Planteamientos de la CROISZ sobre el papel del ejército en materia de Seguridad Pública

 
2.-        Ante este cri­men la acti­tud de la SEDE­NA fue contradictoria:
 
A)        Por una par­te se hizo eco de nues­tra deman­da de jus­ti­cia y en una cuan­tas horas ya había iden­ti­fi­ca­do a 4 pre­sun­tos res­pon­sa­bles del cri­men, jus­to la can­ti­dad de mili­ta­res seña­la­dos por Ernes­ti­na; antes del dic­ta­men de Feli­pe Cal­de­rón que decre­tó la muer­te natu­ral de Ernes­ti­na, los dete­ni­dos fue­ron some­ti­dos a la jus­ti­cia mili­tar para lo cual se lle­va­ron a cabo varias dili­gen­cias como cita­to­rios y decla­ra­cio­nes de los man­dos y tro­pa que estu­vie­ron acan­to­na­dos en Tetlatzin­ga duran­te los hechos denun­cia­dos, así como estu­dios de ADN del esper­ma de los dete­ni­dos para com­pro­bar si había coin­ci­den­cia con el esper­ma encon­tra­do en la vagi­na y el ano de Ernes­ti­na (bole­tín de la SEDE­NA dos).
 
B)        Al mis­mo tiem­po los sec­to­res duros del ejér­ci­to mani­fes­ta­ron en su pri­mer bole­tín que el cri­men lo habían rea­li­za­do suje­tos hos­ti­les al ejér­ci­to para dañar la ima­gen del ejér­ci­to. Lo sig­ni­fi­ca­ti­vo de esta decla­ra­ción es que reco­no­cían que Ernes­ti­na no murió de muer­te natu­ral sino que se tra­tó de un cri­men. Lo absur­do pero que pro­ba­ble­men­te mos­tra­ba la esen­cia del con­flic­to era que denun­cia­ban la pre­sen­cia de “ele­men­tos hos­ti­les al ejér­ci­to” que debe­mos supo­ner se tra­ta­ba de guerrilleros.
C)        Gra­cias a que un ciu­da­dano pidió infor­ma­ción sobre las dili­gen­cias prac­ti­ca­das por la jus­ti­cia mili­tar pudi­mos infor­mar­nos que un sar­gen­to decla­ró a su inte­rro­ga­dor que la pre­sen­cia del ejér­ci­to se debía a un ope­ra­ti­vo que los man­dos deci­die­ron en con­tra de nues­tra orga­ni­za­ción la CROISZ bajo la jus­ti­fi­ca­ción de apli­car la ley sobre armas y explo­si­vos de uso exclu­si­vo del ejér­ci­to. Era un secre­to a voces que inte­li­gen­cia mili­tar afir­ma­ba que noso­tros escon­día­mos a gue­rri­lle­ros del EPR.
 
D)        La bús­que­da de supues­tos gue­rri­lle­ros deri­vó en un cruel ase­si­na­to. ¿Fue pla­nea­do?, ¿Fue un hecho for­tui­to? Lo úni­co cier­to es que una vez que el “Coman­dan­te Supre­mo de la fuer­zas arma­das” sin fun­da­men­to dijo que fue una muer­te natu­ral, uste­des renun­cia­ron a la ver­dad jurí­di­ca e his­tó­ri­ca y se ple­ga­ron acrí­ti­ca­men­te a lo que decre­tó Feli­pe Cal­de­rón. Al ocul­tar a los cri­mi­na­les uste­des invo­lu­cra­ron a la ins­ti­tu­ción y se vol­vie­ron cóm­pli­ces de éste crimen.
 
E)        Aho­ra se podrá recu­rrir al for­ma­lis­mo de la reso­lu­ción judi­cial que con­fir­ma la muer­te natu­ral y decir que nues­tras pala­bras son calum­nias sin fun­da­men­to legal, pero lo que no podrán negar es que la reso­lu­ción de la fis­ca­lía no fue trans­pa­ren­te, que dese­chó toda la inves­ti­ga­ción cien­tí­fi­ca de los peri­to vera­cru­za­nos y que se sus­ten­tó exclu­si­va­men­te en el dicho de la Comi­sión Nacio­nal de los Dere­chos Huma­nos, que la “inves­ti­ga­ción” que ésta reali­zó con­sis­tió solo en la exhu­ma­ción de los res­tos de Ernes­ti­na y en el aná­li­sis clí­ni­co de órga­nos vita­les (para demos­trar que esta­ba ané­mi­ca) pero nun­ca de la vagi­na y del ano en don­de esta­ba pre­sen­te la pro­teí­na P30 que solo pro­du­ce el varón y la Fos­fa­ta áci­da que solo se pro­du­ce con la fric­ción de los órga­nos sexua­les duran­te el acto sexual.
 
