Relatoría: “Participación social, ciudadana y partidista…”

La segun­da ponen­cia, “Las elec­cio­nes del 03 de julio del 2011”, ini­cia con la con­si­de­ra­ción de que de las tres elec­cio­nes que se rea­li­za­ron en ese fecha para ele­gir gober­na­dos, la del Esta­do de Méxi­co era la más impor­tan­te. A con­ti­nua­ción hace un recuen­to de los resul­ta­dos de la vota­ción, los cua­les die­ron el triun­fo total al Par­ti­do Revo­lu­ción Ins­ti­tu­cio­nal en los tres esta­dos –Esta­do de Méxi­co, Naya­rit y Coahui­la-. A par­tir de estos plan­tea­mien­tos ini­cia­les, el autor rea­li­za una refle­xión en torno al triun­fo del PRI y de los neo­li­be­ra­les. Por un lado, enfa­ti­za su capa­ci­dad de reor­ga­ni­za­ción inter­na de este par­ti­do, el dis­cur­so reno­va­dor de tipo social­de­mó­cra­ta, la rota­ción de sus man­dos, su apa­ra­to ideo­ló­gi­co-guber­na­men­tal de masas, una maqui­na­ria elec­to­ral apa­bu­llan­te, que cuen­ta con espe­cia­lis­tas para pro­mo­ver sus men­sa­jes y ope­ra­do­res que hacen fun­cio­nar el sis­te­ma clien­te­lar de este par­ti­do. Por otra par­te, el autor seña­la que lo peor de la socie­dad está cobi­ja­da por el PRI, es decir, que en su seno exis­ten cier­tas per­so­nas de dere­cha e, inclu­so, de izquier­da par­ti­da­ria que han incu­rri­do en accio­nes indig­nas e ile­ga­les en con­tra de la nación. Tales indi­vi­duos pro­mue­ven el neo­li­be­ra­lis­mo y acep­tan gus­to­sos la subor­di­na­ción de Méxi­co a los Esta­dos Uni­dos. A con­ti­nua­ción, Tulio Mar­cos esta­ble­ce que las izquier­das per­die­ron en pasa­das elec­cio­nes por­que sus polí­ti­cas, pla­ta­for­mas, pro­pues­tas, estra­te­gias, tác­ti­cas y polí­ti­cas de alian­za están equi­vo­ca­das; y la per­cep­ción de la gen­te es que no exis­ten dife­ren­cias entre tales pro­pues­tas y sus com­por­ta­mien­tos res­pec­to a los del PRI y el PAN. La con­se­cuen­cia es la abs­ten­ción. Final­men­te hace una con­si­de­ra­ción en torno a lo que debe hacer­se: impul­sar la refle­xión en el mar­co del glo­bal en el que se inser­ta nues­tro país, hacer eva­lua­cio­nes de fon­do crí­ti­cas y auto­crí­ti­cas, iden­ti­fi­car los avan­ces del enemi­go, pen­sar cómo enfren­tar­los y ven­cer­los, par­tien­do del tra­ba­jo con las bases, tan­to con la orga­ni­za­da, pre­pa­ra­da ya ideo­ló­gi­ca­men­te, como con los inde­ci­sos, los abs­ten­cio­nis­tas, dejan­do de actuar ais­la­da­men­te, tra­ba­jan­do, en cam­bio, de mane­ra uni­da, orien­ta­dos las bate­rías hacia el neo­li­be­ra­lis­mo y for­mu­lar pro­pues­tas crí­ti­cas, alter­na­ti­vas, de gobierno.

En la ter­ce­ra ponen­cia, con el títu­lo de “Balan­ce” su auto­ra, Auro­ra Pine­da, hace una com­pa­ra­ción ente los can­di­da­tos y cam­pa­ñas del PRI res­pec­to a las del PRD y PAN. Apo­yán­do­se en otros ana­lis­tas. Pine­da esta­ble­ce que el tri­co­lor ganó gra­cias a la unión de los dife­ren­tes gru­pos y el reen­cuen­tro con sus alia­dos, así como por la correc­ta selec­ción de sus can­di­da­tos, sus exi­to­sas estra­te­gias, par­ti­cu­lar­men­te la avo­ca­da a pro­mo­ver una ima­gen nega­ti­va del gobierno fede­ral panis­ta. Esto últi­mo pro­vo­có el recha­zo de los ciu­da­da­nos de la cla­se media con­tra los dipu­tados panis­tas. Y quie­nes no sim­pa­ti­za­ban por nin­guno par­ti­do se abs­tu­vie­ron de votar, lo que pro­vo­có que el PRI con su voto duro gana­ra las elec­cio­nes. Los otros dos par­ti­dos con­ten­dien­tes, PRD y PAN, de acuer­do con la auto­ra no tuvie­ron cua­dros com­pe­ti­ti­vos y sus comi­tés esta­ta­les rea­li­za­ron una pési­ma selec­ción de can­di­da­tos. Par­ti­cu­la­ri­zan­do pos­te­rior­men­te su aná­li­sis en cada uno de los tres esta­dos en don­de se rea­li­za­ron comi­cios para ele­gir gober­na­dor, Pine­da afir­ma que en el Esta­do de Méxi­co, PRD y PAN selec­cio­na­ron can­di­da­tos per­de­do­res: habían per­di­do ya en elec­cio­nes ante­rio­res, con dis­cur­sos que no entu­sias­man a la ciu­da­da­nía. En Naya­rit, el can­di­da­to del PRD tam­po­co no logró entu­sias­mar al elec­to­ra­do; lo mis­mo le ocu­rrió a la aspi­ran­te del PAN, quien a pesar de la dis­pen­dio­sa cam­pa­ña que reali­zó y lograr lle­var votos para su can­di­da­tu­ra median­te esque­mas clien­te­lis­tas, no logró cap­tar el voto en mayor pro­por­ción que el PRI. En Coahui­la, el can­di­da­to del PAN no pene­tró en el áni­mo de los elec­to­res, ni los can­di­da­tos de los par­ti­dos de izquier­da mucho menos, por lo que el aspi­ran­te del PRI, a pesar de la cam­pa­ña negra en su con­tra de su her­mano, ex gober­na­dor de
dicho esta­do, logró obte­ner un hol­ga­do triun­fo. Final­men­te, la auto­ra hace una refle­xión post elec­to­ral con miras a las elec­cio­nes del 2012 cen­tra­da en los tres prin­ci­pa­les par­ti­dos políticos.

