Seres humanos… especie en extinción

Ésta es nues­tra inocul­ta­ble reali­dad, esto es lo que los jóve­nes han veni­do reci­bien­do como res­pues­ta a su inte­rro­gan­te de: ¿y aho­ra, qué hago?, y están hacien­do lo que por años la cla­se polí­ti­ca apo­de­ra­da del poder eco­nó­mi­co les han veni­do ense­ñan­do: a vio­lar la ley, a sus­ten­tar sus accio­nes en la injus­ti­cia, en la bur­la, en el cinis­mo, a obte­ner rique­zas a cos­ta de lo que sea, no impor­ta piso­tear a quien sea, no impor­ta que se ten­ga que entre­gar el país, que se piso­teen los dere­chos de los tra­ba­ja­do­res, eso paga, eso da for­tu­nas y a nadie se le tie­ne que dar cuen­tas, y han vis­to los jóve­nes como se pavo­nean quie­nes roban, come­ten frau­des, son per­so­nas “dis­tin­gui­das en la alta socie­dad”, ¡y ellos quie­ren lo mis­mo!, rique­za y poder.

Y apren­die­ron aque­llos nues­tros niños, que aspi­ra­ban a lle­gar a ser: astro­nau­tas, Pre­si­den­tes, Bom­be­ros, Licen­cia­dos, Doc­to­res, Arqui­tec­tos Inge­nie­ros, Poli­cías, que ten­drían que ser corrup­tos para lle­gar a tener un “sta­tus social res­pe­ta­ble”, en ésta socie­dad corrom­pi­da has­ta el tuétano.

Y aho­ra estos nues­tros jóve­nes delin­cuen­tes, muchos de ellos deser­to­res de las dife­ren­tes cor­po­ra­cio­nes poli­cía­cas, del ejer­ci­to mili­tar, que apren­die­ron a matar, a des­cuar­ti­zar, a vio­lar, sin que tuvie­ran que pagar ni con cár­cel, menos con su vida por sus deli­tos, lo están hacien­do con­tra quien les orde­nen sus nue­vos jefes delin­cuen­tes y esas prác­ti­cas con las que nos hemos veni­do ate­rro­ri­zan­do, al ver cuer­pos sin cabe­za, con tor­tu­ras inima­gi­na­bles, a lle­gar y dis­pa­rar sin impor­tar­les a quien y a cuan­tos ase­si­na­ron, a “levan­tar” a fami­lia­res de sus “enemi­gos” y hacer­les lo inde­ci­ble para ven­gar­se, ase­si­nar a niños y muje­res indefensos.

Todo esto ha sido la ense­ñan­za que les han deja­do las matan­zas del 68, de Aguas Blan­cas, de Acteal, las repre­sio­nes en con­tra de estu­dian­tes, obre­ros, cam­pe­si­nos y la gue­rra empren­di­da por quien se sigue osten­tan­do con cinis­mo como el Pre­si­den­te de Méxi­co, Feli­pe Cal­de­rón (FECAL); el ejer­ci­to mili­tar arro­ja­ba des­de avio­nes al mar a jóve­nes, obre­ros y cam­pe­si­nos por luchar con­tra las injus­ti­cias, la des­igual­dad y la corrup­ción, hoy desin­te­gran en áci­do a su con­trin­can­tes nar­co­tra­fi­can­tes, los cuel­gan en los puen­tes, arro­jan los cadá­ve­res a las calles, por­que eso es lo que han apren­di­do de una cas­ta podri­da que aún sigue afe­rra­da al poder y dis­fru­tan­do de las for­tu­nas roba­das a los ciudadanos.

Cómo muchas espe­cies que se han extin­gui­do, por la bar­ba­rie demos­tra­da, al pare­cer no tar­da mucho en que ésta espe­cie a la que per­te­ne­ce­mos tam­bién des­apa­rez­ca, tan­ta podre­dum­bre, tan­ta corrup­ción por un lado y tan­to dolor y sufri­mien­to por otro, no da p’a más.

Ade­más exi­jo la sus­pen­sión del des­cuen­to para el Fidei­co­mi­so y nos sea devuel­to lo des­con­ta­do, así como la cuo­ta del SUNTU.

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