Manual para el ciudadano: ¿qué hacer ante la epidemia?

¿Qué hago si tengo a un miembro de la familia enfermo?

Pon­ga a su fami­liar soli­to en un cuar­to con ven­ta­nas y sol. Láve­se bien las manos des­pués de tocar­lo. No lo bese ni lo abra­ce. Lla­me al doc­tor. Avi­se a toda la fami­lia que  deben cui­dar­se. No deje que entre nadie en el cuar­to del enfer­mo. Lim­pie bien y desin­fec­te con clo­ro o lejía el baño y la coci­na. Tire toda la basu­ra bien empa­ca­da en bol­sas de plás­ti­co. Lave con cui­da­do todos los pla­tos, vasos y ollas de la casa. Dele usted  al enfer­mo mucha agua, jugos y bue­na comi­da, como cal­do de pollo, ver­du­ras bien coci­das y fru­tas. Lave usted mis­mo los vasos y pla­tos del enfer­mo, con mucho cui­da­do. Haga lo que le diga el doc­tor. Si no logra hablar con el doc­tor, tape bien a su enfer­mo, pón­ga­le un cubre-bocas y llé­ve­lo rápi­do al hos­pi­tal o a la clí­ni­ca que esté más cer­ca. Todos los miem­bros de la fami­lia deben que­dar­se en casa el mayor tiem­po posi­ble,  has­ta que un doc­tor les diga qué hacer. En caso de salir, deben poner­se un cubre-bocas.

¿Qué hago si yo me siento con tos, catarro o calentura?

Qué­de­se en su casa. Avi­se a un fami­liar o a un ami­go que está enfer­mo. Lla­me al doc­tor. Pón­ga­se en un lugar cómo­do, de pre­fe­ren­cia en la cama. Pón­ga­se un cubre-bocas cada vez que hable con alguien. No bese ni abra­ce ni dé la mano a nadie. Espe­re la lle­ga­da del doc­tor o del fami­liar o ami­go. Si nadie lo pue­de ayu­dar, lla­me al hos­pi­tal o la clí­ni­ca que estén más cer­ca. Si no tie­ne telé­fono, pida ayu­da a un vecino.

¿Qué hago si veo a un amigo o vecino con tos, catarro o calentura?

No le dé la mano ni lo toque. Pón­ga­se un cubre-bocas antes de hablar con él. Pre­gún­te­le si está enfer­mo y si nece­si­ta ayu­da. Lla­me a los fami­lia­res del enfer­mo. Lla­me al doc­tor. Si no loca­li­za al doc­tor, lla­me al hos­pi­tal o la clí­ni­ca que esté más cer­ca. Pon­ga al enfer­mo soli­to  en un cuar­to con ven­ta­nas y sol. Dele mucha agua. Láve­se bien las manos y espe­re ayuda.

¿Qué  hago si veo a un desconocido con tos, fiebre o catarro?

Pón­ga­se un cubre No le dé la mano ni lo toque ‑bocas antes de hablar con él. Pre­gún­te­le si está enfer­mo y si nece­si­ta ayu­da. Pída­le el telé­fono de sus fami­lia­res y llá­me­los. Lla­me a la Cruz Roja o a un doc­tor que usted conoz­ca. Si no loca­li­za nin­gún doc­tor, lla­me a la poli­cía; díga­le al que con­tes­te que hay una per­so­na enfer­ma en la calle  y dele la dirección.

¿Qué hago si uno de mis vecinos se enferma y está solo?

Pón­ga­se un cubre-boca. No le dé la mano ni lo toque antes de hablar con él. Pre­gún­te­le si ya avi­só a sus fami­lia­res y al doc­tor. Si es nece­sa­rio, ayú­de­lo a loca­li­zar a sus fami­lia­res y lla­me a un doc­tor. Pre­gún­te­le si nece­si­ta otro tipo de ayu­da. Infor­me a los demás veci­nos que hay un vecino enfer­mo. Vaya a visi­tar­lo otra vez para ver si ya tie­ne ayu­da. Láve­se bien las manos cada vez que vaya a verlo.

