Pronunciamiento sobre judicialización del profesor Miguel Ángel Beltrán Villegas

 El pro­fe­sor Miguel Ángel Bel­trán ha sido por más de diez años un des­ta­ca­do y reco­no­ci­do cole­ga. Su for­ma­ción aca­dé­mi­ca, en el área de la cien­cias socia­les y la his­to­ria, su doc­to­ra­do y sus inves­ti­ga­cio­nes sobre la his­to­ria polí­ti­ca de Colom­bia, han sido reco­no­ci­das y cons­ti­tu­yen refe­ren­tes de inves­ti­ga­ción. El Miguel Ángel Bel­trán fue, duran­te los años en que sir­vió al Depar­ta­men­to de Socio­lo­gía de la Uni­ver­si­dad de Antio­quia y la Uni­ver­si­dad Nacio­nal, un pro­fe­sor res­pe­ta­do por sus cole­gas del Depar­ta­men­to y que­ri­do y admi­ra­do por sus dis­cí­pu­los. Pro­fe­sor exi­gen­te, fue y ha sido siem­pre ejem­plo de tra­ba­jo, con­sa­gra­ción y entre­ga al estu­dio de la reali­dad del país. Este com­pro­mi­so aca­dé­mi­co-uni­ver­si­ta­rio se tra­du­jo en la dis­tin­ción como mejor pro­fe­sor del Depar­ta­men­to de Socio­lo­gía de la Uni­ver­si­dad de Antio­quia para el año 2002. Su hoja aca­dé­mi­ca es impe­ca­ble y siem­pre obtu­vo el reco­no­ci­mien­to como “Exce­len­te”.

Miguel Ángel Bel­trán es un ser moral inte­gral. Su tra­to siem­pre res­pe­tuo­so como cole­ga, siem­pre com­pren­si­vo, siem­pre con espí­ri­tu de cola­bo­ra­ción, des­pier­tan inme­dia­ta­men­te la sim­pa­tía y el res­pe­to. Su dis­cre­ción es la nota dis­tin­ti­va de res­pe­to y com­pa­ñe­ris­mo. Miguel Ángel, como le cono­ce­mos y tra­ta­mos sus cole­gas, es un hom­bre sin­ce­ro, reser­va­do, dota­do de una natu­ra­le­za bon­da­do­sa, que se nos repre­sen­ta como cier­tos hom­bres mora­les, de inde­cli­na­ble carác­ter, de fe en la mejo­ra de la socie­dad y su entorno uni­ver­si­ta­rio. Miguel Ángel encar­na una tra­di­ción de inte­lec­tua­les que optan por una socie­dad equi­ta­ti­va para Colom­bia. La socie­dad jus­ta, el Esta­do res­pon­sa­ble y la lucha polí­ti­ca sin­ce­ra por la paz, la armo­nía y la igual­dad. Miguel Ángel no es un pro­fe­sor inge­nuo, que por acci­den­te se ha com­pro­me­ti­do con los estu­dios uni­ver­si­ta­rios, que por azar inves­ti­ga el pasa­do de horro­res de nues­tra reali­dad his­tó­ri­ca. Su com­pro­mi­so ha sido con la ver­dad, y ha deja­do hue­lla en el estu­dian­ta­do por su hones­ti­dad, su con­fia­da espon­ta­nei­dad en tras­mi­tir sus ideas. Noso­tros, que lo hemos tra­ta­do como cole­gas, admi­ra­mos en él esa fuer­za de carác­ter y el espí­ri­tu de ver­dad que impri­mía a su prác­ti­ca docen­te, a su com­pro­mi­so inves­ti­ga­ti­vo, a sus acti­vi­da­des académicas.

Como per­so­na, pues es una uni­dad inte­gral, Miguel Ángel nos brin­dó su amis­tad; su amis­tad fue sin­ce­ra, abier­ta, espon­tá­nea y sin lími­tes. Reser­va­do, era gene­ro­so; tími­do, fue siem­pre bueno, con­ci­lia­dor; en los peque­ños con­flic­tos entre cole­gas, actúa con su ser mesu­ra­do, con su voz dul­ce, hacien­do esfuer­zos de sacar de sus las­tra­das cuer­das voca­les, las pala­bras pre­ci­sas para lle­gar a un acuer­do que res­ta­ble­cie­ra la con­fian­za, la amis­tad, el colegaje. 

Por eso al leer las pági­nas que habla de su pre­sun­to pron­tua­rio y al habér­se­le pre­sen­ta­do como un peli­gro­so terro­ris­ta de esca­la inter­na­cio­nal, nues­tro áni­mo se mece entre el dolor y la risa. El dolor por­que sabe­mos que es un hom­bre bueno al que le cae todo el peso de un segui­mien­to judi­cial y de las auto­ri­da­des polí­ti­cas que lo con­de­nan sin juz­gar­lo, y de risa por­que pen­sa­mos que si Miguel ángel Bel­trán es uno de los terro­ris­tas más peli­gro­sos del mun­do, enton­ces es que el terro­ris­mo está hecho de ciu­da­da­nos bue­nos, frá­gi­les, mártires. 

Que­re­mos pen­sar que Miguel Ángel Bel­trán va a ser tra­ta­do por la por la jus­ti­cia colom­bia­na con todas las garan­tías jurí­di­cas y el res­pe­to al debi­do pro­ce­so que se mere­ce, antes de cual­quier con­de­na a prio­ri.  Sabe­mos que la jus­ti­cia mexi­ca­na lo vejó en su inte­gri­dad al
gol­pear­lo, pre­vio a su depor­ta­ción. Espe­ra­mos, a su vez,  que este epi­so­dio de la cap­tu­ra del pro­fe­sor Bel­trán, no sea el ini­cio de una cace­ría de bru­jas con­tra aque­llos inte­lec­tua­les y pen­sa­do­res que osan disen­tir del poder de turno. 

El pro­fe­sor Dr. Miguel Ángel Bel­trán fue dete­ni­do en Méxi­co, depor­ta­do ile­gal­men­te a Colom­bia y acu­sa­do de mane­ra infa­me. Por con­si­guien­te pro­fe­so­res uni­ver­si­ta­rios y cien­tí­fi­cos de todo el mun­do exi­gi­mos su liber­tad inme­dia­ta y la repa­ra­ción de su ima­gen aca­dé­mi­ca y pro­fe­sio­nal.

Fir­mas

Juan Gui­ller­mo Gómez Gar­cía, filó­so­fo y crí­ti­co lite­ra­rio, pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Antioquia.

Jai­me Rafael Nie­to, soció­lo­go y pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Antioquia.

Juan Car­los Celis Ospi­na, soció­lo­go y pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Antioquia.

Rafael Rubiano Muños, soció­lo­go y pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Antioquia.

Sara Janet Fer­nán­dez, Tra­ba­ja­do­ra social, pro­fe­so­ra de la Uni­ver­si­dad de Antioquia.

Rocío Lon­do­ño Bote­ro, soció­lo­ga, pro­fe­so­ra de la Uni­ver­si­dad Nacio­nal de Colombia.

Luz Gabrie­la Aran­go, soció­lo­ga, pro­fe­so­ra de la Uni­ver­si­dad Nacio­nal de Colombia

Mar­co Anto­nio Vélez Vélez, filó­so­fo, pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Antioquia.

Luis Javier Roble­do, soció­lo­go, pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Antioquia.

John Mario Muños, tra­ba­dor social, pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Antioquia.

Sel­nich Vivas Hur­ta­do, filo­so­fo y crí­ti­co lite­ra­rio, pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Antioquia.

Luis Eduar­do Celis, sociólogo.

Juan Car­los Hough­ton, antropólogo

Ger­mán Ale­xan­der Porras, soció­lo­go, pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Antioquia.

Gil­ber­to Díaz Alda­na, soció­lo­go y pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Antioquia.

José Her­nán Cas­ti­lla, abogado.

Omar Alon­so Urán Are­nas, sociólogo.

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