F)        Uste­des podrían decir que mis afir­ma­cio­nes son solo espe­cu­la­cio­nes, pero en lo que podría­mos coin­ci­dir segu­ra­men­te es que la ver­dad jurí­di­ca solo pue­de equi­pa­rar­se a la
ver­dad his­tó­ri­ca si se trans­pa­ren­ta; coin­ci­da­mos en que la Opa­ci­dad en la admi­nis­tra­ción e impar­ti­ción de jus­ti­cia ha sido el velo para encu­brir corrup­ción e impu­ni­dad y come­ter injusticias.
 
Por eso les pro­pon­go que para aca­bar con las espe­cu­la­cio­nes que dañan la ima­gen del ejér­ci­to de fren­te a la Nación, en el áni­mo de ini­ciar una sana rela­ción cívi­co-mili­tar como lo pro­po­nen, en el espí­ri­tu de cons­truir un ver­da­de­ro pro­gra­ma de vin­cu­la­ción del ejér­ci­to con la socie­dad civil con pers­pec­ti­va de géne­ro y sen­tar un buen pre­ce­den­te de coad­yu­van­cia en la bús­que­da de la jus­ti­cia,  sus­cri­ban o res­pal­den públi­ca­men­te la deman­da del CESEM, de la Orga­ni­za­ción de Liti­gio Estra­té­gi­co y de la CROISZ para que el expe­dien­te de Ernes­ti­na se abra al escru­ti­nio públi­co y la socie­dad pue­da valo­rar las prue­bas peri­cia­les (aho­ra ocul­tas) de los exper­tos peri­tos vera­cru­za­nos que demos­tra­ron que Ernes­ti­na había sido vio­la­da y asesinada.
 
El caso de Ernes­ti­na que lle­gó a ser emble­má­ti­co a nivel nacio­nal debe abrir­se y debe cas­ti­gar­se a los res­pon­sa­bles mate­ria­les e inte­lec­tua­les del crimen.
 
Le pro­pon­go a los man­dos del ejér­ci­to que diga­mos con­jun­ta­men­te: no a la opa­ci­dad y corrup­ción, si a la trans­pa­ren­cia; no a la impu­ni­dad, si a la justicia.
 
COMU­NI­CA­CIÓN, PER­CEP­CIÓN CIU­DA­DA­NA SOBRE EL ACTUAR DEL EJÉR­CI­TO Y COAD­YU­VAN­CIA EN SEGU­RI­DAD PÚBLICA
 
1.-        Las comu­ni­da­des indí­ge­nas de la Sie­rra de Zon­go­li­ca, de la Sie­rra del Pico de Ori­za­ba y en espe­cial de Sole­dad Atzom­pa, Atlahuil­co, de Noga­les y nues­tra orga­ni­za­ción nun­ca nos hemos opues­to a la pre­sen­cia del ejér­ci­to, res­pe­ta­mos sus fun­cio­nes constitucionales.
 
Pero siem­pre hemos lucha­do (y lo segui­re­mos hacien­do) en con­tra de las arbi­tra­rie­da­des, abu­sos y mal­tra­tos en que han incu­rri­do los sol­da­dos en con­tra de nues­tros her­ma­nos indí­ge­nas y cam­pe­si­nos que nos tra­tan como si fué­se­mos delin­cuen­tes. Tam­bién hemos lucha­do (y lo segui­re­mos hacien­do) en con­tra de la pre­ten­sión de algu­nos man­dos de soba­jar a nues­tras auto­ri­da­des comu­ni­ta­rias. Nos opon­dre­mos siem­pre a acep­tar dócil­men­te cuan­do el sol­da­do o el man­do que sea nos dice que es la “supre­ma auto­ri­dad”, “que son la úni­ca ley” y mal­tra­tan a nues­tros her­ma­nos nahuas y cam­pe­si­nos y a nues­tras auto­ri­da­des comunitarias.
 
