Palabras de Javier Sicilia en la ceremonia de instalación de las mesas con el poder Ejecutivo

Cada uno de los des­apa­re­ci­dos y ase­si­na­dos en nues­tro país es una prue­ba bru­tal de la pro­fun­da equi­vo­ca­ción de la estra­te­gia con­tra el cri­men orga­ni­za­do y de la absur­da impo­si­ción que de esa estra­te­gia ha hecho el Gobierno de los Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca, y con­fir­ma la inca­pa­ci­dad del gobierno que uste­des enca­be­zan para garan­ti­zar la paz y la segu­ri­dad, las liber­ta­des y los dere­chos, el desa­rro­llo social y la pros­pe­ri­dad de los mexi­ca­nos. No hay pro­gre­so social en la gue­rra: las balas impo­si­bi­li­tan el dere­cho a la vida y vio­len­tan el ejer­ci­cio pleno de todos los demás. No hay des­ga­rra­mien­to más gran­de para una nación ni mues­tra más feha­cien­te del fra­ca­so de la gene­ra­ción que la enca­be­za que la gue­rra civil, y noso­tros pade­ce­mos una par­ti­cu­lar­men­te san­grien­ta y sin obje­to claro.

Hemos oído dife­ren­tes expli­ca­cio­nes y dis­tin­tos repar­tos de la culpa.

Noso­tros no pen­sa­mos que la res­pon­sa­bi­li­dad es de una sola persona.

Enten­de­mos que se tra­ta de un pro­ble­ma com­ple­jo, de orden social y polí­ti­co, humano e inclu­so espi­ri­tual. No cree­mos que seña­lar con el dedo ni pedir cabe­zas sea una solu­ción seria. Pre­fe­ri­mos unir nues­tra ener­gía en favor de la fra­ter­ni­dad y no de la con­fron­ta­ción. No vamos a renun­ciar al diá­lo­go con nadie y lo vamos a bus­car con todos, por­que la cau­sa de la paz nace del reco­no­ci­mien­to de la huma­ni­dad del otro, y reco­no­cer su huma­ni­dad impli­ca escu­char sus pala­bras y estar dis­pues­to al inter­cam­bio de ideas y acuer­dos en bene­fi­cio de todos los mexicanos.

El Movi­mien­to por la Paz con Jus­ti­cia y Dig­ni­dad ha naci­do de las víc­ti­mas de la vio­len­cia, per­so­nas de dis­tin­tas con­di­cio­nes socia­les, ideas y cre­dos, que hemos per­di­do seres que­ri­dos en esta espi­ral de odio y des­truc­ción. Somos fami­lia­res de poli­cías muer­tos en el cum­pli­mien­to de su deber y tra­ta­dos con la mis­ma impu­ni­dad, de secues­tra­dos y secues­tra­das, de des­apa­re­ci­dos y des­apa­re­ci­das, de acri­bi­lla­dos y acri­bi­lla­das, de tor­tu­ra­dos tor­tu­ra­das, de ase­si­na­dos y ase­si­na­das, de muje­res vul­ne­ra­das y mar­ti­ri­za­das has­ta la muer­te. Nos acom­pa­ñan otros que sien­ten empa­tía con noso­tros, gen­te gene­ro­sa capaz de poner­se en nues­tros zapa­tos y enten­der que en esta gue­rra todos, en mayor o menor medi­da, somos víc­ti­mas, y que nues­tro fin es el bien común: pro­fe­sio­nis­tas, aca­dé­mi­cos, defen­so­res de dere­chos huma­nos, estu­dian­tes, tra­ba­ja­do­res, cam­pe­si­nos, comer­cian­tes, artis­tas, inte­lec­tua­les, poe­tas, veci­nos y ami­gos. Lo que entre todos recla­ma­mos hoy es que se escu­che a las víc­ti­mas de la gue­rra y se reco­noz­ca su exis­ten­cia y el dere­cho que tie­nen a la jus­ti­cia, a la dig­ni­dad, a la aten­ción por par­te del Esta­do y a la soli­da­ri­dad de toda la sociedad.