¿Qué hago para no enfermarme?

Qué­de­se en su casa todo el tiem­po que pue­da. Cuan­do sal­ga a la calle, lle­ve un cubre-bocas. No le dé la mano a nadie. No vaya a la escue­la, ni al cine, ni a fies­tas, ni a reunio­nes, ni a la igle­sia, ni a luga­res don­de haya mucha gen­te jun­ta. Si tie­ne que ir a tra­ba­jar, lle­ve siem­pre un cubre-bocas y guan­tes de hule. SI tie­ne que subir al metro o al camión, lle­ve siem­pre un cubre-bocas y guan­tes de hule. Láve­se las manos varias veces al día, sobre todo cuan­do regre­se a casa. Lim­pie bien su baño y su coci­na todos los días. Pue­de salir a pasear y tomar el sol,
si lle­va su cubre-bocas y va a sitios don­de no haya mucha gen­te, como par­ques y jardines.

¿Qué hago para que mis hijos no se enfermen?

Haga que se que­den todos en casa. No man­de a los niños a la escue­la, ni al cine, ni a fies­tas, ni a reunio­nes, ni a la igle­sia, ni a luga­res don­de haya mucha gen­te jun­ta. Si tie­ne que salir con ellos, lle­ve siem­pre un cubre-bocas y guan­tes de hule. Si no tie­ne guan­tes, no los deje jugar en la calle ni reco­ger obje­tos tira­dos. Orga­ni­ce jue­gos con los niños en casa. Jue­gue con ellos. Vea la tele­vi­sión con ellos. Jun­te a sus niños y léa­les cuen­tos. Pida a sus hijos que le ayu­den a lim­piar y arre­glar la casa. Véa­los varias veces, para ver si tie­nen tos, cata­rro o calentura.

¿Qué hago si me tengo que quedar en casa?

Com­pre agua y comi­da para dos o tres días. Pren­da el radio o la tele­vi­sión o la compu­tado­ra.. Escu­che y lea cons­tan­te­men­te las noti­cias y los con­se­jos de los doc­to­res y del gobierno. Haga todo lo que le acon­se­jen por radio o tele­vi­sión. Orga­ni­ce acti­vi­da­des y jue­gos con sus hijos en la casa. Escu­chen el radio o ven la tele­vi­sión todos jun­tos. Apro­ve­che para lim­piar y arre­glar su casa. Pída­le ayu­da a todos los miem­bros de la fami­lia. Pue­de sacar a pasear a sus hijos si todos se ponen cubre-bocas, si van cami­nan­do o en coche y si van a sitios don­de no haya mucha gen­te, como par­ques o jardines.

¿Cómo debo portarme en la calle?

Lle­ve siem­pre cubre-bocas y, si pue­de, guan­tes. Si pue­de cami­nar, cami­ne en vez de tomar el metro o el camión. Si se sube al metro o al camión, use cubre-bocas y, si pue­de, guan­tes .No reco­ja obje­tos tira­dos en la calle. No salu­de a nadie con la mano ni con un abrazo. 

¿Cómo debo portarme en el hospital?

Si tie­ne que lle­var a un parien­te al hos­pi­tal, pón­ga­se cubre-bocas y guan­tes y pón­ga­le a su enfer­mo un cubre-bocas.  Tape bien a su enfer­mo. Cuan­do lle­gue al hos­pi­tal,  avi­se inme­dia­ta­men­te que su parien­te tie­ne tos, calen­tu­ra o cata­rro. No abra­ce ni bese a su enfer­mo. Ten­ga pacien­cia y espe­re has­ta que lo lla­men. Haga todo lo que le indi­que el doc­tor. No toque a otras per­so­nas.  Láve­se cui­da­do­sa­men­te las manos al salir del hospital. 

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