Tragedia y triunfo

Por­que los acci­den­tes, el que sea, no ocu­rren por gene­ra­ción espon­tá­nea. No ocu­rren de la nada. No se apa­re­cen por arte de magia. Tie­nen una cau­sa.  Una casa se lle­ga a incen­diar por­que a uno de los ocu­pan­tes se le ocu­rrió sen­tar­se en su sillón a fumar can­sa­do y… se dur­mió.  Un auto­mó­vil que cir­cu­la­ba por deter­mi­na­da carre­te­ra, se fue a una barran­ca por­que a su con­duc­tor se le ocu­rrió dejar para lue­go la revi­sión de los fre­nos.  En algu­na oca­sión un avión comer­cial se cayó por­que a uno de los téc­ni­cos de man­te­ni­mien­to se le ocu­rrió colo­car una tuer­ca que no corres­pon­día en el para­bri­sas de la nave. El para­bri­sas se des­pren­dió y…ocurrió la tra­ge­dia.   Real­men­te los acci­den­tes ocu­rren debi­do a erro­res huma­nos.  Son erro­res imper­do­na­bles.

Si, vol­vien­do al caso del mar­tes 4 de noviem­bre, ocu­rrió lo que se dice ¿habrá cas­ti­go para el o los res­pon­sa­bles, se toma­rán medi­das para que caso seme­jan­te no vuel­va a ocu­rrir?

Es decir, para que nin­gún pilo­to, por exper­to que sea, se con­fíe desaca­tan­do ins­truc­cio­nes que no debe o para que nin­gún con­tro­la­dor aéreo per­mi­ta que desobe­dez­can sus ins­truc­cio­nes.

Por­que si se dice que fue un acci­den­te y que ni modo, así se dejan las cosas, sin tomar medi­das correc­ti­vas, este será un acci­den­te más. Y habrá otros. Cui­da­do.

Por cier­to ¿Cuán­do sacan de la ciu­dad de Méxi­co el aero­puer­to?  Todos los gran­des aero­puer­tos están lejos de las gran­des ciu­da­des.  Hace ocho años hubo un inten­to del gobierno fede­ral para sacar­lo. El gobierno local se opu­so ponien­do como pre­tex­to que se que­da­ría sin tira­de­ro de basu­ra (aun­que en reali­dad fue por apo­yar a los lla­ma­dos “mache­te­ros” de Aten­co que, jus­ta­men­te recla­ma­ban que se les iba a entre­gar una mise­ra­ble indem­ni­za­ción por sus terre­nos). El suce­so del 4 de noviem­bre, que tam­bién mató a per­so­nas que pasa­ban por el lugar, debe vol­ver a reac­ti­var la deman­da de sacar al aero­puer­to de la ciu­dad de Méxi­co. 

Si se tra­tó de un aten­ta­do, peor tan­ti­to. Tam­bién es imper­do­na­ble.

La sus­pi­ca­cia en este caso está ali­men­ta­da por el hecho de que San­tia­go Vas­con­ce­los, uno de los caí­dos, ya había sufri­do dos aten­ta­dos, y un inten­to de un ter­ce­ro, de los que salió ile­so. Su labor en el com­ba­te a la delin­cuen­cia orga­ni­za­da, lo hacia vul­ne­ra­ble siem­pre ante sus com­ba­ti­dos. Ade­más recuér­de­se que recien­te­men­te, con su infor­ma­ción se ope­ra­ba la lla­ma­da “ope­ra­ción lim­pie­za” por medio de la cual habían sido des­pe­di­dos varios fun­cio­na­rios de áreas fun­da­men­ta­les en esas tareas, por estar vin­cu­la­dos al cri­men orga­ni­za­do. Y se anun­cia­ba que tal tarea pro­se­gui­ría.