Nues­tro Movi­mien­to no sólo se con­for­ma con la aten­ción de las víc­ti­mas, pues no nos reúne exclu­si­va­men­te el deseo de brin­dar­nos apo­yo en la reso­lu­ción de nues­tros casos par­ti­cu­la­res. Hemos pasa­do del caso de mi hijo Juan Fran­cis­co y de sus ami­gos, Gabriel, Julio y Luis, a la acción cívi­ca, y de ésta, que con­ti­nua­mos, al de los casos espe­cí­fi­cos que pre­sen­ta­mos en el dis­cur­so del 8 de mayo y en el Alca­zar del Cas­ti­llo el 22 de junio, y de ellos al de todas las víc­ti­mas de este país. Tan­to dolor no ha sido ni es evi­ta­ble. Lo que veni­mos a decir y defen­der aquí de nue­vo, en esta ins­ta­la­ción de las mesas de tra­ba­jo, es que la paz es posi­ble y nece­sa­ria. No nos con­for­ma­mos con palia­ti­vos, no que­re­mos “huma­ni­zar” esta gue­rra, ni per­mi­ti­re­mos que nadie se apro­ve­che o lucre con nues­tro dolor: les exi­gi­mos a uste­des que cum­plan su fun­ción social como garan­tes de la segu­ri­dad, los dere­chos y las liber­ta­des de las per­so­nas. Nues­tro obje­ti­vo no se limi­ta úni­ca­men­te a pro­cu­rar­nos jus­ti­cia, sino a exi­gir un cam­bio pro­fun­do de las polí­ti­cas de segu­ri­dad públi­ca. Un cam­bio, median­te el cual pase­mos de mode­los mili­ta­ris­tas y poli­cía­cos, que tan­ta san­gre nos está cos­tan­do, a mode­los que pri­vi­le­gien la salud del teji­do social y que par­tan de con­si­de­rar y esti­mu­lar la vida comu­ni­ta­ria y la par­ti­ci­pa­ción ciudadana.

Han teni­do sufi­cien­te tiem­po para
poner a prue­ba sus tesis beli­cis­tas, un tiem­po dema­sia­do lar­go y con altí­si­mo cos­to de vidas. Las auto­ri­da­des, uste­des o quie­nes los rele­ven en el car­go, y la socie­dad toda, debe­re­mos empren­der tar­de o tem­prano el camino de la paz. Noso­tros comen­za­mos a andar jun­tos por este camino des­de el mes de abril, y por este camino lle­ga­mos has­ta este museo, emble­ma de fun­da­cio­nes, para inau­gu­rar estas mesas de tra­ba­jo que no serán una mera con­ti­nua­ción del pri­mer diá­lo­go con el Eje­cu­ti­vo Fede­ral en el Cas­ti­llo de Cha­pul­te­pec, sino la pro­fun­di­za­ción de un diá­lo­go que reco­noz­ca la exis­ten­cia de una emer­gen­cia nacio­nal, que urja a los pode­res eje­cu­ti­vos fede­ral, esta­ta­les y muni­ci­pa­les a asu­mir sus res­pon­sa­bi­li­da­des, que den res­pues­tas cla­ras y deci­si­vas a los fami­lia­res de las víc­ti­mas y que de inme­dia­to pon­gan en mar­cha accio­nes en favor de la con­vi­ven­cia. Su obje­ti­vo es gene­rar pro­ce­sos y accio­nes que vayan abrien­do paso a la paz con jus­ti­cia y dig­ni­dad que la ciu­da­da­nía recla­ma y al segun­do diá­lo­go con­cer­ta­do con el Poder Eje­cu­ti­vo para el 23 de sep­tiem­bre en el mis­mo Alca­zar del Cas­ti­llo de Chapultepec.

Las mesas serán cuatro.

Mesa 1. Ges­tión de jus­ti­cia no sólo de los casos espe­cí­fi­cos que visi­bi­li­za­mos en el docu­men­to del 8 de mayo y en el Alca­zar del Cas­ti­llo de Cha­pul­te­pec, sino de todos los que han sido obje­to de esta absur­da estra­te­gia de gue­rra. Lo que impli­ca no sólo la solu­ción jurí­di­ca de los casos espe­cí­fi­cos, sino tam­bién a) la crea­ción de una estra­te­gia de cla­si­fi­ca­ción de los diver­sos casos según las pro­ble­má­ti­cas y los agre­so­res res­pon­sa­bles (apa­ra­tos de Esta­do, cri­men orga­ni­za­do, crí­me­nes meno­res que son pro­duc­to de los vacíos y de las impu­ni­da­des) y la iden­ti­fi­ca­ción de los res­pon­sa­bles; b) las vin­cu­la­cio­nes e infor­ma­cio­nes entre las diver­sas depen­den­cias para la pro­fun­di­dad en las ave­ri­gua­cio­nes; c) ini­cia­ti­vas que per­mi­tan a las pro­cu­ra­du­rías esta­ta­les y los minis­te­rios públi­cos rea­li­zar el tra­ba­jo que no están hacien­do (tema que, entre otros, será moti­vo de nues­tro diá­lo­go con Cona­go); d) ela­bo­ra­ción de manua­les y reco­men­da­cio­nes sobre los mode­los en que ope­ran las diver­sas ramas del cri­men orga­ni­za­do y menor.

