Las candidaturas independientes y la competencia electoral: entre la manipulación publicitaria, la propaganda y la posibilidad de elecciones democráticas

En el anver­so del volan­te voto pusi­mos el siguien­te contenido:

Pro­gra­ma polí­ti­co alter­na­ti­vo ya (no has­ta 2012):

  1. DES­CO­NO­CI­MIEN­TO y JUI­CIO  de FELI­PE CAL­DE­RÓN, ELBA ESTHER GOR­DI­LLO en el SNTE, CAR­LOS ROME­RO DES­CHAMPS en el Sin­di­ca­to de PEMEX, ULI­SES RUIZ en OAXA­CA, MARIO MARÍN en PUE­BLA y JOA­QUIN GAM­BOA PAS­COE y su CTM.
  2. JUI­CIO PENAL para CAR­LOS SALI­NAS DE GOR­TA­RI, ERNES­TO ZEDI­LLO (FOBA­PROA), VICEN­TE FOX Y MARTHA SAHA­GÚN por CORRUPCIÓN
  3. RECHA­ZO A MAN­LIO FABIO BEL­TRO­NES, EMI­LIO GAM­BOA y ENRI­QUE PEÑA NIE­TO, por ser SIM­BO­LOS del PRIIS­MO CORRUPTO.
  4. DES­CO­NO­CI­MIEN­TO de los DIPU­TADOS y SENA­DO­RES que resul­ten “ELEC­TOS” con un NÚME­RO DE VOTOS INFE­RIOR AL 20% DE LA LIS­TA DE ELEC­TO­RES RESPECTIVA.
  5. DIS­MI­NU­CIÓN DEL NÚME­RO DE DIPU­TADOS Y SENADORES
  6. CON­VO­CA­TO­RIA a un CON­GRE­SO CONS­TI­TU­YEN­TE inte­gra­do por DELE­GA­DOS DEL PUEBLO.
  7. CUM­PLI­MIEN­TO DE LOS ACUER­DOS DE SAN ANDRÉS LARRAINZAR
  8. LIBE­RA­CIÓN DE TODOS LOS PRE­SOS POLÍ­TI­COS, PRE­SEN­TA­CIÓN DE DES­APA­RE­CI­DOS y RES­PE­TO A LOS DERE­CHOS HUMA­NOS DE TODOS.
  9. DIS­MI­NU­CIÓN DE 50% EN EL PRE­CIO DE LA GASO­LI­NA, EL DIE­SEL, EL GAS Y LA ELECTRICIDAD.
  10. NACIO­NA­LI­ZA­CIÓN DE LOS BAN­COS, TELÉ­FO­NOS, TELE­VI­SIÓNRADIO.
  11. DERO­GA­CIÓN DE LA NUE­VA LEY DEL ISSS­TE: JUBI­LA­CIÓN DIG­NA CON SALA­RIO Y PRES­TA­CIO­NES IGUAL QUE LOS TRA­BA­JA­DO­RES EN ACTIVO.
  12. DESA­RRO­LLO DE COOPE­RA­TI­VAS DE PRO­DUC­CIÓN ASO­CIA­DAS CON EL NUE­VO ESTADO.
  13. JOR­NA­DA DE 6 HORAS PARA LAS MUJE­RES QUE TEN­GAN HIJOS MENO­RES DE 15 AÑOS CON PAGO DEHORAS.
  14. EDU­CA­CIÓN DE CALI­DAD DES­DE PRE­ES­CO­LAR HAS­TA UNI­VER­SI­DAD PARA TODOS.
  15. SALUD INTE­GRAL DE CALI­DAD PARA TODOS Y MEDI­CI­NAS GRATUITAS.
  16. SALA­RIO MÍNI­MO DE 6000 PESOS
  17. 100% DE AUMEN­TO AL PRE­SU­PUES­TO PARA LA INVES­TI­GA­CIÓN CIENTÍFICA
  18. 100% DE AUMEN­TO AL PRE­SU­PUES­TO DE APO­YO A PRO­YEC­TOS CUL­TU­RA­LES
  19. APO­YO A LOS NIÑOS Y JÓVE­NES PARA DESA­RRO­LLAR TALEN­TOS CIEN­TÍ­FI­COS, CUL­TU­RA­LES Y DEPORTIVOS.
  20. SUS­TI­TU­CIÓN DE LA CÁR­CEL POR TRA­BA­JO COMU­NI­TA­RIO EN DELI­TOS MENORES.
  21. REGRE­SO DEL EJÉR­CI­TO A LOS CUARTELES
  22. LEGA­LI­ZA­CIÓN DE LAS DRO­GAS: VEN­TA REGU­LA­DA, PRE­VEN­CIÓN Y ATEN­CIÓN A LOS ADICTOS.
  23. ORGA­NI­ZA­CIÓN DE CON­SE­JOS CIU­DA­DA­NOS COMO BASE DEL PODER SOCIAL