La cuar­ta ponen­cia rea­li­za­da por pro­fe­so­res de la Pre­pa­ra­to­ria ofi­cial 171 ver­só sobre las cau­sas fun­da­men­ta­les por las que per­dió el can­di­da­to de la coa­li­ción “Uni­dos pode­mos más”, Ale­jan­dro Enci­nas. Para los auto­res, el incum­pli­mien­to de las pro­me­sas de cam­pa­ñas por par­te de los can­di­da­tos de cual­quier par­ti­do al lle­gar al gobierno, ha pro­vo­ca­do la indig­na­ción de la ciu­da­da­nía y el recha­zo por los par­ti­dos polí­ti­cos y la cla­se polí­ti­ca, dado que sus con­di­cio­nes de vida, gobierno tras gobierno, no mejo­ran, sino que han empeo­ra­do. Esta acti­tud de la ciu­da­da­na habla de la cri­sis de legi­ti­mi­dad en que están inmer­sos los par­ti­dos polí­ti­cos, y los de izquier­da tam­po­co no están exi­mi­dos de esta situa­ción. Como expre­sión del repu­dio de la ciu­da­da­nía a los par­ti­dos polí­ti­cos, más del 50% del elec­to­ra­do del Esta­do de Méxi­co no sufra­gó. En el caso de los par­ti­dos de izquier­da, de acuer­do con los auto­res, en aque­llos muni­ci­pios del Esta­do de Méxi­co a don­de fue­ron gobierno, su actua­ción estu­vo en con­tra de las expec­ta­ti­vas de la gen­te que votó por ellos, pues no satis­fi­cie­ron sus nece­si­da­des ni su voz fue toma­da en cuen­ta en la ela­bo­ra­ción de las agen­das públi­cas muni­ci­pa­les. Los par­ti­dos de izquier­da tam­po­co han podi­do esta­ble­cer víncu­los orgá­ni­cos con los movi­mien­tos socia­les y, por el con­tra­rio, sí han esta­ble­ci­do nexos con la cla­se capi­ta­lis­ta, que ponen en entre­di­cho la ideo­lo­gía polí­ti­ca de aque­llos. Es este con­tex­to de cri­sis de con­fian­za por par­te de la ciu­da­da­nía a los par­ti­dos polí­ti­cos, con­si­de­ran los auto­res, amén de otros fac­to­res endó­ge­nos del prin­ci­pal par­ti­do de la Coa­li­ción y de una cam­pa­ña mal hecha y con recur­sos muy por deba­jo de los que con­tó el can­di­da­to del PRI, los que expli­can por qué Ale­jan­dro Enci­nas per­dió las elec­cio­nes. Final­men­te, la ponen­cia con­clu­ye con una pro­pues­ta de cam­bio socio-polí­ti­co: que se luche por­que las izquier­das par­ti­dis­tas en ver­dad reco­jan y repre­sen­ten a las múl­ti­ples expre­sio­nes socia­les y se ins­tau­ra una rela­ción inter­ac­ti­va entre gobier­nos de izquier­da y el pue­blo, el cual debe refor­zar su nivel de auto-orga­ni­za­ción y cons­truir des­de lava­se estruc­tu­ras de poder popular.

La últi­ma ponen­cia, a car­go de Rosa María López, con­sis­tió en un aná­li­sis de los movi­mien­tos socia­les de nues­tro país y su impor­tan­cia para la cons­truc­ción de un poder popu­lar. Ini­cia con un recuen­to his­tó­ri­co de los prin­ci­pa­les movi­mien­tos socia­les, la mayo­ría de tipo urbano, que sur­gie­ron en Méxi­co des­de la déca­da de los seten­tas. Para Rosa María López, estos movi­mien­tos en lugar de que se enfi­len en con­tra de los ver­da­de­ros cau­san­tes, del capi­ta­lis­mo, de sus defen­so­res, se lan­zan en con­tra de lo apa­ren­te, lo super­fi­cial, con­tra el patrón o fun­cio­na­rios meno­res o mayo­res. Asi­mis­mo, se extien­den, se divi­den, y mediá­ti­ca­men­te se les cul­pa como enemi­gos de la socie­dad, acu­sán­do­los de ser los cau­san­tes de que Méxi­co no avan­za. Los inte­gran­tes de los movi­mien­tos socia­les deben apren­der a refle­xio­nar sobre el carác­ter de sus enemi­gos, los cua­les cuan­do se sien­ten ame­na­za­dos y con el inmen­so poder eco­nó­mi­co y mili­tar que tie­nen inva­den y masa­cran. Para la com­pa­ñe­ra López, en la actual eta­pa de la lucha glo­bal, Esta­dos Uni­dos qui­so impo­ner a Amé­ri­ca Lati­na tra­ta­dos de libre comer­cio, pero la mayo­ría de los paí­ses lo recha­zan y tra­ban otros tra­ta­dos al inte­rior de la región. Es el nue­vo per­fil revo­lu­cio­na­rio de estos paí­ses, con gobier­nos de izquier­da y de orien­ta­ción socia­lis­ta anti­ca­pi­ta­lis­ta. En la ponen­cia se pro­po­ne cam­biar nues­tras estra­te­gias, eli­mi­nan­do las con­cep­cio­nes de éli­te y las prác­ti­cas las prác­ti­cas inme­dia­tis­tas; por el con­tra­rio, se deben hori­zon­ta­li­zar la toma de deci­sio­nes y cons­truir nue­vas for­mas revo­lu­cio­na­rias a mediano y lar­go plazo.

Una vez con­clui­da la lec­tu­ra de las ponen­cias, se pro­ce­dió a dar la pala­bra a los demás asistentes,
pre­via deter­mi­na­ción por par­te del mode­ra­dor de méto­do para rea­li­zar el aná­li­sis y deba­te colectivo.

El deba­te se orien­tó al ini­ció hacia el fun­da­men­to del voto, el cual obe­de­ce, de acuer­do a una par­ti­ci­pan­te, a la expec­ta­ti­va por par­te de la mayo­ría del elec­to­ra­do de que los par­ti­dos una vez en gobierno imple­men­ten esque­mas de desa­rro­llo para el mejo­ra­mien­to de las con­di­cio­nes mate­ria­les de vida.

En con­tra­par­te, otro par­ti­ci­pan­te men­cio­nó que his­tó­ri­ca­men­te y en la actua­li­dad, quie­nes gobier­nan obe­de­cen a la cla­se domi­nan­te, la capi­ta­lis­ta, y la elec­cio­nes for­man par­te de la estra­te­gia bur­gue­sa para man­te­ner­se en el poder, por lo que la demo­cra­cia está sig­na­da por el domi­nio de la bur­gue­sía, y el pue­blo ‑enten­di­do des­de una pers­pec­ti­va socia­lis­ta como los explo­ta­dos, los mar­gi­na­dos- es el que ha teni­do que ganar la demo­cra­cia median­te de diver­sos movi­mien­tos. Actual­men­te, El pue­blo no se ve repre­sen­ta­do por los par­ti­dos polí­ti­cos y, por ende, tam­po­co por la izquier­da par­ti­dis­ta. El prin­ci­pal par­ti­do de la izquier­da, el PRD, nace como un pro­yec­to abor­ta­do, con una diri­gen­cia for­ma­da por la bur­gue­sía nacio­na­lis­ta, en don­de los inte­gran­tes de la izquier­da radi­cal fue­ron coop­ta­dos o nuli­fi­ca par­dos. Por tales con­di­cio­nes, los tra­ba­ja­do­res, en su mayo­ría, deci­die­ron abs­te­ner­se en las pasa­das elec­cio­nes; en cam­bio, muchos jóve­nes de cla­se media deci­die­ron votar.

De acuer­do con otro par­ti­ci­pan­te, en la actual fase del capi­ta­lis­mo, a nivel inter­na­cio­nal los paí­ses se man­tie­nen en con­tra de los intere­ses de los tra­ba­ja­do­res. Los Esta­dos no gas­tan en pro­gra­mas socia­les y sus polí­ti­cas recau­da­to­rias bene­fi­cian a la cla­se capi­ta­lis­ta, en detri­men­to de la tra­ba­ja­do­ra; en el neo­li­be­ra­lis­mo, no hay cons­tric­cio­nes para el capi­tal y sí para los tra­ba­ja­do­res. De ahí la cri­sis que se vive a nivel mun­dial. En este con­tex­to, lo que debe hacer­se, es influir en los par­ti­dos polí­ti­cos, no sólo en los perio­dos elec­to­ra­les. Pasar de la demo­cra­cia repre­sen­ta­ti­va, no sólo a una demo­cra­cia par­ti­ci­pa­ti­va, sino a la demo­cra­cia direc­ta ‑tal y como se lo han veni­do hacien­do otros gru­pos y comu­ni­da­des de México‑, dado que la polí­ti­ca no se sub­su­me en las elec­cio­nes; es la par­ti­ci­pa­ción en los asun­tos públi­cos y la demo­cra­cia impli­ca el ejer­ci­cio pleno de los dere­chos huma­nos. De ahí que tam­bién, se pro­po­ne, se debe par­ti­ci­par tam­bién en la ela­bo­ra­ción del Plan Nacio­nal de Desa­rro­llo e inci­dir en el Ins­ti­tu­to Fede­ral Electoral.

La par­ti­ci­pa­ción, de acuer­do con otro com­pa­ñe­ro, debe de hacer­se tam­bién y fun­da­men­tal­men­te con las bases. Los diri­gen­tes de izquier­da deben gran­jear­se la repre­sen­ta­ti­vi­dad como gen­te de la pro­pia socie­dad y las ideas o pro­pues­tas ema­na de las pro­pias comu­ni­da­des. Y aun­que los par­ti­dos no son repre­sen­ta­ti­vos de la socie­dad, y las coyun­tu­ras elec­to­ra­les sir­ven para posi­cio­nar a cier­tos gru­pos polí­ti­cos sobre otros, de cual­quier for­ma, dada la impor­tan­cia del sis­te­ma par­ti­dis­ta, debe tra­ba­jar­se tam­bién en tér­mi­nos político-electorales.

Par­tien­do del enten­di­do de que la oli­gar­quía está per­pe­tra­da en el poder, y la ciu­da­da­nía está decep­cio­na tan­to del PAN como del PRD por la corrup­ción y el frau­de en que se ha con­ver­ti­do su modus viven­di, una com­pa­ñe­ro más, abo­ga por una serie de accio­nes que impul­sen el empo­de­ra­mien­to popu­lar, tales como la eco­no­mía alter­na­ti­va, por ejem­plo las coope­ra­ti­vas; las redes ciu­da­da­nas, con gru­pos afi­nes, par­ti­ci­pan­do en diver­sos ámbi­tos, pero sin per­der la iden­ti­dad. Estas accio­nes las está rea­li­zan­do el Movi­mien­to de Trans­for­ma­ción Social (MTS). Tam­bién ha esta­do impul­san­do la coope­ra­ción de las orga­ni­za­cio­nes alter­na­ti­vas median­te un Con­se­jo de Edu­ca­ción, uno de Segu­ri­dad y se está cons­ti­tu­yen­do uno Elec­to­ral Nacio­nal y otro del Dis­tri­to Fede­ral. De igual mane­ra se está dan­do impor­tan­cia a la Edu­ca­ción ciudadana.

