POR LA UNIDAD DEMOCRÁTICA, PROGRESISTA Y DE IZQUIERDA

Los neo­li­be­ra­les del PRI y del PAN que han gober­na­do el país des­de hace cin­co lus­tros no han gene­ra­do con­di­cio­nes para el desa­rro­llo sos­te­ni­do y sus­ten­ta­ble; el país depen­de de la inver­sión de capi­tal extran­je­ro y el mode­lo ha con­du­ci­do a que los ámbi­tos de la eco­no­mía más atrac­ti­vos para ellos sean las tele­co­mu­ni­ca­cio­nes, el finan­cie­ro y el ener­gé­ti­co, en par­ti­cu­lar el de la indus­tria petro­le­ra en su con­jun­to. Debi­li­ta­ron el mer­ca­do interno redu­cien­do los ingre­sos reales de amplias capas de la pobla­ción, orien­ta­ron el cre­ci­mien­to de la eco­no­mía hacia las expor­ta­cio­nes, par­ti­cu­lar­men­te hacia EEUU y hoy, en medio de la cri­sis eco­nó­mi­ca glo­bal, nues­tra eco­no­mía tie­ne casi apa­ga­dos sus moto­res externo e interno. 

El mode­lo eco­nó­mi­co pues­to en prác­ti­ca pro­du­jo como resul­ta­do la trans­fe­ren­cia de poder de la cla­se polí­ti­ca neo­li­be­ral a un puña­do de gran­des empre­sa­rios, al gra­do de que el Ban­co Mun­dial ha lla­ma­do la aten­ción sobre el fenó­meno de la “cap­tu­ra” del Esta­do. Así, el Esta­do auto­ri­ta­rio, tri­bu­ta­rio cor­po­ra­ti­vo y corrup­to cons­trui­do bajo el domi­nio del PRI, fue sus­ti­tui­do por uno igual­men­te corrup­to, tri­bu­ta­rio, anti­de­mo­crá­ti­co y orien­ta­do por los gru­pos que lo han “cap­tu­ra­do” para pro­te­ger úni­ca­men­te sus intere­ses, lo que está dete­rio­ran­do  de mane­ra dra­má­ti­ca la gober­na­bi­li­dad del país e impi­de la tran­si­ción democrática.

Pero don­de se expre­sa con mayor niti­dez el dete­rio­ro de la con­vi­ven­cia polí­ti­ca, es en el com­por­ta­mien­to del sis­te­ma de medios de comu­ni­ca­ción, que no garan­ti­za el dere­cho a la infor­ma­ción ni la liber­tad de expre­sión de los mexi­ca­nos y que actúa como arie­te para gol­pear polí­ti­ca­men­te a las izquier­das y a sus per­so­na­li­da­des más impor­tan­tes. Es evi­den­te que en el ámbi­to de los medios de comu­ni­ca­ción no se ha pro­du­ci­do tran­si­ción algu­na, sólo que antes eran “sol­da­dos del Pre­si­den­te” y hoy lo son de los empre­sa­rios que han cap­tu­ra­do al Estado.

Vivi­mos el des­cré­di­to más pro­fun­do de toda la his­to­ria recien­te en las ins­ti­tu­cio­nes demo­crá­ti­cas que tan­to tra­ba­jo, vidas y recur­sos, ha cos­ta­do cons­truir. La dere­cha par­ti­da­ria que lle­gó impul­sa­da por el voto en el año 2000, defrau­dó la con­fian­za de sus  elec­to­res; incum­plió su com­pro­mi­so a favor del cam­bio demo­crá­ti­co; des­pil­fa­rró los exce­den­tes petro­le­ros que podían ser palan­cas para el desa­rro­llo; creó una alta buro­cra­cia para­si­ta­ria e inefi­cien­te, y sus­ti­tu­yó el vetus­to sis­te­ma de gober­na­bi­li­dad uni­par­ti­dis­ta con un entra­ma­do de pode­res fác­ti­cos, anu­lan­do los avan­ces y se enquis­tó en el poder en 2006, par­ti­ci­pan­do acti­va­men­te en el frau­de que impu­so a Feli­pe Calderón. 

