Palabra de Antígona. Preguntas

Mien­tras eso suce­de, los tes­ta­fe­rros de los medios de comu­ni­ca­ción liga­dos al poder, siguen vana­glo­rian­do a Feli­pe Cal­de­rón por­que se dig­nó escu­char los rela­tos de ofen­di­dos y ofen­di­das por la ola de vio­len­cia indis­tin­ta, enlo­que­ce­do­ra y sor­da que él mis­mo gene­ró. Les ha pare­ci­do una mara­vi­lla algo que en un país con nor­ma­li­dad demo­crá­ti­ca sería lo menos.

La coor­di­na­do­ra gene­ral de la Asam­blea Popu­lar de los Pue­blos de Gue­rre­ro (APPG) con­de­nó el ase­si­na­to de Isa­bel Aya­la Nava y su her­ma­na y urgió al Pro­cu­ra­dor de Jus­ti­cia del esta­do, Alber­to López Rosas, inves­ti­gue el cri­men de las dos her­ma­nas y rati­fi­ca lo que inme­dia­ta­men­te pen­sa­mos que la viu­da de Lucio Caba­ñas era una lucha­do­ra social.

Pen­sé en Cipria­na Jura­do que está fue­ra del país por­que la han per­se­gui­do. Pen­sé en los maes­tros y estu­dian­tes que en Ciu­dad Juá­rez se tie­nen que escon­der o vivir situa­cio­nes de alto ries­go. Me acor­dé de la épo­ca de la gue­rra sucia y de cómo el Comi­té del 68, ha hecho una nue­va soli­ci­tud a la Pro­cu­ra­du­ría Gene­ral de la Repú­bli­ca para inves­ti­gar cómo Luis Eche­ve­rría pro­pi­ció lo que hoy cono­ce­mos como nar­co­trá­fi­co y cómo fue que un día este país que­dó en manos de puros delincuentes.

Isa­bel Aya­la Nava y su her­ma­na fue­ron ulti­ma­das a bala­zos cuan­do salían de la igle­sia del pobla­do de Xal­tian­guis, a unos cuan­tos minu­tos del cen­tro de Acapulco.

La infor­ma­ción ofi­cial que dio a cono­cer la Secre­ta­ría de Segu­ri­dad Públi­ca de Gue­rre­ro sos­tie­ne que los hechos ocu­rrie­ron alre­de­dor de las 13:05 horas del domin­go, en la ave­ni­da 20 de Noviem­bre de la colo­nia Las Flo­res, cuan­do las her­ma­nas salían de ven­der ali­men­tos. Muje­res sen­ci­llas, que bus­can su vida en accio­nes de comer­cio ele­men­tal, como millo­nes de otras madres que dice la CEPAL son las que sos­tie­nen la caí­da del capi­ta­lis­mo salvaje.

La cró­ni­ca dice que los agre­so­res dis­pa­ra­ron des­de un vehícu­lo, des­pués uno de los delin­cuen­tes bajó y se lle­vó los celu­la­res de las víc­ti­mas. ¿Por qué harían eso?

De ahí que la expli­ca­ción de Nico­lás Chá­vez Ada­me, coor­di­na­dor gene­ral de la APPG, quien dijo que según datos que le pro­por­cio­na­ron los fami­lia­res de las muje­res, el móvil podría ser una ven­gan­za, ya que la ex espo­sa de Lucio Caba­ñas exi­gía jus­ti­cia por el ase­si­na­to de un her­mano. Es decir, se tra­ta­ba de una mujer que como cien­tos y miles en el país que­rían que las auto­ri­da­des inter­vi­nie­ran en asun­tos de su com­pe­ten­cia, que inves­ti­ga­ra, que le dije­ran qué pasó con su hermano.

Inme­dia­ta­men­te, el lunes los de la APPG pidie­ron al secre­ta­rio Gene­ral de Gobierno, Hum­ber­to Sal­ga­do, que brin­da­rá segu­ri­dad en el domi­ci­lio de Isa­bel Aya­la don­de se rea­li­za­ron el velo­rio. La expe­rien­cia dolo­ro­sa de cómo los delin­cuen­tes actúan, obli­gó a esta deman­da. Se tra­ta­ba de evi­tar algún incidente.

