REFUNDACIÓN O COSMÉTICA

Los pun­tos débi­les están a la vis­ta y no pare­ce fácil resol­ver­los, ya que muchos de ellos se arras­tran de naci­mien­to, como es el caso de las corrien­tes y gru­pos al inte­rior del mis­mo y que no se mue­ven en el deba­te polí­ti­co e ideo­ló­gi­co, sino en la dispu­ta encar­ni­za­da de car­gos públi­cos o por el con­trol de la estructura.

Otro aspec­to cen­tral se refie­re al desem­pe­ño de los gober­nan­tes y repre­sen­tan­tes popu­la­res que lle­gan a gober­nar bajo las siglas del par­ti­do y que en el ejer­ci­cio de sus fun­cio­nes en poco o en nada se dife­ren­cian de los gober­nan­tes del PRI o el PAN

Ade­más de que nun­ca se ha pre­ci­sa­do una línea par­ti­dis­ta, de cuá­les son los com­pro­mi­sos que estos gober­nan­tes deben asu­mir con sus elec­to­res y los pobla­do­res que gobiernan.

Igual que al vie­jo esti­lo priís­ta, los gober­na­do­res o pre­si­den­tes muni­ci­pa­les defi­nen la vida inter­na de la orga­ni­za­ción ponien­do y qui­tan­do diri­gen­tes, deter­mi­nan­do can­di­da­tu­ras o uti­li­zan­do como fran­qui­cia el regis­tro electoral.

Del mis­mo modo el par­ti­do ha con­cen­tra­do la mayo­ría de sus accio­nes en los pro­ce­sos elec­to­ra­les, des­vin­cu­lán­do­se de las nece­si­da­des y recla­mos coti­dia­nos del pueblo.

No exis­te una línea de cons­truc­ción de comi­tés al inte­rior del movi­mien­to obre­ro y labo­ral, para luchar por la demo­cra­ti­za­ción de los sin­di­ca­tos, ni se cons­tru­ye una polí­ti­ca para orga­ni­zar y cre­cer en el movi­mien­to campesino.

Igual, hacia las muje­res y la juven­tud se care­ce de estruc­tu­ras per­ma­nen­tes y orga­ni­za­cio­nes que empu­jen la defen­sa de sus intere­ses y que sean impul­sa­das y apo­ya­das por la orga­ni­za­ción política.

Hacia el mun­do artís­ti­co, cul­tu­ral e inte­lec­tual hay una des­vin­cu­la­ción y fal­ta de acti­vi­da­des que difun­dan nue­vas expre­sio­nes esté­ti­cas y una cul­tu­ra alter­na­ti­va a la fri­vo­li­dad y la comer­cia­li­za­ción de los valo­res humanos.

No hay nada cla­ro que lla­me y moti­ve a las cla­ses medias como pivo­te trans­for­ma­dor y menos aún, un pro­ce­so de defi­ni­do de inclu­sión y par­ti­ci­pa­ción de peque­ños y media­nos empresarios.

Tam­po­co hay líneas cla­ras de la rela­ción y alian­zas a seguir con los movi­mien­tos sociales.

No exis­ten esfuer­zos per­ma­nen­tes, serios y amplios para pro­mo­ver la edu­ca­ción política.

Oja­lá y el Con­gre­so del PRD sea no sólo un acto  cos­mé­ti­co en el que se modi­fi­quen pro­gra­ma, prin­ci­pios y esta­tu­tos, y que en los hechos con­ti­núen las mis­mas prác­ti­cas domi­nan­tes has­ta aho­ra. Eso desea­ría­mos, pero…… 

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