            La situa­ción es extre­ma­da­men­te com­pli­ca­da, pues a quie­nes ejer­cen el poder de fac­to no les impor­ta con­du­cir al país al bor­de del esta­lli­do social por la agu­di­za­ción de la pola­ri­za­ción exis­ten­te trans­fi­rien­do el cos­to de la cri­sis al pue­blo, y están dis­pues­tos a lle­var su polí­ti­ca has­ta sus últi­mas con­se­cuen­cias; ese y no otro es el sen­ti­do de los lla­ma­dos de Cal­de­rón al PRI para lle­gar a acuer­dos; las izquier­das no pue­den acep­tar pasi­vas la nue­va situa­ción que se les impo­ne en los hechos. Por ello tie­nen que ampliar rápi­da­men­te su capa­ci­dad de movi­li­za­ción y su cohe­sión alre­de­dor de un nue­vo pro­yec­to alter­na­ti­vo de Nación.

Ante este esce­na­rio las izquier­das mexi­ca­nas, plu­ra­les y diver­sas, no deben seguir dis­per­sas; es nece­sa­rio hacer una pro­fun­da refle­xión y empren­der un enor­me esfuer­zo de cam­bio, renovaci&
oacute;n y uni­dad. Los alar­man­tes resul­ta­dos elec­to­ra­les alcan­za­dos por las izquier­das par­ti­da­rias en la pasa­da con­tien­da no dan lugar para omi­sio­nes ni disi­mu­los. La ciu­da­da­nía  mos­tró su recha­zo a la divi­sión, a las pug­nas de gru­po, al clien­te­lis­mo y la fal­ta de com­pro­mi­sos cla­ros con la demo­cra­cia, la trans­pa­ren­cia y la ren­di­ción de cuen­tas, que lamen­ta­ble­men­te tam­bién encon­tra­mos en los gobier­nos, lide­raz­gos y orga­ni­za­cio­nes de las izquierdas. 

En este con­tex­to, el Con­se­jo Nacio­nal del PRD en su 4° Pleno Ordi­na­rio veri­fi­ca­do en la ciu­dad de More­lia, Michoa­cán, los días 31 de julio y 1 de agos­to de 2009, resolvió:

Invi­tar a las per­so­na­li­da­des y orga­ni­za­cio­nes de la amplia izquier­da polí­ti­ca, social, ciu­da­da­na y cul­tu­ral, a dia­lo­gar para bus­car los ele­men­tos míni­mos indis­pen­sa­bles para cons­truir un gran con­sen­so nacio­nal y res­pon­der uni­dos a las expec­ta­ti­vas y nece­si­da­des de la socie­dad mexi­ca­na, e  ini­ciar el pro­ce­so abier­to de deli­be­ra­ción y cons­truc­ción de uni­dad de obje­ti­vos, sin exclu­sio­nes ni sec­ta­ris­mos, crean­do para ello una Comi­sión Espe­cial para la Uni­dad de las Izquier­das.

Con base en todo lo ante­rior, la Comi­sión Espe­cial para la Uni­dad de las Izquier­das  hace un

L L A M A M I E N T O
 
Al pue­blo en gene­ral, a las orga­ni­za­cio­nes ciu­da­da­nas, socia­les y no guber­na­men­ta­les, del cam­po y la ciu­dad; par­ti­dos polí­ti­cos nacio­na­les y regio­na­les, y a las per­so­na­li­da­des, del más amplio espec­tro pro­gre­sis­ta, demo­crá­ti­co y de izquier­da de nues­tro país, a la con­for­ma­ción de un GRAN MOVI­MIEN­TO UNI­TA­RIO que, bajo las pre­mi­sas inelu­di­bles de prin­ci­pios, éti­ca polí­ti­ca, inclu­sión, equi­dad, jus­ti­cia social, inde­pen­den­cia, lai­ci­dad y dig­ni­dad, refren­de nues­tro com­pro­mi­so con la cons­truc­ción de una socie­dad tole­ran­te y par­ti­ci­pa­ti­va, e ini­cie los tra­ba­jos de aná­li­sis, dis­cu­sión y acuer­dos indis­pen­sa­bles a par­tir, entre otros, de los siguien­tes ejes:

1.- Cons­truc­ción de un nue­vo régi­men repu­bli­cano: demo­cra­cia direc­ta y par­ti­ci­pa­ti­va, lai­ci­dad, refor­ma al sis­te­ma de par­ti­dos, can­di­da­tu­ras ciu­da­da­nas, demo­cra­ti­za­ción de los medios de infor­ma­ción, un nue­vo con­tra­to social.

2.- Cam­bio del mode­lo eco­nó­mi­co: tra­ba­jo digno y bien remu­ne­ra­do y desa­rro­llo inte­gral, equi­ta­ti­vo y sustentable.

3.- Recu­pe­ra­ción de la sobe­ra­nía: popu­lar, ener­gé­ti­ca, ali­men­ta­ria y del patri­mo­nio e iden­ti­dad nacionales. 

4.- For­ta­le­ci­mien­to de nues­tras  garan­tías indi­vi­dua­les, dere­chos socia­les y huma­nos: Edu­ca­ción, cul­tu­ra, salud, segu­ri­dad y justicia.

En este con­tex­to, diver­sos acto­res indi­vi­dua­les, socia­les y par­ti­da­rios se han expre­sa­do públi­ca­men­te en torno a la nece­si­dad de que haya pro­ce­sos de uni­fi­ca­ción de las izquier­das, pues las expe­rien­cias en la his­to­ria de Méxi­co han sig­ni­fi­ca­do tan­to su avan­ce polí­ti­co y social como el desa­rro­llo demo­crá­ti­co del país: las coor­di­na­do­ras, los fren­tes, los movi­mien­tos sin­di­ca­les, los urbano popu­la­res, cam­pe­si­nos e indí­ge­nas, así como la for­ma­ción del PSUM en 1981; PMS 1987; FDN 1988, y PRD 1989, entre otros, cons­ti­tu­ye­ron pro­ce­sos de uni­dad que tra­je­ron como con­se­cuen­cia mayor pene­tra­ción social de las pro­pues­tas pro­gre­sis­tas y de izquier­da, e impor­tan­tes avan­ces demo­crá­ti­cos en la legis­la­ción, las ins­ti­tu­cio­nes, en la vida social en su con­jun­to y la con­for­ma­ción de gobier­nos de fuer­te arrai­go y com­pro­mi­so sociales.

El pro­ce­so que pro­po­ne­mos con­sis­te en un con­jun­to de acti­vi­da­des de difu­sión, orga­ni­za­ti­vas, de análisis,
dis­cu­sión y reso­lu­ción en todo el terri­to­rio nacio­nal para que las y los jóve­nes, ciu­da­da­nos y ciu­da­da­nas, en asam­bleas debi­da­men­te con­vo­ca­das, con­for­men el per­fil uni­ta­rio, el cual inclui­rá los con­sen­sos polí­ti­cos, ideo­ló­gi­cos, cul­tu­ra­les,  pro­gra­má­ti­cos y orga­ni­za­ti­vos, así como los alcan­ces del mis­mo, y se adhie­ran al com­pro­mi­so por la trans­for­ma­ción demo­crá­ti­ca de México.

La socie­dad mexi­ca­na con­ser­va expec­ta­ti­vas con res­pec­to al papel que pue­den jugar las izquier­das en el futu­ro inme­dia­to  en el impul­so de polí­ti­cas públi­cas y for­mas cul­tu­ra­les que con­duz­can a nues­tro país por la sen­da de la tran­si­ción pací­fi­ca a la demo­cra­cia, así como a la supera­ción de los seve­ros pro­ble­mas eco­nó­mi­cos, de los ingen­tes reza­gos socia­les y de la inse­gu­ri­dad pública.

Con este lla­ma­mien­to demos cau­ce a los esfuer­zos para que con­flu­yan en un úni­co obje­ti­vo: La cons­truc­ción de una nue­va repú­bli­ca sobe­ra­na, libre, demo­crá­ti­ca, dig­na, jus­ta, equi­ta­ti­va, igua­li­ta­ria y laica,

Comi­sión Espe­cial para la Uni­dad de las Izquierdas

Ray­mun­do Cár­de­nas Her­nán­dez           José Narro Cés­pe­des
David Cer­van­tes Pere­do                          José de Jesús Pare­des Flo­res
Max Agus­tín Correa Her­nán­dez             Alfon­so Ramí­rez Cué­llar
Fran­cis­co Gar­du­ño Yáñez                      José Alfon­so Suá­rez del Real y Agui­le­ra
Fran­cis­co Her­nán­dez Juá­rez                  Enoé Uran­ga Muñoz
Tere­sa Incháus­te­gui Rome­ro                  Juan Manuel Ávi­la Félix

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