La inseguridad, otra mirada

Cómo no iba a ser así, si nos damos cuen­ta – por expe­rien­cia pro­pia, por­que alguien nos pla­ti­có, por­que lo vemos en las noti­cias – que la inse­gu­ri­dad públi­ca sigue cre­cien­do. Y todo por­que la can­ti­dad de los deli­tos que les dicen del “fue­ron común” y los que lla­man del “fue­ron fede­ral”, va en aumen­to. Homi­ci­dios por acá, vio­la­cio­nes por allá, secues­tros mas allá, robo de vehícu­los en la otra zona, robo en la calle acu­llá, robo a cuen­ta­ha­bien­te del otro lado, robo a casa o en el metro, o en taxi, o en el nego­cio, mas allá, lesio­nes con­tra aque­llos, ven­ta de dro­ga en esas “tien­di­tas” – dicen que hay mil de ellas, tan solo en Izta­pa­la­pa – con­su­mo del che­mo y de mari­gua­na entre ado­les­cen­tes y has­ta entre niños y niñas; peleas de niñas, bulling, en aque­llas secun­da­rias, etc.

Y aho­ra, el tre­men­do pro­ble­ma que azo­ta a gran par­te del país: el cre­ci­mien­to y for­ta­le­ci­mien­to del lla­ma­do “cri­men orga­ni­za­do”. Y pare­ce que los inte­gran­tes de este últi­mo, se lle­van bas­tan­te pesa­do. Entre ellos, para tener más ganan­cias, creer­se impor­tan­tes y tener mas poder, inclu­so poder polí­ti­co (pues han lle­ga­do a man­dar en regio­nes ente­ras), no solo eco­nó­mi­co, com­pran o con­tra­tan a los que se dejan, pasan enci­ma de todos, se matan de muchas mane­ras entre sí, las­ti­man a fami­lias enteras.

Ante este pro­ble­ma cre­cien­te, al gobierno fede­ral, se le ocu­rrió una idea, la de com­ba­tir fron­tal­men­te al pode­ro­so “cri­men orga­ni­za­do”. Al ini­cio todos dije­ron sí, a com­ba­tir­lo. Sus inte­gran­tes son pode­ro­sos, están bien orga­ni­za­dos. Son como empre­sas gran­des con sucur­sa­les no solo en varios esta­dos y regio­nes de Méxi­co sino en muchos paí­ses de varios con­ti­nen­tes. Yo recuer­do que, allá por 2007, en una entre­vis­ta a López Obra­dor, Car­men Aris­te­gui le pre­gun­tó: “¿Y tú que hubie­ras hecho para aca­bar con este pro­ble­ma del cri­men orga­ni­za­do?” Y Andrés Manuel res­pon­dió: “Pues sí, lo mis­mo”. Enton­ces al prin­ci­pio de este lla­ma­do com­ba­te al cri­men orga­ni­za­do, daba la impre­sión de que todos, has­ta los opo­si­to­res al régi­men, esta­ban de acuerdo.

La lucha ha sido fron­tal. Ha sido una lucha sin dar cuar­tel. Has­ta metie­ron al Ejér­ci­to y a la Mari­na a com­ba­tir dura­men­te al cri­men orga­ni­za­do, con el argu­men­to (cosa que, en gene­ral, es cier­ta), de que las poli­cías de los muni­ci­pios, de las dele­ga­cio­nes, de los esta­dos, del DF y de todo el país, son inefi­cien­tes, corrup­tas y muchas de ellas están pene­tra­das por el enemi­go de la sociedad.

Fíjen­se, res­pe­ta­ble públi­co, que de los 190 mil sol­da­dos del Ejér­ci­to Mexi­cano, 90 mil están en esta tarea que ni le toca, pero ahí están. Y de unos 3 mil jefes poli­cia­cos en el país, 500 son mili­ta­res. Los Jefes de la Poli­cía en la mitad de las enti­da­des fede­ra­ti­vas, son mili­ta­res. Apar­te están los 136 mil ele­men­tos de la Poli­cía Federal.

