Calma, cordialidad e higiene

El por­cen­ta­je de per­so­nas infec­ta­das con el nue­vo virus res­pec­to a la pobla­ción es bají­si­mo y el por­cen­ta­je de mor­ta­li­dad res­pec­to al total pobla­cio­nal es tan bajo que es difí­cil leer su cifra en una cal­cu­la­do­ra común. De cer­ca de 400 casos de per­so­nas infec­ta­das con­fir­ma­das, más del 96% se han recu­pe­ra­do y están sanos, y el 4% que ha teni­do un des­en­la­ce fatal podría atri­buir­se a la fal­ta de tra­ta­mien­to opor­tuno o adecuado.

Con­si­de­ra­do el énfa­sis que la pobla­ción está tenien­do en su cui­da­do higié­ni­co y la mayor infor­ma­ción que ha teni­do sobre la sin­to­ma­to­lo­gía, es pre­vi­si­ble que el por­cen­ta­je de con­ta­gios y de mor­ta­li­dad dis­mi­nu­ya rápidamente.

Es con­ve­nien­te reite­rar que el virus se trans­mi­te ÚNI­CA­MEN­TE median­te la absor­ción oral, nasal u ocu­lar de sali­va o secre­cio­nes nasa­les de per­so­nas que ya estén con­ta­gia­das. Por lo cual los cui­da­dos higié­ni­cos son la mejor mane­ra de pre­ve­nir el –has­ta aho­ra muy poco pro­ba­ble- contagio.

Por lo tan­to, es nece­sa­rio tener una acti­tud de cal­ma, ecua­ni­mi­dad y cor­dia­li­dad con los demás mien­tras se obser­van los siguien­tes cuidados:

   1. Lavar­se muy bien o desin­fec­tar las manos con fre­cuen­cia, espe­cial­men­te
         1. antes de comer
         2. des­pués de toser, estor­nu­dar o lim­piar­se la nariz
         3. des­pués de tocar otras manos o super­fi­cies que pudie­ran estar con­ta­mi­na­das por otros.
   2. Evi­tar intro­du­cir las manos a la boca, a la nariz o a los ojos, así como evi­tar tocar­se los labios y la cara.
   3. Desin­fec­tar con fre­cuen­cia super­fi­cies que pudie­ran haber sido con­ta­mi­na­das con el virus (telé­fo­nos de uso colec­ti­vo, volan­tes de autos, boto­nes de ele­va­do­res y caje­ros auto­má­ti­cos, table­ros de compu­tado­ras, pasa­ma­nos de esca­le­ras y trans­por­tes públi­cos, etc.)
   4. Usar un cubre­bo­cas al estar a una dis­tan­cia menor a unos 70 cen­tí­me­tros de una per­so­na que habla o emi­te algún tipo de secre­ción oral o nasal, como pue­de ser en luga­res muy con­cu­rri­dos como el trans­por­te públi­co, reunio­nes y espec­tácu­los.
   5. Si es nece­sa­rio toser, estor­nu­dar o lim­piar­se la nariz, tomar medi­das para evi­tar que otras per­so­nas inha­len o absor­ban sali­va o muco­si­dad.
   6. Lavar muy bien los uten­si­lios rela­cio­na­dos con la comi­da y el con­su­mo de agua.
   7. Usar cubre­bo­cas con­ti­nua­men­te si se tie­nen sín­to­mas de tos o gri­pe y acu­dir de inme­dia­to al médi­co.
   8. Si ade­más de sín­to­mas gri­pa­les exis­te fie­bre mayor a 38 gra­dos acu­dir de inme­dia­to a un hos­pi­tal y exi­gir ser aten­di­do con pron­ti­tud.
   9. Poner aten­ción a las infor­ma­cio­nes más sóli­das y evi­tar hacer caso de rumo­res, espe­cu­la­cio­nes o men­sa­jes sen­sa­cio­na­lis­tas que hagan más gran­de el problema.

Es muy impor­tan­te pedir­les a todos que con­tri­bu­yan a gene­rar en los demás una sen­sa­ción de con­fian­za, tran­qui­li­dad y opti­mis­mo racio­nal, así como apren­der de esta expe­rien­cia para estar cada vez más pre­pa­ra­dos ante dife­ren­tes con­tin­gen­cias colec­ti­vas y personales. 

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