Isa­bel Aya­la Nava fue la últi­ma espo­sa del extin­to gue­rri­lle­ro, quien secues­tró al ex gober­na­dor Rubén Figue­roa Alco­cer y murió en un enfren­ta­mien­to con mili­ta­res en la sie­rra de Ato­yac de Álva­rez. En los pri­me­ros meses de este año, dos de sus her­ma­nos tam­bién fue­ron ase­si­na­dos, a par­tir de ahí la fami­lia Aya­la Nava exi­gió que se escla­re­cie­ran los crí­me­nes e ini­ció con ello una cade­na de ame­na­zas anónimas.

Isa­bel Aya­la tenía 13 años de edad cuan­do se con­vir­tió en pare­ja sen­ti­men­tal de Lucio Caba­ñas, quien era 20 años mayor que ella. Duran­te mucho tiem­po se la cono­ció como Car­men. Le sobre­vi­ve Micae­la, la hija de Lucio e Isa­bel, quién pre­vino a las orga­ni­za­cio­nes para exi­gir a las auto­ri­da­des pro­tec­ción a los fami­lia­res, ¿de qué se tra­ta este país? Tam­bién ella pide el escla­re­ci­mien­to de este crimen.

Car­men, como otras muchas muje­res del Par­ti­do de los Pobres (PDLP) que enca­be­zó el pro­fe­sor Lucio Caba­ñas, fue­ron muje­res que par­ti­ci­pa­ron en sus pue­blos. Car­men (Isa­bel) per­te­ne­cía a un núcleo de unas 20 muje­res que cre­ye­ron en la lucha clan­des­ti­na, como for­ma de cam­biar al país. Algu­nos de sus nom­bres insur­gen­tes son: Sofía, Martha, Rosa­rio, Este­la, Hor­ten­sia, Nidia y Bea­triz. En el mes de noviem­bre de
1973, Lucio cono­ce a su últi­ma com­pa­ñe­ra sen­ti­men­tal en la comu­ni­dad de San­ta Rosa. El buen Lucio se ena­mo­ra fer­vien­te­men­te de una joven­ci­ta lla­ma­da Isa­bel Aya­la Nava, la cual es vein­te años menor que él.

Isa­bel le corres­pon­de sin pen­sar­lo dos veces. Se vota en asam­blea su ingre­so al PDLP, es bien­ve­ni­da y su nom­bre de gue­rra será en ade­lan­te el de Car­men. Lle­ga a par­ti­ci­par en accio­nes mili­ta­res, como una com­ba­tien­te más duran­te cua­tro meses. Lue­go, Lucio se ente­ra de que está emba­ra­za­da. Esta situa­ción los sepa­ra físi­ca­men­te. No me pue­do ima­gi­nar a la casi niña gue­rri­lle­ra y emba­ra­za­da, lue­go sola. Son las cosas que nos indig­nan sis­te­má­ti­ca­men­te de la con­di­ción femenina.

Dicen los ami­gos de Lucio que la situa­ción “lo entris­te­ce”, pero él sigue su camino. Des­de esa sepa­ra­ción Isa­bel es envia­da con su madre a una colo­nia popu­lar de Aca­pul­co. Lucio Caba­ñas murió sin saber que Isa­bel dio a luz a una niña que reci­bió el nom­bre de Micaela.

¿Y qué pen­sa­ba Isa­bel? apro­ve­cho para repro­du­cir un tes­ti­mo­nio de está vale­ro­sa mujer que fue ulti­ma­da este domin­go, a los 53 años y que se publi­có hace años en un perió­di­co del PDLP, lla­ma­do Madera:

Mi nom­bre es Isa­bel Aya­la Nava y hoy habla­ré de Lucio Caba­ñas, el hom­bre, pues todo mun­do habla del gue­rri­lle­ro. Yo cono­cí mas al ser humano que había den­tro de ese ser que lla­man gue­rri­lle­ro. Era un hom­bre jus­to en toda la exten­sión de la pala­bra. Tam­bién era muy noble, pero muy estric­to en las reglas que había den­tro del gru­po, pero entre lo estric­to tam­bién era jus­to con todo y con todos.

La cau­sa por la cual deci­do escri­bir estas líneas es para recor­dar y dar­le reco­no­ci­mien­to al hom­bre que luchó por­que hubie­ra jus­ti­cia para los pobres.

