Hacia la sociedad del afecto

Algu­nos auto­res seña­lan que nos encon­tra­mos en una eta­pa en que el poder y el sis­te­ma se sos­ten­drán en base a la infor­ma­ción y al cono­ci­mien­to, y que estos ins­tru­men­tos deter­mi­na­rán el desa­rro­llo de la pro­duc­ción y de las sociedades.

Esto se ha dado en lla­mar la Socie­dad de la Infor­ma­ción, y la Socie­dad del Cono­ci­mien­to, que si bien sig­ni­fi­can más altos gra­dos de desa­rro­llo, se sigue sin abor­dar polí­ti­ca­men­te un tema cen­tral  para qué y por qué lucha­mos por cam­biar a la sociedad.

Se tra­ta sólo de lograr jus­ti­cia, com­ba­tir la corrup­ción en las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas, mayor demo­cra­cia y satis­fa­cer las nece­si­dad mate­ria­les de la socie­dad o que jun­to a ello todos sea­mos más feli­ces, y que logre­mos cons­truir el hom­bre nuevo.

Este aspec­to es cen­tral para cons­truir una nue­va socie­dad y ello impli­ca una trans­for­ma­ción de la con­cien­cia, pasar del yo al noso­tros, reto­mar el “ama­rás a tu pró­ji­mo como a ti mis­mo”, reto­mar las accio­nes liber­ta­do­ras de Mahat­ma Ghandi.

Los lucha­do­res socia­les en nues­tro país deben poner­se delan­te de los con­ser­va­do­res de izquier­da y de dere­cha y modi­fi­car su dis­cur­so ense­ñan­do que la lucha por la trans­for­ma­ción es por amor, como lo ense­ña­ra Heber­to Cas­ti­llo, cuan­do decía:

Mi lucha no es la del odio de cla­ses o gru­pos, por que pien­so que es más fuer­te polí­ti­ca­men­te el amor que el odio. Pre­fie­ro amar que odiar, por que si yo odio al que opri­me a los pue­blos sojuz­ga­dos pue­de ser que lo odie por que soy el que los quie­re opri­mir cuan­do lle­gue mi turno, pero si yo amo al pue­blo sojuz­ga­do y por eso no per­mi­to que lo opri­ma nadie, es más fuer­te el sen­ti­mien­to del amor que el odio y creo que la lucha revo­lu­cio­na­ria tie­ne que mover el amor y no el odio”.

En este hilo con­duc­tor, el Dr. Eduar­do Murue­ta, inte­gran­te del Movi­mien­to de Trans­for­ma­ción Social nos plan­tea como alter­na­ti­va para el futu­ro la cons­truc­ción de la SOCIE­DAD DEL AFECTO.

En este plan­tea­mien­to nos seña­la:  “Kant ‚Rous­seau  y Hegel  coin­ci­die­ron en con­si­de­rar que la volun­tad colec­ti­va se sin­te­ti­za en el Esta­do demo­crá­ti­co con sus leyes y sus tres pode­res, por lo cual éste cons­ti­tui­rá el camino para alcan­zar el mayor bien­es­tar social”.

Ade­lan­te nos indi­ca, “Marx cues­tio­nó ese con­cep­to al hacer ver que el Esta­do y las leyes, son un ins­tru­men­to de poder de unos sobre otros, una dic­ta­du­ra; por lo cual pro­pu­so el con­cep­to de “lucha de cla­ses” como “ motor de la his­to­ria”. Con­ci­bió que la lucha de los des­po­seí­dos con­tra los posee­do­res ‚median­te la ins­tau­ra­ción de la dic­ta­du­ra del pro­le­ta­ria­do, era el camino para lle­gar a la socie­dad sin cla­ses, en don­de el inte­rés indi­vi­dual no resul­ta­se con­tra­pues­to al inte­rés colec­ti­vo, sino más bien  ten­de­rían a fusionarse.

Murue­ta nos dice que la inter­pre­ta­ción equi­vo­ca­da de estas ideas en el siglo XX, pro­vo­có que duran­te la vigen­cia de lo que se lla­mó el “socia­lis­mo real” se pen­sa­se, que habría que supri­mir la indi­vi­dua­li­dad para some­ter­la a los intere­ses de la colectividad.

Nietz­che, se nos recuer­da, ”Cri­ti­ca la medio­cri­dad, deca­den­cia y el nihi­lis­mo de la huma­ni­dad y avi­so­ra la emer­gen­cia de una nue­va espe­cie: el super­hom­bre. Con­ci­be al super­hom­bre como aquel que no se some­te sino a sus pasio­nes y deseos, superan­do la hipo­cre­sía y la medio­cri­dad “de los reba­ños huma­nos ”. Nietz­sche con­si­de­ra que la nue­va espe­cie se for­ja­rá en el pro­ce­so de trans­va­lo­ra­ción de los valo­res, ges­tan­do nue­vos valo­res para hacer­los prevalecer.

En cone­xión con lo ante­rior, se con­si­de­ra que cada persona&
nbsp; es sola­men­te la sín­te­sis de afluen­tes his­tó­ri­cos, que en su indi­vi­dua­li­dad inte­gra a los demás a la vez que ella mis­ma se inser­ta en la his­to­ria de los otros.

Los hom­bres y muje­res nue­vos, dice Murue­ta, sólo pue­den sur­gir de la inte­gra­ción emo­cio­nal con la his­to­ria, con la colec­ti­vi­dad; del  “sen­tir como pro­pio, lo que les suce­de a otros”.

Es por ello que nos indi­ca el camino hacia un mun­do supe­rior al actual pasa por la inten­si­fi­ca­ción de la vida afec­ti­va de las pare­jas, entre los padres y los hijos; por el desa­rro­llo de amis­ta­des pro­fun­das y esta­bles; por la inte­gra­ción emo­cio­nal de los equi­pos de tra­ba­jo; por el víncu­lo emo­cio­nal den­tro de las ins­ti­tu­cio­nes, en cada comu­ni­dad y región, por afi­ni­da­des diver­sas , país  por país, entre  paí­ses afi­nes y disím­bo­los en la huma­ni­dad toda”

Los víncu­los afec­ti­vos son el úni­co antí­do­to real con­tra el abu­so y la corrup­ción, con­for­me se inten­si­fi­ca la vida afec­ti­va gene­ra  con­fian­za, segu­ri­dad, sere­ni­dad y entu­sias­mo para impul­sar y com­par­tir proyectos”.

Dis­cul­pen que me haya exten­di­do, pero el tema es muy amplio y pro­fun­do, por ello más ade­lan­te seguiremos. 

Jorgemoscosopedrero@yahoo.com.mx

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