Tarahumaras

Lo que no con­ta­ron, pues tal vez no lo sepan, es que segu­ra­men­te, aque­lla “poma­da” esta­ba hecha de kiku­li (peyo­te), una plan­ta que se da en el nor­te del país, “mila­gro­sa”, pues entre otros atri­bu­tos, los cha­ma­nes (mal lla­ma­dos curan­de­ros por noso­tros) tarahu­ma­ras la uti­li­zan para curar muchos males “del cuer­po y del alma”, dicen. La fun­ción del cha­man bueno (por­que tam­bién hay malos) es lograr el equi­li­brio entre el cuer­po y el cos­mos. Igual, qui­zá no se die­ron cuen­ta, que las muje­res rará­mu­ris, uti­li­zan varios ves­ti­dos, uno bajo el otro, de varios colo­res. Tie­nen la cer­te­za de que así home­na­jean el colo­ri­do de la vida. Y es un home­na­je diario.

¡Cuán­tas cosas los cha­bo­chis (así lla­man ellos a los blan­cos o mes­ti­zos) no sabe­mos de los rará­mu­ris o tarahumaras!

Hace apro­xi­ma­da­men­te trein­ta años, cuan­do anda­ba “com­po­nien­do el mun­do”, un ser­vi­dor pasó por la Sie­rra Tarahu­ma­ra. Di cons­tan­cia perio­dís­ti­ca de la cir­cuns­tan­cia social de los habi­tan­tes de esa región: mar­gi­na­ción, pobre­za, des­nu­tri­ción, atra­so mate­rial, etc. Antes, don Fer­nan­do Bení­tez, con más deta­lle, denun­ció lo que vio. Igual, don Alfon­so Reyes ade­más de infor­mar lo mis­mo, home­na­jeó la cul­tu­ra de los rará­mu­ris. Pro­ba­ble­men­te Álva­ro Obre­gón vio la mis­ma mise­ria pues tra­tó de uti­li­zar a los tarahu­ma­ras para com­ba­tir a Pan­cho Villa aun­que fra­ca­só en su inten­to por el carác­ter ague­rri­do y nóma­da de esa nación (todos los ori­gi­na­rios de este país, debe­rían ser con­si­de­ra­das nacio­nes y no etnias. Es mi pobre opi­nión) y en vez de ello usó a los yaquis en dicho pro­pó­si­to. Más antes don Carl Lunhotlz, un inves­ti­ga­dor danés, dio a cono­cer no solo la mise­ria en que vivían los rará­mu­ris, sino tam­bién que “son los mejo­res corre­do­res del mun­do”. Y más antes los jesui­tas sabían muy bien de ellos y…

Y aho­ra — ¡has­ta aho­ra! – dece­nas y has­ta cen­te­nas de años des­pués, y eso gra­cias a la sequía mas inten­sa que ha habi­do en la región, los medios de comu­ni­ca­ción, la cla­se polí­ti­ca y gran par­te de la socie­dad ilus­tra­da, asom­bra­da, ano­na­da­da, per­ple­ja, está des­cu­brien­do que ahí están los tarahu­ma­ras y que pade­cen mise­rias de todo tipo. (a ver si un día des­cu­bren que tam­bién hay otras etnias) Bueno, más vale tar­de que nunca.

Por cier­to, esti­ma­dos cua­tro o cin­co lec­to­res (as), ¿saben qué sig­ni­fi­ca rará­mu­ri? Quie­re decir “plan­ta corre­do­ra”. Por eso, ellos mis­mos, cono­cien­do lo bue­nos que son para correr, lo tra­du­cen como “los de los pies lige­ros”. Lo de “tarahu­ma­ra” es la for­ma cas­te­lla­ni­za­da de aque­lla palabra. 

Y sí que los rará­mu­ris, des­nu­tri­dos o no, son exce­len­tes para correr. Pue­den correr sin parar, subien­do y bajan­do mon­ta­ñas, des­cal­zos o con “aka­kas” (gua­ra­ches), siem­pre con su koye­ra (cin­ta sobre la fren­te) unos dos­cien­tos kiló­me­tros. Y mas aún, patean­do una “rara­ji­pa­ri” (espe­cie de pelo­ta) nada lige­ra. Las muje­res tam­bién, aun­que ellas corren empu­jan­do unos aros. Se la pasan corrien­do. De hecho ellos con­si­de­ran que la razón de su exis­ten­cia, es correr. Qui­zá por ello, son muy del­ga­dos y altos, com­pa­ra­dos con otras etnias nacionales.

Han par­ti­ci­pa­do – envia­dos por el gobierno fede­ral o invi­ta­dos — en el Mara­tón de las Olim­pia­das. La pri­me­ra vez, un gru­po de ellos cru­zó la meta, el kiló­me­tro 42.195 en el sitio núme­ro tre­ce. Enton­ces excla­ma­ron: “¡…pero si ape­nas esta­mos calen­tan­do!”. La segun­da oca­sión, cru­za­ron la línea del mis­mo kilo­me­tra­je, en el lugar die­ci­sie­te. Y lo hicie­ron mal­di­cien­do a los orga­ni­za­do­res pues dije­ron haber sido obli­ga­dos a correr con tenis. Y esos “arte­fac­tos”, las­ti­ma­ron sus pies. La ter­ce­ra oca­sión solo par­ti­ci­pa­ron muje­res tarahu­ma­ras, con todo y sus ves­ti­dos colo­ri­dos. Tam­po­co gana­ron. Pero cru­za­ron la meta y siguie­ron de lar­go has­ta que las detu­vie­ron. Ellas pen­sa­ban que la carre­ra ape­nas empe­za­ba. Lue­go se supo que el “gober­na­dor” de los tarahu­ma­ras, había envia­do una car­ta al Comi­té Olím­pi­co Inter­na­cio­nal, expli­can­do “que no habían envia­do hom­bres a la jus­ta, por­que dicha com­pe­ten­cia (el Mara­tón) es tan bre­ve que es para mujeres”.