Mesa 2. Nue­vo mode­lo nacio­nal de rela­ción, valo­ra­ción y jus­ti­cia a los dere­chos de las víc­ti­mas. Para noso­tros, y para la ciu­da­da­nía ente­ra, no bas­ta el avan­ce en la Jus­ti­cia estruc­tu­ral que atien­da las cau­sas y garan­ti­ce la vigen­cia de los dere­chos vio­la­dos de las víc­ti­mas. Por ello, en esta mesa que­re­mos refle­xio­nar y acor­dar res­pec­to de: 1) El per­dón del Esta­do. Aun­que en el Alca­zar del Cas­ti­llo de Cha­pul­te­pec, el Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca pidió per­dón por no haber cui­da­do la segu­ri­dad de los ciu­da­da­nos, ese reco­no­ci­mien­to no es aún cabal ni pro­fun­do. Por ello, exi­gi­mos que se reco­noz­ca ple­na­men­te la deu­da que el Esta­do tie­ne con las víc­ti­mas, con sus fami­lias y con la socie­dad ente­ra. Insis­ti­mos en que el Pre­si­den­te, en su cali­dad de repre­sen­tan­te del Esta­do Mexi­cano, está obli­ga­do a pedir un sin­ce­ro per­dón a la nación, en par­ti­cu­lar a las víc­ti­mas, por­que aun­que la vio­len­cia se atri­bu­ye a los cri­mi­na­les, la estra­te­gia para enfren­tar­los tam­bién ha sido cau­sa de agre­sio­nes que es nece­sa­rio reco­no­cer. 2) La visi­vi­li­za­ción de las víc­ti­mas, median­te la crea­ción de un orga­nis­mo ciu­da­dano autó­no­mo –una Comi­sión de la Ver­dad, la Jus­ti­cia y la Recon­ci­lia­ción o una Fis­ca­lía Social de la Paz—cuya fun­ción sea esta­ble­cer y vigi­lar el cum­pli­mien­to del queha­cer públi­co en la visi­vi­li­za­ción de todas las víc­ti­mas –sean ino­cen­tes o cul­pa­bles–, inves­ti­ga­cio­nes y sen­ten­cias e indem­ni­za­cio­nes a las fami­lias de los ino­cen­tes. 3) Crear una Ley de Víc­ti­mas que las atien­da y las pro­te­ja –ley que debe ser crea­da y apro­ba­da lo más pron­to posi­ble por todos los pode­res de todas las enti­da­des y gene­rar así una polí­ti­ca públi­ca (ins­ti­tu­cio­nes, nor­mas y recur­sos) espe­cia­li­za­da en el acom­pa­ña­mien­to y la pro­tec­ción de las víc­ti­mas, median­te un pro­gra­me que obli­gue a las auto­ri­da­des corres­pon­dien­tes a repa­rar lo que esta gue­rra y la impu­ni­dad está cau­san­do en las fami­lias. Es indis­pen­sa­ble tam­bién crear un
meca­nis­mo de pro­tec­ción a perio­dis­tas y defen­so­res de dere­chos huma­nos. 4) Esta­ble­cer meca­nis­mos para san­cio­nar a los fun­cio­na­rios invo­lu­cra­dos en redes de com­pli­ci­dad o deli­tos de omi­sión. 5) Hacer un segui­mien­to del video de los dolo­res que reco­gi­mos en la Cara­va­na del Con­sue­lo y que le entre­ga­mos al Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca con la soli­ci­tud de que se pasa­rá en todas las secun­da­rias y pre­pa­ra­to­rias del país, y se hicie­ran mesas de refle­xión y aná­li­sis con los alum­nos, a fin de recu­pe­rar nues­tra memo­ria y de ayu­dar a que esta reali­dad se deten­ga y no se repi­ta nun­ca más.

Mesa 3. Nue­vo Mode­lo de Estra­te­gia de Segu­ri­dad que se orien­te a los Dere­chos Huma­nos y a la Paz. A pesar de la acti­tud del Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca de man­te­ner su estra­te­gia de segu­ri­dad, una estra­te­gia a todas luces falli­da en el dolor, el sufri­mien­to y el horror que vivi­mos, urge dete­ner esta gue­rra y encon­trar con­di­cio­nes para hacer una paz con jus­ti­cia y dig­ni­dad. Para ello es nece­sa­rio ter­mi­nar con el enfo­que mili­ta­ris­ta de com­ba­te al cri­men orga­ni­za­do median­te un enfo­que más amplio y estruc­tu­ral que con­ten­ga: 1) El diag­nós­ti­co de las cau­sas de la vio­len­cia. 2) El dise­ño de una estra­te­gia que par­ta de los con­cep­tos de segu­ri­dad huma­na y ciu­da­da­na, con un énfa­sis abso­lu­to en los dere­chos huma­nos, y no en la segu­ri­dad de las ins­ti­tu­cio­nes y en la vio­len­cia arma­da, como has­ta aho­ra se ha hecho para nues­tra des­gra­cia. 3) El dise­ño de estra­te­gias alter­na­ti­vas y ciu­da­da­nas que, con el apo­yo del Esta­do y en acuer­do con las nece­si­da­des de cada lugar, apun­ten a la recons­truc­ción del teji­do social y con­duz­can al reti­ro pau­la­tino del ejér­ci­to de las calles. 4) La gene­ra­ción de meca­nis­mos para abrir foros de deba­te sobre la des­pe­na­li­za­ción de cier­tas dro­gas y la reduc­ción de su deman­da. 5) La crea­ción de con­tro­les demo­crá­ti­cos de nues­tras poli­cías median­te, por ejem­plo, un Audi­tor Poli­cía­co Inde­pen­dien­te de la Poli­cía Fede­ral, y crear padro­nes de segui­mien­to para saber dón­de se encuen­tran los poli­cías que no pasa­ron las prue­bas de con­fian­za. 6) La pro­pues­ta de una ini­cia­ti­va que aumen­te y rede­fi­na los recur­sos eco­nó­mi­cos y las matrí­cu­las, por­que les esta­mos cerran­do el por­ve­nir a nues­tros niños y jóve­nes. Ellos se están con­vir­tien­do en la mayo­ría de las víc­ti­mas de esta gue­rra por­que son des­apa­re­ci­dos y ase­si­na­dos o por­que se vuel­ven el ejér­ci­to de reser­va de la delin­cuen­cia. No pode­mos acep­tar más que el des­tino de nues­tros hijos y de nues­tros nie­tos sea la migra­ción, la mise­ria o la violencia.

Mesa 4. Impul­so de meca­nis­mos de Demo­cra­cia Par­ti­ci­pa­ti­va y Demo­cra­ti­za­ción de Medios. Exi­gi­mos una reno­va­ción pro­fun­da del sis­te­ma polí­ti­co mexi­cano, una reno­va­ción que per­mi­ta empo­de­rar a la ciu­da­da­nía en los asun­tos del buen gobierno y per­mi­ta así poner un coto a la par­ti­do­cra­cia que tan­to daño está hacien­do y que irre­mi­si­ble­men­te hara que las pró­xi­mas elec­cio­nes sean las de la igno­mi­nia. Para ello pro­po­ne­mos con­di­cio­nes que per­mi­tan la revo­ca­ción de man­da­to, el refe­rén­dum, la con­sul­ta y la ini­cia­ti­va ciu­da­da­na, el ple­bis­ci­to, el voto blan­co, las can­di­da­tu­ras ciu­da­da­nas, la reelec­ción razo­na­da, la limi­ta­ción del fue­ro y las accio­nes colec­ti­vas amplias e incluyentes.

Estas son las deman­das de la ciu­da­da­nía que expre­sa­mos en nues­tro pri­mer diá­lo­go con el Poder Eje­cu­ti­vo y que man­te­ne­mos vigen­tes como herra­mien­tas indis­pen­sa­bles para que poda­mos hablar de un pro­yec­to con­sen­sa­do de país.

Espe­ra­mos que los tra­ba­jos de estas mesas pue­dan ser fruc­tí­fe­ros y per­mi­tan poner un poco de ese sue­lo que ya no sen­ti­mos bajo nues­tros pies y que corre el peli­gro de lle­var a la nación a la muer­te de la demo­cra­cia y al desas­tre del nihi­lis­mo y del autoritarismo.

Méxi­co D.F. Museo de Antro­po­lo­gía 21 de julio de 2011

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