Se teme que Teodulfo Torres Soriano sea víctima de desaparición forzada

TÍO, ¡APA­RE­CE YA!

¡Bue­nos días Tío! 
¿Por dón­de andas?
Muchos me han pre­gun­ta­do por ti
saben que somos chan­gos del mis­mo mecate 
que vamos mano a mano
por las len­guas de La Otra Campaña
en Oco­sin­go u Oventic
ya en Aten­co o en las Flo­res del Molino
pisan­do los mis­mos abrojos
pero esta vez te cami­nas­te sólo
sor­bien­do peces y paliacates
¡que cabrón!
dicen que te fuis­te por Sema­na Santa
pen­sé que que­rías dar­te una vuelta
por tu raí­ces oaxaqueñas
para ver como esta­ba tu chante
tu rús­ti­ca filiación
pero no, ¿dón­de estás?
Tío, hie­re el recuerdo, 
cuan­do te vi por la telera
cuan­do cayó el Kuy allá por San Lázaro
tu cara de susto
tu mira­da en silencio 
al ver a nues­tro com­pa en el suelo
casi cruz casi cris­to casi cielo
como caí­do en combate,
se ama­gen­tó esa doli­da mañana 
tú lim­pias­te el pol­vo del camino 
y aun reco­gis­te esa infa­me escena
con tu cama­ri­ta inseparable
ahí estu­vis­te con Kuy 
le ser­vis­te de sombra
en tan­tas ambulancias
en cuán­tos dispensarios
eres la voz condenatoria 
para hacer­le justicia
aho­ra sabe­mos que no regresaste
ni te pre­sen­tas­te a decla­rar a la PGR
en con­tra del Estado
aho­ra sé que no apareces
y ya son meses
nadie sabe de ti
todos te buscamos
del Esta­do sospechamos
y te lo digo adolorido
me sien­to un quark apachurrado
si hubie­se sabi­do habría ido contigo
allí cai­go aho­ra tropiezo
pero estoy contigo
él ella noso­tros voso­tros ellos están contigo
qué hace­mos ¡chin­gaos!
para que vuelvas
quie­res que me lan­ce al metro
que le sal­ga al paso a un mamut
que des­tri­pe la pala­bra rencorosa
que sem­bre­mos el pan amargo 
en tu som­bre­ro negro 
¡Ey Tío, acá estamos!
¡Apa­re­ce ya! 
¡No sabes cuán­to te extrañamos!
¡Nos dará un gus­ta­zo vol­ver­te a ver! 

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