Si el sol­da­do no nos res­pe­ta no pue­de espe­rar nues­tro res­pe­to ni confianza.
 
La comu­ni­ca­ción por defi­ni­ción debe ser recí­pro­ca entre el Ejér­ci­to con nues­tras auto­ri­da­des muni­ci­pa­les y en espe­cial con las comu­ni­ta­rias. La comu­ni­ca­ción es al menos entre dos par­tes que se res­pe­tan mutua­men­te y tie­nen la volun­tad de dia­lo­gar para lle­gar a acuer­dos de colaboración.
 
Les pro­po­ne­mos que este ejer­ci­cio de diá­lo­go se repli­que pero en nues­tros terri­to­rios para que los man­dos mili­ta­res pue­dan escu­char la pala­bra de nues­tros Pue­blos Indí­ge­nas y cam­pe­si­nos y pac­ten con­ve­nios de colaboración.
 
Solo una relación
res­pe­tuo­sa, ins­ti­tu­cio­nal y de cola­bo­ra­ción del ejér­ci­to con nues­tras auto­ri­da­des comu­ni­ta­rias y muni­ci­pa­les pue­de garan­ti­zar el res­pe­to a los dere­chos huma­nos de nues­tros her­ma­nos y her­ma­nas nahuas y campesinos.
 
2.-        La pre­sen­cia de los sol­da­dos en nues­tras comu­ni­da­des infun­de temor y preocupación.
 
No por­que ten­ga­mos que ocul­tar algún deli­to sino por­que la pre­po­ten­cia y sober­bia del sol­da­do se impo­ne a ciu­da­da­nos inde­fen­sos, iner­mes. En Tux­pan­gui­llo varias muje­res han sido emba­ra­za­das pero no se atre­ven a pre­sen­tar denun­cias. En Atlahuil­co, Tequi­la y Tla­quil­pa los sol­da­dos detie­nen a los cam­pe­si­nos nahuas y les deco­mi­san sus herra­mien­tas de tra­ba­jo por­que los encuen­tran cor­tan­do un árbol de su pro­pie­dad pero que care­ce de pro­gra­ma de manejo.
 
El cam­pe­sino que duran­te muchos años siem­bra los árbo­les, que los pro­te­ge has­ta alcan­zar la madu­rez  y  que en su momen­to apa­ga los incen­dios a cam­bio de nada, que así pro­du­ce agua y oxí­geno para todos, cuan­do cor­ta un árbol de su pro­pie­dad para sobre­vi­vir, por la caren­cia de la auto­ri­za­ción ofi­cial, se con­vier­te en un delin­cuen­te peli­gro­so ante los sol­da­dos y así es tra­ta­do. De bene­fac­tor de la huma­ni­dad de pron­to se con­vier­te en peli­gro­so delincuente.
 
Aho­ra que uste­des piden una rela­ción cívi­co-mili­tar les deman­do lo siguien­te: que no mal­tra­ten a nues­tros her­ma­nos, que antes de deco­mi­sar­les made­ra y herra­mien­tas inves­ti­guen si el árbol es de su pro­pie­dad y si es así enton­ces que se les rein­te­gren sus bie­nes. Ten­gan la cer­ti­dum­bre que se tra­ta de tra­ba­ja­do­res del cam­po res­pe­ta­bles, dig­nos pro­duc­to­res fores­ta­les y no tala­do­res clandestinos.
 
De nues­tra par­te en alian­za con la orga­ni­za­ción OCISZ y la Asam­blea de Pue­blos ya empe­za­mos un diá­lo­go has­ta aho­ra pro­duc­ti­vo con la Secre­ta­ría de Gobierno y la SEDAR­PA del Gobierno del esta­do para, entre otras cosas, regu­la­ri­zar la acti­vi­dad fores­tal (tan­to de la sie­rra de Zon­go­li­ca como de la sie­rra del Vol­cán Pico de Ori­za­ba) de esos peque­ños pro­duc­to­res que por ser tales actual­men­te no tie­nen posi­bi­li­dad de acce­der a un Pro­gra­ma de Manejo.
 
