¡Que no renuncie Felipe Calderón!

El caos social en que nos tie­nen sumi­dos, no es pro­duc­to de la inex­pe­rien­cia de quie­nes gobier­nan en el país, y me refie­re no sólo a quien se dice Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca Mexi­ca­na, Feli­pe Cal­de­rón (FECAL), sino a los millo­na­rios empre­sa­rios que son quie­nes mane­jan los hilos de todo en éste país y cuya ambi­ción y ava­ri­cia no tie­ne medi­da y las auto­ri­da­des ofi­cia­les, impues­tas por ellos, son meros títe­res que cui­dan sus intere­ses y apro­ve­chan los car­gos para enri­que­cer­se bru­tal­men­te ante la pobre­za y mar­gi­na­li­dad de millo­nes de mexi­ca­nos.

Pero FECAL, quien se asu­mió frau­du­len­ta­men­te como Pre­si­den­te y quien, lo mis­mo que hicie­ra Vicen­te Fox, se han ufa­na­do, cada quien en su tiem­po, de andar pasean­do por el mun­do su indig­ni­dad con unas “pri­me­ras damas”, impro­pias de un sis­te­ma repu­bli­cano.

Lamen­ta­ble que FECAL, reci­ba en los pinos a juga­do­res de fut­bol, a mis­ses de la belle­za, a artis­tas extran­je­ros y dedi­que su aten­ción y tiem­po a cosas frí­vo­las y bana­les en tan­to se ha nega­do sis­te­má­ti­ca­men­te a reci­bir a madres con hijos y fami­lia­res des­apa­re­ci­dos, a tra­ba­ja­do­res del sin­di­ca­to de elec­tri­cis­tas, a cam­pe­si­nos, a obre­ros, a mine­ros, todos se han topa­do con la cerra­zón pro­pia de un usur­pa­dor, de un enano polí­ti­co que nun­ca ha sabi­do estar a la altu­ra de la gran­de­za de un país como el nues­tro.

FECAL, no debe renun­ciar, los mexi­ca­nos no debe­mos de per­mi­tir que vaya a engro­sar la lis­ta de los pre­si­den­tes man­te­ni­dos por el pue­blo, cuan­do ha sido su ver­du­go, cuan­do su auto­ri­ta­ris­mo y su mie­do lo lle­vó a sacar al ejér­ci­to a las calles en su pro­pia defen­sa, pero con el pre­tex­to de com­ba­tir al nar­co­trá­fi­co, lo que le ha cos­ta­do a la socie­dad más de 40 mil muer­tos y 10 mil des­apa­re­ci­dos; cuan­do ante tra­ge­dias impru­den­cia­les, sal­pi­ca­das de corrup­ción tales como el incen­dio en la guar­de­ría ABC, de Her­mo­si­llo, Sono­ra, el derrum­be en la mina pas­ta de con­chos, los ase­si­na­tos de jóve­nes en reha­bi­li­ta­ción en Villa de Sal­vár­car, en Ciu­dad Juá­rez y los miles y miles de ase­si­na­tos que se han ido agre­gan­do a una lis­ta que pare­ce ser inter­mi­na­ble, jóve­nes, niños, ancia­nos, muje­res, obre­ros, cam­pe­si­nos, maes­tros, por todos los rum­bos del país, y ante todo esto, FECAL reafir­ma su deci­sión de man­te­ner al ejér­ci­to en las calles, de man­te­ner a Gena­ro Gar­cía Luna, un Secre­ta­rio de Segu­ri­dad Nacio­nal, que ha sido seña­la­do por agen­tes fede­ra­les, por sus pre­sun­tos nexos con el nar­co­trá­fi­co; el ex agen­te fede­ral, Javier Herre­ra Valle, quien hizo lle­gar docu­men­tos pro­ba­to­rios de la corrup­ción de Gar­cía Luna a FECAL, fue dete­ni­do y encar­ce­la­do, des­de noviem­bre del 2008, acu­sa­do él mis­mo de tener nexos con el nar­co­trá­fi­co, uti­li­zan­do Gar­cía Luna la tan con­sa­bi­da estra­te­gia de : “atra­pen al ladrón, allá va el ladrón”.

No podría­mos hablar de desas­tre eco­nó­mi­co, lo que sí se pue­de afir­mar, es que con pre­su­pues­tos anua­les de más de 3 billo­nes de pesos, apro­ba­do por Dipu­tados y Sena­do­res para el ejer­ci­cio de 2011, en Méxi­co hay dine­ro y mucho, solo que muy mal dis­tri­bui­do, reca­yen­do los bene­fi­cios eco­nó­mi­cos sólo en una cla­se social pri­vi­le­gia­da , que para­dó­ji­ca­men­te, sien­do los ciu­da­da­nos los que con nues­tros impues­tos les paga­mos sus sala­rios, nos ven des­de las altu­ras con indi­fe­ren­cia , cuan­do se dig­nan mirar hacia aba­jo, entre ellos, están por supues­to, nues­tros repre­sen­tan­tes popu­la­res, Dipu­tados y Sena­do­res; los encar­ga­dos de impar­tir jus­ti­cia, los minis­tros de la Supre­ma Cor­te de Jus­ti­cia de la Nación, la cater­va de Secre­ta­rios de Esta­do con su pre­si­den­te al fren­te y cla­ro, los diri­gen­tes de los muchos par­ti­dos polí­ti­cos, cuyo signo dis­tin­ti­vo es la corrup­ción y que sólo se acuer­dan del pue­blo en tiem­po de elec­cio­nes.

Por jus­ti­cia , por todo lo que se ha daña­do a la socie­dad mexi­ca­na, por las “refor­mas” labo­ra­les, de segu­ri­dad y eco­nó­mi­cas a todas luces entre­guis­tas, exi­gi­das por FECAL al Con­gre­so de la Unión, por el enor­me daño que a nues­tro País a cau­sa­do, se hace impe­ra­ti­vo unir nues­tras voces como mexi­ca­nos y exi­ja­mos que: FECAL ¡NO RENUN­CIE, QUE
SEA SOME­TI­DO A JUI­CIO!

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