­ta de locu­ra, aho­ra sólo nos fal­ta que se paguen impues­tos por puer­tas y ven­ta­nas de las casas.

Sabe­mos que debe­mos pagar impues­tos, pero en este nues­tro Méxi­co, con esa cul­tu­ra y tra­di­ción del gobierno, de corrup­ción y saqueo de las arcas públi­cas, nada garan­ti­za que nues­tros impues­tos sir­van para el desa­rro­llo social o mejo­res y más ser­vi­cios públi­cos, por ello recha­za­mos los incre­men­tos que afec­tan los ingre­sos de los más pobres y a las cla­ses medias.

jorgemoscosopedrero@yahoo.com.mx

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