Yo también tuve un sueño

Los sis­te­mas edu­ca­ti­vos han cam­bia­do en todos sus nive­les pre­es­co­lar, bási­co, medio y supe­rior, aho­ra el pro­ce­so de ense­ñan­za-apren­di­za­je no es de memo­ri­za­ción, las mate­rias que se impar­ten sir­ven a los edu­can­dos para enfren­tar su reali­dad social, uti­li­zan para la ense­ñan­za nue­vas tec­no­lo­gías y los padres de fami­lia for­man par­te de las escue­las comu­ni­dad, todos los que lo desean tie­nen acce­so a la educación.

Todos tie­nen tra­ba­jo y los medios de pro­duc­ción son aho­ra de pro­pie­dad social, una par­te de obre­ros y otra de los patro­nes, se han desa­rro­lla­do tan­to la tec­no­lo­gía indus­trial, que la jor­na­da labo­ral es de sólo cua­tro horas dia­rias, el res­to del tiem­po se uti­li­za para hacer ejer­ci­cio, edu­ca­ción, cul­tu­ra y esparcimiento.

Los medios de comu­ni­ca­ción elec­tró­ni­cos fomen­tan la fra­ter­ni­dad, la soli­da­ri­dad, denun­cian los abu­sos de los pode­ro­sos, dan voz a los ciu­da­da­nos, entre­tie­nen, crean con­cien­cia, con­tri­bu­yen a la educación.

Las gue­rras no exis­ten el arma­men­to ha sido des­trui­do o ente­rra­do, el dine­ro que se uti­li­za­ba para armas aho­ra es usa­do para que cada ser humano ten­ga garan­ti­za­da, la ali­men­ta­ción, la salud y la educación.

Se cie­rran cár­ce­les por la dis­mi­nu­ción de la delin­cuen­cia, el aumen­to de las liber­ta­des y la satis­fac­ción de las nece­si­da­des bási­cas, ha redu­ci­do los delitos.

Las reli­gio­nes se han inte­gra­do en una sín­te­sis y la Biblia, el Corán, El Bha­ga­bad-Gita, el Tao Te King, son estu­dia­dos en todos los paí­ses, y sus segui­do­res se han uni­do en el pro­pó­si­to común de crear una mun­do nuevo.

La demo­cra­cia es una for­ma de vida, han des­pa­re­ci­do los par­ti­dos polí­ti­cos, y aho­ra pre­va­le­ce la demo­cra­cia direc­ta y los ciu­da­da­nos ejer­cen con­trol sobre los órga­nos encar­ga­dos de la impar­ti­ción de jus­ti­cia, de vigi­lan­cia ciu­da­da­na, con­trol de obra públi­ca, pue­den poner y qui­tar fun­cio­na­rios en cual­quier momen­to y las leyes se some­ten a vota­ción, por medios elec­tró­ni­cos a los que todos tene­mos acceso.

Se ha logra­do ins­tau­rar la socie­dad del afec­to, las fami­lias, las pare­jas, vivi­mos más feli­ces, hemos logra­do cons­truir un mun­do de jus­ti­cia, sin dis­cri­mi­na­cio­nes ni privilegios. 

Pero todo sólo fue un sueño 

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