Reto­man­do el tema de las elec­cio­nes, otro par­ti­ci­pan­te con­si­de­ra que debe con­sen­sar­se una inter­pre­ta­ción homo­gé­nea sobre el sig­ni­fi­ca­do de las elec­cio­nes que
aca­ban de con­cluir, y pasar pos­te­rior­men­te a las pro­pues­tas. Seña­la que el en pro­ce­so elec­to­ral exis­te una lucha de cla­ses, hay lucha de masas. El PRI triun­fó por­que tie­ne a las masas a la mala, las tie­ne coop­ta­da, com­pra­das. El coro­la­rio sal­ta a la vis­ta: Mien­tras las izquier­das no ten­gan fuer­za de masas no harán nada. En con­se­cuen­cia, afir­ma el com­pa­ñe­ro, la tarea cen­tral es el tra­ba­jo de masas. Y este tra­ba­jo tie­ne que ser inte­gral, per­ma­nen­te. Si se hace coti­dia­na­men­te se va a poder expre­sar en lo elec­to­ral, aun­que lo elec­to­ral no sea el fac­tor deci­si­vo para la trans­for­ma­ción. Ante las alter­na­ti­vas que bus­ca la socie­dad, ante el neo­li­be­ra­lis­mo gene­ra­dor de pobre­za y pre­ca­rie­dad labo­ral, des­arrai­go, lo que pue­de hacer­se en cen­trar­se en aque­llos esta­dos don­de la mis­ma socie­dad ha veni­do ganan­do espa­cios, como lo es el Con­gre­so Social que pro­mue­ve nue­vas cons­ti­tu­cio­nes. En Oaxa­ca, por ejem­plo, hay posi­bi­li­da­des de impul­sar una nue­va cons­ti­tu­ción esta­tal. Para el par­ti­ci­pan­te, esa es una alter­na­ti­va polí­ti­ca de masas; o la Asam­blea Nacio­nal para hacer una polí­ti­ca dis­tin­ta a la de los par­ti­dos, a efec­tuar­se el 6 de agos­to en el Sin­di­ca­to de Tele­fo­nis­tas, a la que pro­po­ne asistir.

Otra com­pa­ñe­ra, con­si­de­ra que en el tra­ba­jo de masas es impor­tan­te hacer algu­nos diag­nós­ti­cos, empe­zan­do a nivel local y des­pués regio­nal. Pone el ejem­plo de las coope­ra­ti­vas, las cua­les han solu­cio­na­do nece­si­da­des de empleo en algu­nas zonas, tal vez en otras no; a veces el gobierno las impul­sa o con­tro­la las que ini­cial­men­te sur­gie­ron de for­ma inde­pen­dien­te, sobre todo en el cam­po. Es igual­men­te impor­tan­te acer­car­se a expe­rien­cias de tra­ba­jo en comu­ni­da­des autó­no­mas, y deter­mi­nar has­ta qué gra­do y cómo pue­den tras­la­dar­se a nues­tras loca­li­da­des. En rela­ción con el empo­de­ra­mien­to de estos gru­pos, con­clu­ye la par­ti­ci­pan­te, tam­bién se tie­ne que con­si­de­rar las nece­si­da­des estra­té­gi­cas que ten­gan estos gru­pos, no sólo las nece­si­da­des prácticas.

Otra com­pa­ñe­ra, enfa­ti­za que a par­tir de cues­tio­nes coti­dia­nas y cer­ca­nas a la gen­te debe empe­zar­se a tra­ba­jar, en fun­ción de lo que la gen­te quie­re, que es satis­fa­cer nece­si­da­des inme­dia­tas y mate­ria­les. Indis­pen­sa­ble es gene­rar unión entre los tra­ba­ja­do­res con­tra la polí­ti­ca neo­li­be­ral y tra­tar de sumar al res­to de la pobla­ción. De lo que se tra­ta no es deba­tir sobre el prin­ci­pal can­di­da­to; más bien deter­mi­nar si nues­tras con­di­cio­nes de vida las están resolviendo

Un inter­lo­cu­tor más con­si­de­ra que la mayo­ría de las pro­pues­tas no salen de lo coti­diano, de lo inme­dia­to, por lo que fal­ta la pro­pues­ta a lar­go pla­zo. Los dos par­ti­dos prin­ci­pa­les inte­gran a sec­to­res de cla­ses que tie­nen rela­ción con intere­ses mono­pó­li­cos. El PRD, si bien repre­sen­ta algu­nos intere­ses del pue­blo ‑el cual no debe ser con­si­de­ra­do como masa, dada su con­no­ta­ción impre­ci­sa, sino como trabajadores‑, no repre­sen­ta real­men­te a toda las nece­si­da­des de los tra­ba­ja­do­res, por eso no es alter­na­ti­va. Una orga­ni­za­ción es de izquier­da por­que ayu­da al pue­blo, con­si­de­ra el par­ti­ci­pan­te. El pro­ble­ma bási­co es lograr resol­ver­los ubi­cán­do­los des­de una pers­pec­ti­va más pro­fun­da. Para con­cluir, hace dos refle­xio­nes. En pri­mer lugar, reto­ma lo dicho por otro com­pa­ñe­ro en una par­ti­ci­pa­ción ante­rior en rela­ción con las redes ciu­da­des y con­si­de­ra que tie­nen un gran defec­to: su carác­ter uni­di­men­sio­nal, mani­fes­ta­do en una hori­zon­ta­li­dad que no lle­va a nin­gún lado, lo que pue­de con­ve­nir a la cla­se domi­nan­te. No hay una estruc­tu­ra­ción de orga­ni­za­ción en los dos sen­ti­dos, hori­zon­tal y ver­ti­cal, que es lo que hace fal­ta. Res­pec­to al tra­ba­jo veci­nal o local, plan­tea que no es sufi­cien­te con que­dar­se en ese nivel, pues, nin­gún sec­tor social por sí solo podría cana­li­zar es esfuer­zo de todos en un sen­ti­do convergente.

Lo pri­me­ro que hay que ata­car es la igno­ran­cia tan­to sobre la reali­dad eco­nó­mi­ca como polí­ti­ca, pro­po­ne otra com­pa­ñe­ra en su inter­ven­ción, pues es el mayor enemi­go con el que basa su dominación.

Otro com­pa­ñe­ro con­cuer­da con esta tesis;
asi­mis­mo plan­tea, reto­man­do las con­si­de­ra­cio­nes hechas por otra com­pa­ñe­ra en torno a la via­bi­li­dad de cier­tos esque­mas de par­ti­ci­pa­ción local, los cua­les deben revi­sar­se, que otros ángu­los de acción pue­den y deben aten­der­se, por ejem­plo, la aten­ción a los niños y ado­les­cen­tes, en el que el tema del depor­te, o la ges­tión guber­na­men­tal, los cua­les son asun­tos que pue­den unir a la gente.

