Pronunciamiento del Consejo de Transformación de la Educación Superior

La tras­cen­den­cia que tuvo la edu­ca­ción en la pri­me­ra mitad del siglo XX mexi­cano favo­re­ció la expan­sión de la cul­tu­ra y el rela­ti­vo desa­rro­llo tec­no­ló­gi­co de nues­tro país. En con­tra­par­te, des­de el ini­cio de la déca­da de los años seten­ta has­ta la fecha se han rea­li­za­do en nues­tro país seis refor­mas edu­ca­ti­vas que poco han resuel­to en tér­mi­nos de la cali­dad de la edu­ca­ción que ofre­ce nues­tro sis­te­ma esco­lar y en cam­bio han pro­pi­cia­do su dete­rio­ro. Todas esas refor­mas no han toca­do nin­guno de los fac­to­res estruc­tu­ra­les sobre los que se sos­tie­ne el sis­te­ma esco­lar. Los cam­bios pro­pues­tos por ellas han sido super­fi­cia­les, mien­tras que las edi­fi­ca­cio­nes, las prác­ti­cas ver­ba­lis­tas e infor­ma­ti­vis­tas se han man­te­ni­do intac­tas.

Aun­que los cam­bios pro­mo­vi­dos por esas refor­mas se han enfo­ca­do en la edu­ca­ción bási­ca, la edu­ca­ción supe­rior, como par­te del mis­mo sis­te­ma, no está exen­ta de los mis­mos pro­ble­mas estruc­tu­ra­les.

Las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas de edu­ca­ción supe­rior, espe­cial­men­te la Uni­ver­si­dad Nacio­nal Autó­no­ma de Méxi­co y el Ins­ti­tu­to Poli­téc­ni­co Nacio­nal, cons­ti­tu­yen un baluar­te y un orgu­llo his­tó­ri­co para el pue­blo de Méxi­co. Esas dos ins­ti­tu­cio­nes están entre las mejo­res del mun­do. Su infra­es­truc­tu­ra, su per­so­nal aca­dé­mi­co, su filo­so­fía son un lega­do his­tó­ri­co. Sin embar­go, los impor­tan­tes avan­ces logra­dos en la edu­ca­ción supe­rior has­ta 1976 han ido revir­tién­do­se y se ha gene­ra­do un mar­ca­do dete­rio­ro de las mis­mas des­pués de ese año, has­ta nues­tros días.

La Edu­ca­ción Supe­rior ha ido per­dien­do su fun­ción refle­xi­va de la reali­dad nacio­nal, así como su voca­ción para ocu­par­se prio­ri­ta­ria­men­te de las nece­si­da­des socia­les y del desa­rro­llo cul­tu­ral. En lugar de ello, cada vez se orien­ta más al prag­ma­tis­mo del “mer­ca­do de tra­ba­jo”, como si su papel sola­men­te fue­ra for­mar tra­ba­ja­do­res cali­fi­ca­dos téc­ni­ca­men­te con base en las deman­das de ese mer­ca­do, con cri­te­rios e intere­ses eco­nó­mi­cos de unos cuan­tos que con­cen­tran la rique­za nacio­nal.

Uno de los pro­ble­mas más gra­ves en Méxi­co es que cien­tos de miles de jóve­nes que desean con­ti­nuar sus estu­dios y for­mar­se como pro­fe­sio­nis­tas y cien­tí­fi­cos no encuen­tran el espa­cio nece­sa­rio para ello. Es un cri­men social matar así las espe­ran­zas de los jóve­nes y con ello anu­lar sus posi­bi­li­da­des de apor­ta­ción a la vida nacio­nal.

