Manazo y lección

Cal­de­rón tras­la­dó a los otros una res­pon­sa­bi­li­dad que debe­ría haber asu­mi­do dado el enor­me cos­to social paga­do por el país que gobier­na. Tenía la res­pon­sa­bi­li­dad éti­ca de enca­be­zar la bús­que­da de alter­na­ti­vas. No lo hizo pese a que iba acu­mu­lán­do­se la evi­den­cia de que lo reba­sa­ba la his­to­ria.

Cual­quier obser­va­dor de la reali­dad esta­dou­ni­den­se -y el gobierno mexi­cano tie­ne la obli­ga­ción de escu­dri­ñar­la- hubie­ra cons­ta­ta­do el cam­bio de opi­nión en los últi­mos años. Un indi­ca­dor cla­rí­si­mo fue la exi­to­sa serie The Wire, que trans­mi­tió HBO, entre 2002 y 2008. Ambien­ta­da en Bal­ti­mo­re, fue una crí­ti­ca sofis­ti­ca­da y feroz al prohi­bi­cio­nis­mo de las dro­gas pre­sen­ta­do como racis­ta, des­truc­ti­vo y esté­ril. La movi­li­za­ción social simul­tá­nea ha pro­vo­ca­do que alre­de­dor de 50% de los esta­dou­ni­den­ses esté a favor de algu­na for­ma de lega­li­za­ción de la marihua­na.

Amé­ri­ca Lati­na evo­lu­cio­nó al para­le­lo. Los ex pre­si­den­tes Fer­nan­do Hen­ri­que Car­do­so, César Gavi­ria y Ernes­to Zedi­llo lan­za­ron una tesis (esa polí­ti­ca “no fun­cio­na y tie­ne un cos­to altí­si­mo en vidas huma­nas”) y urgie­ron a bus­car alter­na­ti­vas que inclu­yen la “regu­la­ción” de la can­na­bis, que equi­pa­ran con el taba­co y el alcohol. Diver­sos man­da­ta­rios Lau­ra Chin­chi­lla (Cos­ta Rica), José Muji­ca (Uru­guay), Otto Pérez Moli­na (Gua­te­ma­la), Juan Manuel San­tos (Colom­bia) han secun­da­do la idea con accio­nes con­cre­tas.

En Méxi­co las mayo­rías están en con­tra de la lega­li­za­ción, tal vez por lo poco dis­cu­ti­do del tema. Lo acon­te­ci­do en Esta­dos Uni­dos está gene­ran­do reac­cio­nes por­que es absur­do que su indus­tria del can­na­bis pros­pe­re mien­tras noso­tros pone­mos a los muer­tos. El desaso­sie­go cre­ce­rá a medi­da que se sien­tan las con­se­cuen­cias de la lega­li­za­ción.

El Ins­ti­tu­to Mexi­cano para la Com­pe­ti­ti­vi­dad difun­dió el pasa­do 31 de octu­bre un estu­dio sobre el posi­ble impac­to en Méxi­co de la lega­li­za­ción en Esta­dos Uni­dos. Con­clu­yó que pro­vo­ca­ría una “dis­mi­nu­ción con­si­de­ra­ble” de los ingre­sos de los cár­te­les mexi­ca­nos, por­que la pro­duc­ción en Esta­dos Uni­dos abas­te­ce­ría la deman­da inter­na. A futu­ro, ¿cre­ce­rá el des­em­pleo en nues­tras repú­bli­cas pro­duc­to­ras de marihua­na?

El refe­ren­do en Colo­ra­do y Washing­ton está pro­vo­can­do reac­cio­nes. El gober­na­dor de Coli­ma, Mario Anguiano Moreno (PRI), anun­ció que se rea­li­za­rá en la enti­dad una con­sul­ta popu­lar sobre la lega­li­za­ción; el pre­si­den­te del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia del Dis­tri­to Fede­ral (TSJDF), Edgar Elías Azar, se pro­nun­ció a favor de una dis­cu­sión y el dipu­tado perre­dis­ta Fer­nan­do Belaun­za­rán alis­ta una ini­cia­ti­va.

En los últi­mos días de su gobierno, Cal­de­rón pre­go­na las bon­da­des de su man­da­to. Es indu­da­ble que rin­de bue­nas cuen­tas en las varia­bles macro­eco­nó­mi­cas pero entre­ga pési­mos resul­ta­dos en la gue­rra con­tra las dro­gas. Según una encues­ta de Cide­na-Case­de de 2011, 53% de la pobla­ción pien­sa que el gobierno de Feli­pe Cal­de­rón “pier­de la gue­rra”.

¿Qué hará el cau­to y prag­má­ti­co Enri­que Peña Nie­to? ¿Enca­be­za­rá una amplia dis­cu­sión sobre la lega­li­za­ción y la segu­ri­dad o se ence­rra­rá en su bur­bu­ja dejan­do que los esta­dou­ni­den­ses sigan zaran­deán­do­nos con sus deci­sio­nes uni­la­te­ra­les? El mana­zo a Cal­de­rón deja una lec­ción: tie­ne que mexi­ca­ni­zar­se la polí­ti­ca con­tra las dro­gas por­que es sui­ci­da seguir sien­do un obje­to mol­dea­ble para Esta­dos Uni­dos.

La mis­ce­lá­nea

Bue­na noti­cia. Este miér­co­les 14 de noviem­bre Daniel Ávi­la Ruiz, sena­dor panis­ta por Yuca­tán, pre­sen­ta una pági­na reple­ta de infor­ma­ción. Entra a la com­pe­ten­cia por el sitio más trans­pa­ren­te del legis­la­ti­vo. Com­pe­ti­rá con Javier Corral (PAN), Mario Del­ga­do (PRD) y Artu­ro Zamo­ra Jimé­nez (PRI).

Cola­bo­ra­ron Pau­li­na Arria­ga Carras­co y Mau­ra Rol­dán Álva­rez.

Fuen­te: sergioaguayo.org

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