In memoriam

Dos o tres veces, de enton­ces a estos tiem­pos, siguien­do su bri­llan­te tra­yec­to­ria lite­ra­ria – ensa­yos, poe­mas, pro­sa, his­to­ria, perio­dis­mo, su “Inven­ta­rio” -, pude salu­dar­lo en even­tos aca­dé­mi­cos.

Y el domin­go 26 de enero pasa­do, a los 74 años, murió de una hemo­rra­gia en el cere­bro, pro­vo­ca­da por un gol­pe en la cabe­za, que él mis­mo se dio, al pare­cer, al tro­pe­zar y caer sobre su pro­pio escri­to­rio. Su heren­cia al mun­do lite­ra­rio, es inmen­sa. Por ejem­plo, su poe­ma, el que can­ta Oscar Chá­vez, Alta Trai­ción: ”…mi patria…pero, aun­que sue­ne mal, daría la vida, por diez luga­res suyos, cier­ta gen­te, puer­tos, bos­ques de pinos, for­ta­le­zas, una ciu­dad des­he­cha, gris, mons­truo­sa, varias figu­ras de su his­to­ria, mon­ta­ñas y tres o cua­tro ríos”.

Dos. De tra­to ama­ble, aún en la adver­si­dad, era Juan Fran­cis­co Kuy­ken­dall Leal (1945–2014). Y aún en la adver­si­dad, hacía tea­tro, pues era actor y direc­tor, apa­sio­na­do como pocos, en el ramo. Cuan­do le empe­cé a tra­tar, en 1980, ocu­pa­ba el car­go de Secre­ta­rio de Rela­cio­nes Cul­tu­ra­les del Comi­té del DF, del des­apa­re­ci­do Par­ti­do Mexi­cano de los Tra­ba­ja­do­res (uno de los afluen­tes del PMS que des­pués lo fue del PRD). Hubo elec­cio­nes y en ese car­go fue sus­ti­tui­do por el maes­tro Jor­ge Villa­mil Rivas. Enton­ces Kuy­ken­dall, (o sim­ple­men­te Kuy, para los cua­tes), se dedi­có de lleno a su pasión. Lle­gó a tra­ba­jar con Feli­pe San­tan­der en “El Exten­sio­nis­ta”, una obra tea­tral que lue­go fue lle­va­da al cine.

Des­pués for­mó El Mito­te, su com­pa­ñía tea­tral, con la que mon­tó dece­nas de obras de todo tipo (has­ta pas­to­re­las), y muy com­ba­ti­vas. “Espe­ran­do al Zur­do”, fue de las mas cono­ci­das, por­que gene­ral­men­te era soli­ci­ta­da para pre­sen­tar­la en huel­gas, en aqué­llos tiem­pos idos, heroi­cos, cuan­do había Par­ti­dos que defen­dían obre­ros y, qui­zá por ello, cuan­do había huel­gas.

En agos­to de 1994, en la Con­ven­ción Nacio­nal Revo­lu­cio­na­ría, orga­ni­za­da por el EZLN, en “Aguas­ca­lien­tes”, en la sel­va Lacan­do­na, en Chia­pas, nos vol­vi­mos a topar. Por cier­to, la noche de la aper­tu­ra del even­to, dor­mi­dos ya, pues con otros com­par­tía­mos caba­ña, cayó un ver­da­de­ro dilu­vio. Y nues­tro “techo”, de hule, con el peso del agua acu­mu­la­da, cayó sobre todos noso­tros. Con su ama­bi­li­dad acos­tum­bra­da, empa­pa­do como todos, guió la recons­truc­ción de la tal caba­ña, en pleno lodo. Y…

Por esos azaha­res del des­tino, el 30 de noviem­bre de 2012. Kuy me men­sa­jeó: “Buen tex­to José Luís (se refe­ría a uno de mis artícu­los), pero no olvi­des que la lucha es anti sis­té­mi­ca y des­de aba­jo, por el medio que se pue­da”. Inter­cam­bia­mos más fra­ses. Me envió un dicho de las comu­ni­da­des indí­ge­nas alu­si­vo a la lucha arma­da. Le con­tes­té con una fra­se de Gand­hi, alu­si­va a la lucha pací­fi­ca. Empa­ta­dos. “¡Maña­na sába­do nos vemos, me dijo, en la mani­fes­ta­ción con­tra Peña Nie­to y con­tra el regre­so del PRI!”. “Cuí­da­te Kuy, sé cau­to. No pue­do ir por­que debo dar una cla­se”, le con­tes­té.

