Consejeros Habemus

1. La reno­va­ción esca­lo­na­da es un ele­men­to orga­ni­za­cio­nal que difi­cul­tó las nego­cia­cio­nes de los par­ti­dos en la Cáma­ra de Dipu­tados. No es lo mis­mo nego­ciar el nom­bra­mien­to de tres con­se­je­ros que el de nue­ve. La nue­va dis­po­si­ción nor­ma­ti­va demos­tró ser dis­fun­cio­nal en el pro­ce­so de elec­ción de consejeros.

2. Se modi­fi­có la lógi­ca polí­ti­ca para ele­gir con­se­je­ros. En el pasa­do se bus­có encon­trar per­so­nas con un per­fil de impar­cia­li­dad, pasan­do a un segun­do plano su pre­fe­ren­cia ideo­ló­gi­ca o polí­ti­ca. En tiem­pos recien­tes los par­ti­dos, unos más otros menos, han bus­ca­do no sólo afi­ni­da­des ideo­ló­gi­cas con los posi­bles con­se­je­ros, sino has­ta el extre­mo del some­ti­mien­to en asun­tos con­si­de­ra­dos relevantes.

3. La coyun­tu­ra de la elec­ción pre­si­den­cial hizo pen­sar a algu­nos mili­tan­tes par­ti­da­rios que tener mayo­ría de con­se­je­ros afi­nes les per­mi­ti­ría estar mejor posi­cio­na­dos para la con­tien­da de 2012. Se les olvi­dó que, a pesar de todos los pesa­res y de lo imper­fec­ta que pue­da ser nues­tra demo­cra­cia, las elec­cio­nes hoy, en Méxi­co, se ganan con votos en las urnas.

4. Ausen­cia de visión de Esta­do al inte­rior de los par­ti­dos polí­ti­cos, que hicie­ron aflo­rar los ras­gos más atra­sa­dos de la cul­tu­ra polí­ti­ca mexi­ca­na. Por ejem­plo “como somos más, nos toca más”; “te escu­cho, pero no te hago caso”; “nos pone­mos de acuer­do y deja­mos fue­ra al tercero”.

Con la deci­sión de la Cáma­ra de Dipu­tados debe­mos con­gra­tu­lar­nos por­que al fin tomó la deci­sión y eli­gió a los con­se­je­ros elec­to­ra­les. Ade­más se rom­pió la lógi­ca de bus­car sumi­sión en los con­se­je­ros con el par­ti­do pro­po­nen­te. María Mar­ván Labor­de, Ser­gio Gar­cía Ramí­rez y Loren­zo Cór­do­va, más allá de sus pre­fe­ren­cias polí­ti­cas e ideo­ló­gi­cas, tie­nen una carre­ra pro­fe­sio­nal, de dife­ren­te cala­do, pero sóli­da con una ima­gen públi­ca de inde­pen­den­cia de criterio.

Lo que tene­mos que deplo­rar de esa deci­sión es que haya vio­la­do la Cons­ti­tu­ción duran­te más de un año y no suce­die­ra nada. Has­ta que el dipu­tado Jai­me Cár­de­nas inter­pu­sie­ra el Jui­cio de Pro­tec­ción de los Dere­chos Polí­ti­cos Elec­to­ra­les el Tri­bu­nal Elec­to­ral del Poder Judi­cial de la Fede­ra­ción empla­zó a la Cáma­ra a que desig­na­ra a los con­se­je­ros electorales.

Tam­bién tene­mos que deplo­rar que para ele­gir con­se­je­ros la Cáma­ra no res­pe­ta­ra el pro­ce­di­mien­to cons­ti­tu­cio­nal. La reso­lu­ción del TEPJF fue cla­ra al empla­zar a la Cáma­ra de Dipu­tados para que desig­na­ra a los con­se­je­ros elec­to­ra­les, para lo cual podía dar por con­clui­do el pro­ce­so ini­cia­do en 2010 “…o bien, ins­tau­rar uno diver­so, ajus­ta­do al orden cons­ti­tu­cio­nal y legal sobre el tema…”. Al dar por con­clui­do el pro­ce­so debió abrir una nue­va con­vo­ca­to­ria, según lo esta­ble­ci­do en los artícu­los 34 y 34 Bis de la Ley Orgá­ni­ca del Con­gre­so Gene­ral de los Esta­dos Uni­dos Mexicanos.

Cuan­do las ins­ti­tu­cio­nes del Esta­do no res­pe­tan el Esta­do de Dere­cho la fra­gi­li­dad de la demo­cra­cia hace pre­sen­cia. La trans­for­ma­ción demo­crá­ti­ca de Méxi­co exi­ge que la polí­ti­ca se dé en el mar­co del Dere­cho. Las fuer­zas polí­ti­cas no deben apli­car la lega­li­dad dis­cre­cio­nal­men­te. Esa con­duc­ta abo­na a una cul­tu­ra de la ile­ga­li­dad, de por si ya exten­di­da en la socie­dad mexi­ca­na y de la ines­ta­bi­li­dad polí­ti­ca. No hay que escu­pir al cie­lo, porque…

El autor es pro­fe­sor de la UAM-Iztapalapa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *