¿Votar… anular el voto… o… no votar?

Ante esta reali­dad de nues­tra “demo­cra­cia”, una demo­cra­cia inci­pien­te, debíl, tem­ble­que, que no ha cua­ja­do y está apun­to de ser una cari­ca­tu­ra tra­gi­có­mi­ca de la demo­cra­cia. La demo­cra­cia real es algo muy serio e impor­tan­te para los tra­ba­ja­do­res, no es un mala­bar, como el que esta­mos vivien­do, para bur­lar al pue­blo y favo­re­cer a los gru­pos de poder. La demo­cra­cia real está en el repar­to del pre­su­pues­to, a quien favo­re­cen los dipu­tados al rea­li­zar la desig­na­ción anual del dine­ros de la recau­da­ción nacio­nal, hacía don­de se diri­ge el pre­su­pues­to nacio­nal, ¿a satis­fa­cer las nece­si­da­des de los tra­ba­ja­do­res, de salud, empleo, segu­ri­dad, edu­ca­ción, vivien­da dig­na (no los cuchi­tri­les del info­na­vit), sala­rio míni­mo cons­ti­tu­cio­nal, diver­sión, cul­tu­ra, a for­ta­le­cer a la peque­ña y media­na empre­sa nacio­nal, que son las que dan mayor empleo en el país, a apo­yar la agri­cul­tu­ra, gana­de­ria y fores­te­ria de los peque­ños y media­nos pro­duc­to­res ? O ¿a pagar el foba­proa, la enor­me deu­da inter­na, a satis­fa­cer gas­tos super­fluos de los altos fun­cio­na­rios públi­cos, a per­do­nar­les impues­tos a los gran­des empre­sa­rios, a dar con­ce­sio­nes, vio­la­to­rias de nues­tra Car­ta Mag­na, a las gran­des cade­nas de hote­les, cen­tros comer­cia­les y empre­sas extran­je­ras, que sacan todas sus ganan­cias con­ver­ti­das en dóla­res del paí­ses para lle­var­las a sus matri­ces en sus paí­ses de origen.?Por lo que nues­tra reali­dad nos deja ver, el dine­ro de nues­tros impues­tos se van a la segun­da pre­gun­ta.

En estas con­di­cio­nes, don­de nos damos cuen­ta que nues­tro voto sim­ple­men­te ha ser­vi­do para jus­ti­fi­car el saqueo de nues­tro país y bur­lar las espe­ran­zas ciu­da­da­nas, dis­fra­zar la fal­ta de demo­cra­cia, for­ta­le­cer la par­ti­do­cra­cia, que­dar bien con los gran­des intere­ses extran­je­ros los ban­que­ros y los pode­ro­sos gru­pos de poder de los cual los ciu­da­da­nos esta­mos har­tos y bus­ca­mos la mane­ra de demos­trar nues­tro repu­dio al actual for­ma de gobierno y al gobierno que vive en la impu­ni­dad y ha hecho de nues­tras leyes la vio­la­ción cons­tan­te, lo que lo colo­ca fue­ra del Esta­do de Dere­cho y por lo tan­to como un gobierno espu­rio e ile­gi­ti­mo, no repre­sen­ta­ti­vo de la mayo­ría de los mexi­ca­nos. Ante esto Nece­sa­ria­men­te sur­ge el cues­tio­na­mien­to de la uti­li­dad de nues­tro sufra­gio y da pie a la actual la polé­mi­ca, que cada vez gana más fuer­za: Votar, anu­lar el voto, o no votar, estas son las alter­na­ti­vas que hoy está a dis­cu­sión, sobre todo las con­se­cuen­cias y laq uti­li­dad de cada una de ellas-

Votar, es un dere­cho y una obli­ga­ción cons­ti­tu­cio­na­les, pero tam­bién, al anu­lar el voto esta­mos cum­plien­do con ese pre­cep­to cons­ti­tu­cio­nal. Al no votar, incum­pli­mos como ciu­da­da­nos con nues­tra Car­ta Mag­na, que en sí mis­ma es con­tra­dic­to­ria ya que el votar y ser vota­do, son dere­chos ciu­da­da­nos, pero en su artícu­lo 41, seña­la que sola­men­te los par­ti­dos polí­ti­cos, reco­no­ci­dos, pue­den regis­trar can­di­da­tos a pues­tos de elec­ción popu­lar, lo que sig­ni­fi­ca eli­mi­nar el dere­cho de todo ciu­da­dano a ser vota­do, a menos que sea regis­tra­do por un par­ti­do polí­ti­co reco­no­ci­do, esta con­tra­dic­ción cons­ti­tu­cio­nal no la han que­ri­do refor­mar los par­ti­dos polí­ti­cos a tra­vés de sus dipu­tados fede­ra­les o de sus sena­do­res, lo que les da a los par­ti­dos polí­ti­cos el mono­po­lio elec­to­ral.

¿En reali­dad nues­tro voto, tie­ne sen­ti­do?, yo creo que no que no ha dado los resul­ta­dos que la mayo­ría de los ciu­da­da­nos espe­rá­ba­mos.

El anu­lar el voto pue­de ser intere­san­te, ya que indi­ca­ría un males­tar, un des­con­ten­to de la mayo­ría de los ciu­da­da­nos, con los polí­ti­cos, los par­ti­dos y las for­mas de gobierno que tene­mos, es, a mi pare­cer, una pro­tes­ta ciu­da­da­na, váli­da y abso­lu­ta­men­te legal y en el momen­to del con­teo, como fue­ron votos anu­la­dos en las
bole­tas elec­to­ra­les, tie­nen que ser toma­dos en cuen­ta y su núme­ro inclui­do en los cómpu­tos elec­to­ra­les y los ciu­da­da­nos cum­pli­re­mos con nues­tra obli­ga­ción y nues­tro dere­cho cons­ti­tu­cio­na­les.

El no votar, es sig­ni­fi­ca­ti­vo, a la medi­da que aumen­te el abs­ten­cio­nis­mo, pero no hay for­ma de medir­lo real­men­te. Cier­to el abs­ten­cio­nis­mo, demos­tra­rá a nivel inter­na­cio­nal que el gobierno nma­da más repre­sen­ta al por­cen­ta­je de la pobla­ción, que acu­dió a las urnas, pero lo úni­co que demues­tra es una apa­tía y un desin­te­rés de los ciu­da­da­nos por la polí­ti­ca, no da a enten­der el des­con­ten­to que pode­mos hacer feha­cien­te con la anu­la­ción del voto.

Los par­ti­dos polí­ti­cos van a bus­car todos los medios posi­bles para que los sufra­gan­tes acu­dan a las urnas y no esca­ti­ma­rán esfuer­zo alguno por “con­ven­cer­nos”, la com­pra de votos, el “carru­sel, el mapa­chis­mo, la com­pra de cre­den­cia­les de elec­tor etcé­te­ra, vie­jas prác­ti­cas de  cul­tu­ra polí­ti­ca del país, que los “nue­vos par­ti­dos polí­ti­cos” pron­to apren­die­ron, en vez de des­te­rrar­las del con­tex­to polí­ti­co nacio­nal.

Los invi­to a entrar­le a la polé­mi­ca nacio­nal esta­ble­ci­da y entre todos saque­mos las mejo­res con­clu­sio­nes para bene­fi­cio de nues­tra demo­cra­cia y de las mayo­rías nacio­na­les.

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