Poco más de 3 años des­pués, el 9 de agos­to de 2012, se reali­zó una “refor­ma polí­ti­ca” en la que se apro­bó abrir las can­di­da­tu­ras inde­pen­dien­tes que ya nues­tra Cons­ti­tu­ción esta­ble­cía des­de 95 años antes.

De esa mane­ra, quie­nes lucha­mos por hacer váli­das las can­di­da­tu­ras inde­pen­dien­tes logra­mos colar una peque­ña ven­ta­na entre las lla­ma­das mafias par­ti­dis­tas. Sin embar­go, cono­cien­do la tra­di­ción de marru­lle­ría elec­to­ral que hemos pade­ci­do duran­te ya muchas déca­das, los ciu­da­da­nos nos man­te­ne­mos escép­ti­cos ante la posi­bi­li­dad de que en Méxi­co real­men­te se reali­cen elec­cio­nes demo­crá­ti­cas. Lo más pro­ba­ble es que la aper­tu­ra a las can­di­da­tu­ras inde­pen­dien­tes sea –como es habi­tual- una arti­ma­ña más de la cla­se polí­ti­ca para dar­le oxí­geno a los asfi­xia­dos pro­ce­sos elec­to­ra­les, pero hacien­do todo lo nece­sa­rio para que dichas can­di­da­tu­ras no ten­gan las con­di­cio­nes míni­mas para ganar los car­gos a los que se postulen.

En agos­to de 2012, al inci­so II del artícu­lo 35 se agre­gó inne­ce­sa­ria­men­te la siguien­te frase:

El dere­cho de soli­ci­tar el regis­tro de can­di­da­tos ante la auto­ri­dad elec­to­ral corres­pon­de a los par­ti­dos polí­ti­cos así como a los
ciu­da­da­nos que soli­ci­ten su regis­tro de mane­ra inde­pen­dien­te y cum­plan con los requi­si­tos, con­di­cio­nes y tér­mi­nos que deter­mi­ne la legislación”.

La pri­me­ra par­te de la fra­se que habla sobre quie­nes pue­den soli­ci­tar el regis­tro de can­di­da­tos es obvia: pue­den hacer­lo tan­to los par­ti­dos polí­ti­cos como los ciu­da­da­nos de mane­ra inde­pen­dien­te. De la mis­ma mane­ra sobra el res­to de la fra­se. Es impor­tan­te des­de aho­ra espe­ci­fi­car que no pue­de haber más “requi­si­tos, con­di­cio­nes y tér­mi­nos” que los que la pro­pia Cons­ti­tu­ción Mexi­ca­na y las cons­ti­tu­cio­nes esta­ta­les esta­ble­cen para cada car­go de elec­ción popu­lar. Por ejem­plo, para ser can­di­da­to a la Pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca en el artícu­lo 82 de la Cons­ti­tu­ción se esta­ble­ce lo siguiente:

Para ser Pre­si­den­te se requiere:

 I. Ser ciu­da­dano mexi­cano por naci­mien­to, en pleno goce de sus dere­chos, hijo de padre o madre mexi­ca­nos y haber resi­di­do en el país al menos duran­te vein­te años.

II. Tener 35 años cum­pli­dos al tiem­po de la elección; 

III. Haber resi­di­do en el país duran­te todo el año ante­rior al día de la elec­ción. La ausen­cia del país has­ta por trein­ta días, no inte­rrum­pe la residencia.