Sí,
los tarahu­ma­ras son dife­ren­tes. Son muy resis­ten­tes a las incle­men­cias del tiem­po. Cuan­do uno los ve con las pier­nas casi des­nu­das en medio de tem­pe­ra­tu­ras bajo cero, nun­ca hay que pre­gun­tar­les si no tie­nen frío, por­que eno­ja­dos con­tes­tan: ”¿Y tú no tie­nes frío en tu cara?”. Por siglos han sopor­ta­do caren­cias de todo tipo. Muchí­si­mos de ellos viven en cue­vas, en el fon­do de barran­cas. Su medio los ha hecho semi­nó­ma­das. Habi­tan en sitios, para noso­tros, inhós­pi­tos. Las ham­bru­nas son algo recurrente. 

Al hom­bre blan­co o mes­ti­zo, le lla­man “cha­bo­chi”. Para ellos los cha­bo­chis son de lo peor, pues con­si­de­ran que roba, enga­ña, acu­mu­la, des­po­ja, inva­de, des­tru­ye el bos­que, es ven­ta­jo­so, no com­par­te, es injus­to, es fari­seo, es judas, es flo­jo, ambi­cio­so, es irres­pe­tuo­so. Tie­nen un dicho: “Dios creó a los rará­mu­ri. El dia­blo a los chabochi”.

Pero en la gue­rra con­tra los blan­cos y mes­ti­zos, per­die­ron. Entien­den que, por eso, “los rará­mu­ris que­da­ron con­de­na­dos a ser pobres; mien­tras que los cha­bo­chis, fue­ron pre­mia­dos a ser ricos”.

Aún así, sus “rezos” o ple­ga­rias, en sus fes­ti­vi­da­des, gene­ral­men­te bebien­do su tes­qui­na­do (aguar­dien­te), están lle­nos de loas a la natu­ra­le­za, a la vida, a las plan­tas y ani­ma­les, a sus espe­ran­zas, a los torren­tes del alma, a la feli­ci­dad, a sus ale­grías, a sus anhe­los de una vida mejor.

¿Hay que soli­da­ri­zar­se con ellos?  Si. Nun­ca es tar­de. Aun­que sos­pe­cho que ante una catás­tro­fe cli­má­ti­ca mayor, los que van a sobre­vi­vir serán ellos y no nosotros.

Noti­tas: Una.- Que los 25 millo­nes de pesos que la PGR incau­tó en el aero­puer­to de Tolu­ca, son del gobierno de Vera­cruz. Y que los dete­ni­dos por por­tar­los, son cola­bo­ra­do­res cer­ca­nos del C. Gober­na­dor. Pero que dicha can­ti­dad es para gas­tos de fes­ti­vi­da­des como el car­na­val. Lo curio­so es que tal can­ti­dad iba ¡en efec­ti­vo! ¡Qué nece­si­dad, en esta era de trans­fe­ren­cias elec­tró­ni­cas. Bien dice el dicho: “no hagas cosas bue­nas que parez­can malas”. Dos.- Que esta­mos invi­ta­dos a la con­fe­ren­cia “Una Mira­da a la Des­igual­dad entre Hom­bres y Muje­res”, a car­go de la Lic. Roxa­na Andra­de Sala­zar. Es el mar­tes 7 de febre­ro, a las 19 horas, en Con­cep­ción Béis­te­gui 107 colo­nia del Valle, en Méxi­co DF. Orga­ni­za: “Por el Cam­bio con Dig­ni­dad AC. Tres.- ¿Han pasa­do por el DF? Está atas­ca­do de pro­pa­gan­da elec­to­ral. Y eso que, a estas fechas, eso está prohi­bi­do por la ley. Cua­tro.- Hablan­do de cam­pa­ñas, resul­ta que algu­nos de mis “cua­tro o cin­co lec­to­res (as)”, son pre­can­di­da­tos a algún pues­to de repre­sen­ta­ción popu­lar: Rose­lia Bara­jas Olea, al Sena­do por Vera­cruz; Jor­ge Mos­co­so, tam­bién al Sena­do por Chia­pas; Mar­co Eduar­do Murue­ta, a la Cáma­ra de Dipu­tados por el Dis­tri­to Elec­to­ral 10 del DF; y Mario Domín­guez Nava, a la Asam­blea Legis­la­ti­va del DF, por el Dis­tri­to 28. Todos por el lado izquier­do de la geo­me­tría polí­ti­co elec­to­ral. Cru­zo los dedos para que ganen. 

Hernandez.jimenez2010@hotmail.com

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