La constitución

En ella se plas­ma­ron con­cep­tos que sobre­vi­ven en la Ley vigen­te, como que la sobe­ra­nía nacio­nal resi­de en el pue­blo, el tipo de gobierno como una Repú­bli­ca Fede­ral, Repre­sen­ta­ti­va y Popu­lar, la divi­sión de la repre­sen­ta­ti­vi­dad el Esta­do resi­de en tres Pode­res, la exis­ten­cia de dos Cáma­ras legis­la­ti­vas y cues­tio­nes que hoy nos pue­den pare­cer curio­si­da­des, como que la dura­ción del man­da­to Pre­si­den­cial sea de 4 años, que hubie­ra el car­go de Vice­pre­si­den­te, para el can­di­da­to que obtu­vie­ra el segun­do lugar en los comi­cios, que el sufra­gio se ejer­za en “jun­tas elec­to­ra­les de parro­quia, de par­ti­do y de pro­vin­cia” y que la reli­gión ofi­cial sea la cató­li­ca. Fue pro­mul­ga­da los días 3 y 4 de octu­bre del 1824 y su vigen­cia fue de 33 años.

La segun­da, es decir la pro­mul­ga­da el 5 de febre­ro de 1857, man­tu­vo algu­nos con­cep­tos de la ante­rior, pero puso énfa­sis en el libe­ra­lis­mo de la épo­ca, o sea, en la liber­tad del indi­vi­duo, le agre­gó cosas como “la liber­tad de la ense­ñan­za”, ins­tau­ró que “ciu­da­da­nos eran los varo­nes con 18 años de edad si ya esta­ban casa­dos y de 21 años si no lo esta­ban”, y aumen­tó la dura­ción del man­da­to pre­si­den­cial de 4 a 8 años. Pero, sobre todo, incor­po­ró en su con­te­ni­do las lla­ma­das “Leyes de Refor­ma”, que secu­la­ri­za­ban la vida públi­ca del país, es decir, esta­ble­cía la sepa­ra­ción Igle­sia — Esta­do,  afian­zan­do la idea aque­lla de “dar a dios lo que es de dios y al Cesar lo que es del Cesar”. Su cum­pli­mien­to fue una de las ban­de­ras prin­ci­pa­les de la lucha de los Her­ma­nos Flo­res Magón y del pro­pio Fran­cis­co I. Made­ro. Su vigen­cia duró 50 años. 

Y la actual, que fue apro­ba­da por el Con­gre­so, el 31 de enero, pero pro­mul­ga­da el 5 de febre­ro de 1917, y que incor­po­ra a las garan­tías indi­vi­dua­les de aque­llas, las garan­tías socia­les — recla­mos de gran par­te del movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio o mas bien, gue­rras civi­les, ini­cia­do en 1910 — plas­ma­das en los artícu­los 3, 27 y 123.

Un deno­mi­na­dor común de nues­tras Cons­ti­tu­cio­nes, es que en su letra, han sido y es, un lis­ta­do de bue­nos prin­ci­pios y bue­nos deseos, que no se han cum­pli­do a caba­li­dad. En sus tex­tos han apa­re­ci­do los anhe­los o el Méxi­co que qui­sie­ron sus auto­res. Lo que debe ser el país. Por­que la reali­dad, es otra cosa. Tal vez por eso, no se aca­tan sus bue­nos deseos.

Por ejem­plo, según sus Cons­ti­tu­cio­nes, en Méxi­co está prohi­bi­da la dis­cri­mi­na­ción. En los hechos no es así. Por ejem­plo, de acuer­do a esas, sus máxi­mas leyes, la sobe­ra­nía popu­lar resi­de en el pue­blo. Tam­po­co ha sido así ple­na­men­te. Por ejem­plo, se dice que la Cons­ti­tu­ción es invio­la­ble, pero la reali­dad ha demos­tra­do que muchos gober­nan­tes, hacen cir­co maro­ma y tea­tro, para dar­le vuel­ta a ese precepto.

A lo mejor hace fal­ta otra Cons­ti­tu­ción nue­va, actua­li­za­da, que refle­je la reali­dad, joven.

La Cons­ti­tu­ción cum­plea­ñe­ra, ya casi no se mue­ve, qui­zá por­que está muy vie­ji­ta (y pen­sar que en lugar de crear una nue­va, nues­tros legis­la­do­res se están pre­pa­ran­do para fes­te­jar­le sus 100 años), aun­que con todo lo anti­gua que es, es una gran des­co­no­ci­da inclu­so para ex legis­la­do­res, legis­la­do­res actua­les, toda cla­se de ser­vi­do­res públi­cos y has­ta para egre­sa­dos de la carre­ra de Dere­cho. Es un acier­to que, por pri­me­ra vez en toda la his­to­ria del país, las auto­ri­da­des edu­ca­ti­vas del país, hayan deci­di­do edi­tar ejem­pla­res de la Cons­ti­tu­ción en varios idio­mas autóc­to­nos de la nación. Por cier­to, una mane­ra de fes­te­jar­la mejor, es que hubie­ra una cam­pa­ña nacio­nal para cono­cer su con­te­ni­do, ¿no creen mis estimados? 

Noti­tas.- Una.- Que en cuan­to supe de la explo­sión ocu­rri­da el jue­ves 31 de enero en uno de los edi­fi­cios ale­da­ños a la torre de PEMEX, en el DF, y de sus carac­te­rís­ti­cas, como el crá­ter pro­vo­ca­do, su diá­me­tro, la altu­ra de los daños oca­sio­na­dos al  edi­fi­cio afec­ta­do, etc., recor­dé el aten­ta­do en el que murió el Almi­ran­te Luís Carre­ro Blan­co, supues­to suce­sor de Fran­cis­co Fran­co en Espa­ña, en diciem­bre de 1973: una
explo­sión en el sub­sue­lo – por una bom­ba colo­ca­da por la ETA – hizo volar por los aires el auto­mó­vil blin­da­do en el que via­ja­ba, tan­to, que fue a caer ¡en la azo­tea de un edi­fi­cio de seis pisos! Las auto­ri­da­des ade­lan­tan que la cul­pa fue del gas acu­mu­la­do y…sea como fue­re va nues­tra soli­da­ri­dad con los fami­lia­res y com­pa­ñe­ros de los 37 falle­ci­dos y los 125 heri­dos. Dos.- Que esta­mos invi­ta­dos al Monó­lo­go: “Sue­ños y Men­ti­ras de una Empe­ra­triz”, basa­do en la obra “Noti­cias del Impe­rio” de Fer­nan­do del Paso, en el Cen­tro Cul­tu­ral José Mar­tí, (Metro Hidal­go) a las 17 horas del mar­tes 12 de febre­ro. Orga­ni­za la Com­pa­ñía de Tea­tro Inde­pen­dien­te: “Crea­ción en Esce­na”. Tres.- Que, según una recien­te encues­ta de la Fun­da­ción Mexi­ca­na de Fomen­to a la Lec­tu­ra, menos del 1 por cien­to de los mexi­ca­nos, lee ¡un libro al año! ¡El res­to no lee libros! Pues sí, ello es otra expli­ca­ción de nues­tro desas­tre como país. 

Correo E. hernandez-jimenez2012@hotmail.com

Méxi­co D. F. a 4 de febre­ro de 2013.

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