IV. No per­te­ne­cer al esta­do ecle­siás­ti­co ni ser minis­tro de algún culto.

V. No estar en ser­vi­cio acti­vo, en caso de per­te­ne­cer al Ejér­ci­to, seis meses antes del día de la elección.

VI. No ser Secre­ta­rio o sub­se­cre­ta­rio de Esta­do, Fis­cal Gene­ral de la Repú­bli­ca, gober­na­dor de algún esta­do ni Jefe de Gobierno del Dis­tri­to Fede­ral, a menos de que se sepa­re de su pues­to seis meses antes del día de la elec­ción; y

VII. No estar com­pren­di­do en algu­na de las cau­sas de inca­pa­ci­dad esta­ble­ci­das en el artícu­lo 83 (no reelec­ción de pre­si­den­tes interinos)”.

Todo ciu­da­dano que cum­pla con estos 7 requi­si­tos pue­de soli­ci­tar su regis­tro para ser vota­do como can­di­da­to a la pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca y las auto­ri­da­des elec­to­ra­les deben incluir­lo sin vaci­lar. Algo aná­lo­go corres­pon­de a todos los demás car­gos de elec­ción popular.

Es lógi­co pen­sar que la lis­ta de posi­bles can­di­da­tos pue­de ser muy amplia y eso es desea­ble. Que bueno sería que todos los ciu­da­da­nos qui­sie­ran par­ti­ci­par. Deben incluir­se en la legis­la­ción elec­to­ral las for­mas y los pro­ce­di­mien­tos nece­sa­rios para una gran par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca, en lugar de pre­ten­der que sola­men­te par­ti­ci­pen unos cuan­tos. En el caso de que el núme­ro de can­di­da­tos sea nume­ro­so, sería nece­sa­rio rea­li­zar dos ron­das elec­to­ra­les, una con todos los can­di­da­tos regis­tra­dos y otra con los más vota­dos, con­si­de­ran­do aque­llos que hayan logra­do al menos el 1% de la vota­ción en la pri­me­ra ron­da. Hay for­mas de hacer la vota­ción váli­da y con­fia­ble a tra­vés de inter­net, así como hacer el con­teo de mane­ra automatizada.

Las modi­fi­ca­cio­nes a la Cons­ti­tu­ción para que supues­ta­men­te aho­ra sí se res­pe­te el dere­cho de todos los ciu­da­da­nos mexi­ca­nos a ser vota­dos man­tie­ne tram­pas anti­de­mo­crá­ti­cas. Por ejem­plo, el artícu­lo 41 fue modi­fi­ca­do esta­ble­cien­do en su frac­ción III lo siguiente:

Los par­ti­dos polí­ti­cos nacio­na­les ten­drán dere­cho al uso de mane­ra per­ma­nen­te de los medios de comu­ni­ca­ción social. Los can­di­da­tos inde­pen­dien­tes ten­drán dere­cho de acce­so a pre­rro­ga­ti­vas para las cam­pa­ñas elec­to­ra­les en los tér­mi­nos que esta­blez­ca la ley”

Como se ve, se pre­ten­de man­te­ner un enor­me pri­vi­le­gio para los par­ti­dos polí­ti­cos por enci­ma de los can­di­da­tos inde­pen­dien­tes. Es decir, los can­di­da­tos inde­pen­dien­tes podrán par­ti­ci­par pero NO se les per­mi­ti­rá com­pe­tir en con­di­cio­nes de igual­dad o equi­dad. En el mis­mo artícu­lo 41, en su apar­ta­do A, en el inci­so e) se establece:

El tiem­po (de radio y tele­vi­sión) esta­ble­ci­do como dere­cho de los par­ti­dos polí­ti­cos y, en su caso, de los can­di­da­tos inde­pen­dien­tes, se dis­tri­bui­rá entre los mis­mos con­for­me a lo siguien­te: el seten­ta por cien­to será dis­tri­bui­do entre los par­ti­dos polí­ti­cos de acuer­do a los resul­ta­dos de la elec­ción para dipu­tados fede­ra­les inme­dia­ta ante­rior y el trein­ta por cien­to res­tan­te será divi­di­do en
par­tes igua­les, de las cua­les, has­ta una de ellas podrá ser asig­na­da a los can­di­da­tos inde­pen­dien­tes en su conjunto”.