Y dicen las auto­ri­da­des, que hay bue­nos resul­ta­dos de ese com­ba­te. Según datos ofi­cia­les, a media­dos de mar­zo de este año,  21 de los 37 capos mas bus­ca­dos, han sido dete­ni­dos o muer­tos en acción, des­ca­be­zan­do la estruc­tu­ra bási­ca del cri­men orga­ni­za­do; han sido dete­ni­dos 30 mil 600 delin­cuen­tes (si toma­mos en cuen­ta que hay mas de 30 mil muer­tos por estos moti­vos, enton­ces fal­ta encar­ce­lar a 440 mil pre­sun­tos delin­cuen­tes que, se dice, andan en esto); se han  deco­mi­sa­do 80 mil armas pro­ce­den­tes de EU; han sido des­trui­das, 3 mil tone­la­das de mari­gua­na; 20 tone­la­das de cocaí­na han  sido incau­ta­das; 13.5 millo­nes de pas­ti­llas psi­co­tró­pi­cas, fue­ron reco­gi­das; 3 mil 100 pis­tas de ate­rri­za­je clan­des­ti­nas, fue­ron des­trui­das, 457 labo­ra­to­rios clan­des­ti­nos, tam­bién fue­ron des­trui­dos. Las cuen­tas son bue­nas, está bien pero…

Pero algo no está fun­cio­nan­do por­que el sal­do social, es nega­ti­vo. Se infor­ma que han muer­to – entre pre­sun­tos delin­cuen­tes, poli­cías y mili­ta­res, 34 mil per­so­nas. Que haya 6 paí­ses en Amé­ri­ca Lati­na en don­de mue­ren mas, no debe con­so­lar­nos. Tam­bién, ofi­cial­men­te se reco­no­cen que algu­nas dece­nas de esos muer­tos, nada tenían que ver. O aún entre per­so­nas que anó­ni­ma­men­te denun­cia­ron, como dicen
ocu­rrió con los sie­te jóve­nes que en Cuer­na­va­ca apa­re­cie­ron ajus­ti­cia­dos en un auto­mó­vil hace una sema­na, entre los que se encon­tra­ba un hijo de un escri­tor famo­so, Javier Sici­lia. Y eso sin con­tar los posi­bles ajus­ti­cia­dos por algu­nos ele­men­tos del ejér­ci­to. La sen­sa­ción de inse­gu­ri­dad — por­que la can­ti­dad de deli­tos ocu­rri­dos no deja de aumen­tar en casi todo el país (creo sola­men­te se sal­va Yuca­tán) — cre­ce aún en aque­llos sitios patru­lla­dos por el ejér­ci­to y la poli­cía fede­ral. Y ya se han pre­sen­ta­do en el país, como 7 mil que­jas ante la C.N.D.H. A los fami­lia­res de ino­cen­tes caí­dos “por acci­den­te” en esta lucha, debie­ran indem­ni­zar­los de por vida. Y aho­ra hay en Méxi­co, como 6 millo­nes de con­su­mi­do­res de droga.

Pón­ga­se por ejem­plo, el caso de una Ciu­dad “segu­ra”, el DF. A pro­pó­si­to ¿les cue­to un chis­me? El GDF con­tra­tó – a cam­bio de unos 38 millo­nes de pesos — a la empre­sa con­sul­to­ra grin­ga Weber Shand-Wick, para que se estu­dia­ra la per­cep­ción que los turis­tas de Cana­dá y EU tie­nen de esta gran Ciu­dad. ¿Cuál fue el resul­ta­do? Que en el DF “pre­do­mi­nan la inse­gu­ri­dad, delin­cuen­cia, corrup­ción y dro­gas”. ¡Zaz!. Y es que de las 16 Dele­ga­cio­nes Polí­ti­cas – aquí no hay Muni­ci­pios, lo cual es otro pro­ble­ma pero ese es otro tema — según datos de la PGJDF, en 12 de ellas, la can­ti­dad de deli­tos sigue aumen­tan­do cada año. Véa­se el caso de Izta­pa­la­pa, que es la “cam­peo­na” de la capi­tal, en esto de mayor can­ti­dad de deli­tos: En el año 2009, se denun­cia­ron ante el Minis­te­rio Públi­co, 28,049 deli­tos. Pero en el 2010, se denun­cia­ron un total de 30,161 deli­tos, es decir, se denun­cia­ron 2,112 más que un año antes. Y estos son los denun­cia­dos. Hay que tomar en cuen­ta que la mayo­ría de los deli­tos, por mie­do, igno­ran­cia o des­con­fian­za – por­que hay que reco­no­cer que la gen­te des­con­fía de las poli­cías — no se denuncia.