Por otra par­te, muchos de los docen­tes y los inves­ti­ga­do­res en las ins­ti­tu­cio­nes de edu­ca­ción supe­rior se preo­cu­pan más por reunir cons­tan­cias para com­pe­tir en los sis­te­mas de estí­mu­los que por pre­pa­rar sus cla­ses, opti­mi­zar el diá­lo­go con sus alum­nos y pro­fun­di­zar en cono­ci­mien­tos rele­van­tes para la socie­dad. Los sis­te­mas de estí­mu­los, de pro­mo­ción y el Sis­te­ma Nacio­nal de Inves­ti­ga­do­res han pro­pi­cia­do la defor­ma­ción de la éti­ca aca­dé­mi­ca que se requie­re para ele­var la cali­dad de la edu­ca­ción supe­rior. Esta situa­ción pro­vo­ca frus­tra­ción, irri­ta­ción, ten­sión, apa­tía y des­gas­te en el per­so­nal aca­dé­mi­co, lo que obvia­men­te reper­cu­te de mane­ra nega­ti­va en su entu­sias­mo y com­pro­mi­so con la ense­ñan­za y la inves­ti­ga­ción. El sis­te­ma actual pre­mia la apa­rien­cia y deva­lúa la esen­cia.

Se requie­re una ver­da­de­ra trans­for­ma­ción en todos los ciclos edu­ca­ti­vos que se ocu­pe de los pro­ble­mas estruc­tu­ra­les del sis­te­ma. Algu­nos pun­tos que con­si­de­ra­mos prio­ri­ta­rios en el ámbi­to de la edu­ca­ción supe­rior y que deben ser aten­di­dos urgen­te­men­te son los siguien­tes:

  1. Reivin­di­car el com­pro­mi­so de las uni­ver­si­da­des con la socie­dad y con la bús­que­da de solu­cio­nes a los gran­des pro­ble­mas nacio­na­les, como son el com­ba­te a la pobre­za, a la desigual­dad y a la inequi­dad; así como la sus­ten­ta­bi­li­dad ambien­tal
  2. Ampliar la cober­tu­ra de ins­ti­tu­cio­nes públi­cas de edu­ca­ción supe­rior de tal mane­ra que antes de 5 años pue­dan tener acce­so a ella todos los egre­sa­dos del nivel medio supe­rior. Con­tra el cár­tel, el cuar­tel y la cár­cel gene­re­mos escue­las y uni­ver­si­da­des de emer­gen­cia. Dupli­que­mos la matrí­cu­la de cada uni­ver­si­dad exis­ten­te y haga­mos nue­vas uni­ver­si­da­des para
    inte­grar a todos los egre­sa­dos de pre­pa­ra­to­rias, apro­ve­chan­do todos los espa­cios a nues­tro alcan­ce para inte­grar estas nue­vas ins­ti­tu­cio­nes edu­ca­ti­vas.
  3. Incre­men­tar el gas­to públi­co en edu­ca­ción supe­rior a un míni­mo de 2% del Pro­duc­to Interno Bru­to, ade­más de diver­si­fi­car las fuen­tes de finan­cia­mien­to, sin que ello sig­ni­fi­que invo­lu­crar a las uni­ver­si­da­des en las leyes del mer­ca­do y del lucro.
  4. Fle­xi­bi­li­zar y demo­cra­ti­zar la orga­ni­za­ción de las ins­ti­tu­cio­nes edu­ca­ti­vas, espe­cial­men­te las de edu­ca­ción supe­rior, de mane­ra que se haga posi­ble la retro­ali­men­ta­ción mutua den­tro y entre ellas y con las comu­ni­da­des y la socie­dad, per­mi­tien­do con ello la gene­ra­ción de ambien­tes de apren­di­za­je a par­tir de la reso­lu­ción de pro­ble­mas con­cre­tos.
  5. Vin­cu­lar el apren­di­za­je con la prác­ti­ca y la vida social, ya que uno de los pro­ble­mas cró­ni­cos del sis­te­ma esco­lar está en su casi total des­vin­cu­la­ción con el mun­do de los pro­ble­mas prác­ti­cos reales. La fle­xi­bi­li­dad de la orga­ni­za­ción uni­ver­si­ta­ria per­mi­ti­rá pla­nes y pro­gra­mas de estu­dio dise­ña­dos para que los estu­dian­tes apren­dan de y con las comu­ni­da­des a resol­ver pro­ble­mas de diver­sa índo­le.
  6. Enfo­car el apren­di­za­je en los pro­ble­mas con­cre­tos de las comu­ni­da­des para pro­pi­ciar que tan­to estu­dian­tes como maes­tros se vean en la nece­si­dad de desa­rro­llar su crea­ti­vi­dad y su capa­ci­dad para gene­rar un cono­ci­mien­to cien­tí­fi­co pro­pio, tan­to en el sen­ti­do de cons­trui­do y asi­mi­la­do por los par­ti­ci­pan­tes, como en el sen­ti­do de apro­pia­do para los pro­ble­mas inte­gra­les y diná­mi­cos a los que se enfren­ten.
  7. Vin­cu­lar los pro­ce­sos de apren­di­za­je y gene­ra­ción de cono­ci­mien­tos a par­tir de la aten­ción a los pro­ble­mas de las comu­ni­da­des para abo­nar al for­ta­le­ci­mien­to de la inves­ti­ga­ción cien­tí­fi­ca y orien­tar­la hacia las prio­ri­da­des nacio­na­les, en lugar de que se orien­te hacia los pro­ble­mas de los paí­ses domi­nan­tes, como sue­le suce­der en Méxi­co y Amé­ri­ca Lati­na.  Ese tipo de vin­cu­la­ción no sólo con­tri­bui­rá a la for­ma­ción de los estu­dian­tes como inves­ti­ga­do­res, sino que les apor­ta­rá gran­des bene­fi­cios en su for­ma­ción inte­gral, pues­to que por un lado, desa­rro­lla­rá su espí­ri­tu de coope­ra­ción, al cola­bo­rar prác­ti­ca­men­te en la solu­ción de pro­ble­mas comu­ni­ta­rios, y por otro lado, pro­fun­di­za­rá su sen­ti­do de ciu­da­da­nía.
  8. Cola­bo­rar con las comu­ni­da­des para abrir una gran diver­si­dad de cam­pos para el apren­di­za­je,
  9. Mayor liber­tad y posi­bi­li­da­des para que los estu­dian­tes par­ti­ci­pen en el redi­se­ño de pla­nes y pro­gra­mas de estu­dio. El apren­di­za­je no debe estar supe­di­ta­do a los res­trin­gi­dos enfo­ques dis­ci­pli­na­rios; al abor­dar direc­ta­men­te las pro­ble­má­ti­cas socia­les será nece­sa­rio enfren­tar­las de for­ma inte­gral y trans­dis­ci­pli­na­ria.
  10. El acer­ca­mien­to a las comu­ni­da­des para pro­pi­ciar que tan­to los estu­dian­tes como los maes­tros ten­gan la opor­tu­ni­dad para expan­dir sus expe­rien­cias hacia la diver­si­dad social, lo que redun­da­rá para ellos en una reva­lo­ra­ción de esa diver­si­dad, y de la gran poten­cia que abre a la com­ple­men­ta­rie­dad de sabe­res y de accio­nes.
  11. Abrir posi­bi­li­da­des para dise­ñar y apli­car for­mas inno­va­do­ras de orga­ni­za­ción de las ins­ti­tu­cio­nes uni­ver­si­ta­rias y de edu­ca­ción supe­rior y abrir la explo­ra­ción de nue­vas for­mas de tra­ba­jo edu­ca­ti­vo y aca­dé­mi­co.
  12. Lograr que las ins­ti­tu­cio­nes de edu­ca­ción supe­rior ten­gan ver­da­de­ra auto­no­mía aca­dé­mi­ca, peda­gó­gi­ca y eco­nó­mi­ca, pues de otra mane­ra se vuel­ve impo­si­ble la explo­ra­ción de nue­vas for­mas de orga­ni­za­ción y dise­ño aca­dé­mi­co.
  13. Esta­ble­cer meca­nis­mos de movi­li­dad estu­dian­til y de maes­tros. Hacer inter­cam­bios entre dis­tin­tas uni­ver­si­da­des y dis­tin­tas regio­nes del país y con otros paí­ses, lo que enri­que­ce­rá las expe­rien­cias de apren­di­za­je de ambos sec­to­res.
  14. Basar Los pro­gra­mas de incen­ti­vos para los docen­tes e inves­ti­ga­do­res en el inter­cam­bio y retro­ali­men­ta­ción entre pares aca­dé­mi­cos. Los estí­mu­los deben inte­grar­se al sala­rio y por tan­to ser irre­ver­si­bles y man­te­ner­se en caso de jubi­la­ción. Debe valo­rar­se la capa­ci­dad crea­do­ra de los docen­tes para afron­tar las gra­ves pro­ble­má­ti­cas
    socia­les y ambien­ta­les de nues­tro país, de Amé­ri­ca Lati­na y del mun­do.
  15. Dise­ñar nue­vas y mejo­res for­mas de vin­cu­lar la edu­ca­ción supe­rior con los ciclos pre­vios, en espe­cial con el medio supe­rior.
  16. Pro­yec­tar las pro­pues­tas de los inves­ti­ga­do­res y bus­car su apli­ca­bi­li­dad en el cor­to pla­zo en el ámbi­to nacio­nal, así como el inter­cam­bio con otros paí­ses. El Esta­do y las ins­ti­tu­cio­nes de edu­ca­ción supe­rior deben aliar­se para brin­dar reco­no­ci­mien­tos y pre­mios a las con­tri­bu­cio­nes cien­tí­fi­cas y tec­no­ló­gi­cas más des­ta­ca­das cada año, así como pro­mo­ver su difu­sión, su apli­ca­bi­li­dad, su expor­ta­ción y su retro­ali­men­ta­ción inter­na­cio­nal.
  17. Crear uni­ver­si­da­des supra­na­cio­na­les, espe­cial­men­te en con­ve­nios con los paí­ses lati­noa­me­ri­ca­nos, así como for­ta­le­cer las ya exis­ten­tes con pro­gra­mas de inter­cam­bio y movi­li­dad entre estu­dian­tes y aca­dé­mi­cos.
  18.  Los edu­ca­do­res de edu­ca­ción supe­rior tene­mos ini­cia­ti­vas y talen­tos para impul­sar nue­vas carre­ras y mode­los alter­na­ti­vos que deben ser reco­no­ci­dos por la SEP, los pode­res, los medios, las orga­ni­za­cio­nes y la socie­dad civil.