Yo me ena­mo­ré del hom­bre, no del gue­rri­lle­ro; fue mucho des­pués que real­men­te me di cuen­ta de quién era mi com­pa­ñe­ro. Para mí fue algo muy espe­cial por­que me mima­ba, me cuidaba.

Recuer­do cuan­do nos cono­ci­mos, ellos lle­ga­ron a la comu­ni­dad y se reu­nie­ron en la can­cha depor­ti­va, lue­go lla­ma­ron al comi­sa­rio de la comu­ni­dad y le pidie­ron si los podía apo­yar con la comi­da. Todos se repar­tie­ron en dife­ren­tes casas y de casua­li­dad Lucio se vino a casa de mis padres, don­de, cla­ro, esta­ba yo.

La ver­dad, des­de que nos vimos hubo una quí­mi­ca mutua, tan­ta que pla­ti­ca­mos y des­pués de varios días deci­di­mos fugarnos.

Voy a rela­tar­les un día den­tro del gru­po; no voy a escri­bir cosas que muchos han dicho o escri­to. Yo voy a decir qué era para mí espe­cial­men­te o de mane­ra par­ti­cu­lar, por­que muchos pue­den y han habla­do sobre lo que fue su vida como gue­rri­lle­ros las cosas y pro­ble­mas que pasa­ron den­tro y fue­ra del grupo.

Para mí hablar de un día den­tro del gru­po no quie­re decir que no haya teni­do con­tra­tiem­pos estan­do en la sie­rra, pues cla­ro que los tuve, y muchos, sobre todo con varias compañeras.

Pro­ba­ble­men­te no fui de su agra­do, pero no había de otra. Yo fui la ele­gi­da de su coman­dan­te, sobre ese deta­lle no podían hacer nada.

Recuer­do un día que me enfer­mé. Yo no sabía que esta­ba emba­ra­za­da, posi­ble­men­te él sí se dio cuen­ta. Casi no comía, tenía mucho vomi­to, no podía levan­tar­me y así estu­ve duran­te varios días. Lucio se preo­cu­pó mucho, pero no podía hacer nada; sólo me cui­da­ba y me daba lo que yo necesitaba.

Como casi no comía, Lucio me pre­gun­tó “¿qué se te anto­ja de comer, chi­qui­ta her­mo­sa?”, para ver si con eso logra­ba mejo­rar. Enton­ces me ima­gi­ne una comi­da que me agra­da­ba mucho y le dije si hubie­ra eso (le espe­ci­fi­que qué era) yo me lo come­ría. “Me con­tes­tó “¿de veras te lo come­rías?”. Yo le con­tes­té que sí.

La ver­dad no sé cómo le hizo, pero al segun­do día ya esta­ba lo que yo le había pedi­do. La ver­dad es que des­co­no­cía si está­ba­mos cer­ca de algún pobla­do, ya que yo había per­di­do la noción del tiem­po y de la orientación.

Lo que yo sí ten­go que decir del hom­bre jus­to, valien­te y humano que fue Lucio Caba­ñas, es que todo el tiem­po que com­par­ti­mos jun­tos yo me sen­tí que­ri­da, mima­da, ama­da y pro­te­gi­da por el hom­bre más valio­so que ha exis­ti­do en los
últi­mos tiem­pos en nues­tro país.”

Las muje­res somos esas que res­ca­tan el lado humano y somá­ti­co de los hom­bres que man­dan, arman un par­ti­do o deci­den enfren­tar al poder con las armas. De todas mane­ras hom­bres que son eso, con todo el peso de la his­to­ria del patriar­ca­do. En estos tiem­po un hom­bre 20 años mayor, que ena­mo­ró a una niña de 13 años, hace 40 ya, hubie­ra sido con­de­na­do por quie­nes defien­den los Dere­chos Huma­nos. Pero Car­men, muer­ta por­que bus­ca­ba al ase­sino de su her­mano y quién sabe que otros sin­sa­bo­res lo recor­dó como un hom­bre que mima y ama. Final­men­te su muer­te ha ser­vi­do para recor­dar que en Gue­rre­ro no hay paz, ni jus­ti­cia, hace cien­tos de años.

saralovera@yahoo.com.mx

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