Y ya hay bro­tes de deses­pe­ra­ción entre sec­to­res de la pobla­ción. Algu­nos cie­rran sus calles con plu­mas. Otros están colo­can­do alar­mas o cáma­ras. Otros más se escon­den en rejas incrus­ta­das en las puer­tas de nego­cios, casas, vivien­das. Viven enjau­la­dos o tras las rejas. Otros están con­tra­tan­do vigi­lan­tes o vela­do­res o poli­cías par­ti­cu­la­res. Por esto mis­mo, cuan­do la auto­ri­dad pre­gun­ta a los veci­nos qué quie­ren para mejo­rar la segu­ri­dad, casi todos piden patru­llas. Y quien sale ganan­do, no es la segu­ri­dad veci­nal sino la fábri­ca de hacer patru­llas. Por­que lue­go hay patru­lle­ros que se que­jan de que ni para la gaso­li­na les alcan­za. A alguien se le ocu­rrió pro­mo­ver una cam­pa­ña con el lema “¡No mas san­gre!”. Hay quien pide pac­tar con los cri­mi­na­les. Pero todo esto, que son medi­das pro­vo­ca­das por la deses­pe­ra­ción, es insu­fi­cien­te, por­que lo sus­tan­cial no está resuel­to. Hace fal­ta algo más.

Hace como 7 años, hubo una mani­fes­ta­ción gigan­tes­ca, con­tra la inse­gu­ri­dad públi­ca, en la Ciu­dad de Méxi­co. Como un millón de gen­tes fui­mos de blan­co. Pero la auto­ri­dad de enton­ces, nos acu­só de ser “pirru­rris”. Y nada se hizo. Hace cua­tro años, cuan­do secues­tra­ron y mata­ron a varias per­so­nas fami­lia­res de gen­te con dine­ro, como a los hijos de Nel­son Var­gas, de Ale­jan­dro Mar­tí y de doña Isa­bel Miran­da, muchos empre­sa­rios pro­tes­ta­ron, y obli­ga­ron a la cla­se polí­ti­ca del país, a hacer algo. Esta se jun­tó, juró y per­ju­ró que iban a aba­tir la inse­gu­ri­dad. Y has­ta don Ale­jan­dro Mar­tí, doli­do y des­con­fia­do, le “escu­pió” a los polí­ti­cos: “¡Si no pue­den, renun­cien!”. Y ni han podi­do ni han renun­cia­do, por­que la inse­gu­ri­dad en el país, empeora.

Hace unos días, cien­tos de per­so­nas rela­cio­na­das con los medios de comu­ni­ca­ción, inclui­dos los más pode­ro­sos, fir­ma­ron un acuer­do para no ser­vir con sus noti­cias, al fomen­to al cli­ma de vio­len­cia e inse­gu­ri­dad. A ver si cumplen.

Pero decía que en este com­ba­te a la inse­gu­ri­dad y, en par­ti­cu­lar, el com­ba­te al cri­men orga­ni­za­do que se lle­va al cabo des­de el gobierno, algo no esta funcionado.

Y ese algo pue­de ser que no se tenía y no se tie­ne aún, un diag­nós­ti­co correc­to sobre el tama­ño de pro­ble­ma. El pro­ble­ma no es nue­vo, tie­ne déca­das de haber naci­do y ha ido creciendo.
Es del tama­ño de un mons­truo de mil cabe­zas. En tal bron­ca están invo­lu­cra­das gen­te de todos los estra­tos socia­les. El que ven­de dro­ga en la esqui­na o el que cui­da la casa de segu­ri­dad o el que da pita­zos, son los menos impor­tan­tes. Entre los que mane­jan esos nego­cios ha habi­do o hay ban­que­ros, fun­cio­na­rios, mili­ta­res, poli­cías de alto gra­do, polí­ti­cos de alto nivel, gen­te de los medios artís­ti­co, de la comu­ni­ca­ción, en fin. Ade­más el pro­ble­ma no es local, es tras­na­cio­nal. Son como empre­sas tras­na­cio­na­les. Enton­ces lo que se hace no alcan­za por­que es como si se qui­sie­ra ata­car con resor­te­ras, cuan­do aque­llos tie­nen armas de alto poder. Es como si se qui­sie­ra aca­bar el pro­ble­ma con con­ju­ros y con­sig­nas, cuan­do lo que hacen fal­ta son estra­te­gias y polí­ti­cas públi­cas efi­ca­ces. Enton­ces lo que pro­ce­de es actua­li­zar­se en todos sen­ti­dos en esta lucha. Y hacer las cosas bien y no “al aven­tón”, o al “ahí se va”.