¿Por qué 70% para los par­ti­dos y 30% para las can­di­da­tu­ras inde­pen­dien­tes? ¿En qué prin­ci­pio de jus­ti­cia se basa esa dis­tri­bu­ción por­cen­tual? ¿Por qué los can­di­da­tos de los par­ti­dos con mayor vota­ción en la con­tien­da ante­rior deben tener mayor pri­vi­le­gio para com­pe­tir elec­to­ral­men­te que los de los demás par­ti­dos y que los can­di­da­tos inde­pen­dien­tes? Son las tram­pas de la cla­se polí­ti­ca para seguir jugan­do, ella sola, ¡con nues­tro país!

De esa mane­ra, si hay 8 par­ti­dos que regis­tran can­di­da­tos a la pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca y tam­bién hay 8 can­di­da­tos inde­pen­dien­tes para ese car­go, los can­di­da­tos de los par­ti­dos ten­drán más del doble de tiem­po que los can­di­da­tos inde­pen­dien­tes en pro­me­dio. No pare­cen tener pre­vis­to lo inver­so, ¿qué suce­de­ría con esa nor­ma si sola­men­te hay un can­di­da­to inde­pen­dien­te y hay 8 por los par­ti­dos? ¿Aca­so le des­ti­na­rán el 30% del tiem­po al can­di­da­to inde­pen­dien­te mien­tras dis­tri­bu­yen el 70% entre los otros 8 can­di­da­tos? Qui­zá dan por sen­ta­do que eso no ocu­rri­rá por­que los intere­sa­dos pue­den enviar a cuan­tos can­di­da­tos inde­pen­dien­tes quie­ran, sim­ple­men­te para hacer que ese 30% se dis­tri­bu­ya entre el mayor núme­ro y así lograr que todos pier­dan pre­sen­cia mien­tras el par­ti­do más fuer­te de la elec­ción de dipu­tados ante­rior se pro­yec­ta a sus anchas.

El dar­le mayor pre­su­pues­to o apo­yo en espe­cie a los can­di­da­tos según la pro­por­ción de votos que su par­ti­do haya teni­do en la elec­ción ante­rior es tan injus­to como el dar­le ven­ta­ja de 20 metros en la carre­ra de 100 metros a un corre­dor por haber gana­do la carre­ra ante­rior, o por­que algún otro inte­gran­te de su equi­po lo hizo.  Todos los can­di­da­tos deben tener los mis­mos apo­yos del Esta­do y estos deben ser en espe­cie y no en dine­ro. Si un can­di­da­to es des­de el prin­ci­pio más popu­lar que otros por su ofi­cio y/o por el tra­ba­jo polí­ti­co que ha veni­do hacien­do des­de mucho tiem­po antes, esa ven­ta­ja es legí­ti­ma como lo es en un corre­dor que ha entre­na­do y esfor­za­do des­de niño. Por eso no pue­den limi­tar­se tiem­pos a las pre­cam­pa­ñas, oja­lá que todos los ciu­da­da­nos hicie­ran cam­pa­ña polí­ti­ca des­de siem­pre, para ocu­par car­gos y ser­vir a la patria.