Por el Consejo de Transformación de la Educación Superior

Ricar­do Váz­quez Cha­go­yan (Coor­di­na­dor Gene­ral), Artu­ro Cor­tés (Res­pon­sa­ble de Orga­ni­za­ción), Oscar Her­nán­dez Neri (Res­pon­sa­ble de Finan­zas),  Miros­la­va Chá­vez Loza (Coor­di­na­do­ra Gene­ral del Con­se­jo de Trans­for­ma­ción Edu­ca­ti­va), Axel Didriks­son, Alma Herre­ra, Gra­cie­la Mota Bote­llo, Rafael Lara Barra­gán, Mar­co Eduar­do Murue­ta, Bolí­var Huer­ta, René Torres Beja­rano, Luis Alca­raz Ugal­de, Igna­cio­Peón, José Alfre­do Jimé­nez Ríos, Hugo Sal­ga­do T., Jor­ge Agui­lar Var­gas, María Gua­da­lu­pe de la Torre Gar­cía, Lau­ra Gua­da­lu­pe Zára­te Moreno, Enri­que Ruiz Velas­co, Mau­ri­cio Velás­quez Rosa­les, Leti­cia López Yañez, Víc­tor López Gar­cía, Leti­cia Lujano Cas­ti­llo, Mario Bel­trán Rojas, Teó­fi­lo Ríos Sala­zar, José Angel Álva­rez Qui­ño­nes, Miriam Her­nán­dez, Feli­pe Gar­cía Var­gas, Alber­to Gar­cía Pimen­tel, Feli­pe Pare­des Gon­zá­lez, Teo­do­ro Cano Miguel.

Tein­vi­ta­mos a fir­mar este docu­men­to. Para hacer­lo por favor envía tu nombre,institución y correo elec­tró­ni­co a educacionsuperior@movimiento.com.mx

Agra­de­ce­mos que reen­víes este docu­men­to a tus con­tac­tos que ten­gan inte­rés por el tema edu­ca­ti­vo.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *