Declaración aprobada en el Tercer Encuentro Internacional de Afectados por Represas y sus Aliados

 

Nuestros Logros

Des­de Rasi Salai, hemos segui­do uni­dos tra­ba­jan­do para enfren­tar a la indus­tria de repre­sas, y a los gobier­nos e ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras que pro­mue­ven y finan­cían sus acti­vi­da­des des­truc­ti­vas. Nues­tras luchas han derro­ta­do a pro­yec­tos de pre­sas y ayu­da­do a res­tau­rar y pro­te­ger los ríos. Hemos alcan­za­do impor­tan­tes con­quis­tas en la lucha por el dere­cho al con­sen­ti­mien­to infor­ma­do sobre los pro­yec­tos en nues­tras tie­rras y por dig­nas repa­ra­cio­nes y con­di­cio­nes de reasentamiento.

Esta­mos imple­men­tan­do con éxi­to, bajo con­trol comu­ni­ta­rio, nume­ro­sas expe­rien­cias con tec­no­lo­gías y pro­gra­mas jus­tos y eco­ló­gi­ca­men­te res­pon­sa­bles para satis­fa­cer nues­tras nece­si­da­des de ener­gía, agua, sanea­mien­to y pro­tec­ción con­tra inun­da­cio­nes destructivas.

Hemos logra­do crear y for­ta­le­cer diver­sas redes regio­na­les, fren­tes y movi­mien­tos nacio­na­les de luchas con­tra las repre­sas y por los dere­chos de los afec­ta­dos. Esta­mos cons­tru­yen­do un nue­vo mode­lo de pro­duc­ción y uso de ener­gía y de mane­jo de agua que satis­fa­ga las nece­si­da­des de los pue­blos, antes que el inte­rés de las cor­po­ra­cio­nes nacio­na­les y transnacionales.

Nuestros Desafíos

A 10 años de emi­ti­das las impor­tan­tes reco­men­da­cio­nes de la Comi­sión Mun­dial de Repre­sas, en la mayo­ría de nues­tros paí­ses, los dere­chos de las pobla­cio­nes con­ti­nuan sien­do vio­la­dos por la cons­truc­ción de repre­sas. Los ríos siguen sien­do repre­sa­dos y trans­va­sa­dos, las sel­vas inun­da­das, los peces y ótras espe­cies exter­mi­na­das. En abier­ta vio­la­ción de acuer­dos inter­na­cio­na­les y leyes nacio­na­les, pue­blos indí­ge­nas y tri­ba­les, mino­rías étni­cas y comu­ni­da­des tra­di­cio­na­les son des­pro­por­cio­na­da­men­te saquea­dos y afec­ta­dos por la sal­va­je explo­ta­ción de sus terri­to­rios, tie­rras y recur­sos. En muchas par­tes son obli­ga­dos a luchar para no ser ani­qui­la­dos físi­ca y cul­tu­ral­men­te. Comu­ni­da­des ribe­re­ñas, cam­pe­si­nas y urba­nas ven las repre­sas des­truir sus modos y medios de vida. 

Las muje­res sufren de for­ma aún más dra­má­ti­ca las rup­tu­ras de la vida comu­ni­ta­ria y fami­liar resul­tan­te de la cons­truc­ción de repre­sas. En muchas par­tes, son dis­cri­mi­na­das en los pro­ce­sos de reasen­ta­mien­to y repa­ra­ción. Ade­más, la con­cen­tra­ción de miles de tra­ba­ja­do­res duran­te la fase de la cons­truc­ción muchas veces vie­ne acom­pa­ña­da de pros­ti­tu­ción, epi­de­mias y dete­rio­ro de los ser­vi­cios de edu­ca­ción y salud que con­cier­nen de mane­ra muy direc­ta e inme­dia­ta la vida de las mujeres.

Jóve­nes, ancia­nos y ancia­nas tam­bién son par­ti­cu­lar­men­te vul­ne­ra­bles a las trans­for­ma­cio­nes eco­nó­mi­cas, socia­les y cul­tu­ra­les pro­vo­ca­das por las presas. 

La repre­sión de las comu­ni­da­des y orga­ni­za­cio­nes que resis­ten a las pre­sas y la mili­ta­ri­za­ción de los terri­to­rios, cons­ti­tu­ye un fla­gran­te atro­pe­llo a los dere­chos humanos. 

Nues­tros muer­tos y per­se­gui­dos cuen­tan una tris­te his­to­ria de la vio­len­cia de los cons­truc­to­res de repre­sas, pero tam­bién de la resis­ten­cia heroi­ca de los pue­blos afec­ta­dos y de su fir­me deci­sión de lle­var ade­lan­te la lucha por un nue­vo modo de usar el agua, de pro­du­cir y uti­li­zar la ener­gía a ser­vi­cio del pueblo.

Los pro­ce­sos de pri­va­ti­za­ción impul­sa­dos en los años 90 por el FMI y el Ban­co Mun­dial trans­for­ma­ron la pro­duc­ción de ener­gía y el agua en un gran­de nego­cio. Las cor­po­ra­cio­nes hacen lucros exor­bi­tan­tes en la cons­truc­ción de pre­sas, en el agro-nego­cio, en el hidro-nego­cio y en la minería. 

Muchos paí­ses retor­nan a una situa­ción semi-colo­nial para ali­men­tar el capi­ta­lis­mo con­su­mis­ta que domi­na la socie­dad contemporanea. 

Gran­des repre­sas redu­cen la capa­ci­dad de las socie­da­des y eco­sis­te­mas para adap­tar­se al calen­ta­mien­to glo­bal. El cam­bio cli­má­ti­co está cau­san­do gra­ves daños a las per­so­nas y a los eco­sis­te­mas, hacien­do las repre­sas aún menos segu­ras, menos via­bles eco­nó­mi­ca­men­te, ace­le­ran­do la sedi­men­ta­ción de los
embal­ses. Los gran­des embal­ses son una fuen­te impor­tan­te de gases de efec­to inver­na­de­ro (GEI).

Nos opo­ne­mos al mal lla­ma­do “Meca­nis­mo de Desa­rro­llo Lim­pio” (MDL) que los gobier­nos pode­ro­sos y el capi­tal pri­va­do pro­mue­ven para com­pen­sar sus emi­sio­nes de GEI, inclu­yen­do a las repre­sas como ener­gía lim­pia y reno­va­ble. Nos suma­mos a las accio­nes que desa­rro­lla­rá el movi­mien­to glo­bal por la jus­ti­cia cli­má­ti­ca, en el mar­co de la Con­fe­ren­cia de las Par­tes, que se lle­va­rá a cabo en la ciu­dad de Can­cún, Mexi­co el pre­sen­te año. 

Nos soli­da­ri­za­mos y nos suma­mos a las luchas de la Vía Cam­pe­si­na por la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria, que es inse­pa­ra­ble de con­trol popu­lar del agua y de la sobe­ra­nía ener­gé­ti­ca.
Nos soli­da­ri­za­mos y nos suma­mos a los que luchan con­tra la mine­ría y la pri­va­ti­za­ción del agua.

Nuestras Demandas


Las expe­rien­cias com­par­ti­das y estos cin­co días de ricos inter­cam­bios nos per­mi­ten acor­dar que:

  • Reafir­ma­mos los prin­ci­pios y deman­das de las decla­ra­cio­nes de Curi­ti­ba y Rasi Salai.
  • Nos opo­ne­mos a la cons­truc­ción de todas las repre­sas social y ambien­tal­men­te des­truc­ti­vas. Nos opo­ne­mos a la cons­truc­ción de cual­quier repre­sa que no haya sido apro­ba­da por las pobla­cio­nes afec­ta­das, lue­go de un genuino pro­ce­so debi­da­men­te infor­ma­do y par­ti­ci­pa­ti­vo, y que no satis­fa­ga las nece­si­da­des bási­cas prio­ri­za­das por las mis­mas comunidades.
  • Gobier­nos, ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras y cor­po­ra­cio­nes deben some­ter todas las deci­sio­nes sobre repre­sas a la acep­ta­ción públi­ca y con­sen­ti­mien­to infor­ma­do por los afec­ta­dos, como fue reco­men­da­do por la Comi­sión Mun­dial de Repre­sas, inclu­yen­do las pobla­cio­nes aguas aba­jo y aguas arri­ba de la presa.. 
  • Los ser­vi­cios pres­ta­dos por las repre­sas exis­ten­tes debe ser opti­mi­za­dos, el daño social y ambien­tal mini­mi­za­do y reparado/compensado, antes de la cons­truc­ción de cual­quier nue­vo proyecto. 
  • Deman­da­mos el res­pec­to total al cono­ci­mien­to y mane­jo tra­di­cio­na­les de los terri­to­rios de los pue­blos indí­ge­nas y tri­ba­les, comu­ni­da­des tra­di­cio­na­les y cam­pe­si­nos y de sus dere­chos colec­ti­vos a la auto­de­ter­mi­na­ción y liber­tad, su con­sen­ti­mien­to pre­vio e infor­ma­do en la pla­ni­fi­ca­ción y toma de deci­sio­nes sobre el agua y la energía.
  • Las repa­ra­cio­nes deben ser nego­cia­das y dadas a los millo­nes de per­so­nas que han sufri­do a cau­sa de las repre­sas, inclu­yen­do la pro­vi­sión de tie­rras, vivien­das e infra­es­truc­tu­ra social. Los cons­truc­to­res y pro­mo­to­res de repre­sas, y los que se bene­fi­cian de las pre­sas, son los que deben pagar los cos­tos de las reparaciones. 
  • Deben ser pro­mo­vi­dos pro­gra­mas y pla­nos de recu­pe­ra­ción y desa­rro­llo eco­nó­mi­co y social de las pobla­cio­nes afec­ta­das, sobre el con­trol popular. 
  • Recha­za­mos la mili­ta­ri­za­ción de nues­tros terri­to­rios. Exi­gi­mos el cese del uso de toda for­ma de vio­len­cia e inti­mi­da­ción con­tra las per­so­nas ame­na­za­das y afec­ta­das por repre­sas y orga­ni­za­cio­nes que se opo­nen a las mis­mas. Recha­za­mos la mili­ta­ri­za­ción de los terri­to­rios y el uso de pre­sas y aguas para fines mili­ta­res. Exi­gi­mos que los gobier­nos y orga­ni­za­cio­nes inter­na­cio­na­les res­pec­ten y pro­te­jan los dere­chos huma­nos y cesen las per­se­cu­cio­nes con­tra dos defen­so­res de esos derechos.
  • La equi­dad de géne­ro debe ser res­pe­ta­da en todas las polí­ti­cas, pro­gra­mas y pro­yec­tos sobre agua y energía.
  • Deben rea­li­zar­se accio­nes, inclu­yen­do el des­man­te­la­mien­to, para res­tau­rar los eco­sis­te­mas y los esti­los de vida que han sido daña­dos por las represas.
  • Recha­za­mos la pri­va­ti­za­ción de los sec­to­res de ener­gía y agua. Deman­da­mos el con­trol públi­co, efec­ti­vo y demo­crá­ti­co y la regu­la­ción de los ser­vi­cios de elec­tri­ci­dad y agua. Agua y ener­gía no pue­den seguir tra­ta­dos como mer­ca­du­ría, pues son un bien públi­co. Como lo ha reco­no­ci­do la Asam­blea de las Nacio­nes Uni­das, el agua es un dere­cho humano fun­da­men­tal, lo que res­pon­sa­bi­li­za a los gobier­nos ase­gu­rar el acce­so uni­ver­sal al agua de bue­na calidad;
    así como ase­gu­rar la pro­tec­ción de los recur­sos hídri­cos de toda contaminación. 
  • Las polí­ti­cas de agua y ener­gía deben ser obje­to de amplias y demo­crá­ti­cas con­sul­tas públi­cas. En algu­nos paí­ses el dia­lo­go sobre la imple­men­ta­cion de reco­men­da­cio­nes de la CMR pue­den con­tri­buir de mane­ra relevante.
  • Los gobier­nos deben pro­te­ger la segu­ri­dad de las pobla­cio­nes aguas aba­jo y aguas arri­ba de las repre­sas exis­ten­tes, inclu­yen­do inver­sio­nes sufi­cien­tes en la segu­ri­dad de las repre­sas, un mane­jo res­pon­sa­ble y par­ti­ci­pa­ti­vo de las mis­mas y ela­bo­ra­ción de pla­nos par­ti­ci­pa­ti­vos de pro­tec­ción ó eva­cua­ción en caso de rup­tu­ra y des­car­gas de emergencia.
  • Los afec­ta­dos por pre­sas cons­trui­das en un país fron­te­ri­zo tie­nen el dere­cho a ser con­sul­ta­dos sobre su cons­truc­ción y ope­ra­ción. Auto­ri­da­des de cuen­cas nacio­na­les e inter­na­cio­na­les deben ser par­ti­ci­pa­ti­vas y trans­pa­ren­tes, e incluir repre­sen­tan­tes de movi­mien­tos socia­les y orga­ni­za­cio­nes no gubernamentales.
  • Los gobier­nos deben inver­tir fuer­te­men­te en la inves­ti­ga­ción y apli­ca­ción de tec­no­lo­gías ener­gé­ti­cas y mane­jo de agua eco­lo­gi­ca­men­te res­pon­sa­bles. Los gobier­nos deben imple­men­tar polí­ti­cas que des­in­cen­ti­ven el des­per­di­cio y sobre­con­su­mo, y garan­ti­zar la dis­tri­bu­ción equi­ta­ti­va de la riqueza. 
  • Recha­za­mos los sub­si­dios del Meca­nis­mo de Desa­rro­llo Lim­pio para pro­yec­tos hidro­elé­tri­cos des­truc­ti­vos, y nos opo­ne­mos a todos los meca­nis­mos de mer­ca­do de carbono.
  • Hidro­vías deben seguir el prin­ci­pio “adap­tar el bar­co al río, no el rio al barco”.