La legis­la­ción elec­to­ral al menos des­de 1979 está dise­ña­da para favo­re­cer la corrup­ción de los par­ti­dos, de los can­di­da­tos y de quie­nes ocu­pan los car­gos de elec­ción popu­lar, así como su des­ape­go cre­cien­te de los elec­to­res a quie­nes cada vez más se les pre­ten­de embau­car median­te enga­ño­sas cam­pa­ñas publi­ci­ta­rias y se olvi­da la pro­pa­gan­da que pue­de ser­vir para la for­ma­ción polí­ti­ca del pue­blo y para el dise­ño y desa­rro­llo de pro­yec­tos de ver­da­de­ro bene­fi­cio social. A los par­ti­dos se les otor­gan can­ti­da­des exa­ge­ra­das de dine­ro a cam­bio de que se some­tan a las reglas, res­tric­cio­nes, con­tro­les y mani­pu­la­cio­nes elec­to­ra­les del gru­po en el poder. Los sala­rios para quie­nes ocu­pan un pues­to de elec­ción popu­lar son exce­si­vos y con­tras­tan dema­sia­do con los sala­rios de los tra­ba­ja­do­res mexi­ca­nos. Un dipu­tado o un sena­dor no debe­rían tener un sala­rio mayor que el de un aca­dé­mi­co uni­ver­si­ta­rio de tiem­po com­ple­to.  No es razo­na­ble que el Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca ten­ga un sala­rio más de 100 veces supe­rior al sala­rio míni­mo esta­ble­ci­do formalmente.

Si una per­so­na tie­ne un ingre­so regu­lar de 10,000 a 50,000 pesos y for­ma par­te así de la cla­se media mexi­ca­na, no es difí­cil ima­gi­nar el impac­to que le cau­sa­rá el que su par­ti­do lo pos­tu­le como can­di­da­to a una dipu­tación y logre ganar la elec­ción, pasan­do a tener ingre­sos de alre­de­dor de 150,000 pesos men­sua­les, más agui­nal­dos jugo­sos y muchas otras pres­ta­cio­nes. ¿Quién quie­re bajar­se de allí 3 años des­pués? Es obvio que harán y acep­ta­rán lo que sea con tal de man­te­ner ese nivel de ingre­so y esta­tus. Para man­te­ner­se se incor­po­ra­rán a una mafia que los tras­la­de de un pues­to a otro. La corrup­ción y el des­vío ideo­ló­gi­co están pro­gra­ma­dos en la legis­la­ción polí­ti­ca actual.

Se pro­du­ce así una cla­se polí­ti­ca con­ve­nen­cie­ra, mediocre,
ano­di­na, ale­ja­da de los sen­ti­mien­tos de la Nación, mani­pu­la­do­ra, que igual pue­de apro­bar una supues­ta refor­ma edu­ca­ti­va sin tener ideas ni expe­rien­cia peda­gó­gi­ca que apro­bar la “Refor­ma Ener­gé­ti­ca” para ter­mi­nar con la Expro­pia­ción Petro­le­ra de 1938 –que tan­to esfuer­zo le cos­tó al pue­blo mexicano‑, sin haber leí­do un solo libro, o extraer sin pie­dad el dine­ro de los bol­si­llos de los tra­ba­ja­do­res y los empren­de­do­res mexi­ca­nos a tra­vés de una fácil e insen­si­ble refor­ma fis­cal. Así ocu­rre con la gran mayo­ría de los dipu­tados y sena­do­res, con sus con­ta­das excep­cio­nes, tan­to en el Con­gre­so de la Unión como en las cáma­ras esta­ta­les que rapi­di­to y has­ta en fin de sema­na aprue­ban lo que se les orde­na. La mayo­ría de los pre­si­den­tes muni­ci­pa­les, de los gober­na­do­res y de los pre­si­den­tes de la Repú­bli­ca tam­bién pade­cen de ese mal en mayor o en menor gra­do. Por eso los resul­ta­dos están a la vis­ta: más de 60 millo­nes de mexi­ca­nos pobres pobres y más de 110 millo­nes de mexi­ca­nos viven con menos de 6000 pesos por cabe­za. Los sui­ci­dios juve­ni­les casi se cua­dri­pli­can en los últi­mos 10 años. La vio­len­cia se des­bor­da, los cul­ti­vos agro­ali­men­ta­rios se aban­do­nan. El males­tar emo­cio­nal es generalizado.

Debi­do al dise­ño de las leyes elec­to­ra­les y las dis­tri­bu­cio­nes eco­nó­mi­cas en los par­ti­ci­pan­tes, las cam­pa­ñas polí­ti­cas aban­do­nan la pro­pa­gan­da y pri­vi­le­gian la publi­ci­dad mani­pu­la­ti­va. No son pro­yec­tos socia­les los que com­pi­ten entre sí sino posi­cio­na­mien­tos de ima­gen, se ven­den “pro­duc­tos polí­ti­cos” de mane­ra simi­lar a como se ven­den los pro­duc­tos “cha­ta­rra”, median­te la repe­ti­ción y el mane­jo mediá­ti­co. No se tra­ta de con­ven­cer sino de que­dar posi­cio­na­do en la men­te del votan­te, hacer que no pien­se sufi­cien­te para que se deci­da a votar rápi­do. Con todo eso, más de la mitad de los elec­to­res se abs­tie­ne y el res­to se dis­tri­bu­ye por con­ve­nien­cias espe­cí­fi­cas o bus­can­do la opción menos mala.

Por eso el Movi­mien­to de Trans­for­ma­ción Social ha exi­gi­do que se esta­blez­ca una tasa de sala­rios máxi­mos tasa­dos en una deter­mi­na­da can­ti­dad de sala­rios míni­mos. Cuan­to suba el sala­rio míni­mo será en pro­por­ción lo que suban los sala­rios de los fun­cio­na­rios públi­cos. Quie­nes sean elec­tos por el pue­blo para ocu­par un car­go deben sen­tir­se hon­ra­dos por tener ese papel, con voca­ción de ser­vi­cio social y deben tener un ingre­so mesu­ra­do. Que no sea el dine­ro y las pre­ben­das lo que impul­se la reba­tin­ga de can­di­da­tu­ras y pues­tos de elec­ción popu­lar, sino que sean quie­nes tie­nen mayor voca­ción de ser­vi­cio a la comu­ni­dad los que resul­ten elec­tos. Los sala­rios actua­les de los car­gos de elec­ción popu­lar debie­ran dis­mi­nuir al menos en un 50% y apro­ve­char esos recur­sos para cien­cia, edu­ca­ción y cultura.

Somos muchos los ciu­da­da­nos que que­re­mos par­ti­ci­par hones­ta­men­te en la vida polí­ti­ca nacio­nal, esta­tal y muni­ci­pal. No que­re­mos que nos den dine­ro ni ganar dema­sia­do en el remo­to caso –dadas las cir­cuns­tan­cias inequi­ta­ti­vas actua­les- que alguno lle­ga­ra a ganar la elec­ción de dipu­tado o pre­si­den­te muni­ci­pal (nun­ca la Pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca o una Guber­na­tu­ra). Para ello, para ter­mi­nar con los pro­ce­sos elec­to­ra­les ama­ña­dos y anti­de­mo­crá­ti­cos como los que has­ta aho­ra hemos teni­do, hace­mos los siguien­tes planteamientos:

  1. Qui­tar de los pro­ce­sos elec­to­ra­les la mayor can­ti­dad de dine­ro líqui­do posible.
  2. Que todos los can­di­da­tos ten­gan las mis­mas con­di­cio­nes para com­pe­tir, en lugar de dar­le mayo­res dine­ros a los par­ti­dos y, más aún, a los par­ti­dos que tuvie­ron mayor vota­ción en elec­cio­nes ante­rio­res. Todos iguales.
  3. La fina­li­dad del Esta­do y de las auto­ri­da­des elec­to­ra­les debie­ra ser garan­ti­zar que los plan­tea­mien­tos de todos los can­di­da­tos lle­guen a todos los elec­to­res de tal mane­ra que éstos pue­dan tener ele­men­tos de jui­cio para deci­dir su voto. Es nece­sa­rio com­ba­tir la sim­ple publi­ci­dad y la mani­pu­la­ción publi­ci­ta­ria para sus­ti­tuir­la por ver­da­de­ra pro­pa­gan­da al ser­vi­cio de la comunidad.
  4. En lugar de dine­ro, todos los can­di­da­tos, sean de los par­ti­dos o sean inde­pen­dien­tes, deben tener los mis­mos apo­yos en
    posi­bi­li­da­des de pro­pa­gan­da (no de publi­ci­dad) en tele­vi­sión, radio, pren­sa, revis­tas, inter­net, folle­te­ría, etc. Estos apo­yos mediá­ti­cos deben ser amplios, sufi­cien­tes y de cali­dad para que todos los ciu­da­da­nos logren tener acce­so cla­ro a las pro­pues­tas y con­cep­tos de los candidatos.
  5. Debe haber una pági­na de inter­net por cada elec­ción, en las cual estén los pro­yec­tos de los can­di­da­tos en orden alfa­bé­ti­co de su ape­lli­do paterno, de tal mane­ra que sea fácil para los ciu­da­da­nos hacer com­pa­ra­cio­nes para deci­dir su voto. En la mis­ma pági­na pue­den publi­car­se las con­tra-obser­va­cio­nes de los demás can­di­da­tos y pue­de haber foros vir­tua­les para la expre­sión libre de los ciu­da­da­nos en torno a cada proyecto.
  6. Deben orga­ni­zar­se deba­tes y mesas redon­das difun­di­das por tele­vi­sión, radio e inter­net, en las que un can­di­da­to expon­ga sus ideas, reci­ba la répli­ca de dos o tres de sus con­ten­dien­tes esco­gi­dos al azar, y lue­go expre­se su contrarréplica.
  7. Deben orga­ni­zar­se foros, difun­di­dos por tele­vi­sión, radio e inter­net, en los que cada can­di­da­to expon­ga sus ideas y reci­ba la répli­ca de dos o tres ciu­da­da­nos esco­gi­dos al azar entre quie­nes hayan mani­fes­ta­do su inte­rés por par­ti­ci­par, y lue­go expre­se su contrarréplica.
  8. Debe esta­ble­cer­se la segun­da ron­da elec­to­ral en aque­llos casos en que el núme­ro de can­di­da­tos sea mayor de 5 y, sobre todo, cuan­do la suma de los votos emi­ti­dos para otros can­di­da­tos sea mayor a la de quien obtu­vo más votos en la pri­me­ra vuelta.
  9. Deben dis­mi­nuir­se sen­si­ble­men­te los sala­rios de los car­gos de elec­ción popu­lar para hacer­los razo­na­bles y equi­va­len­tes a las acti­vi­da­des cien­tí­fi­cas y aca­dé­mi­cas en las universidades.
  10. Mien­tras las con­di­cio­nes ante­rio­res no se cum­plan, los ciu­da­da­nos inde­pen­dien­tes par­ti­ci­pa­re­mos en los pro­ce­sos elec­to­ra­les bajo pro­tes­ta con el fin de uti­li­zar­las para hacer difu­sión de ideas alter­na­ti­vas, pro­mo­ver la orga­ni­za­ción inde­pen­dien­te de los ciu­da­da­nos y crear ins­ti­tu­cio­nes autó­no­mas que hagan reali­dad los prin­ci­pios éti­cos de una nue­va for­ma de hacer polí­ti­ca, que no bus­que el bien per­so­nal, sino el bien de la comu­ni­dad y de la Nación.
  11. En el remo­to caso de que un can­di­da­to inde­pen­dien­te gane un car­go de elec­ción popu­lar, si su sala­rio es exce­si­vo como en la actua­li­dad, debe­rá des­ti­nar de inme­dia­to la mitad de ese dine­ro para la for­ma­ción de ins­ti­tu­cio­nes ciu­da­da­nas inde­pen­dien­tes y autó­no­mas en alguno de los siguien­tes ámbi­tos: edu­ca­ti­vo, comu­ni­ta­rio, cul­tu­ral, cien­tí­fi­co, coope­ra­ti­vo, de segu­ri­dad social, de dere­chos huma­nos, de pro­tec­ción y desa­rro­llo de los niños y los jóve­nes, de aten­ción y desa­rro­llo de adul­tos mayo­res, etc.
  12. Los can­di­da­tos ciu­da­da­nos deben des­ta­car por su com­pro­mi­so social, su cali­dad moral, su com­por­ta­mien­to éti­co-polí­ti­co y por sus ideas y pro­pues­tas alternativas.
  13. Los can­di­da­tos ciu­da­da­nos deben impul­sar el dere­cho del pue­blo a rea­li­zar la revo­ca­ción de mandato.

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