Colosio, la película y la mafia en el PRI

Comen­tó el Búho que al día siguien­te, Car­pi­zo le dijo que se auto­ri­za­ba el ope­ra­ti­vo, pero sólo se podría dis­po­ner de diez hom­bres, de inme­dia­to enten­dí, me dijo Eduar­do, que pre­ten­dían man­dar­me al mata­de­ro y que se esta­ba pro­te­gien­do al capo en mención.

Me pla­ti­có que había man­da­do su renun­cia a la revis­ta pro­ce­so, y que había hecho lle­gar toda la infor­ma­ción de que dis­po­nía sobre los car­te­les de la dro­ga, al can­di­da­to del PRI a la Pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca, Luis  Donal­do Colo­sio y que no había podi­do hablar, con él.

Lo ante­rior vie­ne a cuen­to por­que al ver la pelí­cu­la del ase­si­na­to de Colo­sio, apa­re­ce en la cin­ta un per­so­na­je que lla­man el Teco­lo­te, se tra­ta del Búho, que ante la hipó­te­sis pre­sen­ta­da del ase­sino soli­ta­rio, Eduar­do sos­te­nía que exis­tió un segun­do dis­pa­ro, inclu­so escri­bió un libro con ese títu­lo, don­de supo­ne que el nar­co par­ti­ci­pó en el magnicidio.

Al estar vien­do el film me venían a la men­te esos recuer­dos y otros, como cuan­do estan­do en sesión del pleno de la Cáma­ra, en la LV Legis­la­tu­ra en que fui dipu­tado, corrió la noti­cia del aten­ta­do con­tra el can­di­da­to del PRI y des­pués el anun­cio de su muer­te, de inme­dia­to se escu­cho el susu­rro en la ban­ca­da del PRI, Sali­nas man­do a matar­lo, el asom­bró se vio en los repre­sen­tan­tes de todas las ban­ca­das, para la siguien­te sesión la Cáma­ra nom­bró una Comi­sión Investigadora.

A la muer­te de Colo­sio los dis­tin­tos gru­pos al inte­rior del PRI se movie­ron para nom­brar  al suce­sor, los dipu­tados Cesar Augus­to San­tia­go Ramí­rez y Ama­dor Rodrí­guez Lozano impul­sa­ron la can­di­da­tu­ra de Fer­nan­do Ortiz Ara­na, dipu­tado fede­ral y Pre­si­den­te del PRI, habían logra­do la adhe­sión de la mayo­ría de los Comi­tés Esta­ta­les y de los diri­gen­tes de los sec­to­res, nadie habla­ba de otra pro­pues­ta, pare­cía inmi­nen­te la desig­na­ción, sólo fal­ta­ba el vis­to bueno del Pre­si­den­te de la República.

Pero Sali­nas ni siquie­ra espe­ro reci­bir for­mal­men­te la pro­pues­ta, esa mis­ma noche el Pre­si­den­te lla­mó a Ortiz Ara­na, para pedir­le que a  la maña­na siguien­te, con­vo­ca­ra a una con­fe­ren­cia de pren­sa para decli­nar esa posi­bi­li­dad. Fer­nan­do se inti­mi­dó, sabía de  los ries­gos que enfren­ta­ría en caso de rebe­lar­se a las órde­nes de CSG.

Efec­ti­va­men­te se con­vo­có a la con­fe­ren­cia seña­la­da y al día siguien­te se dio a cono­cer la can­di­da­tu­ra de Ernes­to Zedillo .

Y aun­que se le nom­bro pen­san­do que sería su incon­di­cio­nal, Zedi­llo ter­mi­nó pelean­do con Sali­nas, y éste tuvo que salir del país, des­pués de una ridí­cu­la huel­ga de ham­bre, des­de enton­ces la vin­cu­la­ción del PRI con  los gru­pos mafio­sos como lo rela­ta la pelí­cu­la, ha sido una cons­tan­te y aho­ra como titi­ri­te­ro  de Peña Nie­to, CSG, pre­ten­de regre­sar al poder, jun­to a la mafia que lo acompaña.

Como lo cons­ta­ta­ba Eduar­do Valle Espi­no­za,  en sus inda­ga­to­rias, como lo recuer­da la pelí­cu­la y todos lo sabe­mos, la línea divi­so­ria entre el poder polí­ti­co, finan­cie­ro, y los car­te­les de la dro­ga es casi invi­si­ble, he ahí el peli­gro del regre­so del PRI a la Pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca, estos son los que mata­ron a Colo­sio y son capa­ces de cual­quier cosa para lograr sus propósitos.Cuidado.

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