¿Y si nos autodefendemos?

El segun­do nivel es el del hogar. Aquí la auto­de­fen­sa domés­ti­ca se vuel­ve una bús­que­da por la auto­su­fi­cien­cia en agua (cap­tu­ra y alma­ce­na­mien­to de agua de llu­via), ener­gía (median­te gene­ra­do­res sola­res y eóli­cos), ali­men­tos (a tra­vés de la auto­pro­duc­ción en patios, jar­di­nes y azo­teas) y mate­ria­les (ado­bes, tie­rras, bam­bú, etcé­te­ra), así como el reci­cla­je o recir­cu­la­ción de los desechos, inclu­yen­do aguas usa­das, basu­ra orgá­ni­ca y detri­tus huma­nos. ¿Pue­de el lec­tor ima­gi­nar hoga­res mexi­ca­nos que ya no depen­den de la Comi­sión Fede­ral de Elec­tri­ci­dad, la com­pa­ñía de gas o la agen­cia local de agua? Algu­nos sitios para corro­bo­rar­lo: Michoa­cán: www.tierramor.org; Tlax­ca­la: http://www.permacultura.org.mx; Vera­cruz: www.bosquedeniebla.com.mx; More­los y Edo­mex: http://www.reddeecoaldeas.org; Jalis­co: www.losguayabos.org; Sono­ra: www.loshorcones.org.mx; Quin­ta­na Roo: www.pueblosacbe.com.

El ter­cer nivel es el de las comu­ni­da­des, muni­ci­pios, regio­nes. Ahí don­de con­jun­tos de fami­lias se orga­ni­zan para rea­li­zar una defen­sa colec­ti­va. Ya en mi artícu­lo ante­rior ( La Jor­na­da, 14/2/13) lis­té 10 cri­te­rios para crear terri­to­rios autó­no­mos, y a ello remi­to a los lec­to­res. Tam­bién en esa cola­bo­ra­ción ilus­tra­mos la impor­tan­cia de los zapa­tis­mos, el del EZLN y los de ins­pi­ra­ción eco­ló­gi­ca, en la cons­truc­ción de una pode­ro­sa fuer­za ciu­da­da­na. Ambos zapa­tis­mos están pre­sen­tes en unas 17 regio­nes del país. Aquí debe citar­se ade­más todo el movi­mien­to de eco-aldeas (ver: http://www.slideshare.net/eidonedit/ecohabitat-experiencias-rumbo-a-la-sustentabilidad).

Poder social es auto­ges­tión, auto­su­fi­cien­cia, auto­abas­to y, por supues­to, auto­de­fen­sa. Su cons­truc­ción pue­de comen­zar por cual­quie­ra de estas cua­tro ver­tien­tes, y es eso lo que real­men­te preo­cu­pa a las mino­rías que des­de la polí­ti­ca y/o des­de los nego­cios explo­tan al res­to. Son ejem­plos peli­gro­sos por­que si se extien­den no sólo a otras regio­nes o muni­ci­pios, sino espe­cial­men­te hacia los polos urba­nos, podrían poten­ciar un poder para­le­lo de carác­ter eman­ci­pa­dor. Un poder basa­do en la coope­ra­ción, la soli­da­ri­dad y el apo­yo mutuo. Y esto ya comien­za a suce­der. En las regio­nes con expe­rien­cias auto­ges­ti­vas, las orga­ni­za­cio­nes no sólo crean sus pro­pias poli­cías, tam­bién se opo­nen a la entra­da de mine­ras y mega­pro­yec­tos de toda índo­le, y crean coope­ra­ti­vas, ban­cos loca­les, pro­du­cen ali­men­tos sanos, auto­cons­tru­yen vivien­das, radios comu­ni­ta­rias, etcé­te­ra. En Jala­pa hay un vigo­ro­so pro­ce­so de agri­cul­tu­ra urba­na y periur­ba­na; en More­lia, dado los altos índi­ces de inse­gu­ri­dad, los veci­nos de unas 60 colo­nias han toma­do el con­trol de sus calles, y en el Dis­tri­to Fede­ral cre­cen los eco­ba­rrios. La pre­gun­ta que sur­ge es: ¿qué suce­de­ría si todas estas expre­sio­nes de auto­de­fen­sa, gene­ra­das por diver­sos moti­vos, en varias esca­las y des­de dife­ren­tes pla­ta­for­mas e ideas, se logran arti­cu­lar, y empie­zan a crear con­fe­de­ra­cio­nes o fren­tes? Esto es lo que ha suce­di­do no sola­men­te en el país sino en nume­ro­sos rum­bos de Lati­noa­mé­ri­ca, la región más espe­ran­za­do­ra del mun­do. ¿Y si nos atre­ve­mos a tomar la vida en nues­tras manos? ¿Y si nos auto­de­fen­de­mos?

Publi­ca­do en La Jor­na­da

Twit­ter: @victormtoledo

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