 

Nos Comprometemos a:

  • Inten­si­fi­car nues­tras luchas y cam­pa­ñas con­tra las repre­sas, por los dere­chos de las pobla­cio­nes ame­na­za­das y afec­ta­das, y por la repa­ra­ción inte­gral de sus pér­di­das y res­tau­ra­ción de las cuencas.
  • Tra­ba­jar para la imple­men­ta­ción de méto­dos del mane­jo del agua y ener­gía, tales como la cose­cha de llu­via y mode­los comu­ni­ta­rios de ener­gía renovables. 
  • Luchar con­tra el mode­lo con­su­mis­ta y desa­rro­llar cam­pa­ñas con­tra el con­su­mo de pro­duc­tos inten­si­vos en energía. 
  • Seguir dis­cu­tien­do y cons­tru­yen­do colec­ti­va­men­te los prin­ci­pios y direc­tri­ces de un mode­lo ener­gé­ti­co y del mane­jo del agua, basa­do en la res­pon­sa­bi­li­dad ambien­tal y al ser­vi­cio de los pueblos.
  • Inten­si­fi­car los inter­cam­bios entre acti­vis­tas y movi­mien­tos que tra­ba­jan sobre repre­sas, agua, ener­gía, jus­ti­cia ambien­tal y cli­má­ti­ca; inclu­yen­do visi­tas recí­pro­cas con inter­cam­bio de per­so­nas afec­ta­das de dife­ren­tes países.
  • For­ta­le­cer nues­tros movi­mien­tos unién­do­los con otros que luchan con­tra el mode­lo de desa­rro­llo neo­li­be­ral, y por una jus­ti­cia glo­bal eco­ló­gi­ca y social.
  • Cele­brar cada año el Día de Acción con­tra las Repre­sas y por los Ríos, el Agua y la Vida (14 de Marzo). 

Nues­tra lucha en con­tra las repre­sas des­truc­ti­vas y el mode­lo actual de mane­jo de agua y ener­gía, es tam­bién una lucha con­tra un orden social domi­na­do por el impe­ra­ti­vo de maxi­mi­zar sus ganan­cias, y es una lucha por una socie­dad basa­da en la equi­dad y la solidaridad.

¡Otro mode­lo de mane­jo de ener­gía y agua es posible!

¡Aguas para la vida, no para la muerte!

Agua y ener­gía no son mercancía

Ríos libres para pue­blos libres

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