Por ejem­plo, para com­ba­tir al lla­ma­do cri­men orga­ni­za­do y lograr segu­ri­dad públi­ca, hay que apli­car al 100 por cien­to los Linea­mien­tos apro­ba­dos por la ONU para aba­tir este pro­ble­ma. Sus Con­ven­cio­nes, la de Paler­mo y la de Méri­da, deta­llan las medi­das a tomar para aca­bar con la inse­gu­ri­dad. En otros paí­ses, como Ita­lia, Colom­bia, se ha hecho y han logra­do avan­ces muy impor­tan­tes. Al res­pec­to se sabe que Méxi­co solo ha apli­ca­do el 46 por cien­to de las reco­men­da­cio­nes de la Con­ven­ción de Paler­mo y el 23 por cien­to de las ema­na­das de la Con­ven­ción de Méri­da. ¿Por qué no se hace el tra­ba­jo com­ple­to, por­que tam­bién en esto, se hacen las cosas al “ahí se va”? No se sabe.

El caso es que, en la lucha por dar segu­ri­dad a los mexi­ca­nos, no hay Coor­di­na­ción entre los com­po­nen­tes del Esta­do mexi­cano. Es como si fue­ra la lucha de una par­te del gobierno sola­men­te. La Secre­ta­ría de Hacien­da, nada hace para com­ba­tir el lava­do de dine­ro. Cam­pa­ñas des­de la Secre­ta­ria de Edu­ca­ción Públi­ca, para infor­mar a la juven­tud estu­dio­sa, que las dro­gas matan el cere­bro,  no hay. La Pro­cu­ra­du­ría Gene­ral de la Repú­bli­ca, se pelea con la Poli­cía Fede­ral. Los Gober­na­do­res,  y más los Pre­si­den­tes Muni­ci­pa­les y sus equi­va­len­tes en el DF, se hacen de la vis­ta gor­da. Los medios de comu­ni­ca­ción, aún los mas pres­ti­gia­dos, se han con­ver­ti­do en la vie­ja revis­ta aque­lla que se lla­mó “¡Alar­ma!”, y que solo publi­ca­ba la nota roja en su por­ta­da, con des­ca­be­za­dos, col­ga­dos, ensan­gren­ta­dos. Como así ven­den mas, pues le sacan pro­ve­cho eco­nó­mi­co. No hay lucha con­tra la corrup­ción en todos los nive­les. En Colom­bia, por ejem­plo, se lle­gó a meter a la cár­cel, al 30 por cien­to de los polí­ti­cos, pues esta­ban invo­lu­cra­dos en el cri­men orga­ni­za­do. En Méxi­co no se ha apre­sa­do a nin­guno por este pro­ble­ma, a pesar de que hay sos­pe­chas fun­da­das con­tra muchos de ellos. No hay coope­ra­ción entre los acto­res polí­ti­cos, pues vemos cómo los Par­ti­dos se la pasan pelean­do unos con­tra otros y no se ponen de acuer­do para ata­car jun­tos este pro­ble­ma tan gra­ve. Seria bueno que lo hicie­ran aun­que sea para lograr que haya segu­ri­dad para todos. Y de la pre­ven­ción del deli­to poco se hace. Casi nada. La pre­ven­ción del deli­to debe­ría estar en manos de la socie­dad, de las orga­ni­za­cio­nes de la socie­dad y no de los gobier­nos. La socie­dad vigi­lan­te de que los fun­cio­na­rios fun­cio­nen y los ser­vi­do­res públi­cos, sirvan.

Por ejem­plo, hace dos años se ins­ta­lo en el DF el “Con­se­jo para la Trans­for­ma­ción de la Poli­cía de Inves­ti­ga­ción”, con inte­gran­tes de la socie­dad civil. Lue­go de hacer un estu­dio con gen­te de la aca­de­mia, dicho Con­se­jo pro­pu­so 14 medi­das con­cre­tas para mejo­rar a esa poli­cía (son los MP). ¿Saben cuan­tas de esas accio­nes se han cum­pli­do a la fecha? Dos: 1) Ya hay un Pro­gra­ma digno de reti­ro volun­ta­rio y de jubi­la­ción; 2) Ya hay un Nue­vo Mode­lo de Capa­ci­ta­ción y Pro­fe­sio­na­li­za­ción. ¿Y las otras 12? Nadie sabe, nadie supo.