A la maña­na siguien­te, en las redes socia­les, el Kuy apa­re­ció en una foto, caí­do, sin una par­te de su crá­neo, san­gran­do, des­ma­ya­do. Arri­ban­do a la mani­fes­ta­ción cita­da, un explo­si­vo le dio en la cabe­za. Nun­ca se recu­pe­ró. Murió la madru­ga­da del sába­do 25 de enero pasa­do. El domin­go yacía en su fére­tro y, sobre el mis­mo, algu­nos de sus adi­ta­men­tos per­so­na­les de su pasión, el tea­tro.

Tres.- Emiel Pau­wels, un bel­ga bien bel­ga, no solo por­que nació y vivió en Bru­jas, Bél­gi­ca, sino por­que duran­te toda su vida, de atle­ta de alto ren­di­mien­to, fue una ver­da­de­ra y per­ma­nen­te carre­ra, par­ti­ci­pó en ¡más de mil carre­ras!, de todo tipo, y en diver­sos luga­res del mun­do, murió por volun­tad pro­pia. Y sí, su pasión, des­de que cum­plió 14 años de edad, era correr.

Goza­ba rom­pien­do sus pro­pios lími­tes, una y otra vez. Cose­chó meda­llas, “más de mil”, pre­su­mía.

Toda­vía, a media­dos del año pasa­do, ganó meda­lla de oro en su rama, en el Cam­peo­na­to Mun­dial, cele­bra­do en Bra­sil. Emiel aca­ba­ba de cum­plir 95 años de edad. 

Pero en noviem­bre pasa­do, lue­go de un
males­tar esto­ma­cal, fue hos­pi­ta­li­za­do. Le dije­ron que tenía cán­cer, aun­que le acla­ra­ron que había reme­dio, pues le fue detec­ta­do a tiem­po. Pau­wels hizo pre­gun­tas. ¿Cuán­do podría vol­ver a correr? “No antes de 20 días, que son los que requie­re estar en el hos­pi­tal”, le dije­ron. No le gus­tó el dato. “¿Tan­to tiem­po sin correr?”, se pre­gun­tó a si mis­mo. Refle­xio­nó. Y tomó una deci­sión.

El 6 de enero invi­tó a fami­lia­res y ami­gos, a una fies­ta, en su casa, “para una tra­ve­su­ra más”, les dijo. Brin­da­ron con cham­pán. Se toma­ron fotos. Lue­go él orde­nó orga­ni­za­ran una “Mesa de Café”. Se sor­pren­dieon. En ese país, una Mesa de Café es el equi­va­len­te a nues­tros velo­rios. Empe­za­ron las pre­gun­tas y los sollo­zos… ”¡No llo­réis por mí!”, les dijo rien­do. “¡Sed feli­ces como yo!”. “Los que quie­ro están hoy aquí, por mí. Por eso soy feliz. Ha sido la mejor fies­ta de mi vida.” Y vol­vió a brin­dar.

Lue­go hizo una lla­ma­da, indi­can­do que esta­ba lis­to. Que solo lo deja­ron dor­mir un rato. Al otro día lle­ga­ron con la inyec­ción letal. Y se la apli­ca­ron. Resul­tó que días antes, había hecho todos los trá­mi­tes para rea­li­zar­se la euta­na­sia o sea, la muer­te sin pade­ci­mien­to físi­co, auto­ri­za­da por uno mis­mo (Bél­gi­ca es uno de los cua­tro paí­ses de Euro­pa, en los que la euta­na­sia, es legal). Fue el mar­tes 7 de Enero pasa­do.

¿Qué les pare­ce, esti­ma­dos cua­tro o cin­co lec­to­res?

Una mera coin­ci­den­cia de los tres dece­sos cita­dos es que los tres murie­ron hacien­do lo que les gus­ta­ba. Vaya el recuen­to, In Memo­riam.

Noti­tas: Una.- Que el dato es esca­lo­frian­te: en Méxi­co, cada día ocu­rren ¡8 secues­tros! ¿Ten­drían idea, los secues­tra­do­res, del daño enor­me que hacen, a sus víc­ti­mas, a las fami­lias de éstas, a la socie­dad? Dos.- Ya hay un Zar anti secues­tros. Qué bien, por­que lo haya y por­que el titu­lar es quien es, un per­so­na­je pres­ti­gio­so en su rama, Rena­to Sales Here­dia. ¡Si tan solo con­tro­la­ran las cár­ce­les del DF, que es de don­de, en su mayo­ría, salen las órde­nes, para extor­sio­nar des­de telé­fo­nos celu­la­res, cuyo uso ahí, se supo­ne, está prohi­bi­do!

Correo E   hernandez-jimenez2012@hotmail.com

Méxi­co D. F. a 29 de Enero de 2014

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