Los invi­to a resol­ver los con­flic­tos socia­les no a hacer­los más complejos.
 
3.-        Sobre Segu­ri­dad Públi­ca, nues­tra orga­ni­za­ción sus­cri­be total­men­te la opi­nión del movi­mien­to por la paz que enca­be­za Javier Sici­lia y las pro­pues­tas de la Uni­ver­si­dad Nacio­nal Autó­no­ma de Méxi­co ya que son complementarias.
 
            La Segu­ri­dad Públi­ca es una fun­ción públi­ca y res­pon­sa­bi­li­dad cons­ti­tu­cio­nal de la auto­ri­dad civil. El com­ba­te a la delin­cuen­cia por par­te del ejér­ci­to solo mues­tra la debi­li­dad de las ins­ti­tu­cio­nes civiles.
 
Pero sus­ti­tuir­las por el ejér­ci­to nos enca­mi­na hacia la mili­ta­ri­za­ción del país, pone en ries­go las garan­tías indi­vi­dua­les y crea una sim­bio­sis peli­gro­sa entre el ejér­ci­to con las ins­ti­tu­cio­nes civi­les encar­ga­das de la segu­ri­dad públi­ca y del gobierno que aho­ra están infil­tra­das por la delin­cuen­cia como ha que­da­do al des­cu­bier­to en innu­me­ra­bles casos pero
recien­te­men­te en el muni­ci­pio de Monterrey.
 
            El regre­so gra­dual del ejér­ci­to a sus cuar­te­les y a sus “fun­cio­nes natu­ra­les” como las defi­nió el Dr. Narro es un impe­ra­ti­vo pero com­pren­de­mos que debe ser gra­dual mien­tras no se saneen las ins­ti­tu­cio­nes civi­les corrup­tas e ineficientes.
 
            No esta­mos de acuer­do con Feli­pe Cal­de­rón que afir­ma que el Pue­blo deman­da más sol­da­dos y más vio­len­cia del Esta­do en con­tra de la delin­cuen­cia y que pue­de espe­rar el desa­rro­llo social, la jus­ti­cia y la equi­dad. Es un gra­ve error de visión y de estrategia.
 
            La vio­len­cia solo gene­ra vio­len­cia ven­ga de don­de ven­ga. Un Pue­blo con­flic­tua­do no pue­de aspi­rar al Desa­rro­llo y al bien­es­tar social.
 
            ¿Qué pasa­ría si los ciu­da­da­nos deci­die­ran no ingre­sar al ejér­ci­to?, ¿Qué serían los man­dos mili­ta­res y toda su infra­es­truc­tu­ra  sin la tro­pa? Del mis­mo modo, las muchas delin­cuen­cias sin tro­pa no serían un peli­gro para la Nación y ten­de­rían a su diso­lu­ción por la acción repre­si­va del Esta­do pero sobre todo por fal­ta de tropa.
 
El pode­río actual de las delin­cuen­cias se pro­creó al menos duran­te los últi­mos 70 años gra­cias a la corrup­ción e impu­ni­dad de las ins­ti­tu­cio­nes y de la cla­se polí­ti­ca. La corrup­ción e impu­ni­dad es la fuen­te de todos nues­tros gran­des pro­ble­mas nacionales.
 
Dicha cla­se polí­ti­ca ha ama­sa­do inmen­sas for­tu­nas con el era­rio públi­co, han per­ver­ti­do a las ins­ti­tu­cio­nes de los pode­res del Esta­do, han crea­do leyes y nom­bra­do fun­cio­na­rios a modo, han cul­ti­va­do una cul­tu­ra de la corrup­ción que ha per­mea­do a la socie­dad y han crea­do una terri­ble des­igual­dad social. La bre­cha entre los más ricos y los pobres del país es inmen­sa, es ofen­si­va, es deses­pe­ran­te. Por eso todos los mexi­ca­nos y en espe­cial los jóve­nes esta­mos pre­ña­dos de har­taz­go y no logra­mos ver una leve espe­ran­za de bien vivir y menos un buen futu­ro para noso­tros, la fami­lia, la comu­ni­dad y el país. Espe­cial­men­te los jóve­nes nada tie­nen que per­der. Si con­ti­núa esta situa­ción los jóve­nes segui­rán engro­san­do las filas de las delincuencias.
 