A pro­pó­si­to, ¿por qué via­jan jun­tos dos fun­cio­na­rios – en este caso Juan Cami­lo Muri­ño y José Luis San­tia­go Vas­con­ce­los — tan impor­tan­tes en el com­ba­te a la delin­cuen­cia orga­ni­za­da?  Por sen­ti­do común es reco­men­da­ble, que via­jen sepa­ra­dos.

Y de paso otra pre­gun­ta: ¿el car­nal Mar­ce­lo – en este caso – fue con­tra­ta­do como corres­pon­sal de Tele­vi­sa o sigue tra­ba­jan­do como Jefe de Gobierno del DF?  Digo es que como se aper­so­nó de inme­dia­to en el sitio de la tra­ge­dia, a la hora de infor­mar, más pare­cía emplea­do de tele­vi­sa que emplea­do de noso­tros,  los capi­ta­li­nos.           

TRIUN­FO.  Barak Hus­sein Oba­ma ganó los comi­cios pre­si­den­cia­les en los Esta­dos Uni­dos. Y el mun­do está a sus pies. Todos se han ido a la car­ga­da a apo­yar­lo. Has­ta los pre­si­den­tes de
Vene­zue­la, Boli­via, Bra­sil y el pro­pio Fideo Cas­tro, patriar­ca cubano, tan crí­ti­cos de los gober­nan­tes grin­gos, se suma­ron a las mani­fes­ta­cio­nes de júbi­lo y rego­ci­jo por el arri­bo de ese  nue­vo Pre­si­den­te. ¿Deve­ras el mun­do se habrá sal­va­do ó se le arri­man nada­más para que no los pise tan fuer­te?

O aun­que sea ¿Méxi­co se sal­va­rá con don Barak?

Lo poco que se sabe de don Barak es que quie­re que se rene­go­cie el Tra­ta­do de Libre Comer­cio para que los EU no sigan per­dien­do, es decir,  para que Méxi­co no siga ganan­do como has­ta aho­ra. Se sabe que el pró­xi­mo pre­si­den­te de nues­tros pri­mos del nor­te, quie­re mano dura con­tra los mexi­ca­nos indo­cu­men­ta­dos que osan entrar a su terri­to­rio. Todo por­que algu­nos de sus prin­ci­pa­les alia­dos, los pode­ro­sos sin­di­ca­tos nor­te­ame­ri­ca­nos, y muchas orga­ni­za­cio­nes de negros, le han exi­gi­do que corra a los mexi­ca­nos (como mayo­ría lati­na) de terri­to­rio del Tío Sam, pues nues­tros pai­sa­nos les qui­tan pues­tos de tra­ba­jo.

Se sabe que tuvo que acep­tar la alian­za con el com­ple­jo y pode­ro­sí­si­mo poder mili­tar esta­dou­ni­den­se (Colin Powel, repu­bli­cano y héroe de la “gue­rra del gol­fo”, será su ase­sor de cabe­ce­ra) y con los prin­ci­pa­les de las finan­zas de aquel país, todos “chica­go boys”, es decir, cre­yen­tes a ultran­za en la eco­no­mía de libre mer­ca­do.

Muchos dicen que apo­yan Oba­ma pues es demó­cra­ta. ¿Y eso qué? Otro demó­cra­ta, Ken­nedy, ini­ció la gue­rra de Viet­nam y auto­ri­zó la inva­sión a Cuba vía Bahía de Cochi­nos.

Muchos, en medio del júbi­lo que los embar­ga y embo­rra­cha (como que si Oba­ma fue­ra des­cen­dien­te direc­to de Rosa Parks, Mal­com X ó Mar­tín Lut­her King), olvi­dan la expe­rien­cia del impe­rio que dice que, demó­cra­ta o repu­bli­cano, el pre­si­den­te de los Estra­dos Uni­dos está ahí para defen­der los intere­ses de su país, no del mun­do, a menos que el mun­do se pos­tre a sus pies.

 

 

Méxi­co D.F. a 6 de noviem­bre del 2008.    

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