Con esta últi­ma inter­ven­ción con­clu­ye las par­ti­ci­pa­cio­nes en torno a los dos pri­me­ros temas, aun­que los par­ti­ci­pan­tes con­si­de­ran que tie­nen se toca­ron aspec­tos sobre los otros dos temas. A con­ti­nua­ción, se acuer­da rea­li­zar el aná­li­sis de los dos últi­mos temas de for­ma más pre­ci­sa, deter­mi­nan­do los tiem­pos en que debe desa­rro­llar­se cada uno de ellos. Aun­que pri­me­ro se rea­li­za un rece­so para comer.

Se ini­cian el aná­li­sis de los dos temas corres­pon­dien­tes a la mesa tres y cua­tro: el pri­me­ro se deno­mi­na “Aná­li­sis del ciu­da­dano como elec­tor en el con­tex­to de las cla­ses socia­les” y el segun­do “Aná­li­sis sobre for­mas orga­ni­za­ti­vas de carác­ter alter­na­ti­vo y trans­for­ma­ción social”. Un com­pa­ñe­ro comien­za dicien­do que a nivel coti­diano, en los muni­ci­pios, quien aten­ta con­tra las per­so­nas, en la mayo­ría de las oca­sio­nes, no es la cla­se domi­nan­te, el gran capi­tal, sino los gru­pos polí­ti­cos que deten­tan el poder guber­na­men­tal y que tie­ne intere­ses par­ti­cu­la­res, de man­te­ner­se en el poder polí­ti­co y hacer­se de poder eco­nó­mi­co. En estas situa­cio­nes, lo que se requie­re es hacer tra­ba­jo con las bases para enfren­tar las embes­ti­das del Estado.

Un par­ti­ci­pan­te no está de acuer­do con el plan­tea­mien­to ante­rior, que da por hecho que bajo dichas cir­cuns­tan­cias no se da la lucha de cla­ses, lo cual, des­de su pun­to es de vis­ta, es fal­so. Aun a nivel de gobier­nos loca­les, quie­nes deten­tan el poder polí­ti­co tam­bién repre­sen­tar los intere­ses de cla­se espe­cí­fi­cos, que es la capi­ta­lis­ta. Por otra par­te –plantea‑, la lucha no debe dar­se par­tien­do de cate­go­rías no cien­tí­fi­cas como la de ciu­da­da­nía, que remi­te a una igual­dad que no exis­te y que, por el con­tra­rio, es una for­ma de man­te­ner la exclu­sión y dis­cri­mi­na­ción de la cla­se tra­ba­ja­do­ra y tal hecho per­mi­te pre­ser­var los intere­ses de la cla­se capi­ta­lis­ta. De ahí que los polí­ti­cos deben ubi­car­se como lo que repre­sen­tan como cla­se. En con­se­cuen­cia no debe luchar­se por los dere­chos como indi­vi­duos (ciu­da­da­nos), sino como per­te­ne­cien­tes a una cla­se social. El par­ti­ci­pan­te con­si­de­ra que cier­ta­men­te no son los mis­mos pro­ble­mas de los maes­tros y tra­ba­ja­do­res de la ener­gía, pero de lo que se tra­ta es de encon­trar cuá­les son los ele­men­tos que nos pue­den vin­cu­lar: Pri­me­ro cuál es la situa­ción de todos los tra­ba­ja­do­res; el lugar que desem­pe­ña­mos en la estruc­tu­ra labo­ral; y nues­tro mis­mo pen­sa­mien­to, como la reali­dad nos obli­ga a pen­sar. La cla­se no es un blo­que, algo homo­gé­neo, afir­ma; den­tro de las mis­mas cla­ses socia­les se encuen­tran dis­tin­tos gru­pos. Debe pen­sar­se, asi­mis­mo, cuá­les son las for­mas de tra­ba­jo actual a nivel mun­dial, como ha cam­bia­do el mun­do, como se orga­ni­za. Plan­tea que sólo ha habi­do dos eta­pas del capi­ta­lis­mo. La más recien­te es la del impe­ria­lis­mo. Es la fase que ya no domi­nan los capi­ta­lis­tas a nivel local, sino glo­bal. Su poder eco­nó­mi­co lo trans­for­man en capa­ci­dad de poder polí­ti­co. Si a nivel local, el gobierno no per­mi­te la cons­truc­ción de una can­cha, esto tie­ne una impli­ca­ción polí­ti­ca y el gobierno se subor­di­na a los intere­ses de la cla­se dominante.

Otro com­pa­ñe­ro, plan­tea que no debe enten­der­se a la ciu­da­da­nía como una cate­go­ría abs­trac­ta, sino con­tex­tua­li­za­da en las socie­dad actua­les en don­de se da la lucha de cla­ses, que toma varias for­mas: eco­nó­mi­ca, polí­ti­ca e ideo­ló­gi­ca. La ideo­lo­gía de la bur­gue­sía hace creer que no hay tal lucha de cla­ses. En el capi­ta­lis­mo actual y en la fase de derro­ta del socia­lis­mo real, se hace creer que ha con­clui­do la épo­ca en la que en las socie­da­des exis­tía la lucha de cla­ses. Seña­la este inter­lo­cu­tor que Lenin plan­tea de una mane­ra más par­ti­cu­lar lo qué es cla­se social. Dice que
este autor con­si­de­ra que el enemi­go a ven­cer es la ideo­lo­gía bur­gue­sa. Esto se ve cons­tan­te­men­te cuan­do los medios de comu­ni­ca­ción afir­man que no hay cla­ses, por lo que cual­quier per­so­na pue­de lle­gar a ser rica. Uti­li­zan­do el con­cep­to de cla­se social, se carac­te­ri­za al pro­le­ta­rio como aquél que guar­da los medios de pro­duc­ción, pero no es propietario.

Una com­pa­ñe­ro más his­to­ri­za el con­cep­to de cla­ses socia­les. Enfa­ti­za que este con­cep­to y el de cla­se no lo acu­ñó Car­los Marx, es un con­cep­to ori­gi­nal­men­te intro­du­ci­do por la pro­pia bur­gue­sía. Marx y Engels seña­la que en sus ini­cios la bur­gue­sía fue una cla­se revo­lu­cio­na­ria y plan­tea­ron el con­cep­to de clase.

Los intere­ses de la bur­gue­sía en ascen­so le exi­gie­ron dar­le un sus­ten­to con­cep­tual para sus­ten­tar y jus­ti­fi­car dis­cur­si­va­men­te dicho ascen­so. Cuan­do se con­so­li­da, este tér­mino ya no le es esen­cial. El pri­mer enga­ño de la ideo­lo­gía bur­gue­sa, des­pués de su ascen­so, dice que somos indi­vi­duos, somos indi­vi­duos ais­la­dos, pero no hay tal par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na indi­vi­dual. Este es el error: el creer que se da la par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na. A la bur­gue­sía no le intere­sa la ciu­da­da­nía. La bur­gue­sía se orga­ni­za como cla­se a tra­vés de sin­di­ca­tos. Pero a noso­tros, el pue­blo, nos quie­re hacer ver como ciu­da­da­nos. La inmen­sa mayo­ría somos tra­ba­ja­do­res asa­la­ria­dos. La estruc­tu­ra social es de cla­se. Estos intere­ses de cla­se se refle­jan en el pro­ce­so elec­to­ral. Así que lo que exis­te en cual­quier lugar son intere­ses de cla­se. Y tie­nen una ideo­lo­gía de cla­se. Bus­can que su ideo­lo­gía per­mee a toda la socie­dad. Y noso­tros los tra­ba­ja­do­res y diri­gen­tes de izquier­da se van a librar de esta ideo­lo­gía si nos siguen con­si­de­rán­do­se nada más como ciu­da­dano. La lucha de cla­se tie­ne que ver con intere­ses muy cla­ros y se expre­sa en las con­cep­cio­nes ideo­ló­gi­cas. La lucha de cla­se se expre­sa en los pro­gra­mas de cam­pa­ña. Los par­ti­dos repre­sen­tan a los intere­ses capi­ta­lis­tas. La cla­se pro­le­ta­ria, ase­ve­ra­da, no está repre­sen­ta­da por los par­ti­dos. El poder popu­lar es la expre­sión de los explo­ta­dos y expri­mi­dos, que debe ter­mi­nar con el blo­que domi­nan­te. Con­clu­ye afir­man­do que el reto es el pro­ble­ma de las alter­na­ti­vas. Para cons­truir orga­nis­mos en don­de la gen­te se vea repre­sen­ta­da, éstos deben bus­car que toda la gen­te se incor­po­re. Pero la gen­te debe ver que sí están bus­can­do el dotar­los de poder.

Otro com­pa­ñe­ro, difi­rien­do de lo plan­tea­do por los dos par­ti­ci­pan­tes ante­rio­res, con­si­de­ra que el con­cep­to de ciu­da­da­nía está empa­ta­do con lo que Marx decía acer­ca de las cla­ses socia­les. Ser ciu­da­dano se adquie­re de for­ma jurí­di­ca. Impli­ca tener dere­chos que son irre­nun­cia­bles y nada tie­ne que ver con aspec­tos de cla­se. Uno de los dere­chos que tie­ne la cons­ti­tu­ción mexi­ca­na es el dere­cho a la pro­pie­dad pri­va­da. El pro­ble­ma es deter­mi­nar has­ta qué pun­to una per­so­na pue­de tener pro­pie­dad pri­va­da. En Chi­na, por ejem­plo, de unos vein­te años para acá se per­mi­tió la pro­pie­dad a las per­so­nas y le per­mi­tió dar­le un empu­je eco­nó­mi­co. Y algu­nos dere­chos se han con­cul­ca­do en ese país, como el dere­cho a deci­dir sobre el núme­ro de hijos, pero por sus con­di­cio­nes demo­grá­fi­cas espe­cí­fi­cas. Reto­man­do la idea de lucha de cla­ses, seña­la que ésta se da en una situa­ción en la que el mun­do era otro, en la que prác­ti­ca­men­te no exis­tían los dere­chos. La pri­me­ra cons­ti­tu­ción que reco­no­ce los dere­chos es la cons­ti­tu­ción mexi­ca­na. Pos­te­rior­men­te la mis­ma cons­ti­tu­ción rusa reto­ma los dere­chos esta­ble­ci­dos en la cons­ti­tu­ción mexi­ca­na. Ahí se esta­ble­ce cla­ra­men­te la pro­pie­dad pri­va­da y tam­bién se reco­no­ce lo que es la pro­pie­dad públi­ca. Actual­men­te esta pro­pie­dad se está tra­tan­do de pri­va­ti­zar. Se pre­ten­de rever­tir esta ley. Con­si­de­ra, enton­ces, que el con­cep­to de ciu­da­dano tie­ne poder expli­ca­ti­vo sobre un aspec­to de la reali­dad social y debe ser uti­li­za­do. Ciu­da­dano, sim­ple­men­te se defi­ne como aquel que nace en un país –por ejem­plo Méxi­co- y cum­ple la mayo­ría de edad. No obs­tan­te, res­pec­to a las cla­ses socia­les, reco­no­ce, hay abe­rra­cio­nes tan gra­ves como, por ejem­plo, para
denos­tar al SME dicien­do son enemi­gos por­que por su nivel de ingre­sos per­te­ne­cían a la cla­se media. Pero el con­cep­to de cla­se social pue­de ser un con­cep­to degra­dan­te. En Colom­bia se obser­va esta situa­ción. Fina­li­za su inter­ven­ción apun­tan­do que a la izquier­da se le til­da de retró­gra­da cuan­do habla de cla­ses socia­les y debe luchar con­tra los que tie­nen los medios de pro­duc­ción. Ese es uno de los pro­ble­mas de la izquier­da mexi­ca­na que habla en esos tér­mi­nos, pues la gen­te ya no lo acep­ta. En con­se­cuen­cia, la refle­xión debe cen­trar­se en la con­ve­nien­cia y alcan­ces de seguir uti­li­zan­do esta nomenclatura.

La inter­ven­ción de otro com­pa­ñe­ro, plan­tea que el con­cep­to de cla­ses es un con­cep­to bur­gués que en la actua­li­dad no per­mi­te expli­car la ver­da­de­ra situa­ción de la estruc­tu­ra social, pues le dan una con­no­ta­ción de estra­ti­fi­ca­ción y ascen­so social. Este mane­jo es sub­je­ti­vo y lo usa la bur­gue­sía para hacer creer que el pro­le­ta­ria­do pue­de ascen­der en la esca­la social, pasar de la cla­se baja a la media y alta. En rela­ción con la lucha de cla­ses, afir­ma que sí exis­te y debe ser enten­di­da y ana­li­za­da des­de la pers­pec­ti­va mar­xis­ta. Los ejem­plos recien­tes se encuen­tran en Euro­pa en el mar­co de las cri­sis glo­ba­les, como los indig­na­dos de Espa­ña, la huel­ga en Gre­cia, y los movi­mien­tos del nor­te de Áfri­ca, cuyas accio­nes son una res­pues­ta al poder de los gran­des capi­ta­lis­tas. Reite­ra que la cate­go­ría de lucha de cla­ses de Marx es cien­tí­fi­ca y nos brin­da una base para lle­var a cabo nues­tras luchas. Para ello, es nece­sa­rio ir a los barrios, a don­de está los explo­ta­dos. Final­men­te, reco­mien­da que se haga el esfuer­zo de este estu­dio sobre las cla­ses sociales.

Otra com­pa­ñe­ra se cues­tio­na si no es más correc­to hablar de acto­res socia­les, en lugar de cla­ses socia­les, pues exis­te actual­men­te una corres­pon­dien­te entre cla­ses socia­les y el ejer­ci­cio de los derechos.

El Mode­ra­dor hace una inter­ven­ción de pro­ce­di­mien­to para indi­car que es momen­to de abor­dar la últi­ma mesa. Soli­ci­ta que pri­me­ro se vier­tan las pro­pues­tas y des­pués el argu­men­to que debe sus­ten­tar a las mismas.

Una com­pa­ñe­ro pro­po­ne que lo fun­da­men­tal no es tan­to ana­li­zar con­cep­tos, sino enten­der la for­ma de pen­sar y ser del mexi­cano para, a par­tir de ahí rea­li­zar el tra­ba­jo con las bases sociales.

Otra com­pa­ñe­ra sos­tie­ne que sí es impor­tan­te bus­car las for­mas de argu­men­tar a noso­tros mis­mos esos conceptos.

Una par­ti­ci­pan­te más hace su pro­pues­ta para la trans­for­ma­ción social en su cali­dad de docen­te: gra­cias a que los maes­tros tie­nen una gran influen­cia ideo­ló­gi­ca sobre los estu­dian­tes, crear una esta­ción de radio y por medio de inter­net, don­de este tipo de mesas vayan a los que no tie­ne ni el cono­ci­mien­to ni el poder, con el fin de pre­pa­rar o adoc­tri­nar ideo­ló­gi­ca­men­te a las personas.

Un com­pa­ñe­ro pun­tua­li­za que el papel del docen­te es la for­ma­ción crí­ti­ca del ado­les­cen­te, por lo que no se debe bus­car adoc­tri­nar, sino bus­car siem­pre bus­car el diálogo.

Otro inter­lo­cu­tor pro­po­ne: bus­car que los dere­chos huma­nos se hagan reali­dad, en con­cre­to, sobre todo, dis­tri­buir la rique­za; no sola­men­te actuar local­men­te, sino esta­ble­cer pun­tos pro­gra­má­ti­cas que nos lle­ven a algo más gene­ral; acce­der a cual­quier tipo de medios, los gran­des y los pro­pios, encon­trar la mane­ra de que no nos cobren los pri­me­ros y dar nues­tros pun­tos de vis­ta; con­ti­nuar la inter­ac­ción cara a cara; y ense­ñar a los tra­ba­ja­do­res, admi­nis­trar una empresa.

La pro­pues­ta de otra com­pa­ñe­ra con­sis­te en ser pie­za fun­da­men­tal para hacer que la gen­te par­ti­ci­pe en los luga­res en don­de estén; y homo­ge­nei­zar los pun­tos de vis­ta, tenien­do una idea más cla­ra sobre los con­cep­tos. Tam­bién seña­la que los acuer­dos deben tra­tar de con­sen­sar­se en otros luga­res y pro­po­ne lle­var al Con­gre­so Social las pro­pues­tas ema­na­das de este foro de discusión.

Por su par­te, otro asis­ten­te con­si­de­ra que pri­me­ro debe­mos quitarnos
aque­llas ideas pre­con­ce­bi­das. Lo que se está plan­tean­do es bus­car las alter­na­ti­vas, por lo que se deben bus­car los meca­nis­mos para hacer aná­li­sis cons­tan­te de lo que está suce­dien­do en nues­tra reali­dad social, evi­tan­do caer en el pen­sa­mien­to úni­co. Pro­po­ne tam­bién unir fuer­zas, crear for­mas de orga­ni­za­ción que inte­gre a muchos, con­tra los enemi­gos comu­nes, par­tien­do del enten­di­mien­to de los intere­ses comunes.

Otro com­pa­ñe­ro plan­tea que este espa­cio se pue­da dar cada dos meses, que sea un espa­cio per­ma­nen­te. Que este espa­cio sea de la par­te nor­te con el orien­te que ten­ga una agen­da temá­ti­ca. Pro­po­ne al res­pec­to que el pri­mer tema a desa­rro­llar sea la Refor­ma labo­ral que se va a dis­cu­tir en la Cáma­ra de Dipu­tados; tam­bién que nos inclu­ya­mos en el espa­cio que se deri­vó del segun­do encuen­tro, es decir, a la comi­sión de enla­ce, la cual se reúne cada quin­ce días; en ter­cer orden, bus­car for­mas alter­na­ti­vas para difun­dir las pro­pues­tas alter­na­ti­vas, por ejem­plo, crear una radio en la par­te nor­te-orien­te del área metro­po­li­ta­na; en cuar­to lugar, que algu­nos com­pa­ñe­ros que tie­nen acce­so a los medios, como los de la Ener­gía, abran los espa­cios que tie­nen en los medios de comu­ni­ca­ción; por últi­mo impul­sar la crea­ción de los Con­se­jos en defen­sa de las deman­das del pue­blo den­tro de la coyun­tu­ra electoral.

Se fina­li­za con la dis­cu­sión de los cua­tro temas. El mode­ra­dor soli­ci­ta un bre­ve rece­so para que el rela­tor ten­ga lis­tos los pun­tos de con­sen­sos obte­ni­dos gra­cias al aná­li­sis y dis­cu­sión de las cua­tro mesas. Se reúne la ple­na­ria y se leen los acuerdos:

Con­sen­sos

  1. Con­ti­nuar unien­do nues­tras fuer­zas, crear for­mas de orga­ni­za­ción que inte­gre a muchos, con­tra los enemi­gos comu­nes, par­tien­do del enten­di­mien­to de los intere­ses comunes.

  2. No sola­men­te actuar local­men­te, sino esta­ble­cer pun­tos pro­gra­má­ti­cos que nos lle­ven a algo más general.

  3. Seguir cons­tru­yen­do for­mas de empo­de­ra­mien­to popu­lar: una es la eco­no­mía alter­na­ti­va. Cubrien­do nece­si­da­des prác­ti­cas y estratégicas.

  4. Seguir impul­san­do el con­tac­to y tra­ba­jo con las orga­ni­za­cio­nes alternativas.

  5. Impul­sar y for­ta­le­cer los con­se­jos: un Con­se­jo de Edu­ca­ción, uno de Segu­ri­dad y esta­mos echan­do a andar uno Elec­to­ral, del Dis­tri­to Federal.

  6. Iden­ti­fi­car cues­tio­nes de fon­do, con­tra quie­nes hay que pelear, hay que ir de fondo.

  7. Incluir­nos en el espa­cio que se deri­vó del segun­do encuen­tro, es decir, la comi­sión de enlace.

  8. Debe­mos de con­ti­nuar tra­ba­jan­do en las bases socia­les de for­ma per­ma­nen­te; tra­ba­jo cara a cara.

  9. Impul­sar las redes ciu­da­da­nas, reco­no­cien­do sus limi­ta­cio­nes y ventajas.

  10. Ela­bo­rar diag­nós­ti­cos con­si­de­ran­do nece­si­da­des con­cre­tas de la gente.

  11. Tomar como ejem­plos, las orga­ni­za­cio­nes autó­no­mas o de las zonas liberadas.

  12. Acer­ca­mien­to con los tra­ba­ja­do­res para hablar sobre sus dere­chos, pero en el mar­co de la lucha de clases.

  13. Hay que ver con­ti­nuar con la refle­xión sobre qué hacer con los par­ti­dos polí­ti­cos, si es con­ve­nien­te inser­tar­se y como en la lucha polí­ti­ca-elec­to­ral. Con­se­jos ciu­da­da­nos y electorales.

  14. Esta­ble­cer espa­cios para pro­mo­ver la Edu­ca­ción ciu­da­da­na de for­ma crí­ti­ca, evi­tan­do el pen­sa­mien­to único.

  15. Esta­ble­cer los pro­ce­sos de tra­ba­jo local que per­mi­ta man­te­ner la iden­ti­dad comunitaria.

  16. A par­tir de cues­tio­nes coti­dia­nas y cer­ca­nas a la gen­te empe­zar a trabajar.

  17. Esta­ble­cer espa­cios y meca­nis­mos de pre­pa­ra­ción ideo­ló­gi­ca y for­ma­ción política.

  18. Bus­car las maneas de acce­der a cual­quier tipo de medios, los gran­des y los pro­pios. Encon­trar la mane­ra de que no nos cobren los pri­me­ros y dar nues­tros pun­tos de vista.

  19. Que los com­pa­ñe­ros que tie­nen acce­so a los medios, como los de la ener­gía, nos abran los espa­cios que tie­nen en los medios de comunicación.

  20. Homo­ge­nei­zar los
    pun­tos de vis­ta; tener una idea más cla­ra sobre los con­cep­tos. Los acuer­dos tra­tar de con­sen­sar­los en otros lugares.

  21. Crear un espa­cio sea de la par­te nor­te con el orien­te cada dos meses. Que se cree una agen­da temá­ti­ca. Pri­mer tema a desa­rro­llar: la Refor­ma labo­ral a discusión.

  22. Bus­car for­mas alter­na­ti­vas para difun­dir las pro­pues­tas alter­na­ti­vas: una radio en la par­te norte-oriente.

  23. Lle­var al Con­gre­so social las pro­pues­tas ema­na­das de estas mesas de análisis.

  24. Sacar los reso­lu­ti­vos sobre lo deba­ti­do en torno a las elec­cio­nes y pre­pa­rar­nos con ellos en la asam­blea del 6 de agos­to en el Sin­di­ca­to de Tele­fo­nis­tas, a las nue­ve de la mañana.

  25. Las elec­cio­nes deben ser enten­di­das des­de el mar­co de la lucha de clases.

  26. Al no dar satis­fac­ción los par­ti­dos, crear for­mas alter­na­ti­vas de satis­fa­cer las nece­si­da­des de los tra­ba­ja­do­res y de los explo­ta­dos en general.

  27. Rea­li­zar el siguien­te encuen­tro de las orga­ni­za­cio­nes de las zonas nor­te-orien­te para ana­li­zar el tema “Las refor­mas elec­to­ra­les que están a dis­cu­sión en el Con­gre­so de la Unión”. Fecha: domin­go, 21 de agos­to, Pre­pa­ra­to­ria Ofi­cial Pre­pa­ra­to­ria 171. Comi­sión para ela­bo­rar la con­vo­ca­to­ria: Eduar­do Pérez, Miriam Her­nán­dez y Ricar­do Ramírez.

Con lec­tu­ra de los acuer­dos se da por ter­mi­na­do el encuen­tro y se rea­li­za for­mal­men­te la clau­su­ra del mismo.

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