Como Tác­ti­ca es com­pren­si­ble la pre­sen­cia tem­po­ral del ejér­ci­to como una fuer­za de con­ten­ción y de res­pal­do estra­té­gi­co a la auto­ri­dad civil en mate­ria de segu­ri­dad públi­ca. Pero como Estra­te­gia del Esta­do solo pode­mos acep­tar como acep­ta­ble y con­fia­ble aque­lla que alien­te una cul­tu­ra por la paz y la recon­ci­lia­ción nacio­nal; la que de inme­dia­to vuel­que el pre­su­pues­to nacio­nal en accio­nes de jus­ti­cia social, esto es, de empleo y auto­em­pleo, de cul­tu­ra, edu­ca­ción, depor­te, espar­ci­mien­to, cien­cia, tec­no­lo­gía y de equi­dad en las opor­tu­ni­da­des en todos los ámbi­tos de la socie­dad. Aque­lla que al mis­mo tiem­po bus­que des­ar­ti­cu­lar la fuen­te de la corrup­ción ins­ti­tu­cio­nal de los Pode­res del Esta­do y dig­ni­fi­que la fun­ción públi­ca y la des­par­ti­di­ce; que aca­be de tajo con los pri­vi­le­gios, suel­do insul­tan­tes y los pues­tos vita­li­cios espe­cial­men­te en el Poder Judi­cial pero tam­bién del poder Eje­cu­ti­vo y Legis­la­ti­vo;  la que res­tau­re el Esta­do de Dere­cho fun­da­do en la ley que de ver­dad reco­ja los intere­ses y aspi­ra­cio­nes de todos los mexi­ca­nos, que a su vez res­tau­re el prin­ci­pio de Sobe­ra­nía Popu­lar y por lo tan­to el dere­cho a revo­car el
man­da­to a sus gober­nan­tes, repre­sen­tan­tes popu­la­res en el Con­gre­so y magis­tra­dos del Poder Judi­cial; la que deje de pro­te­ger a los mono­po­lios tele­vi­si­vos y renun­cie a seguir entre­gan­do al extran­je­ro el patri­mo­nio de la nación y los recur­sos natu­ra­les como los mine­ra­les y el petró­leo.  Aque­lla que con estos hechos recu­pe­re la cre­di­bi­li­dad de las ins­ti­tu­cio­nes y gane la con­fian­za y la volun­tad de todos los mexicanos.
 
            ¿Quién opta­ría por la ile­ga­li­dad si el Esta­do garan­ti­za una vida dig­na y un futu­ro próspero?
 
            Por eso, en mate­ria de Segu­ri­dad Públi­ca el ejér­ci­to debe­rá regre­sar gra­dual­men­te a sus “fun­cio­nes natu­ra­les” mien­tras que los gobier­nos fede­ral y esta­tal deben ofre­cer a la ciu­da­da­nía la cer­te­za de una ver­da­de­ra depu­ra­ción de su poli­cía, esta­ble­cer meca­nis­mos de super­vi­sión per­ma­nen­te, can­ce­lar de una bue­na vez  la simu­la­ción de los con­se­jos ciu­da­da­nos de segu­ri­dad públi­ca que no repre­sen­tan a nadie y nada ciu­da­dano y en su lugar cons­truir pac­tos o con­ve­nios de cola­bo­ra­ción ciu­da­da­na des­de las comunidades.
 
La nece­sa­ria uni­dad de la socie­dad civil con el ejér­ci­to nacio­nal no se pue­de decre­tar, es un bien inma­te­rial pre­cia­do que se cons­tru­ye en con­di­cio­nes de into­le­ran­cia a la corrup­ción e impu­ni­dad y con res­pe­to mutuo, diá­lo­go, demo­cra­cia, jus­ti­cia, equi­dad y confianza.
 
 
ATEN­TA­MEN­TE
Came­rino Z. Men­do­za, a 7 de sep­tiem­bre del año 2011
 
Tla­ca­ten­co Julio Aten­co Vidal
Pre­si­den­te
Coor­di­na­do­ra Regio­nal de Orga­ni­za­cio­nes Indí­ge­nas de la Sie­rra de Zongolica
CROISZ

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