Las otra medi­das, las que no se han cum­pli­do, son: 3) Dig­ni­fi­ca­ción sala­rial; 4) Hora­rios que mejo­ren la cali­dad de vida; 5) crea­ción de un ombuds­man para la poli­cía; 6) eli­mi­nar las dis­pen­sas de ingre­so; 7) enfo­car­se en inves­ti­ga­ción e
inte­li­gen­cia y eli­mi­nar las tareas admi­nis­tra­ti­vas; 8) redu­cir las acti­vi­da­des de escol­tas y eli­mi­nar el res­guar­do de inmue­bles; 9) eli­mi­nar las tareas de patru­lla­je; 10) crear una uni­dad mode­lo; 11) hacer de la poli­cía de inves­ti­ga­ción la mejor de Méxi­co; 12) mejo­ra de pres­ta­cio­nes soca­les; 13) equi­pa­mien­to ade­cuan­do, moderno y de van­guar­dia; 14) dotar de las herra­mien­tas para acre­di­tar el pro­ce­so de certificación.

Esto en el caso de una de las ciu­da­des más segu­ras del país, la de México.

Pero vol­vien­do a lo gene­ral, tal vez lo que suce­de es que a las cúpu­las polí­ti­cas y eco­nó­mi­cas, no les ha afec­ta­do la inse­gu­ri­dad y poco hacen para paliar­la. Fíjen­se, esti­ma­dos y esti­ma­das, los polí­ti­cos encum­bra­dos, dipu­tados, sena­do­res, altos fun­cio­na­rios, los gran­des empre­sa­rios, los muy ricos del país, no man­dan a sus hijos a las escue­las públi­cas ni al IMSS ni al ISSS­TE, sino a ins­ti­tu­cio­nes par­ti­cu­la­res. Y a las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas las tie­nen aban­do­na­das. Enton­ces hace fal­ta vol­tear la tor­ti­lla: que man­den a sus hijos a las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas para que las atiendan.

Es lo mis­mo con la inse­gu­ri­dad: como no les afec­ta direc­ta­men­te, no atien­den direc­ta­men­te y pron­to el asun­to. A lo mejor hace fal­ta que la inse­gu­ri­dad les pegue a los “cupu­le­ros” de este país, para que hagan algo efectivo.

Por lo que res­pec­ta a noso­tros, los ciu­da­da­nos, lo que nos que­da es exi­gir al gobierno, a los gobier­nos, de todas las mane­ras pací­fi­cas posi­bles — como las mani­fes­ta­cio­nes que se van a rea­li­zar maña­na miér­co­les — que nos brin­den seguridad.

La segu­ri­dad públi­ca es un dere­cho humano. Así está plas­ma­do en la Cons­ti­tu­ción. Debe­mos exi­gir a todos los gobier­nos – Muni­ci­pa­les, Dele­ga­cio­na­les, Esta­ta­les, al de DF y al Fede­ral — que se cum­pla en toda su sig­ni­fi­ca­do. Y que se cum­pla, como exi­gen los exper­tos, en sus cua­tro estra­te­gias. No solo en una. Hoy solo se está aten­dien­do la estra­te­gia de la Fuer­za. Fal­ta aten­der las otras tres par­tes, la Finan­cie­ra, la de Pre­ven­ción y la de Jus­ti­cia Social. Hoy, es como si qui­sie­ran empu­jar un carro con una sola rue­da. No se pue­de por­que le fal­tan las otras tres.

Y si no se las ponen, para avan­zar en la solu­ción del pro­ble­ma de la inse­gu­ri­dad públi­ca, vamos a seguir vivien­do “con el Jesús en la boca y el Cal­de­rón en el cere­bro”. Allá ellos.  Muchas gracias.

Méxi­co D. F. a 5 de abril de 2011.

 

(*) Dis­cur­so pro­nun­cia­do por un ser­vi­dor, ante unas 250 per­so­nas, en la Mesa Redon­da orga­ni­za­da por la Dele­ga­ción Izta­pa­la­pa, a tra­vés de su Direc­ción Terri­to­rial Acul­co, la cual se titu­ló “La Inse­gu­ri­dad Públi­ca, otra mira­da”, y se lle­vó al cabo el 5 de abril en el audi­to­rio “Faus­to Vega”. Los otros dos ponen­tes fue­ron los Lic´s. Jor­ge Ama­dor Ama­dor, Direc­tor de Eva­lua­ción y Segui­mien­to de las Coor­di­na­cio­nes Terri­to­ria­les de Segu­ri­dad Públi­ca y Gobierno del GDF, y Joa­quín Orte­ga Esqui­vel, ase­sor de la UOI y del Sin­di­ca­to de Mexi­ca­na de Avia­ción.

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